Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
¿Serán de la banda? Me acerqué a cinco personas que estaban juntas en un callejón cercano al departamento. Tres de ellos recargados en la pared y dos de pie enfrente de ellos. Algunos con las manos en los bolsillos y otros fumando mientras platicaban ocasionalmente.
—Hola, ehh, ¿son de Calavera sonriente? Me gustaría unirme.
¿Fui muy directo?
—¿Tú, mocoso? ¿Quién te crees que eres? —dijo uno de los hombres que estaba recargado y fumando. Tenía una camisa de cuadros encima de una playera blanca y usaba pantalones tejidos holgados. Con su peinado realmente parecía como de una mafia. Su piel era blanca y no se veía demacrado. Sus brazos se notaban marcados, pero sus músculos no eran grandes—. Somos de Calavera sonriente, pero eres inútil para nosotros, vuelve dentro de unos años y quizás te dejemos.
—No puedo, necesito serlo ahora.
—Que te largues, te dijeron —dijo un hombre de piel morena de los que no estaban recargados con una voz grave. Se inclinó levemente hacia mí y me amenazó con sus ojos mientras tenía los brazos cruzados. Él tenía un pantalón ligeramente ajustado y una camisa azul claro sobre una blanca. Estaba completamente pelón y se veía atemorizante.
Me le quedé mirando a los ojos, tratando de no temblar involuntariamente.
—Heeh, el chico es duro, ¿será que sabe defenderse? —dijo un hombre con una playera negra sin mangas y pantalón oscuro, su piel era de tono medio. Tenía una sonrisa muy amplia con un cigarrillo en la boca y sus músculos se notaban mucho. Recargado en la pared con los brazos cruzados se veía como un matón muy intrépido—. ¿Por qué no lo pones a prueba, Tyson?
—No resistiría ni un momento y no tengo ganas de restregar mocosos por el suelo —dijo un hombre de cabeza calva con tono de piel medio claro que estaba recargado en la pared como si estuviera descansando. Se veía muy musculoso y usaba una playera blanca sin mangas y un short café claro por debajo de la rodilla, mostrando pantorrillas grandes.
El último de los cinco hombres se veía como el más normal de todos, cabello lacio y largo, pero sin rebasar las orejas, una mirada tranquila con un cigarrillo en la boca mientras estaba sentado en un contenedor con un pie encima y otro colgando. Usaba pantalón y camisa gris claro sobre una playera blanca. Sus brazos se veían como los menos musculosos de todos, quizás como los míos. Hasta parece de mi edad. Él se veía muy callado.
El hombre de la playera negra sin mangas le dirigió la palabra al hombre de pantalón holgado y camisa de cuadros con una sonrisa—: Entonces, ¿por qué no le pones una de tus pruebas que les hiciste a algunos antes, Laryon?
El de camisa de cuadros volteó a verme mientras le daba una bocanada larga a su cigarro y luego exhaló una pequeña nube frente a él antes de hablar.
—Tienes que hacer algo si quieres entrar, eso probará que no eres tan inútil.
Lo miré y luego asentí.
—Acompáñanos, te mostraré donde es —Laryon se despegó de la pared y luego caminó por el callejón anaranjado que reflejaba la luz del sol.
Lo seguí mientras el hombre de playera negra que sonreía mucho y el calvo con short musculoso nos seguían también. Después de dar unas vueltas y caminar algunas calles de piedra lisa cubiertas de polvo y arena, por una banqueta casi desprovista de personas, por fin llegamos a una esquina donde nos detuvimos. La calle seguía hacia el frente y hacia la derecha solamente. Laryon volteó a ver uno de los locales que estaban pegados del otro lado de la vía amplia y lo señaló.
—Mira ahí, ¿ves ese local? Ve y róbale sus esferas. Tráenoslas y te dejaré entrar a la Calavera sonriente, tú decides, sino ríndete y no vuelvas a aparecer.
—¿Qué? Pero…
—¿Dudando ya mocoso? —dijo el hombre de playera negra sonriendo.
—Déjalo Barton, es su primera vez —dijo el hombre calvo.
—Oh, ya lo tratas tan bien, hasta lo defiendes —dijo Barton sin dejar de sonreír.
—Podría ser un futuro miembro de la banda, o es que acaso no te acuerdas de cómo fue con Jarce.
Barton dejó de sonreír por un momento y luego volvió a hacerlo.
—Bueno, no te equivocas —dijo él.
Yo solo miraba sus intercambios con el corazón acelerado, sin saber que pensar.
—Hazlo ya mocoso. No pierdas mi tiempo —dijo Laryon con el cigarro humeando en la boca.
Bajé mi vista y apreté los puños.
—Lo haré.
—Bien, ve a hacerlo que me estoy durmiendo aquí —dijo Laryon con las manos en los bolsillos de su pantalón.
Me giré y comencé a caminar, cruzando poco a poco la calle.
—¡Oh! Lo va a hacer —dijo Barton, sonriendo.
—¿Qué te dije? —mencionó Tyron moviendo levemente sus brazos cruzados.
¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Estoy robando para que me pague mi maestro después? ¿Entonces no debería simplemente robar y no cumplir su misión secreta? Es lo mismo, estaría llevando perlas y esferas a mi madre. De hecho, el final de esta misión es asesinar a un chico como yo, dos años menor, ¿no es muy estúpido que haga esto entonces? Yo nunca quise matar a alguien. Ni siquiera a… Trapo. ¿Debería dejarlo entonces? ¿No hacer la misión…? Pero, él dijo que mi padre sería afectado y sufriría si cumplo la misión, entonces… ¿Hago esto por mi madre? ¿O para hacer sufrir a mi padre?
Observé la puerta cerrada frente a mí. Arriba decía “Licorería los Santos” en un letrero más o menos grande. La pared era de granito y no tenía muchos detalles, tampoco ventanas. Parecía ser un local privado. Seguí pensando por unos momentos si entrar o no. Esto cambiaría mi vida. Por quien lo hago, ¿por mi madre? ¿Por mi padre…? ¿O por los dos…? ¿Por los dos? ¿Puedo hacerlo por los dos? Ayudar a mi madre… Molestar a mi padre… Ayudar a mi madre y molestar a mi padre.
Levanté mi mano y abrí la puerta, entrando al local.
\*\*\*\*
—Bueno, está muerto —dijo Barton.
—¿Crees que sobreviva? —le dijo Tyron a Laryon.
—Si no puede ni sobrevivir a esto, menos a los nobles que tendría que robar —dijo Laryon.
Tyron asintió con fuerza.
—¿Nos vamos ahora? —preguntó Barton a los dos con una sonrisa irónica.
—Nos encontrará después si lo logra —dijo Laryon mirando hacia la licorería. Después se dio la vuelta y regresó al callejón de antes. Tyron lo siguió. Solo Barton se quedó momentáneamente unos segundos más mirando al local, con un nuevo cigarrillo en la boca.
—Hay chico, ¿en qué te metiste…? —Negó con la cabeza unas veces antes de darse la vuelta y regresar al callejón junto con los demás.
Tyron le preguntó a Laryon en el camino—: Si regresa con las esferas de repente, ¿se las dejarías?
—Quizás. Solo importan las esferas de los nobles —dijo Laryon con una mirada seria y oscura.
\*\*\*\*
Al entrar en el local vi que era muy amplio, lleno de mesas y sillas, sin personas sentadas. Había una escalera pegada a la pared izquierda que iba a un segundo piso abierto al primero con más sillas y mesas, todas de madera excepto las mesas que eran de mármol. El suelo era plano con algunos patrones y todo estaba levemente oscuro. La única luz era de una perla eléctrica colgada en una lámpara del techo con un pequeño sistema que le aplicaba presión constante. Alumbraba el local, pero no era suficiente, por eso había algunas velas en el mostrador de la derecha, el cual era largo, abarcando casi toda la pared. Había muchas botellas de vinos y licores en estantes detrás del mostrador. Al fondo del local había dos baños justo por debajo del segundo piso. Dos antorchas estaban en esa pared ya que no llegaba la poca luz de la perla.
Me acerqué a las mesas del centro, esperando ver si había alguien por arriba.
—¿Buscas a alguien chico? —dijo una voz grave detrás del mostrador. Al asomarme vi a un hombre adulto de cabello recortado con los ojos cerrados en una posición sentada con los brazos cruzados. Parecía estar meditando.
—No —Me acerqué a él, deteniéndome unos pasos enfrente del mueble.
—Entonces ¿qué haces aquí? Este lugar no es para niños —mencionó sin abrir los ojos.
—No hay nadie aquí.
—Porque no es la hora aún. Se llena mucho más tarde.
Entonces no hay problema con lo que voy a hacer…
—Vete de aquí chico si no tienes nada que decir. ¿O acaso tienes un problema?
Uno… quizás. Traté de abrir la boca y decir lo que quería, pero no podía, me detenía. El hombre abrió sus ojos y me miró fijamente. Tenía que decirlo.
—Lo siento —bajé la mirada y apreté los puños, después volví a mirarlo de frente—. Dame todas las perlas y esferas que tengas.
Él me miró sorprendido con los ojos muy abiertos y luego se rio con ganas, sacudiéndose un poco.
—¿Es una broma, no? ¿Quién te envió? ¿Oscar? Ese cabrón. ¿Ahora busca hacerme bromas de esta manera?
—No. Esto es real. Dame todas las perlas y esferas que tengas —repetí, tratando de que mi voz no sonara muy infantil y me tomara enserio.
De repente su sonrisa cambio de ser divertida a ser una amenazante, o así me pareció.
—Oye oye, no puedes estar hablando enserio, ¿verdad? Lárgate de mi vista, antes de que me hagas enfadar de verdad.
Por un momento no supe que hacer.
—No puedo.
—¿Por qué no puedes, eh? ¿Acaso eres un huérfano de la calle? ¿No tienes padres que te mantengan, eh?
Por un momento quise responder sus preguntas, pero me detuve.
—No lo voy a hacer. No me iré de aquí sin las perlas ni las esferas.
Su semblante cayó a ser uno sumamente serio.
—Hey mocoso. ¿Es que acaso quieres morir? ¿Es eso? ¿Estás buscando una forma de suicidarte que no involucre que lo hagas tú mismo? Si es eso, puedes irte a la mierda a otro lugar.
—¡¡Que no!! ¡¡Dame tus putas esferas y perlas y me largo de aquí!!
El hombre volvió a sonreír de alguna manera, aunque no sabía por qué.
—¿Con tanta confianza eh? Así que vas enserio.
El aire a mí alrededor se tensó. Podía sentir como si estuviera a punto de entrar en el filo de una espada. Di un salto grande hacia atrás y seguí deslizándome unos metros tratando de alejarme de la amenaza invisible, pero nunca desapareció. Volví a mirar al hombre que seguía con una leve sonrisa que no parecía ni divertida ni irritada.
—Hmm, no pareces un mocoso indefenso, así que alguien te enseñó, ¿eh? —El hombre estaba recargado en el mostrador con una mano. Dio tres toques con la yema de su dedo en la barra y luego se detuvo—. Vas a morir de verdad, chico. Esto va enserio. Lárgate, aun te doy la oportunidad de irte.
No respondí.
—No me hagas arrepentirme. Enserio no quiero hacer esto. ¿No ves la diferencia?
—No me matarás fácilmente. De hecho, no podrás hacerlo.
El hombre volvió a reírse con ganas.
—¿Crees que no puedo? ¿Acaso crees que la gente que no va a la escuela no estudia por su cuenta? ¿Acaso crees que las calles son un patio de juegos eh? —Volvió a quedar serio—. No estoy diciendo chistes aquí. Incluso un graduado de la academia puede quedar embarrado por el suelo de la calle en estos barrios.
Puse mis brazos en una posición defensiva, agachando levemente mi centro de gravedad, listo para cualquier cosa.
—¡No te estoy diciendo estupideces mocoso! ¡Me estás cabreando a un punto…! —Movió su cabeza como si tuviera algo subiéndole por el cuerpo—. Esta es tu ultima oportunidad —Me miró con una seriedad depredadora.
Intenté agarrar la piedra bajo sus pies, pero no respondió a mis órdenes. Tanto el aire alrededor como la piedra debajo de mí se sintieron como una bomba a punto de explotar. Estaba esforzándome al máximo para tomar los elementos que me apuntaban, pero era como si tratara de jalar un edificio entero. Con mi fuerza no podía.
—No puedes atacar. De hecho, creo que no has querido atacar desde el inicio. Nunca tuviste la determinación.
Esto era su voluntad y su dominio, ahora lo sabía. Mi maestro me lo enseñó. Él era muy superior a mí. No estábamos igualados en absoluto en este momento. Él tenía razón. No tengo la determinación. Desde que entré nunca me había decidido. Creía que sí, pero no. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no puedo?! ¡¿Por qué él me sigue esperando?! ¡¿De verdad cree que no puedo?! ¡Claro que puedo! Apreté mis puños con fuerza hasta blanquear mis dedos. ¡Lo voy a hacer! ¡¡Él no es nada para mí!!
El suelo comenzó a temblar.
—¿Oh? ¿Igualaste mi dominio? Increíble de tu parte. ¿Así que ya te has decidido? —El hombre comenzó a caminar hacia la pequeña puertecilla de madera que separaba la barra del área de servicio. Mientras caminaba iba hablando—: ¿Por qué haces realmente esto, chico? Dímelo y no te mataré dependiendo de tu respuesta.
No tenía miedo a lo que decía, pero tenía ganas de decirle mi razón, era pura intuición.
—Por mis padres.
Él se detuvo un instante y luego continuó acercándose a una mesa que estaba a dos más allá de mí, el aire parecía temblar alrededor de mi piel.
—¿Qué pasa, están desvalidos o incapacitados? ¿Ocupan esferas? ¿Sabías que lo que yo gano apenas es suficiente para mantener el negocio y mi fami…? —Cerró la boca un instante y se corrigió—. Mi vida.
—Mi padre es un maldito y esto lo va a joder de alguna forma, pero mi madre es otra cosa —Lo seguía con la vista muy atentamente.
—Ah, ya veo, eso me suena conocido. No me digas… ¿Estás en la Calavera sonriente?
No dije nada y él como respuesta apretó los dientes.
—No. Esto es su iniciación… —Apretó los puños—. Ya veo. Eres un maldito estúpido y ellos también.
Sentí algo apunto de golpearme desde el aire así que me aventé hacia un lado y rodé por el suelo. Instantes después empujé la mesa enfrente de mí con pequeñas catapultas de piedra por debajo de las patas de mármol que la impulsaron. La mesa giro por el aire encima de las demás y luego se detuvo en medio sin caer, atrapada por algo. Se movió hacia atrás del hombre y aterrizó sin rasguños. Ahora solo había una mesa de por medio entre nosotros dos. Me di cuenta de que el ataque que sentí de su parte no había sido iniciado, como si lo hubiera retenido en el último momento.
—Mi hijo también hizo esa estúpida prueba de iniciación. Ahora está muerto. Así es como tú vas a estarlo también. Lo que ellos hacen es robarle a los nobles y esa gente no se detiene ante nada. No te perdonarán ni te darán una sola oportunidad como yo lo hice. Mi hijo fue un idiota por intentarlo. Si tanto quieres morir, yo al menos te daré una muerte rápida, no como ellos —Hizo un movimiento de su rostro ligeramente hacia arriba, y cuando lo bajó su pose cambió a una de batalla, con su centro de gravedad bajo. Se impulsó hacia mí por un lado de la mesa y se acercó a una velocidad increíble.
Traté de dar pasos rápidos hacia el otro lado del tablero para ralentizarlo, pero me cortó el camino mucho más rápido de lo que esperaba. Enfrente mío dio un golpe hacia abajo con su brazo a una velocidad inimaginable. De puro instinto me cubrí con los brazos e hice que el aire entre nosotros se expandiera en un instante. Su puño me dio, pero el empuje conjunto del viento y su fuerza hicieron que me deslizara hacia atrás unos cuantos metros. Pude amortiguar parte del golpe, pero él no me dio descanso, ya estaba frente a mí otra vez dando uno nuevo con su otro brazo. No podía bloquearlo de la misma forma que antes por lo que traté de esquivarlo girando mi cuerpo. Al hacerlo, su golpe rozó la piel de mis brazos y su impulso lo llevó hacia adelante, dejándome a su lado por un momento. Desde antes había estado comprimiendo aire en el centro de mi mano, por lo que cuando vi la oportunidad de descargarlo en su costado del abdomen, puse mi palma abierta a la velocidad más rápida que tenía sobre su camisa de color marrón. Fue un movimiento instintivo de mi parte. Hice que el aire que había comprimido detonara en una expansión súbita.
Su cuerpo se dobló hacia un lado sintiendo el peligro, pero no fue suficiente y la onda de choque lo empujó con fuerza hacia una de las sillas de una mesa con un caos auditivo, haciéndolo tropezar de espaldas con el asiento y caer de lado, rodando por unos metros. Antes siquiera de que su cuerpo dejara de rodar, usó su brazo para detenerse y levantarse con un empujón, quedando de pie casi en un instante. Él se pasó la mano por su costado, donde su camisa se había roto por la fuerza. Su piel estaba casi intacta, solo un poco roja, pero el impacto no fue planeado para ser superficial, sino para que lo afectara internamente.
—Ya veo —dijo él bajando la mano.
Perdí mi oportunidad de seguir presionándolo, por lo que me volteé y corrí rápidamente hacia otra esquina del establecimiento, poniendo otras tres mesas enfrente de mí como obstáculo. Él no se movió tras de mí enseguida, solo me observó hacerlo.
—Eres fuerte. Dijiste que tu madre era otra cosa, ¿por qué más lo haces?
Yo no entendía cómo podía hablar tan tranquilamente en este momento, pero le seguí la corriente. Estaba a punto de hablar cuando él se movió con un movimiento que casi hizo explotar el suelo bajo sus pies por la presión que ejerció. ¡Me engañó! Tomé una silla con mi mano y la envolví con mi energía, haciéndola mucho más ligera. Usé la fuerza muscular y energética para aventársela como si fuera un juguete a una velocidad que ni él pudo ignorar, por lo que con su brazo la desvió con un fuerte golpe, haciendo que la silla vuele cerca de la puerta del local y rebote en el suelo y la pared, rompiéndose en pedazos y astillas.
Él se había detenido por un momento por lo que pude alejarme de él a una mesa más allá de nuevo. El volvió a correr detrás de mí y yo seguí aventándole sillas encima para detenerlo y hacerle daño con ellas si podía.
El hombre gritó mientras corría—: ¡¡Deja de destruir mi local, tú pequeña mierda!!
Yo seguí aventándole sillas y alejándome de él—: ¡Tú me atacaste!
—¡¡Cállate!! —gritó y levantó su mano antes de que pudiera aventarle otra. Deteniéndose extendió su palma y agarró algo en el aire, jalándolo hacia él. En ese momento sentí peligro detrás de mí y giré mi cuerpo a toda la prisa que pude, apartándome justo a tiempo para ver una espina larga de tres metros crecer y apuñalar justo donde estuve antes. Yo respondí haciendo lo mismo, pero él solo levantó su mentón un poco, observándome con una mezcla de desprecio y cautela. La piedra no obedecía mi voluntad, él estaba luchando por el control conmigo.
—Aun no me has dicho lo de tu madre —dijo él mientras peleábamos por el control de la piedra bajo sus pies. Por alguna razón él no cambiaba de elemento.
—¡Tú no quieres saberlo! ¡No te interesa!
—Claro que me interesa, solo te enseñé los peligros de confiarte en esos momentos.
Sonreí ligeramente, divertido porque me recordó a mi maestro en su entrenamiento. Como estábamos en un punto muerto del que nadie quería cambiar a otro elemento, hablé—: Ella está trabajando en locales nocturnos —apreté los dientes con enojo—. No quiero eso.
—Ahh, ya veo. Por eso elegiste a los de Calavera sonriente. Porque es tu única forma de obtener perlas para ella. Para cambiar su vida y la tuya. ¡Pero no puedes venir a robarme esperando que te las de tranquilamente! —Se apartó con un movimiento de pies y la espina que quería crear creció sin empalarlo en absoluto. Después él extendió un poco sus manos hacía los lados, como si levantara el suelo con las dos, gracias a eso salieron dos lanzas de piedra del suelo, flotando por encima de sus hombros. El piso se veía deformado, con una pequeña desnivelación. Después él corrió hacia mí sin lanzarme ninguna.
¡¿Qué hago?! Envolví una mesa de mármol con energía a su alrededor, haciéndola más ligera para mí y luego la levanté mentalmente frente a mí como un escudo. Me estaba asomando por un lado, solo la mitad de mi cabeza para poder verlo. A la vez, también empecé a formar una lanza del suelo que flotó hacia mi mano. Al estar infundida de energía no pesaba para mí y la movería como si fuera un palo.
—Buena intuición —me dijo él y luego el aire detonó detrás de una de sus lanzas, empujándola como una bala de cañón hacia el centro de la mesa. La mitad de la lanza penetró y se detuvo. Yo había desviado mi atención hacia el centro para ver que no la atravesara completamente, pero eso hizo que no me diera cuenta de que él se había impulsado con un saltó hacía adelante. Su patada pegó justo un centímetro al lado de la lanza incrustada, haciendo que la mesa se rompiera desde el centro en dos y su cuerpo pasara por en medio.
—¡¡Ah!! —grité y me cubrí con mi lanza, chocando con la suya en un balanceo. La piedra sonó y vibró del golpe. Después di un paso hacia atrás tratando de hacer un nuevo ataque, pero él dio un paso adelante y balanceó su lanza de nuevo, queriendo golpear con la punta de atrás de abajo hacia arriba. La usaba más como un bastón. No sabía exactamente qué hacer, por lo que agarré la lanza de ambos lados como una barra y luego la bajé horizontalmente hacia abajo. Su golpe dio justo en medio de mi lanza haciendo que truene y se cuartee por en medio, pero al menos había detenido el golpe. Traté de rellenar la cuarteadura con la misma piedra de la lanza, pero él no me dio chance y volvió a balancearla, esta vez de lado, por lo que la recibí con la mitad superior, sin embargo, cuando el golpe llegó, el trueno de piedras sonó y mi lanza se partió por la mitad. Tratando de esquivar el movimiento restante, me agaché con mucha velocidad, haciéndome rodar por el lado derecho de su cuerpo. Él aprovechó que estaba muy cerca y levantó su lanza para clavármela en la espalda, pero yo giré mi mitad restante de la lanza por detrás de sus pies con fuerza, golpeando sus pantorrillas y haciendo que pierda el equilibrio y errando su propio ataque con el tropiezo de espalda. Mientras su cuerpo caía había pensado en atacar, pero cambié de opinión y continué mi impulso hacia adelante, escapándome detrás de cuatro mesas lejos de él.
No titubeo en absoluto al caer de espalda y giró su cuerpo para impulsarse con una lagartija que hizo que volviera a ponerse de pie muy rápido. Ya no se siguió moviendo después de eso. Yo había reparado mi lanza rota y había creado una más para atacar con dos, pero no las usé aun, porque sabía que las detendría fácilmente a esa distancia.
—Hey. ¿Dejémoslo aquí, quieres? Mira mi local —Extendió sus brazos. Todas las mesas habían chocado contra otras y había muchas sillas destrozadas. Había dos pedazos rotos semicirculares cerca de él, de la mesa que usé de escudo, claro. Continuó hablando—: Podemos hablarlo a partir de aquí. Nada de violencia. Ahora entiendo tus motivos. No quiero que sigamos destruyendo el lugar, después de todo yo soy el que sufre las consecuencias de esto. El contenido de mis botellas no es algo que pueda reparar con energía, al igual que mis sillas tampoco, al menos no por mí mismo. Solo las mesas y paredes son reparables.
—Este es otro de tus engaños —No bajé la guardia, aun con una lanza en mano y la otra flotando.
—Claro que no mocoso. Ya basta. No me considero un mentiroso.
—Y lo otro que hiciste qué.
—Te dije que fue solo una muestra de lo que encontrarás más adelante —Se acercó a una mesa volcada y la levantó con sus brazos, sin nada de energía mental, después agarró dos sillas significativamente intactas y las puso una de cada lado. Se sentó en una de ellas—: Ven. Hablemos como adultos. ¿O quieres que te siga tratando como a un niño?
Yo no confiaba, pero me acerqué poco a poco, aun con mis armas a los lados. Él había dejado su lanza en el suelo alejada de él.
—Si eso te preocupa aquí está mi prueba —La lanza se fundió con la piedra del suelo, como si no hubiera sido sacada de ahí en primer lugar.
Yo dejé una lanza en el suelo junto a mis pies, infundiéndola de energía para que no pudiera arrebatármela con su dominio. La otra la fundí en el suelo como él.
—Muy bien, eso es suficiente. Ahora. ¿Qué exactamente te dijeron los de Calavera sonriente? Yo te puedo contar un poco de ellos gracias a lo que mi hijo llegó a conocer después de su prueba. Antes de ir a robarle a un noble con ellos y morir.
Tardé en responder un poco, pero terminé hablando:
—Solo que te quitara todas tus perlas y esferas.
—Bueno. Te haré un trato. Te daré la mitad de mi fortuna que tengo ahí atrás en el mostrador. Yo salgo perdiendo en este trato como puedes ver. Ellos no se darán cuenta de que solo es la mitad. No conocen la cantidad completa. Antes usaba un poco de esa mitad que planeo darte para cosas relacionadas con mi hijo, ya que mi esposa y yo no usamos mucho de ello, por lo que no me importa demasiado. Eso es todo lo que te daré. Si dices que no tal vez me enfade y te deje caer el edificio encima conmigo y todo. Yo haré todo lo posible para dejarte lisiado. Me da igual que cartas ocultas tengas. No eres invencible. Nadie lo es. No usé los elementos de una forma agresiva en esta pelea que tuvimos. Trate de usar más los puños y patadas como viste, todo para mantener mi local en pie. No me quieres ver furioso, te lo aseguro.
—Está bien, está bien. Deja de intimidarme. No te tengo miedo, pero aceptaré ese trato.
—Bien, piensa lo que quieras. ¿Tienes alguna pregunta sobre los de Calavera sonriente?
—¿Por qué a los nobles?
—Son ricos y pueden sustentar los gastos de su organización principal de esa manera, la cual no tengo idea de cómo se llama. Pero, si te cuento mi deducción, es que creo que también lo hacen por un rencor pasado, no tengo idea de cuál.
—Hmm, bueno. Gracias.
—Ven. Después de esto no quiero volver a verte. Me recuerdas al estúpido de mi hijo que solo hizo que lo mataran. Aunque puedo ver que tú tal vez sobrevivas un poco —Me dio dos esferas congelantes, una esfera magnética y seis perlas magnéticas. Continuó—: Esto alcanza para unos pocos meses de renta de un departamento pequeño. Te ayudará por ahora, pero no permitas que esos… cabrones te las arrebaten. Todo esto será para nada si ellos se las quedan.
Yo asentí, aunque no sabía cómo sería la interacción con Laryon. Podría terminar dándoselas si es para entrar de verdad a su banda.
—Ahora vete —Hizo un gesto con el brazo hacia la puerta—. No vengas más por aquí.
Yo me levanté y abrí la puerta. Miré hacia atrás a donde estaba él sentado con las piernas extendidas. Me daba la espalda y no podía ver su expresión. Se veía solo… y triste. Su local se veía caótico ahora de cuando entré. Seguro que le llevaría un tiempo repararlo, tal vez ni siquiera trabajara hoy.
—Yo… Lo siento por todo, señor.
—Avalon. Mi nombre es Avalon. Si llegas a tener chance pregunta por Jarce. Ese era el nombre de mi hijo. Quisiera saber si al menos aun lo recuerdan, o si simplemente lo olvidaron. Sabes, olvídalo. No quiero saberlo.
Iba a decirle que preguntaría, pero no lo veía como algo que él me agradecería en este momento. Tal vez después, aunque ya no quiera verme. Tal vez le mande una carta. Lo haría en secreto.
Salí del local y cerré la puerta detrás de mí, llevando una bolsita con tres bultos sobresalientes de cinco centímetros más o menos cada una y unas cuantas perlas. Caminé hacia el callejón.
Al final. No me las quitaron. Me aceptaron y me dejaron guardarlas. Barton estuvo muy sorprendido. Tanto que casi se le cae el cigarro de la boca. Laryon tuvo una mirada aprobatoria y Tyron asintió con fuerza cuando me vio. El hombre de piel morena del que luego me enteré que se llamaba Jacob, solo me miró un momento y luego siguió en lo suyo. El chico callado solo asintió levemente.
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 7 de febrero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.