arrow_back

Leer Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 340 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Uno de los discípulos presentes en la sala no pudo evitar bajar la voz y preguntar: “Maestro, ¿qué clase de técnica era esa?”. “…” Muyunzi negó con la cabeza. A decir verdad, no era especialmente culto ni había viajado mucho. Fuera cual fuese la técnica que hubiera usado aquella niña, incluso en sus casi treinta años de experiencia, jamás la había oído mencionar. Ver la banderita desprendiendo humo negro le pareció decididamente poco ortodoxo; sin duda, no era una técnica taoísta común. Sin embargo, su templo no era conocido por tener profundas tradiciones mágicas. Como templo taoísta ortodoxo, dependía de la benevolencia de los espíritus divinos, invocados por practicantes honestos y devotos que se ganaban el favor divino con su sinceridad. Los rituales registrados en sus escrituras para comunicarse con los dioses o invocarlos eran efectivos en gran medida gracias a esta relación. Aunque Muyunzi había intuido que la niña probablemente no era humana, no podía determinar si era buena o mala. Simplemente pensó que si lograba eliminar a la entidad maligna que asolaba la Aldea Flor de Melocotón, sería una bendición. Decidió fingir ignorancia. Si su fuerza resultara insuficiente, podría invocar al Duque del Trueno, cuya divina sabiduría sin duda distinguiría el bien del mal. De ese modo, no tendría que preocuparse más. De una forma u otra, no había necesidad de que le diera demasiadas vueltas. "Maestro…" “¡Shh!” Uno de sus discípulos, aún susurrando, parecía a punto de decir algo más, pero Muyunzi lo silenció rápidamente. La entidad ya se estaba aproximando. Si uno aguzaba el oído, sus gruñidos sordos podían oírse en la brisa nocturna. Todos en la habitación contuvieron la respiración instintivamente. El pueblo quedó en silencio. Solo se podían oír los débiles e intermitentes gruñidos de la entidad. Atraída por el olor a sangre en el viento, la criatura avanzó lentamente por las calles del pueblo, pasando justo por el terreno abierto frente a la cabaña donde se escondían los tres. Efectivamente, la criatura se erguía, de forma humanoide, con una complexión ligeramente mayor y más robusta que la de un humano común. ¿Quién sabe cuántos años llevaba enterrada? Su ropa no era más que jirones de tela y fibras, aunque no dejaba ver nada en particular, ya que todo su cuerpo estaba cubierto de masas de carne oscura y nudosa que ocultaban cualquier detalle. Según la descripción del aldeano, su cabeza estaba cubierta de pelo blanco, su rostro verdoso con afilados colmillos y sus dedos terminaban en garras parecidas a las de una bestia. La única diferencia perceptible era que su cuerpo parecía húmedo “brillando como si estuviera mojado” aunque no goteaba agua. "Rugido…" La luz de la luna lo iluminaba todo con claridad. La criatura emitió gruñidos bajos y guturales mientras se movía con lentitud. Al llegar al centro del terreno abierto, se detuvo de repente, como si presintiera algo, y giró la cabeza para mirar hacia la cabaña. “…” Los tres taoístas que estaban dentro contuvieron la respiración de inmediato. Pero sus corazones latían con fuerza. El discípulo más tímido no pudo evitar apartar la mirada de la ventana, incapaz de reunir el valor necesario para seguir mirando. Muyunzi apretó con fuerza su espada de madera de durazno; las venas de su mano se hinchaban por la tensión. Era evidente que él tampoco estaba tranquilo, pero no se atrevió a emitir ningún sonido. Aunque habían venido a exorcizar a esa criatura, carecían de las habilidades necesarias para un enfrentamiento directo. La mayoría de los supuestos expertos en tradiciones populares eran iguales. Según su plan original, habrían tenido más tiempo para prepararse y habrían reunido a más personas para distraer a la criatura. Sin embargo, la decisión del gobierno de invitar a otro experto trastocó su estrategia. Tras deliberar y darse cuenta de que el plan original probablemente causaría heridos o muertos entre los aldeanos, optaron por confiar en la joven taoísta. A juzgar por sus habilidades hasta el momento, no se habían equivocado. Pero el riesgo persistía” ¿Y si la pequeña taoísta los traicionara? ¿O si la criatura ignorara a la niña y fuera a por ellos? Si eso sucediera, estarían condenados. Cuando la vida y la muerte estaban en juego, el miedo y la preocupación eran inevitables. La criatura permanecía inmóvil en medio del claro, mirando en su dirección. Se quedó así durante un largo rato. Aunque la luz de la luna era brillante, la distancia era demasiado grande para discernir la expresión de la criatura o saber qué pensaba. La espera fue mucho más angustiosa que si hubiera atacado directamente. Tras lo que pareció una eternidad, la criatura por fin se movió de nuevo. Al final, el olor a sangre en el viento pareció atraerla más que cualquier otra cosa. Lentamente, reanudó sus pasos pesados y deliberados, avanzando. Pero no había avanzado mucho cuando volvió a detenerse. De repente, giró bruscamente” Los tres que estaban en la casa volvieron a ponerse tensos. Fue entonces cuando notaron algo: en algún momento, el pueblo se había llenado de innumerables pasos débiles, cada vez más fuertes y cercanos. “¡Zas…!” El primer lobo emergió de uno de los estrechos callejones. Luego el segundo, el tercero… Las casas dispersas del pueblo y los callejones que se entrecruzaban y conectaban con el claro se convirtieron en vías de paso para los lobos que llegaban de todas direcciones. El aire se llenó de gruñidos y golpes de patas, fundiéndose en una cacofonía singular. A la luz de la luna, los lobos parecían oscuras corrientes que convergían desde todas direcciones hacia la criatura. “¡Auuuu!” Un lobo se detuvo, aullando a la luna. La criatura, que nunca se había topado con nada parecido, entró en pánico y luchó por reaccionar. Los lobos se movían con increíble velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, el primer lobo alcanzó a la criatura y saltó alto para atacarla. "Rugido…" La criatura era fuerte, blandiendo su brazo y apartando al lobo de un solo golpe. Pero al instante siguiente, más lobos se abalanzaron sobre él: incontables lobos. Algunos se mantuvieron agachados, mordiéndole y desgarrándole las patas, mientras que otros saltaron sobre su cuerpo, derribándolo al suelo sin esfuerzo. Toda la lucha duró apenas unos instantes. En un instante, la criatura quedó sepultada bajo una marea de lobos. “¡Auuuu, auuuu!” Desde dentro de la casa, el grupo solo podía oír los gruñidos de excitación y los desgarros de los lobos. Afuera, la zona era ahora una masa negra y palpitante. Donde había caído la criatura, los lobos la cubrían por completo, apiñados tan densamente que se abrían paso a empujones y zarpazos con furia, luchando desesperadamente por conseguir un mordisco. Si lo que había debajo de ellos fuera humano y los lobos fueran reales, probablemente en cuestión de segundos no quedaría nada más que huesos. La escena aterrorizó a los espectadores. Pero criaturas como este cadáver viviente solían fortalecerse con el tiempo, permaneciendo latentes bajo tierra durante incontables años antes de emerger. Una vez en la superficie, si no se las controlaba rápidamente, avanzaban a un ritmo alarmante, fortaleciéndose hasta agotar toda la energía almacenada. Aunque solo llevaba dos años en el mundo, sus habilidades ya eran extraordinarias, y se habían potenciado aún más gracias a una fortuna desconocida. Las leyendas sobre su inmunidad a las cuchillas y los cuchillos se estaban confirmando. A pesar de la ferocidad de la manada de lobos, sus mordeduras no pudieron penetrar su carne. Cuando la criatura finalmente reaccionó, comenzó a levantarse en medio del ataque. La densa masa de lobos se movió y se agitó, y en el centro del mar de sombras, una figura pareció alzarse. Los lobos, parte de esta marea negra y turbulenta, se aferraron con fuerza, mordiendo y agitándose. A medida que la silueta de la criatura se hizo más nítida, se hizo evidente que había logrado ponerse de pie. Bajo sus pies yacían lobos frenéticos que mordían. Lobos colgaban de él por todas partes: algunos le mordían la garganta desde los hombros, otros se aferraban a su cintura, colgando mientras se movía. Cuando levantaba los brazos, al menos tres o cuatro lobos se aferraban a cada uno, con las mandíbulas clavadas en su carne, negándose a soltarlo incluso cuando levantaba el brazo y eran alzados por los aires. Esta criatura no solo era inmune a las armas, sino que también poseía una fuerza inmensa. Con un violento movimiento de su brazo izquierdo, lanzó varios lobos por los aires. Un movimiento similar con el derecho hizo volar a más, uno de los cuales aterrizó justo en la puerta de la cabaña donde se escondía el trío. “¡Auuuuh…!” El lobo rodó por el suelo, pero no parecía ni asustado ni dolorido. Tras dar varias vueltas, recuperó el equilibrio, tambaleándose pero sin amedrentarse. Cojeando levemente, se lanzó de nuevo a la refriega. Para entonces, la criatura, ya libre de atacantes inmediatos, comenzó su furia destructiva. Con garras afiladas como navajas, mandíbulas con colmillos, cuerpo impenetrable y una fuerza descomunal, era más feroz que cualquier bestia. Destrozó a los lobos, matándolos uno tras otro. Algunos lobos recibieron un solo golpe que les destrozó el cráneo, otros fueron atrapados y partidos por la mitad, y otros más se abalanzaron sobre él, solo para ser alcanzados en el aire y desgarrados por sus garras. Uno tras otro, los lobos se disolvieron en humo negro, pero continuaron su implacable ataque sin temor a la muerte. Lo rodearon y atacaron repetidamente, derribándolo al suelo, donde ambos bandos se retorcían y rodaban en un feroz combate. Los lobos eran constantemente lanzados lejos, solo para volver a la refriega, pero aun así les costaba infligirle daño alguno. "Rugido…" La criatura se irguió una vez más, rugiendo mientras lanzaba por los aires a los lobos que se aferraban a su cuerpo. En ese momento, la manada de lobos se retiró repentinamente. La criatura se quedó paralizada un instante, confundida. Entonces, con agudos instintos, dio media vuelta” "¡¡Roar!!" Un profundo y resonante rugido resonó cuando un enorme tigre rayado casi se irguió. Sus patas eran más grandes que un rostro humano, sus antebrazos tan gruesos como los muslos de un adulto y sus brazos más anchos que la cintura de una persona. El tigre alzó una de sus enormes patas y la bajó hacia la criatura. "¡Boom!" ¡El golpe lanzó a la criatura por los aires al instante! El tigre se preparó para lanzar otro ataque, pero de repente saltó a un lado. "¡Spash!" Un chorro de líquido negro brotó, describiendo un arco en el aire y aterrizando exactamente donde acababa de estar el tigre. "Chisporrotear…" Donde el líquido negro tocó el suelo, emitió un humo acre, cuyo hedor era abrumador y nauseabundo. "¡Spash!" Otro chorro de líquido negro salió disparado como una flecha. Pero el tigre, con su increíble agilidad, volvió a esquivar. El líquido golpeó el suelo, liberando más sonidos chisporroteantes y humo negro. “¡Que no te caiga el líquido!”, resonó una voz clara y aguda desde el tejado cercano. Los lobos se volvieron inmediatamente mucho más cautelosos. La criatura, siguiendo la dirección de la voz, volvió la mirada” En el tejado de una casa de paja cercana, una figura había permanecido allí todo el tiempo, sosteniendo una bandera y observando en silencio la batalla que se desarrollaba abajo mientras daba órdenes encubiertas. "Chapoteo…" La criatura abrió la boca y volvió a rociar, pero esta vez no fue un chorro concentrado; fue una amplia niebla de líquido negro. El tigre, tan ágil como siempre, saltó hacia atrás una distancia de más de un zhang, evitando fácilmente el rocío. Los lobos que estaban cerca no tuvieron tanta suerte. Los más valientes, los que se encontraban más cerca de la criatura, quedaron atrapados en la niebla. Dondequiera que el líquido negro los tocaba, se oía un crujido y de sus cuerpos emanaba humo, como si se estuvieran derritiendo. “¡Ah!” Lady Calico, encaramada en el tejado, se alarmó al instante. Esos lobos eran sus amados soldados. Si los mataban así, los perdería para siempre, y no podía soportar la idea. “¡Zas…!” Agitó rápidamente su bandera. ¡Lobos, regresen! “¡Zas…!” Como una ráfaga de viento nocturno, la manada entera se convirtió en humo negro y se desvaneció alrededor de la bandera. Lo que momentos antes había sido un claro repleto de gente, ahora estaba de nuevo vacío. Solo quedaba el tigre. El tigre no mostró temor alguno. Con la cabeza gacha y movimientos cautelosos, rodeó lentamente a la criatura, sin apartar la vista de ella. Mientras tanto, Lady Calico se puso de pie en el tejado. Formó un sello con las manos, con expresión grave. “¡Dioses de la montaña, ayúdenme!” Dos rayos de luz surgieron desde la azotea. Su punto de aterrizaje fue el montón de piedras cercano. "Bruum..." Las piedras comenzaron a moverse repentinamente, rodando y desplazándose a una velocidad increíble. En cuestión de segundos, el tumulto cesó y las piedras formaron dos gigantes de piedra enormes, de hombros anchos y cintura gruesa, cada uno ligeramente más alto que la criatura. “Dioses de la montaña…” Muyunzi, escondido en la choza del pueblo, quedó completamente atónito. Con sus conocimientos, casi creyó que eran auténticos dioses de la montaña y se asombró de que aquel pequeño compañero taoísta los hubiera invocado de verdad. Tras una breve pausa, reflexionó y, pensándolo mejor, recordó haber leído en un texto taoísta una técnica parecida: la Legión de Rocas. Por supuesto, él solo había visto ese nombre y esa descripción en libros. Aun así, fue suficiente para asombrarlo. Anteriormente, la invocación de lobos y tigres parecía más bien brujería demoníaca, pero esta Legión de Roca era sin duda una auténtica magia taoísta, una de las más antiguas y profundas. No pudo evitar preguntárselo” ¿Quién en la montaña Yin-Yang de Yizhou era capaz de entrenar a un discípulo tan joven en técnicas tan avanzadas? Por mucho que lo intentó Muyunzi, no pudo comprenderlo. Pero la batalla no dejó lugar para más reflexiones. En cuanto se formaron los dos gigantes de piedra, la niña que estaba en el tejado señaló a la criatura. Sin dudarlo, los gigantes blandieron sus enormes brazos y cargaron contra el monstruo a grandes zancadas. La criatura respondió con otro chorro de líquido negro. "Chapoteo…" "¡Chisporrotear!" La niebla de agua negra se extendió y salpicó a los gigantes de piedra, emitiendo un denso humo negro y un hedor similar al de cadáveres en descomposición. Pero los gigantes de piedra permanecieron impasibles, avanzando sin titubear a través de la niebla. Uno de ellos chocó con la criatura, lanzándola por los aires. El otro la siguió, alzando su enorme brazo de piedra antes de asestarle un golpe con una fuerza descomunal, transmitiendo un peso inimaginable tras el impacto. La noche estuvo llena de estruendos y choques. Las tres personas escondidas en la cabaña del pueblo y los dos agentes de policía en las sombras sintieron como si estuvieran presenciando a un dios venciendo a un demonio.

Continúa leyendo

Inmortalidad Involuntaria (Novela)

Capítulo 341

Siguiente Capítulo ›

Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 340

Estás leyendo el capítulo 340 de Inmortalidad Involuntaria (Novela), un novela. No soy más que un viajero en tierra extranjera, sin deseos de convertirme en inmortal. Después de cultivar el Daoísmo en las profundas montañas durante veinte años, el Maestro envió a Song You montaña abajo para ser… Este capítulo tiene publicado el 19 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Inmortalidad Involuntaria (Novela) tiene 720 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.