Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 20 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
—Sigue la primera clase de supervivencia —le dije a Alde mientras caminábamos.
—Sí.
—¿Crees que tengamos una excursión fuera de la ciudad alguna vez en su clase?
—Tal vez cuando tengamos once años. Escuché que empezar a formar grupos de aventureros se hace importante a esa edad.
Habíamos llegado al salón y ahora esperábamos a la maestra.
—¿Formamos un grupo nosotros?
Alde me miró, pensándolo.
—¿Qué? —le pregunté.
—¿No te acuerdas de que nos cambian de salón cada año, por lo que solo nos veremos en el dormitorio de estudiantes después? Tendremos muchos compañeros nuevos, amigos nuevos también, ¿qué pasaría si nos quisiéramos unir a otro grupo después de esto?
—No lo recordaba.
—Creo que a los once años volveremos a estar todos los de aquí en el mismo salón… Se me ocurre algo, ¿qué tal si cuando hayamos cumplido once y hayamos cambiado al comedor de los estudiantes de años superiores donde se forman los grupos de aventureros, si aún tenemos la misma opinión entonces formamos nuestro grupo? Porque habrá estudiantes avanzados que tal vez nos quieran invitar. Yo estaría de acuerdo ahorita con formar uno, pero no sé si mi yo futuro también.
—Mmm, está bien —Me sentí un poco triste por dentro, pero no lo mostré, aunque se sintiera incómodo. Supongo que los comerciantes siempre buscan hacer muchas conexiones y amigos. Así fue como su padre le enseñó.
La maestra Samara entró al salón y dio una orden—: Los espero afuera en el bosque de la derecha del campo de entrenamiento al aire libre. Hoy les enseñaré unas técnicas esenciales para sobrevivir en la naturaleza. Aunque no pueda llevarlos en una excursión fuera del muro hasta que ganen experiencia durante estos tres primeros años, estas técnicas deben aprenderlas y practicarlas para cuando salgamos de verdad. El no aprenderlas será un paso entre la vida y la muerte allá afuera —Salió del salón y todos nos levantamos para seguirla.
La zona a la que se refería era un bosque que bordeaba la zona donde habíamos tenido la clase con el profesor Queros e Idalos. Había un camino no empedrado que iba hacia el centro, zigzagueando entre los árboles. Alcancé a ver a lo lejos a estudiantes teniendo clase de combate en el campo de entrenamiento. A veces se escuchaban ecos leves de elementos chocando entre sí. Mientras seguía caminando, los sonidos fueron difuminándose más, hasta solo escuchar el viento moviendo las ramas y las hojas de los arboles; las platicas de nuestros compañeros de salón que venían detrás o delante de mí. Nuestras pisadas que removían pequeñas piedras y hojas. Alde iba cerca de Dequinia y Aurora, platicando con ellas. Yo estaba solo por el momento. Realmente no tenía nada de qué platicar con Alde desde que dijo que no podríamos hacer un grupo, pero no tenía malos pensamientos; él tenía razón.
No parece un pequeño bosque en absoluto. Llevábamos caminando un rato y apenas estábamos llegando al centro. A lo lejos apenas alcanzaba a verse el muro de la escuela entre los troncos, pero solo pequeñas partes. Ya no podía verse ni el camino principal por el que entramos ni el campo de entrenamiento. La maestra nos esperaba recargada en un árbol. Cuando todos llegamos, ella nos habló:
—¿Sabían que en el camino que recorrieron hasta llegar aquí podrían haber incitado la evolución de insectos cercanos? Como las hormigas bajo sus pies —dijo con una sonrisa peligrosa.
—¡¿Qué?! —Algunos compañeros dieron un paso atrás de la sorpresa.
—Así es. Es difícil de creer, pero incluso en este bosque hay hormigueros por todas partes, arañas y otros tipos de insectos. Si llegaron a pisar algunas hormigas con sus pies y no están muertas completamente, entonces podrían estar al filo de la misma, tratando de moverse y seguir viviendo. Algunas morirán sin empezar el proceso, pero otras comenzaran su sobrecarga energética. Sin embargo, todo esto es muy normal por lo que no deben asustarse. La peligrosidad de la sobrecarga energética depende del tamaño del cuerpo donde se manifieste.
»Una hormiga al ser tan pequeña solo podrá absorber pequeñas cantidades de energía por un tiempo. Incluso así, podría explotar si no logra resistirla por sus heridas como lo hacen los cuerpos más grandes, pero solo sería como un chispazo o una pequeña onda que levante solo una o dos hojas, por ser tan milimétrica. Si usan la energía acumulada en sus cuerpos para crecer, el riesgo de explosión disminuye hasta que vuelven a alcanzar un umbral por la acumulación.
»Al sobrecargarse se hinchan, pero con algún proceso instintivo saben cuándo están en su límite y empiezan a deformarse como si les salieran tumores por todas partes, volviéndose a recomponer con un cuerpo más grande y mucho más fuerte. Para que lleguen a ser del doble de mi tamaño, tal vez de unos cuatro metros, podría pasar un mes entero. Si se les deja seguir creciendo por algunos meses más, podrían llegar a ser tan altas como la primera muralla del reino, pero primero alcanzan unos cincuenta metros. Su proceso se detiene ahí, sin embargo, pueden volver a tener nuevas sobrecargas energéticas dependiendo del nuevo nivel de amenaza que enfrenten con su tamaño y poder evolucionados, es decir, algo mucho peor y más peligroso. Si logran sobrevivir a esas amenazas pueden evolucionar de nuevo con otra sobrecarga y crecer hasta doscientos o trescientos metros en unos meses más.
»Ahora, me fui por las ramas otra vez. Algunas tardan un poco menos o un poco más, pero estas hormigas serán atacadas por pájaros u otros insectos, haciendo así que no logren alcanzar un estado demasiado peligroso. La propia naturaleza impide que nazcan grandes amenazas a veces. Los animales se benefician de la energía de estos, por lo que no los dejarán estar sin más. En conclusión: esas hormigas detrás de ustedes, serán cazadas mientras evolucionan por otros depredadores, y si esos depredadores no lo hacen, lo haremos nosotros los maestros cuando lleguen a un nivel que ya no podemos ignorar.
¿Será que mis padres cazaban sin que me diera cuenta animales e insectos en proceso de evolución y por eso no llegaba nada tan peligroso a nuestra casa?
—Ahora las técnicas. La primera y más importante. La capacidad para escuchar a distancias lejanas. ¿Cómo se hace? Escuchen con atención.
¡Lo que utilizan los profesores para espiar nuestras pláticas! Creí que sería un secreto.
Ella continuó—: En su proyección mental deben imaginar una membrana muy fina, delgada y energética que se extienda como una manta sobre el campo a tu alrededor excepto tú mismo. Sobre las hojas y ramas, el pasto y arbustos, todo lo que puedan cubrir. Cuando cubran la zona deben tensar la membrana. Debe quedar en un punto en el que pueda transmitir la vibración del aire y las superficies; no muy tensa ni muy floja. Si un animal gruñe, su sonido hace vibrar el aire. Lo que logra esta membrana energética es captar esas vibraciones extremadamente sutiles y lejanas en el aire. Ahora, ¿cómo podrán escuchar el sonido que producen estas vibraciones? Para eso harán otra membrana que cubra sus oídos, no que se meta dentro, sino por fuera como si se taparan los oídos con las manos, igual de rígida que la primera. Después conectarán estas dos, la de su oído y la que se extiende por el campo mediante un hilo tenso. Este hilo recibirá las vibraciones de la membrana que abarca la zona y las llevará a la que cubre sus oídos, haciéndola vibrar también. Esta vibración se transmitirá al aire en sus oídos y ustedes lo captarán como sonido.
»Suena complejo, pero sé que pueden lograrlo chicos —dijo ella mientras estaba recargada de lado con los brazos cruzados sobre un árbol—. La mayoría de las personas graduadas de la academia aprende a hacer esto. Con esta habilidad podrán escuchar hasta un depredador acechándolos y queriendo esconderse de ustedes. Para que sepan, este método fue inventado por los bardos. Todos los países que siguen el camino energético de la imaginación de ondas y frecuencias saben hacerlo. Por lo tanto, tendrán una ventaja sobre ustedes si se quedan así. Una cosa que se me olvidaba, a veces, un solo hilo no será suficiente y podrían necesitar atar otros más que estén muy separados del primero para escuchar mejor. Es como la trampa de una araña en cierto sentido, detectando vibraciones en distintos hilos dependiendo de los lugares y distancias en las que estén sus causantes. Como ejemplo, puede que uno solo funcione para la zona a diez metros alrededor de ustedes, pero tal vez necesiten otros para las zonas a treinta o cincuenta metros más allá de tu cuerpo, casi como un títere o una hoja cargada por un hilo desde en medio. ¿Tienen alguna pregunta?
Un chico levantó la mano, pero luego la bajó—: Mi duda era sobre eso de escuchar a distancias más distantes. Así que más hilos para transmitir frecuencias más lejanas, ¿no?
—Así es, y si se les hace difícil abarcar grandes distancias o ángulos extraños imaginando hilos tensos que no pueden alcanzar ciertos lugares, pueden usar la imaginación maquinista para colgarlos por encima y que continúen tensos al bajar a la membrana de sus oídos. Si no me entienden tal vez algún día cuando se topen con el problema lo recordarán.
Una chica levantó la mano—: ¿Y si quisiéramos escuchar a distancias más altas o bajo tierra?
—Muy buena pregunta. Si hubiera alguna cueva debajo de ti de la que provienen unos sonidos que no alcanzas a escuchar, un método podría ser encajar el hilo directamente en la tierra y no en la membrana que cubre el campo, sin embargo tendrás que hacerlo como una varilla de acero larga que se incruste en el suelo. Así las vibraciones bajo tierra serán transmitidas por contacto directamente a tus oídos. En cuanto a algo que esté muy alto en el aire, lo que podrías hacer es que la membrana del campo flote como una cometa, manteniendo el hilo tenso. De esa forma podrías detectar cambios atmosféricos y otras cosas.
—Muchas gracias maestra —dijo la chica.
No había pensado en eso.
—Ahora la segunda técnica de hoy, después practicarán por su cuenta. Podrán hacerme preguntas cuando gusten. Les enseñaré a no hacer ruido al caminar por un bosque o una selva. Cuando pisan ramas u hojas llaman demasiado la atención, por lo que vamos a reducir eso, aunque aún harán mucho ruido si necesitan sortear algunos obstáculos. Miren hacia mis pies —Estaba flotando o al menos parecía levitar en el aire a unos veinte o veinticinco centímetros del suelo, pero no se veía viento moviendo nada por lo que no era eso—. Lo que estoy haciendo es algo que requiere concentración constante, por lo que puede llegar a ser muy cansado para la mente. Estoy manteniendo en mi imaginación la imagen de unos bloques debajo de mis pies, todo el tiempo. Al pisarlos estos acolchonan mi peso, haciendo que no se transmita a las ramas ni las hojas que hay debajo, al menos no del todo. Tienen que hacer que los bloques tengan una consistencia como la del algodón, pero que sea firme para no doblarse ni deformarse demasiado —Ella camino por el aire, sin tocar el suelo, sin embargo, aún se veía que algunas hojas se apretaban un poco contra el suelo, pero sin romperse—. ¿Lo ven? No se crea casi ningún ruido. Yo las hago en forma de bloques, pero si te vuelves experto puedes hacerlo bajo la planta de tus pies. Lo que estoy haciendo aquí es imitar las almohadillas de las patas de los felinos, como una leona o un tigre. Puedes hacer que no parezca que flotes tanto, como a unos cinco o diez centímetros del suelo, tal vez incluso tres, pero tendrías que tener una meticulosidad con los detalles en tu imaginación, muy pero que muy perfecta. Tener tanta concentración en tus pies mientras tratas de concentrarte en el peligro a tu alrededor es casi imposible, es por eso que yo no los hago tan perfectos, ni muchos aventureros, a no ser que sean perfeccionistas y unos adictos al sufrimiento. A veces podrías perder la concentración y perder la imagen de tu cabeza, haciendo que tus pies caigan al suelo y hagan mucho ruido. Eso sería tu perdición en algunos casos.
»Muy bien, ahora todos empiecen su entrenamiento con lo que les dije —Dio un aplauso y se regresó al árbol para sentarse en el suelo.
El sonido me sacó de mi imaginación y caminé unos veinte metros entre los árboles para empezar de forma tranquila.
Observé las plantas a mi alrededor y luego imaginé una tela de energía que crecía y se expandía hacia los lados desde una línea vertical. Poco a poco tuve una tela que me rodeaba por completo excepto por arriba y por debajo de mis pies. Después la empecé a extender por las plantas y árboles, rodeando sus troncos y las hojas de los arbustos. La tela se iba metiendo entre cada brecha como si fuera un líquido en realidad. Llegué hasta los quince metros y me detuve porque no quería experimentar demasiado desde el inicio. Aparte mantener mi concentración en los detalles de mi imagen mental de una zona tan extensa resultaba cada vez más difícil mientras más abarcaba.
Tensé la tela, volviéndola un poco más fina, pero no demasiado, casi como una membrana. Después imaginé que un hilo salía de ella, alargándose hasta mis orejas, donde una segunda membrana cubrió mis oídos como si me pusiera una hoja de una planta. Tensé el hilo que se había estado moviendo casi como una serpiente y ahora conectaba las dos. Ahora solo tenía que escuchar atentamente. Respiré de forma tranquila. Ya no escuchaba mi respiración. Ahora, podía escuchar unos sonidos muy leves de algo rozando con las hojas y las piedras. Sentí que una imagen llegaba a mi cabeza al mismo tiempo, superponiéndose con la de mi energía extendida. Eran unas patitas diminutas y delgadas de unas hormigas. A veces se escuchaba un pedazo de hoja que cargaba rozando contra algo, áspero o suave. Al estar mi energía tan cerca del suelo era capaz de escuchar sus movimientos al caminar. Como golpeaban las piedritas con sus pasos. También escuchaba unos sonidos chirriantes o ásperos. Era de cuando frotaban dos partes de sus pequeños cuerpos con sus patas. ¿Así se comunicaban? Interesante. Esas vibraciones que emitían al frotarse se extendían por el suelo y eran captadas por las patas de otras hormigas.
Poco después escuché el sonido de un pájaro, pero fue tan fuerte que sentí que me aturdiría, por lo que bajé la tensión del hilo para que no me llegaran tan fuertes las vibraciones. Cuando por fin se fue, escuché el aleteo de unas alas. Sentí que sabía lo que era, por lo que sobrepuse la imagen en mi mente, manteniendo la concentración de ambas. Veía una abeja, ¿o podría ser una avispa? Mi cuerpo estaba tan quieto que parecía una estatua. No quería interrumpir los sonidos con mi movimiento. Continué por un rato hasta que sentí que me había acostumbrado. Ahora estaba seguro de que podría extender más mi energía sin que necesitara concentrarme tanto. Me había acostumbrado a la sensación de expandir mis sentidos así. Ya no sería tan difícil como la primera vez.
Quise experimentar con la segunda técnica, así que imaginé un bloque de treinta centímetros delante de mí en el suelo. Al pisarlo, las hojas y ramas debajo tronaron con fuerza. Logré pararme en el como si estuviera flotando, pero no logré reducir el sonido en absoluto. Traté de hacerlo suave mientras estaba encima y mi pie lo atravesó por completo, cayendo al suelo con mi pie. De nuevo hice mucho ruido.
¿Por qué se me complica tanto este, pero el otro no? Volví a hacer un bloque enfrente y después traté de imaginarlo con las características de una almohada. El bloqué volvió a hundirse haciendo mucho ruido, pero al menos no lo atravesé. ¿Cómo lo hago tan suave como el que hizo la maestra? Me lo imaginé como si fuera de algodón, pero solo lo aplastaba completamente. Después, traté de imaginar cada fibra del algodón un poco más firme de lo normal, pero fueron demasiados detalles y perdí la concentración por el cansancio.
Regresé con la maestra y le pregunté:
—¿Cómo le hace para no cansarse imaginando cada fibra del algodón en el bloque?
Ella sonrió—: ¿Estás imaginando de una en una por separado? Lo que te puede servir es imaginar un pequeño núcleo de donde crezcan miles de fibras a la vez. Será una sola cosa ya que todo está unido al núcleo y crecen de él. No estarás uniendo una a una a las demás por separado, nomás acuérdate de hacerlo más firme. También puedes hacer que una sola fibra energética crezca al tamaño que tú quieras, siendo solo una. Aunque esto podría confundir tu imaginación porque no existe un algodón así. Los algodones están compuestos de miles de fibras y no una solamente. Eso sería más difícil ya que no existe en la realidad. Yo te recomiendo lo del núcleo y luego tratas de modificar su firmeza directo desde ahí. También podrías imaginar la almohadilla de un felino, pero necesitarías conocer su estructura interna, la cual está hecha de grasa especializada como amortiguador, terminaciones nerviosas, glándulas sudoríparas y piel gruesa y resistente, todo eso junto visto en detalle en tu imaginación te funcionaría.
—Gracias maestra —Me fui a mi lugar anterior.
Las almohadillas de los felinos tienen tantos detalles que no he visto en la realidad por lo que no puedo saber cómo es una exactamente e imaginarla. Me centraré en el núcleo mejor.
Me pasé practicando todo el día, incluso en mi habitación antes de dormir hasta que por fin lo logré. Con una sola vez que lo hiciera se me haría más fácil de hacer después, porque se haría subconsciente poco a poco.
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Estás leyendo el capítulo 20 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.