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Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 132 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
La larga noche finalmente terminó y amaneció. El pueblo del castillo, el campo de batalla, se había transformado en una visión del infierno. Por todas partes, los restos destrozados de zombis y monstruos estaban esparcidos. Cadáveres de cultistas y nigromantes muertos cubrían las calles del pueblo. A pesar de toda su maldad como cultistas, muchos de ellos habían sido miembros queridos de la familia y vecinos. Algunos murieron no como perpetradores, sino como víctimas del control mental, actuando en contra de su voluntad. Los supervivientes lloraban sobre los muertos. "¡Padre!" "¡Esto no puede ser!" "¡Oh no, no!" Sin embargo, los responsables de limpiar esta catástrofe se habían ido. La mayoría de los vasallos del condado eran cultistas, y todos habían perecido, sus vidas consumidas por Hudel. Los sacerdotes de Sasha, así como Alius y Belton, asumieron la responsabilidad en su lugar. Trabajaron incansablemente para restaurar algo de orden. El castillo del conde había sido incendiado, la aldea del castillo yacía en ruinas y el gran templo del territorio estaba hecho trizas. Las consecuencias fueron abrumadoras en todos los frentes. Reuniendo la comida y los suministros que pudieron encontrar, los sacerdotes lograron preparar las comidas y comenzaron a organizar los esfuerzos de recuperación. Los edificios relativamente intactos del pueblo fueron designados como refugios temporales para los heridos, mientras que los sin hogar fueron trasladados a alojamientos improvisados. Pero con tantos muertos y heridos, tenían una falta de personal para ayudar. Serati y Lapicel, aunque exhaustos, se esforzaron por contribuir en la medida de lo posible. "¿Está bien, señora?" "¡Lapicel, lleva a este niño al refugio temporal!" "¡Sí, hermana Serati!" Karnak y Varos también estaban ocupados, aunque no por las mismas razones altruistas. No tenían intención de ayudar a los aldeanos. Aún no eran tan humanos. En cambio, corrieron de vuelta a la posada donde se habían alojado, decididos a asegurar sus pertenencias. "Por suerte, nadie robó nuestras cosas" "¿Quién iba a pensar que el posadero era un cultista?" "Aunque la hubiéramos perdido, no habría sido un gran problema. No es que llevemos nada demasiado valioso" "¡Qué tonterías! La ropa interior hecha por elfos es increíblemente cara" "¿Sir Serati se lo creyó?" Con sus bultos a cuestas, ambos regresaron al salón del pueblo, solo para ser recibidos por la mirada aguda de Serati. "Gracias por recoger nuestras cosas, pero ¿Podrías echar una mano aquí?" Karnak parpadeó, confundido. "¿Eh? ¿Por qué?" Varos también parpadeó en blanco. "¿Tenemos que ayudar también?" "Honestamente, incluso si sumamos todo lo que todos aquí han hecho, dudo que supere mi derrota de Hudel en términos de ayudar a este pueblo" "Sí, para los forasteros, ya hemos hecho más que suficiente. ¿Por qué hacer más?" Los dos ladearon la cabeza, completamente desconcertados. Pero Serati no se molestó en regañarles. A estas alturas, ella lo había entendido. No era que fueran perezosos o reacios. Realmente no entendían por qué debían ayudar. Y tenía una idea de cómo manejarlos. "Tienes razón" "¿Hmm?" "Tiene toda la razón, señor Karnak" "¿Podemos descansar?" "Sí que puedes" Serati cambió silenciosamente la conversación a la comunicación telepática. —Si quieres vivir como un humano de verdad, deberías ayudar. —¿Por qué ayudarles significa vivir como un ser humano de verdad? —¿Entiendes por qué los demás actúan como ellos? —No. —Entonces, claro, tampoco entenderías esto. Miró hacia Lapicel, que estaba ocupado ayudando a una anciana. —Así que no intentes entender. Sigue el ejemplo de Lapicel. —¿Seguir a Lapicel? —Sí. ¿No se supone que es la última heroína de la humanidad? Incluso después de perder todos sus recuerdos, todos sus poderes y volver al cuerpo de una niña, Lapicel corría incansablemente, intentando ayudar a quienes la rodeaban. —Si no quieres volver a ser un villano, ¿No es mejor seguir a alguien que nunca se convierta en uno, sin importar la situación? Varos y Karnak intercambiaron miradas. —Eso es... —… ¡Convincente! Y así, los dos se unieron a los esfuerzos de rescate. Karnak usó magia para limpiar escombros de edificios derrumbados y rescatar a los supervivientes, mientras Varos llevaba a los heridos a un lugar seguro. Ambos mostraban expresiones que delataban lo poco que entendían por qué hacían esto, pero continuaron igualmente. Lapicel tampoco lo sabría, ya que perdió la memoria... Pero lo hace instintivamente. Los aldeanos expresaron entre lágrimas su gratitud tras recibir ayuda. "Gracias, muchas gracias" "Que las bendiciones de la diosa estén contigo..." Sin embargo, las palabras de agradecimiento no despertaron ninguna emoción particular en Karnak o Varos. Después de todo, nunca volverían a ver a esas personas una vez que se marcharan. Además, la gratitud del pueblo común era efímera, fácilmente arrastrada por las tormentas de la vida. Sin embargo, los sacerdotes de Saisha miraron a Karnak y sus compañeros con expresiones cálidas. "Estás trabajando tan duro" "Debes de estar agotado..." No pasó desapercibido para los sacerdotes que Karnak y su grupo ni siquiera eran del imperio, sino de los Siete Reinos. A pesar de ello, habían derrotado a los cultistas y salvado el territorio, y continuaron ayudando como si el asunto fuera suyo. Era imposible no conmoverse. "Tantos en este mundo poseen poder y no cumplen con sus responsabilidades" "Estas personas entienden claramente los deberes que conlleva la fuerza" Para Karnak y Varos, fue una experiencia novedosa. Los aldeanos no les habían mirado con esas expresiones cuando luchaban contra los cultistas la noche anterior. —Ah, ya veo. Así que las buenas acciones vienen en diferentes formas. —Así que solo hacer el bien no es suficiente para mejorar tu reputación. —¡Tienes que asegurarte de que se vea, o no cuenta! Al ver cómo ambos llegaban a esta conclusión, Serati soltó un suspiro cansado. —¿Cómo consigues interpretarlo así? \*\*\* Tras un día entero concentrado en los esfuerzos de recuperación, finalmente llegó la tarde cuando el grupo de Karnak quedó libre de sus tareas. Lapicel había trabajado incansablemente toda la noche, y la acostaron en un rincón de la habitación. Después, Karnak les contó sus planes para el futuro. Según sus cálculos, se esperaba que la Brigada de Purificación llegara entre el día siguiente y el siguiente. "Por ahora, esperaremos hasta entonces", dijo Karnak. Su plan era quedarse, hacerse notar y entregar a Hudel y a los cultistas capturados a la brigada. Así, si alguna vez necesitaban volver a visitar el imperio, las cosas irían más fáciles. Serati chasqueó la lengua con exasperación. "Para alguien que no entiende a la gente, eres sorprendentemente bueno en este tipo de cosas" Karnak respondió a la defensiva, como si le hubieran hecho daño. "¡Oye, no es que no entienda las emociones humanas en absoluto!" Podía entender la codicia. El miedo, el resentimiento, el odio y la rabia tenían sentido para él. Era amor, compasión, simpatía y el instinto de proteger a los demás lo que no podía comprender. "En realidad soy una persona muy emocional, ¿sabes? ¿Entonces por qué todo el mundo piensa que no tengo sentimientos?" "Eh... bueno..." Pillada por sorpresa, Serati tropezó con las palabras, sin saber cómo responder. En cualquier caso, aún quedaba trabajo por hacer antes de que llegara la Brigada de Purificación. "Tenemos que obtener toda la información posible de Hudel", dijo Karnak. Varos pasó los dedos por la hoja de su espada larga. "¿Lo vamos a matar y extraer su alma?" Matar a alguien mientras se preserva su alma en condiciones impecables no era tan fácil como parecía. El sujeto necesitaba comprender plenamente que estaba muerto. De lo contrario, el alma podría vagar sin rumbo como un espectro ajeno a su propia muerte, lo que dificultaba mucho la invocación de almas. Así, Varos perfeccionó la habilidad de asegurarse de que sus víctimas reconocieran su muerte en el momento de la ejecución. Karnak negó con la cabeza. "Intentemos meter una aguja" Si pudieran extraer suficiente información, no necesitarían matarlo. Entonces podrían entregarlo vivo a la Brigada de Purificación y ganarse buena voluntad con el imperio. "Pero si se resiste demasiado, simplemente lo mataremos y entregaremos el cuerpo. Llámalo un accidente" \*\*\* Hudel fue confinado en el sótano de un almacén en las afueras del pueblo. Originalmente se utilizaba como almacén de alimentos para prepararse para el invierno, pero ahora era el edificio más robusto que quedaba en pie tras la destrucción del templo de Saisha y el castillo del conde. Las gruesas barras de hierro del almacén, diseñadas para disuadir a los ladrones, lo convertían en una prisión perfecta. Tras ordenar a los guardias que salieran al exterior, Karnak y sus compañeros descendieron al sótano. "Bueno, ¿Cómo está nuestro estimado cultista?" Atado con ataduras sagradas que sellaban su poder nigromántico, Hudel apretó los dientes. "¡Hmph! ¡Hagas lo que hagas, no hablaré!" Con un encogimiento de hombros desdeñoso, Karnak lanzó una barrera insonorizante alrededor de la habitación. "Bien. Entonces no hables" Tras asegurarse de que no serían escuchados, extendió un tentáculo de magia caótica, dándole forma a una aguja larga y fina. Al ver esto, el rostro de Hudel se torció de terror. "¿Q-Qué haces?" ¡Thwip! La aguja se clavó en la parte trasera de la cabeza de Hudel. Su expresión cambió al instante, volviéndose flácida y vacía. "Urrrgh..." La baba le goteaba de la boca abierta mientras se desplomaba hacia adelante. "Esto se vuelve más fácil cada vez", reflexionó Karnak, con tono casual. Se había vuelto experto en manipular el cerebro con magia del caos, logrando resultados casi tan eficientes como la propia nigromancia. "Prueba de que no hay nada en este mundo en lo que no puedas mejorar con práctica" Varos resopló. "Esa puede ser la visión más corrupta que he oído sobre el valor del esfuerzo" Serati, escuchando su intercambio, mostraba una expresión conflictuada. No sabía si se estaba acostumbrando a sus payasadas o si estaba perdiendo su propio sentido de normalidad. ¿Estoy bien? Ya no estoy segura. Una vez que la mente de Hudel estuvo completamente sometida, Karnak dio su orden. "Ahora, suelta lo que quieras" \*\*\* La infancia de Hudel Grental tenía muchas similitudes con la de Karnak. Aunque no era un hijo bastardo, tenía tres hermanos mayores, lo que hacía que sus posibilidades de heredar el territorio fueran casi nulas. Al igual que Karnak, creció sin amor bajo un padre que veía a sus hijos como poco más que propiedad. Sin embargo, había una diferencia clave. A diferencia de Karnak, que había sido descartado como un sinvergüenza, Hudel había sido un prodigio desde joven. Sin embargo, esta brillantez se convirtió en una maldición. Sus hermanos celosos le acosaban sin descanso, temiendo su potencial. Su padre, el anterior señor, solo exigía que Hudel sirviera y obedeciera a su hermano mayor, negándose a tolerar cualquier desafío. En un momento dado, Hudel consideró dejar a su familia por completo para seguir el camino como mago o sacerdote. Pero convertirse en mago o sacerdote requería más que intelecto. Exigía talento innato para el maná o el poder divino. Desafortunadamente para Hudel, no poseía tal don. Al igual que Karnak, nació sin la afinidad natural necesaria para ninguno de los dos caminos. Todo cambió para Hudel hace cinco años, cuando los primeros tentáculos de la Sombra de la Perdición descendieron sobre este mundo. Absorber esa oscuridad otorgó a Hudel la capacidad de ejercer un poder mortal inmenso solo con pura voluntad. Para un chico de finales de la adolescencia, era una tentación abrumadora. Sin embargo, Hudel mostraba un lado diferente a la mayoría de los nigromantes. En vez de deleitarse en el poder, lo temía. Un poder que no puede controlarse no es más que un desastre. En aquel momento, se sabía poco sobre la Sombra de la Perdición. Sin embargo, Hudel entendía instintivamente su conexión con la nigromancia. Convenció a su padre para que le enviara a estudiar en el extranjero, en la capital, Thea Krahan. Afirmó que quería profundizar en sus conocimientos para apoyar mejor a sus hermanos y a la finca familiar. Para la familia Grental, esta era una solución ideal. Resolvió la espinosa cuestión de la herencia sin más disputas, y no había motivo para oponerse. Así, Hudel se matriculó en la academia de la capital. Mientras estudiaba administración y otras disciplinas académicas, también se dedicó a aprender teoría mágica y a examinar textos antiguos, todo en busca de información sobre nigromancia. Necesito encontrar la manera de usar este poder correctamente. Hasta entonces, nadie puede saberlo. Fue cauteloso, recopilando materiales metódicamente durante dos años sin que nadie se diera cuenta. Incluso logró comprender lo básico de la nigromancia. Pero finalmente, su secretismo falló. Mientras practicaba nigromancia en secreto en un bosque desierto, una mujer apareció ante él. "¿Has dominado tanto con autoestudio? Eres un niño bastante intrigante" Hudel ya sabía quién era. De vez en cuando visitaba la academia, y aunque solo la había visto de lejos, su identidad era inconfundible. En ese momento, Hudel se resignó a su destino. La mujer que tenía delante era la maga de la corte imperial, Elezar de Reflasion. ¿Qué podría hacer en presencia de un gran archimago? Pero entonces, ocurrió algo inesperado. Un aura sutil pero inconfundible de oscuridad irradiaba de todo su ser. "¿Ni-Nigromancia?" Hudel estaba atónito. Comprendía la verdad universal de que la magia y la nigromancia eran fundamentalmente incompatibles. Y, sin embargo, ¿Un archimago, un estimado buscador del décimo círculo, había dominado la nigromancia? ¿Cómo era posible? "Te acogeré bajo mi protección, niño" Su voz suave le hacía cosquillas en los oídos. "Si deseas dominar el verdadero poder de la oscuridad, sígueme" \*\*\* "Ya veo" Un destello de reconocimiento brilló en los ojos de Karnak. "¿Así que es Elezar?"
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Estás leyendo el capítulo 132 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 4 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.