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Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
Aquella noche llovió. Las gotas resbalaban sin parar por las ventanas de la villa y todo parecía especialmente húmedo. Debería haber sido un excelente ruido blanco para dormir. Sin embargo, Li Wu no dejaba de tener pesadillas. En medio del malestar, descargó un fuerte golpe contra el colchón y gritó: «¡Lárgate!» Despertó. Solo entonces se dio cuenta de que realmente se había quedado dormida. Y profundamente. Nunca entraba en un estado de sueño profundo. Para ella, dormir no era más que una forma de satisfacer las necesidades fisiológicas básicas. El menor ruido o movimiento a su alrededor podía despertarla con facilidad. Aquello no estaba bien. Li Wu extendió instintivamente una mano hacia el otro lado de la cama. No había nadie. Anna había desaparecido. La situación la despertó por completo en un instante. Si la Anna que había muerto esa mañana y la Anna actual eran la misma persona, entonces la existencia de Anna se acercaba prácticamente a la de un «fantasma». Era algo extremadamente peligroso. Nadie sabía qué podría hacer al segundo siguiente. Decir que no daba miedo compartir habitación con una existencia así sería mentira. Pero haber llegado viva hasta ese momento sin que ocurriera nada demostraba que, al menos hasta entonces, compartir habitación con Anna había sido una conducta segura. Pero ahora… Anna había desaparecido. El miedo nace de lo desconocido. De no conocer todas las condiciones. De no saber qué ocurrirá al segundo siguiente cuando la situación escape por completo de tu control. Li Wu tuvo un muy mal presentimiento. Lo había percibido desde que entró en aquella habitación. Parecía que algo las había estado observando todo el tiempo. Y ahora aquella sensación de ser vigilada era todavía más intensa. Extendió una mano hasta encontrar el interruptor de la lámpara junto a la cama. Lo presionó. Nada ocurrió. ¿Se había cortado la electricidad? No era una buena señal. Las noches de este lugar eran mucho más oscuras que las del mundo real. Las paredes que las rodeaban parecían estar atravesadas por incontables rendijas del tamaño de un agujero de aguja. Como si alguien hubiera pegado los ojos contra esas diminutas aberturas, desesperado por meter incluso los globos oculares entre ellas para espiar absolutamente todo lo que ocurría dentro. El sonido húmedo y viscoso de la lluvia parecía el ruido de unos globos oculares girando. Li Wu metió una mano en la mochila que había dejado junto a la cama. Encontró dentro el objeto que había llevado para defenderse. Un bisturí. Se levantó. Su mirada quedó clavada en la ventana de vidrio que había frente a la cama. Las cortinas deberían haber servido para impedir que alguien mirara desde afuera. Ahora solo conseguían que todo resultara todavía más inquietante. No había duda. Aquella intensa sensación de estar siendo observada procedía de allí. Según la ciencia, la mejor forma de superar el miedo era enfrentarlo directamente. Li Wu apretó con fuerza el bisturí y avanzó lentamente hacia la ventana. Siete pasos. Seis. Cinco… Cuanto más se acercaba, más rápido latía su corazón. Y justo en el instante en que apartó la cortina… ¡CRASH! Una fuerza enorme destrozó la ventana y se lanzó directamente contra Li Wu. Ella reaccionó de inmediato y hundió el bisturí en aquella cosa. No se oyó ni un solo grito. Li Wu sintió que algo pegajoso caía del cuerpo de la criatura. Al segundo siguiente, una fuerza brutal impactó contra su abdomen. Cruzó ambos brazos para bloquear el golpe. Pero la fuerza era aterradora. El impacto la lanzó hacia atrás y la hizo rodar una y otra vez hasta que terminó chocando contra una pared. Podía sentirlo. Se había fracturado la mano izquierda. Pero la situación no le permitía detenerse a descansar. Hizo un esfuerzo por levantar la mirada y ver exactamente qué era lo que había irrumpido en la habitación. En cuanto alzó la cabeza, vio incontables luces fantasmales y esféricas balanceándose ligeramente en el aire. Miró con mayor atención. Un frío le ascendió desde las plantas de los pies y le recorrió todo el cuerpo. Se le erizó hasta el último vello. Eran ojos. Globos oculares. Una enorme masa negra y viscosa cuyo cuerpo entero estaba cubierto de ojos. Tan gigantesca… que parecía capaz de ocupar la habitación completa. Se estaba acercando. Todos aquellos ojos la miraban. «¡Mierda!» Li Wu no pudo evitar soltar una maldición. Se levantó de inmediato y salió corriendo por la puerta. El instinto de los seres vivos de buscar lo favorable y evitar el peligro le estaba gritando una advertencia. ¡Si aquella cosa conseguía atraparla, estaba muerta! Li Wu salió de la habitación y llegó al pasillo. En aquella oscuridad era prácticamente imposible distinguir el camino. Solo podía orientarse por los sonidos para determinar desde dónde se abalanzaría aquella cosa. Los demás también habían despertado al mismo tiempo. El estruendo de puertas rompiéndose y los gritos estallaron por todas partes en cuestión de segundos. «¡¿Qué carajos son estas cosas?!» Se oyó la voz de Nie Wei. De pronto, una mano cayó sobre el hombro de Li Wu y tiró de ella detrás de una cortina. Nie Wei lanzó instintivamente un puñetazo. Li Wu inclinó la cabeza y lo esquivó. «Soy yo». Al reconocer su voz, la tensión de Nie Wei disminuyó ligeramente y su respiración fue calmándose poco a poco. «¿Li Wu? ¿Estás bien?» Apenas terminó de hablar quiso taparse la boca. Hacer ruido en una situación así no parecía precisamente una buena idea. «No importa. Parece que no pueden oírnos». Li Wu lo dijo con total tranquilidad. Como si pensara que aquello no bastaba para tranquilizarla, añadió: «No tienen órganos auditivos». Nie Wei: «¿Ah?» Li Wu asintió seriamente. «Sí». Nie Wei: «???» ¡¿“Sí” qué?! ¡No había entendido nada! ¡¿Podía tener un poco de consideración por alguien que apenas había terminado la primaria?! Pero… No sabía si era una ilusión. Después de que Li Wu las cubriera con una tela y ambas se pegaran al suelo, aquellas cosas parecían haber perdido por completo su rastro. Los demás también parecieron escuchar la explicación de Li Wu y fueron buscando lugares donde esconderse. El oído de Nie Wei era extremadamente agudo. Podía percibir que aquellas criaturas continuaban merodeando. Eso significaba que realmente no podían oírlos. No pudo evitar sorprenderse. «¿Qué demonios está pasando?» Li Wu respondió: «Ese es el origen de la sensación familiar e incómoda de la que hablaste». En realidad, todos habían sentido cierta incomodidad desde el instante en que entraron en la villa. Pero teniendo en cuenta que aquel Trabajo ya era anormal de por sí, nadie le había prestado demasiada atención. Sin embargo, antes de entrar en su habitación, Nie Wei le había dicho que aquella sensación le resultaba familiar. Desde ese momento, Li Wu había estado pensando… ¿Por qué Nie Wei la encontraba familiar? Al entrar en el dormitorio principal había encontrado la respuesta. Nie Wei era boxeadora. Y, por lo que parecía, ocupaba una posición bastante destacada dentro de ese mundo. Sus orejas de coliflor, las líneas de sus músculos, su presencia… Todo en ella demostraba que era una boxeadora acostumbrada a subir constantemente al ring. Y, cuando subías al ring, ¿qué era lo que más recibías? Miradas. Miradas procedentes de todas direcciones. Por eso Li Wu había podido estar segura de que algo fuera de la ventana las estaba observando. Precisamente gracias a eso había podido prepararse mentalmente para enfrentarse a aquellas cosas y encontrar su punto débil. «Tú…» Nie Wei quiso decir algo, pero se detuvo. Jamás habría imaginado que una sola frase suya pudiera hacer que alguien dedujera tantas cosas. «¿De verdad este es tu primer Trabajo?» El comportamiento de Li Wu no se parecía en absoluto al de una novata. Tanto aquella fortaleza mental fuera de lo común como la capacidad de observación y razonamiento que acababa de demostrar parecían propias de una empleada curtida en innumerables situaciones. Tal vez, en este Trabajo, quien tuviera más posibilidades de convertirse en MVP no fuera ella ni He Cunyu. Sino Li Wu. De pronto se oyó la voz de He Cunyu. Él y la muchacha a la que escoltaba estaban escondidos dentro de un armario de la sala. «Parece que está buscando algo». La voz de Li Wu sonó completamente segura. «Está buscando a Anna». «Estas cosas aparecieron porque no pueden encontrarla». «Escóndanse bien si no quieren morir». En ese mismo momento, desde un lado llegó una voz aterrada y llorosa. «E… está… ¡se me subió encima!»
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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 5

Estás leyendo el capítulo 5 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 18 de junio de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.