arrow_back

Leer Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 281 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¡Zas…!” Bolai agitó la mano de nuevo, provocando una ráfaga de viento y una nube de arena. Con más de cien mil soldados de élite e innumerables individuos cualificados estacionados en esta ciudad, ¿cómo podía atreverse a quedarse más tiempo? ¡Inmediatamente se dio la vuelta y huyó! El caballo del general Lu sacudió la cabeza instintivamente, perturbado por la repentina tormenta de arena. El general alzó levemente el brazo para protegerse los ojos, y cuando lo bajó, el demonio ya había saltado de nuevo a los tejados. El general Lu se limitó a sonreír con sorna, esbozando una mueca de desprecio. Sumada a la cicatriz en su rostro, su ferocidad rivalizaba con la del propio demonio. “¡Hya!” Con un ligero empujón, espoleó a su caballo para que lo persiguiera. El demonio apenas había aterrizado en el tejado cuando otra flecha lo alcanzó, obligándolo a caer de nuevo. Esta vez, su muslo quedó casi atravesado limpiamente. Se decía que incluso el rinoceronte demonio, de piel tan resistente que apenas las ballestas de asedio podían penetrarla, había caído ante una flecha de Cao Yan. Aquel legendario disparo le había atravesado el ojo, matándolo bajo las murallas de la ciudad. Bolai no dudaba de la precisión y el poder de aquel famoso tirador del ejército de Gran Yan. “¿Pero qué demonios está pasando?” No era de extrañar que la guarnición del norte contara con individuos capacitados para predecir su llegada esa noche. Pero ¿por qué tantos rincones oscuros de la ciudad estaban iluminados con lámparas? ¿Por qué esos edificios y almacenes, antes abandonados, estaban ahora bajo vigilancia constante? ¿Acaso habían descubierto el secreto de su técnica? ¿Y por qué, a pesar de haber encontrado lugares supuestamente desprotegidos en múltiples ocasiones, seguía sintiendo que lo vigilaban y que no podía escapar? Relinchar... Delante se encontraba otro general imponente, armado con una lanza. “¡Zas…!” Bolai exhaló una bocanada de humo gris. Al extenderse el humo, los soldados que estaban detrás del general se desorientaron de inmediato. Algunos tropezaron contra las paredes, mientras que otros cayeron al suelo, y al menos la mitad quedaron incapacitados para el combate. Sin embargo, la otra mitad, compuesta por guerreros altamente capacitados con un fuerte qi, fuerza vital y una resolución inquebrantable, se cubrieron rápidamente la nariz y la boca, mirando fijamente a Bolai. En cuanto al general a caballo con la lanza, había recibido bendiciones ceremoniales antes de la campaña, incluyendo ofrendas a los cielos y a las deidades, cruce de hogueras y bebida de agua sagrada. Resistente al mal y a la corrupción, el humo gris no le afectó en absoluto. Entrecerrando los ojos, apartó el humo con la mano izquierda, escupió a un lado y cargó a caballo. Clop, clop, clop... En su pánico, los instintos animales de Bolai se apoderaron de él. Sin pensarlo, evitó las calles y callejones bien iluminados, huyendo hacia la oscuridad. Corrió como si compitiera contra los soldados y se enfrentara a los oficiales a cada paso. Finalmente, arrastrando la pierna herida y con el cuerpo cubierto de flechas, como un alfiletero, llegó a un callejón completamente oscuro. Aquello marcaba los límites de la ciudad militar. Solo al llegar Bolai se percató de su situación: a la derecha se alzaba la muralla de la ciudad, imponente, de cuatro o cinco zhang de altura. A la izquierda se yergue otro alto edificio de propósito desconocido. Estaba atrapado en medio de un estrecho sendero para caballos. Si su pierna no hubiera estado herida, habría podido saltar fácilmente al tejado de su izquierda. Incluso la escarpada muralla de la ciudad a su derecha, tan vertical como un acantilado, no habría supuesto un gran reto; la habría escalado sin dificultad. Pero ahora, con la pierna herida, tales hazañas eran imposibles. Bolai sintió una punzada involuntaria de frustración, pero no tuvo más remedio que seguir adelante. Corrió hasta la mitad del camino y se detuvo. Efectivamente” Delante se encontraba un grupo de oficiales y soldados. Al frente de ellos no era otro que el corpulento Lu Dehui, que blandía un martillo. Su robusto qi y fuerza vital parecían brillar intensamente en los ojos demoníacos de Bolai. Flanqueándolo se encontraba un escuadrón de soldados de élite. Si hubieran participado en el jianghu, sin duda habrían alcanzado cierto renombre. Ataviados con armaduras de hierro, los escuderos formaban un muro al frente. Tras ellos, soldados armados con largas lanzas o espadas anchas avanzaban, y en la retaguardia, otro escuadrón empujaba lentamente un arcuballista, ya cargado y listo para disparar. Bolai, presa del pánico, se giró para mirar hacia atrás. Un segundo grupo de oficiales y soldados avanzaba desde esa dirección. El general al mando de este grupo aparentaba tener entre cuarenta y cincuenta años y blandía un poderoso arco que irradiaba una luz divina en los ojos de Bolai. A su cintura colgaba una espada dorada de grueso lomo, sin duda manchada con la sangre de muchos demonios. “¡Gaaah!” Bolai dejó escapar un agudo chillido, levantando ambas manos en un gesto desesperado. Un fuerte vendaval se levantó de repente en el camino de herradura, soplando en ambos lados. El viento era tan fuerte que no solo levantaba arena y grava, sino que también hacía caer a personas y caballos. Ni siquiera el caballo de guerra que estaba bajo el general pudo evitar encabritarse sobre sus patas traseras. El caos se desató en un instante: gritos de alarma, relinchos de caballos y el estruendo de las armaduras. La balista, atrapada por la ráfaga, se desvió y su enorme proyectil se disparó con un chasquido. El proyectil se incrustó diagonalmente en la muralla de la ciudad, abriendo una profunda hendidura antes de rebotar contra el muro opuesto. Rebotó varias veces entre los muros del estrecho camino de herradura antes de finalmente caer al suelo con estrépito. Aprovechando el momento, Bolai respiró hondo, y su pecho se hinchó dramáticamente. Acto seguido, exhaló una densa nube de humo negro. El humo era tan oscuro como la tinta, incluso más oscuro que la noche. En cuestión de segundos, llenó todo el sendero ecuestre, ocultando por completo su figura. “...” Los ojos de Bolai se aguzaron mientras formaba un sello manual, preparándose para escapar. "¿Mmm?" ¿Por qué no podía irse? ¡Algo anda mal! Intuyó vagamente una mirada que descendía desde arriba. Era una mirada penetrante y resuelta, que atravesaba la noche y perforaba el denso humo negro que lo rodeaba. Bolai alzó la vista instintivamente. Allí, sobresaliendo de la muralla de la ciudad, había una tabla de madera. Sobre ella, un talismán de aproximadamente tres dedos de ancho y más de una palma de largo. Los bordes estaban grabados con cinabrio y, en el centro, un único ojo dibujado con gran detalle. El ojo parecía casi vivo y poseía esencia. Frío y distante, lo miró con aire de indiferencia. En semejante escena, se sentía divino, una fuerza abrumadora que sacudía lo más profundo de su ser. Clop, clop… El sonido de fuertes cascos se hizo cada vez más fuerte, acercándose desde la distancia. Atrapado por aquella mirada, Bolai se quedó paralizado, incapaz de reaccionar. De repente, sintió cómo la niebla negra se abría violentamente al paso de un jinete. La maza de hierro de la figura montada, blandida con la fuerza combinada de un caballo de guerra al galope, lo golpeó de lleno. "¡Boom!" El golpe fue devastadoramente poderoso. Bolai, mucho más ligero que un humano, salió volando hacia atrás por el impacto, y su cuerpo se precipitó fuera del humo negro. Aunque todo su cuerpo hubiera sido de hierro, semejante golpe lo habría dejado profundamente abollado. Antes incluso de que pudiera tocar el suelo, otra flecha salió disparada por el aire. Bolai se desplomó en el suelo, aún intentando forcejear, pero cuando levantó la vista, vio al general con la maza de hierro de pie frente a él. El corpulento general, fuerte como un buey, lucía una barba espesa y un rostro musculoso y feroz. Tenía la mandíbula apretada, los ojos desorbitados como campanas de cobre, y blandía su maza con todas sus fuerzas. Su cuerpo irradiaba una vitalidad arrolladora, tan potente que hasta los fantasmas se aterrorizarían. Su reluciente armadura dorada centelleaba débilmente en la oscuridad, haciéndolo parecer menos un general mortal y más una deidad divina guardiana que descendía de los cielos. Bolai no pudo evitar quedarse atónito, con el valor hecho añicos. Mientras tanto, el talismán de la muralla seguía mirándolo con frialdad. * * * En una casa cerca del centro de la ciudad de Yuanzhi… La gata calicó seguía encaramada junto a la ventana, mirando hacia la lejanía nocturna con las orejas erguidas. En realidad, con las paredes de la casa y el patio obstruyendo su vista, no podía ver nada. Pero su curiosidad era insaciable, así que se sentó allí, escuchando atentamente y tratando de reconstruir los sonidos y movimientos caóticos para imaginar la escena. Aun con tan poca información, estaba completamente absorta. Cuando el ruido proveniente de esa dirección finalmente cesó, salió de su ensimismamiento y se giró para mirar hacia atrás. Vio que el taoísta acababa de dejar su pincel, aparentemente terminado de escribir. “¿...?” La gata calicó parpadeó confundida. Saltó rápidamente de la ventana y corrió hacia la mesa, solo para ver al taoísta soplar suavemente sobre el papel, secando la tinta. Para cuando volvió a subirse a la mesa, el taoísta acababa de terminar de doblar la hoja. “¿...?” La gata calicó inclinó la cabeza hacia arriba, mirándolo fijamente. “No es nada importante “respondió el taoísta”, solo algunos asuntos relacionados con usted, Lady Calico. “¿...!?” La curiosidad del gato se intensificó aún más. Alzando la pata derecha, intentó agarrar la manga del taoísta. Sin embargo, con un giro despreocupado, el taoísta la esquivó y guardó el papel cuidadosamente en una bolsa. “¿Atraparon al demonio?” "Mmm..." ¿Lo atraparon? “Sí “dijo la gata calicó distraídamente. “Parece ser algún tipo de gorrión. “¿Un demonio pájaro?” “Escuché el canto de un gorrión.” “¿Por qué el pájaro no se fue volando?” "No sé..." La gata calicó corrió hacia él, alzando la cabeza para mirarlo fijamente. “¿Qué escribiste sobre mí? “Es tarde. Vete a dormir.” “¿Qué escribiste sobre mí?” “Mañana iremos a ver a ese demonio pájaro. Ojalá siga vivo.” “¿Qué escribiste?” “No está permitido mirar.” “¿Qué escribiste?” La dama Calico se puso tan ansiosa que comenzó a caminar en círculos sobre la mesa. “Hora de dormir...” Song You, ignorándola por completo, se acercó a la cama. Luego se tumbó y se tapó con la manta. Las noches en la pradera eran frescas pero no frías, la temperatura perfecta para dormir plácidamente bajo una manta. La gata calicó lo miró atónita. Al ver que se había dormido profundamente, se inquietó un rato más. Pero no podía hacer nada, así que, a regañadientes, se limpió las patas, saltó a la cama y se sentó junto a su cabeza, mirándolo fijamente como si intentara despertarlo con la mirada. El taoísta durmió profundamente. La dama Calico lo observó durante largo rato antes de acostarse a dormir, pero no pudo conciliar el sueño por mucho que lo intentó. * * * Cuando finalmente abrió los ojos, ya era de mañana. El general Chen envió a alguien con agua caliente y desayuno e invitó a Song You a la sala de entrenamiento. “¿Qué ocurre, Lady Calico?” ¡No pasa nada! ¿No dormiste bien anoche? ¡No dormí bien anoche! ¿Todavía quieres ir al salón de entrenamiento? ¡Quiero ir al pabellón de entrenamiento! “Vámonos entonces.” Song You apretó los labios y no dijo nada más. En la sala de entrenamiento, oficiales y estrategas formaron un círculo alrededor de un ave en el centro, más grande que una gallina. Las plumas de la cabeza y el cuello del ave eran de un blanco grisáceo, como una brumosa mañana de invierno. Su dorso lucía los vibrantes colores de las nubes del amanecer o el atardecer, mientras que las puntas de sus alas, la cola y el área alrededor de sus ojos eran negras. Yacía desplomada en el suelo, apenas capaz de mantenerse en pie, con el cuerpo cubierto de heridas y sangre que le goteaba del pico. Sin embargo, sus alas parecían malformadas: pequeñas y deformes. “Así que no era Bolai, sino bolao “comentó Song You mientras se acercaba, mirando a la criatura. Era un bolao, también conocido como alcaudón o pájaro carnicero. Eran los alcaudones que a menudo se describen en la poesía china. Esta ave no era grande ni comparable a las aves rapaces, pero era feroz y cruel por naturaleza. Tenía la costumbre de empalar a sus presas en árboles espinosos o zarzas. A veces, quienes desconocían su naturaleza se topaban con árboles espinosos con pequeños pájaros, ratones, lagartijas o incluso insectos empalados y secados por el sol. Sentían horror y miedo, a veces incluso sospechaban que era obra de fantasmas. Pero en realidad, era obra de este pájaro. Song You, sin embargo, pareció indiferente a las heridas del alcaudón y en su lugar se dirigió al general Chen. “¿Hubo víctimas cuando lo capturasteis?” “Esta criatura no es particularmente peligrosa. Algunos soldados se cayeron o sufrieron contusiones por sus golpes, pero nada grave.” "Eso es bueno." Esto era de esperar. Las aves eran frágiles por naturaleza. Aunque el alcaudón era más agresivo que una golondrina, seguía siendo mucho más débil que un ave rapaz. Incluso tras convertirse en demonio, conservó su pequeño tamaño. Su nivel de cultivo no era bajo, pero dedicaba la mayor parte de su tiempo a practicar la Traza Fantasma. Naturalmente, no era hábil en combate. “Si hay algo que quieras preguntar, inténtalo. Lo interrogamos a fondo anoche. Puede hablar el idioma de Gran Yan y es bastante tímido, no particularmente audaz.” "Comprendido." Luego dirigió su mirada hacia el alcaudón que yacía en el suelo. El pájaro le devolvió la mirada con sus brillantes ojos negros. “Le hemos invitado aquí simplemente para preguntarle esto: la técnica de la Huella Fantasma es un antiguo arte taoísta de Gran Yan, una técnica legítima de nuestra tradición. El general Chen mencionó que usted habla el idioma oficial de Gran Yan. ¿Podría preguntarle dónde aprendió esta habilidad?” “...” El alcaudón, del tamaño de una gallina, puso los ojos en blanco. Escupió unos coágulos de sangre y, con voz débil, preguntó: “Si te lo cuento, ¿me dejarás ir?”. “Me temo que no “respondió Song You con calma. “¿Entonces por qué debería decírtelo?” “¡Bam!” Una pequeña pata le dio un golpe directo en el cuerpo. “¡Gah!” El alcaudón graznó de dolor, girando la cabeza hacia un lado, solo para encontrarse cara a cara con la cabeza de un gato. “¡...!” ¿De dónde salió este gato? Presa del pánico, el alcaudón giró rápidamente la cabeza, con voz débil. “Yo... yo soy originario del sur. Cultivé mis habilidades dentro de las fronteras de Gran Yan. De joven, mis alas se deformaron y fui acogido por el abad de un templo taoísta. Ese templo fue construido sobre los restos de las antiguas Grutas Celestiales y Tierras Dichosas.” “Contenía algunas técnicas increíbles, ¡pero sus descendientes tuvieron una vida corta y nunca pudieron dominarlas!” “¿Y cuál era el nombre de este templo?” “¿Por qué debería decírtelo?” “¡Bam!!” “¡Gah!” El alcaudón dejó escapar otro lastimero grito, girando de nuevo la cabeza. La gata calicó ya había retirado la pata y ahora estaba sentada perezosamente en el suelo, bostezando como si nada hubiera pasado. Era como si golpear al pájaro herido no fuera diferente para ella de comer o beber: completamente sin esfuerzo y sin remordimiento alguno. Naturalmente, no le importaba en absoluto. “En Jingzhou. Si eres capaz, ¡ve a buscarlo tú mismo! “gruñó el pájaro. "Jingzhou, eh..." “No me preguntes el nombre. No te lo diré.” “Dentro de la vasija, los cielos cerca, Un reino sin límites, sereno y claro. La cueva está envuelta en niebla, el sol se detiene. El tiempo fluye suavemente, una voluntad gentil. Song. Recitaste el verso en voz baja mientras bajaba la mirada, observando atentamente la reacción del pájaro. Los ojos del alcaudón se abrieron de par en par. A pesar de sus heridas, batió las alas dos veces contra el suelo, visiblemente agitado. “¿Cómo lo sabes?” “Los legados antiguos son raros en este mundo. Durante mis viajes por Jingzhou, me topé con uno por casualidad y decidí preguntar “respondió Song You con una leve sonrisa. “Parece que acerté. ¡Esto no tiene nada que ver con ellos! “Sé distinguir el bien del mal “le aseguró Song You antes de continuar”: Pero ¿por qué viniste al Norte? “...” ¿No me vas a responder? “Aquí hay gente para comer. Comer gente acelera el cultivo “admitió el pájaro a regañadientes. “¿Y por qué fuiste a la ciudad de Zhaoye?” “Ese lugar está lleno de demonios.” “¿Y por qué ayudaste a la gente de la frontera norte?” “¿Qué diferencia hay entre la gente de la frontera norte y la gente de Great Yan?” “¿Acaso no sabes que, desde el caos de la antigüedad, los demonios, las deidades y los fantasmas ya no tienen permitido interferir en los conflictos humanos?” “Si ya me estoy comiendo a la gente, ¿qué más da?” “Ya veo “asintió Song You. “Entonces, ¿tú y los demás demonios ayudaron a la gente de la frontera norte porque les permitieron comer humanos? “Nos prometieron tierras de cuatro prefecturas si caía Gran Yan.” “¿Eso es todo?” ¿Qué más podrías querer? “Simplemente pregunto si alguien más podría haber estado dirigiendo esto en secreto.” Como antes, Song You habló con calma mientras observaba al pájaro. Desafortunadamente, a los humanos les resultaba difícil discernir las expresiones en el rostro de un gato, y aún más en el de un pájaro. El pájaro en el suelo tenía prácticamente el mismo aspecto que antes e incluso se burló de él, diciendo: "¿Crees que todo en este mundo debe estar bajo control humano?". “Tienes razón “asintió Song You de nuevo. “He terminado mis preguntas. Pero tengo curiosidad por una cosa más. Si te acogieron siendo una chica discapacitada, te criaron y luego alcanzaste el nivel de cultivación en un templo taoísta, ¿no intentaron persuadirte para que vivieras virtuosamente? ¿Cómo terminaste comiendo gente y causando daño? “¿Y qué crees que les pasó a mis alas? “replicó el pájaro con amargura. “Ya veo “dijo Song You asintiendo y dejando escapar un suspiro. De polluelo, sus alas fueron rotas por humanos. Más tarde, tuvo la fortuna de ser acogido por un templo taoísta. Finalmente alcanzó la iluminación, pero, incapaz de volar, dominó con gran esfuerzo la técnica del Rastro Fantasma; una historia inspiradora en sí misma. Sin embargo, albergando resentimiento hacia los humanos y retirándose con frecuencia al aislamiento para practicar este exigente arte, el corazón del ave fue puesto a prueba repetidamente. Sumado a su naturaleza inherentemente cruel, sin saberlo, se desvió hacia el camino demoníaco. “No tengo más preguntas “dijo Song You, apartando la mirada y volviéndose hacia el general que estaba cerca. “Entendido “dijo el general Chen, haciendo un gesto con la mano con expresión indiferente. “Clávenlo en una larga lanza y exhibanlo en la muralla de la ciudad. El alcaudón comenzó inmediatamente a agitarse violentamente. Dos generales altamente capacitados dieron un paso al frente y, como si manejaran una simple gallina, se la llevaron arrastrando. Por un instante, la gente en la sala no pudo evitar suspirar. Este demonio pájaro, si bien no era una criatura particularmente feroz ni poderosa, había sido extremadamente problemático y aterrador. Había causado más bajas y temor entre los oficiales y soldados de la ciudad que muchos demonios más grandes y fuertes. A pesar de los esfuerzos de todos, no habían podido someterlo. ¿Quién iba a pensar que el señor Song, en su primer día aquí, lo capturaría con tanta facilidad?

Continúa leyendo

Inmortalidad Involuntaria (Novela)

Capítulo 282

Siguiente Capítulo ›

Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 281

Estás leyendo el capítulo 281 de Inmortalidad Involuntaria (Novela), un novela. No soy más que un viajero en tierra extranjera, sin deseos de convertirme en inmortal. Después de cultivar el Daoísmo en las profundas montañas durante veinte años, el Maestro envió a Song You montaña abajo para ser… Este capítulo tiene publicado el 19 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Inmortalidad Involuntaria (Novela) tiene 720 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.