Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 103 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Las montañas Baracant, a menudo llamadas la Columna Vertebral de la Tierra, se extendían de norte a sur a través de la región centro-occidental del continente. La cordillera, que formaba el cuerpo principal de las montañas Zeden que limitan con el territorio de Zestrad, también servía como la extensa frontera natural entre el Imperio Lacania y el Reino de Eustil.
En las traicioneras zonas septentrionales de la extensión alpina de Baracant, una fuerza fuertemente armada de veinte soldados avanzó a lo largo de la cresta. Eran los guardias fronterizos apostados en la Fortaleza del Estafador, la crucial puerta de enlace entre el imperio y el reino.
El capitán de la guardia miró hacia abajo las empinadas laderas que flanqueaban la cresta. Se volvió hacia un hombre con túnica, de unos treinta años, que observaba la zona delante.
"¿Qué tal va la persecución, Felix?"
Felix, sacerdote de Saisha, Diosa del Viento y del Cielo, e inquisidor de segunda clase, se encogió de hombros. "Sin problemas hasta ahora"
Estaba acostumbrado a detectar rastros de oscuridad. El camino evidente que tenía delante era tan claro como una señal.
"Ni siquiera parece que estén intentando ocultar sus huellas"
"¿Así que los restos de la oscuridad son fuertes?"
"No, es débil. Solo lo dejan atrás sin cuidado mientras se mueven"
"En otras palabras, ¿Son débiles y descuidados?"
"Exacto. Quienquiera que sea, desde luego no es un nigromante de alto rango"
Al oír este intercambio, los guardias que seguían se relajaron visiblemente.
"Qué alivio"
"¿Solo un ladrón de poca monta jugando con la magia oscura, entonces?"
"Aun así, si usan poderes oscuros, deben ser brujas"
Sin embargo, el capitán mantuvo una expresión seria. "No bajen demasiado la guardia. El daño hecho hasta ahora es innegable"
\*\*\*
El pueblo de Esk era un pequeño pueblo montañoso que suministraba mercancías a la Fortaleza del Estafador. El pueblo había estado plagado de extraños incidentes durante más de un mes. Estos acontecimientos eran lo bastante curiosos como para merecer atención, pero al principio no alarmaban del todo.
"¡Una bruja me robó los huevos!"
"¡Una bruja se llevó mis gallinas!"
"¡Una bruja se ha escapado con mi perro!"
Una misteriosa anciana había empezado a aparecer bajo el manto de la noche y a robar pequeños objetos de los aldeanos. Al principio, los guardias no eran conscientes del problema.
Los aldeanos intentaron resolver el problema por sí mismos y organizaron pequeños grupos de búsqueda. No era raro que la llamaran bruja. Después de todo, la culpable era una anciana, y había una tendencia reciente a culpar a la Sombra de la Perdición. Pero con el tiempo, los incidentes se volvieron más extraños.
"¡La bruja se llevó un cerdo!"
"¡La bruja me robó la vaca! ¡Ay, qué ay de mí!"
La magnitud de los robos siguió aumentando, hasta que finalmente obligó a la Fortaleza del Estafador a intervenir. Cuando los guardias fronterizos comenzaron la investigación, quedaron desconcertados. ¿Por qué? El método que usaba la bruja para robar vacas y cerdos era inquietantemente idéntico al que usaba para robar huevos y gallinas.
"¡Se los llevó!"
"¿Qué? ¿Se los llevó? ¿Qué quieres decir?"
"¡Exactamente lo que dije! ¡Se los llevó con las manos!"
El testimonio del viejo aldeano dejó al capitán parpadeando, incrédulo.
"¿Se llevó esas vacas y cerdos enormes? ¿Completamente sola? ¿Una anciana?"
"¡Sí!"
La voz del anciano temblaba mientras relataba la escena grabada en su memoria. Una anciana aterradora, con sus ojos rojo fuego brillando en la oscuridad, había colgado una vaca adulta sobre sus hombros y saltado por encima de un muro. Mientras tanto, ella se reía a carcajadas hasta la noche.
"¡Keh-je-je-je! ¡Este será un gran banquete para fortalecer este viejo cuerpo!"
"Eso es lo que dijo"
El capitán de los guardias fronterizos guardó silencio.
El viejo aldeano continuó, claramente nervioso. "¡Juro que no miento, señor!"
"No, no digo que tú lo estés", respondió el capitán.
Simplemente tenía curiosidad por saber si la edad del viejo aldeano estaba afectando a su memoria o si su mente le estaba jugando una mala pasada.
"Aun así, ¿No te parece un poco raro para el trabajo de una bruja malvada?"
"¿Y qué hay más malvado que robar las vacas de alguien y llevárselas?"
"Bueno... Es cierto, pero..."
Aun así, el daño fue real. La desaparición de vacas y cerdos y los restos persistentes de energía oscura en la escena no podían ser ignorados.
El capitán habló seriamente. "Entendido. Nos encargaremos de ello."
\*\*\*
Mientras el grupo avanzaba, uno de los guardias se rió. "Técnicamente hablando, ¿No está fuera de nuestras responsabilidades? Somos una unidad de defensa fronteriza."
Él sugería que contactaran con la iglesia de las siete diosas y enviaran a un cazador de sombras para ocuparse del problema.
Félix, el sacerdote, negó con la cabeza. "Ya he enviado una petición, pero es poco probable que lleguen refuerzos"
Los incidentes con oscuridad seguían siendo demasiado frecuentes, y el personal para gestionarlos siempre estaba muy limitado. La historia de una bruja que aparece en un pueblo rural de montaña no era probable que fuera una prioridad para la iglesia.
Los otros guardias refunfuñaron. "¿Así que lo que dices es que nos están ignorando porque esto es el campo?"
"Típico. Solo les importan sus ciudades lujosas. Gente como nosotros siempre es apartada"
Felix intentó apaciguarles. "Eso no es cierto. La gracia de las diosas cae por igual sobre todos"
"Entonces, ¿Por qué no han enviado a nadie para ayudarnos?"
"Sí, lo han hecho"
"¿Qué?"
"¿Por qué crees que estoy aquí?"
Pensándolo bien, tener a alguien como Felix, un inquisidor de segunda clase, destinado en la Fortaleza del Estafador era muy inusual. Simplemente se habían acostumbrado a que él estuviera siempre cerca.
"Bueno, supongo que es cierto..."
"Disculpa por dudar de ti, sacerdote"
Mientras continuaban su camino, el sol comenzó a ponerse. De repente, Felix señaló hacia una cresta.
"Ahí. Lo veo, capitán"
En la penumbra crepuscular de una ladera cubierta de hierba, una pequeña figura se alzaba entre las flores silvestres que se mecían. Era una anciana con un delantal destartalado, su atuendo parecía el de un simple agricultor.
El capitán entrecerró los ojos y murmuró por lo bajo. "Es una bruja"
Los otros guardias reflejaron su reacción.
"Vaya, realmente es una bruja"
"Sí, definitivamente una bruja"
"Pero parece demasiado una bruja"
Sus reacciones fueron bastante extrañas, pero tenían una base. El pelo blanco despeinado de la mujer, su rostro profundamente arrugado, su nariz ganchuda cubierta de verrugas y su figura hundida encajaban perfectamente con todos los estereotipos de una bruja anciana.
Era como si alguien hubiera pintado un ejemplo de libro de texto de una vieja malvada. Incluso con esfuerzo deliberado, nadie podría haber creado un disfraz más convincente.
Los guardias empezaron a susurrar.
"¿No es esto casi sospechosamente obvio?"
"¿Alguien puede parecer tanto una bruja estereotípica?"
"¿Y si es solo una vieja gruñona con mala suerte?"
Incluso Felix parecía inseguro. "Bueno, seguimos las huellas de oscuridad para llegar aquí, pero..."
La anciana, que había estado mirando fijamente a los guardias fronterizos, habló de repente. "¿Qué los trae por aquí, jóvenes?"
Uno de los guardias fronterizos preguntó con vacilación a la anciana: "Señora, ¿Ha notado algo extraño por aquí últimamente?"
"¿Extraño? No puedo decir que sí", respondió la anciana con naturalidad.
Rebuscó un momento en su delantal raído y luego sacó algo. "¿Quieres un tentempié?"
Era un globo ocular. Recién arrancada, sus venas y nervios aún unidos, brillando inquietantemente en la tenue luz. Al mismo tiempo, los ojos de la anciana comenzaron a brillar con un amenazante tono rojo sangre.
"Está bastante rico", dijo con una sonrisa siniestra.
Los guardias fronterizos se echaron hacia atrás horrorizados.
"¡Ah!"
"¡Gah!"
"¡Maldita sea! ¡Es una bruja!"
El capitán desenvainó su espada y gritó: "¡Todos, posiciones de combate!"
\*\*\*
Aunque las Montañas Baracant marcaban la frontera entre el Reino de Eustil y el Imperio de Lacania, la mayor parte de la cadena se encontraba dentro del territorio imperial. La reclamación del reino apenas llegaba hasta las estribaciones, donde se encontraba la Fortaleza del Estafador, una puerta clave del oeste del imperio.
Cabalgando hacia las puertas de la fortaleza, Varos miró a su alrededor. "Vaya, aquí está realmente lleno"
El invierno se acercaba rápidamente y el frío en el aire era cortante. Una larga fila de viajeros envueltos en gruesos abrigos de piel esperaba en la entrada de la fortaleza. La mayoría eran comerciantes que comerciaban entre el reino y el imperio.
El Imperio de Lacania y la Alianza de los Siete Reinos tenían una larga historia de hostilidad. Dependiendo de la época, habían alternado entre la guerra abierta y una paz precaria. En ese momento, aunque no existía diplomacia formal entre ambos, se permitía el comercio a nivel civil, creando un flujo constante de comerciantes y viajeros.
Ajustándose la capa contra el frío, Karnak murmuró: "¿Tenemos que esperar en esta fila? Hace un frío que pela."
"No hace falta", dijo Alius encogiéndose de hombros con indiferencia. "Ser sirviente de las diosas tiene sus pequeñas ventajas"
La iglesia de las siete diosas era una institución transcontinental con presencia en casi todas las naciones. La mayoría de los países concedían al clero el paso acelerado a través de fronteras, especialmente en estos tiempos difíciles cuando las fuerzas de la oscuridad eran descontroladas. La llegada de un sacerdote simbolizaba la esperanza y el debilitamiento de los poderes oscuros. Para alguien tan poderoso como Alius, prácticamente le recibieron con los brazos abiertos.
Sin dudarlo, Alius esquivó la fila y caminó directamente hacia el frente. Nadie protestó. Los guardias, reconociéndole, procesaron a su grupo de inmediato.
"Me llamo Alius, Inquisidor de primera clase de la Orden Hatoba. Estos son cazadores de sombras aliados que me acompañan", se presentó.
Los guardias fronterizos examinaron los papeles del grupo. Todo estaba en orden, ya que sus identidades estaban oficialmente avaladas por la Orden Hatoba.
"Todos parecen cazadores de sombras hábiles", comentó uno de los guardias.
Sin embargo, un guardia no pudo evitar preguntar con una expresión desconcertada: "Pero... ¿Esa chica también es cazadora de sombras?"
La pregunta iba dirigida a la chica de pelo canoso que estaba detrás de Serati, que miraba curiosa alrededor de la escena bulliciosa. No era otra que Lapicel, que viajaba como aprendiz de Serati. No es de extrañar que Alius inicialmente se opusiera a la idea.
—¿Viene al imperio con nosotros? ¡Es solo una niña!
No era una objeción irrazonable, y Karnak estaba de acuerdo en privado. Sin embargo, dejar atrás a Lapicel no era una opción, al menos no todavía. Si algo salía mal con el sello de memoria, alguien tenía que estar allí para solucionarlo. Todavía era demasiado pronto para dejarla fuera de su vista.
Sin embargo, no podían explicarlo todo abiertamente, así que optaron por una excusa plausible.
—Sir Serati ha decidido llevarse a la niña con ella.
—Ah, ya veo. Si es así, no hay remedio.
La formación de un aprendiz quedaba completamente a discreción del maestro. No era lugar de Alius intervenir. Además, no era raro que los caballeros trajeran a jóvenes escuderos al campo para exponerlos a la experiencia real desde temprano, ya que se creía que eso los hacía más fuertes rápidamente.
Los guardias de la puerta imperial, familiarizados con tales costumbres, no cuestionaron más el arreglo y permitieron que el grupo pasara. Simplemente lanzaban miradas comprensivas a Lapicel.
"Las Montañas Baracant son demasiado duras para alguien tan joven..."
"Dios mío, el Reino de Eustil realmente pone a sus aprendices a prueba"
La Fortaleza del Estefador servía tanto como bastión defensivo como bulliciosa ciudad comercial. Al atravesar las puertas y más allá de los altos muros de piedra, el grupo pronto se encontró en la aldea fortaleza.
En su centro, un pequeño estanque estaba rodeado de posadas, tabernas y tiendas generales destinadas a los viajeros. Un pequeño grupo de casas residenciales salpicaban los límites exteriores del pueblo.
El grupo se dirigía hacia una posada, guiando a sus caballos, cuando un grupo de soldados se apresuró hacia ellos desde la dirección opuesta.
¿Hmm?
¿Qué pasa?
Al frente de los soldados estaba un caballero de mediana edad vestido con la armadura estándar del Imperio Lacania. Se acercó al grupo con pasos apresurados y preguntó con urgencia: "¿Es Alius, el sacerdote de la Orden Hatoba?"
"Eso es correcto"
"He oído que eres un inquisidor de primera clase. ¿Es cierto?"
El ceño de Alius se frunció ligeramente ante el tono brusco del caballero. "Sí, es correcto. ¿De qué va esto?"
Con voz imperiosa, el caballero se presentó: "Soy Leocolt, de la Brigada de la Purificación"
Varos y Serati intercambiaron miradas sorprendidas.
—¿La Brigada de la Purificación?
—Eso es como la versión imperial de la Orden del Rey, ¿no?
No esperaban encontrarse con una figura así en un lugar como este. Alius observó rápidamente el entorno. No era solo el caballero. Los demás también tenían expresiones rígidas.
Alius preguntó con cuidado: "¿Ha pasado algo?"
"Sí", respondió Leocolt con brusquedad, con expresión severa. "Ha aparecido una bruja."

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)
Capítulo 104
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 103
Estás leyendo el capítulo 103 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 7 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.