arrow_back

Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 113 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
Lo primero que sintió Hua Zhi fue un dolor insoportable en todo el cuerpo. Solo después se dio cuenta de que... parecía que todavía no estaba muerta. Cada centímetro de su cuerpo se sentía como si lo hubieran destrozado a golpes de dentro hacia afuera. Incluso podía sentir con claridad cómo sus huesos dislocados presionaban y desgarraban la carne desde el interior. En cuanto recuperó plenamente la conciencia, aquel dolor tan intenso hizo que hasta se olvidara de respirar. Una capa de sudor frío brotó por toda su espalda. El sudor le cubría el cuerpo. Parecía tener los ojos vendados; no podía ver absolutamente nada. Además, el retroceso de sus Artefactos Fantasma continuaba devorando su alma. «Duele tanto...» Cuando las emociones alcanzaban su punto máximo, el cuerpo humano podía olvidar momentáneamente el dolor. Pero una vez que las emociones se calmaban... todo el sufrimiento que había ignorado regresaba multiplicado. Las lágrimas estuvieron a punto de caerle. Pero al darse cuenta de que probablemente se encontraba en territorio enemigo, se obligó a contenerlas. El enemigo no sentirá pena por tus lágrimas. Solo alguien que te quiera lo hará. Llorar y mostrar debilidad frente al enemigo únicamente conseguiría que pagara un precio todavía más alto. Tenía que averiguar cuanto antes cuál era su situación. Y, si era posible, hacerle saber a la hermana Wu que seguía viva y dónde se encontraba. Hua Zhi se obligó a tranquilizarse e hizo una evaluación aproximada. Primero. Tenía las manos, los pies y el cuello sujetos con cadenas. Con el más mínimo movimiento podía escuchar el tintineo de los grilletes. Y no podía utilizar normalmente sus Artefactos Fantasma. Segundo. Se encontraba en un espacio cerrado, oscuro y húmedo. No había absolutamente nada de luz. No podía ver ni su propia mano frente al rostro. Y el lugar estaba impregnado de un hedor intensísimo a excrementos, tan fuerte que parecía capaz de dejarla marinada en el olor. Sin embargo... parecía que no estaba sola. A su alrededor había otras respiraciones. Pero nadie hablaba. Hua Zhi era cobarde. Lo sabía perfectamente. Pero también entendía que tener miedo y huir de las cosas no solucionaba ningún problema. Las respiraciones a su alrededor eran estables. Esas personas podían escucharla mover las cadenas, pero aun así nadie había dicho nada ni había intentado molestarla. Era muy posible que, igual que ella, también hubieran sido capturadas. Así que reunió valor. «Disculpen... ¿hay alguien? ¿Dónde estamos?» Solo recibió silencio. Pero Hua Zhi captó con agudeza una ligera alteración en las respiraciones que la rodeaban. Entonces preguntó en voz baja: «¿No pueden hablar?» Antes de que pudiera prepararse mentalmente, una voz masculina ronca respondió: «Será mejor que ahorres fuerzas. Ni siquiera sabemos cuánto tiempo van a tenernos aquí encerrados.» ¡Sí había alguien! Hua Zhi se emocionó. «H-hola. Gracias por responderme. ¿Dónde estamos exactamente?» El hombre parecía algo impaciente. «¿Y yo qué voy a saber? Llevamos dos días encerrados aquí. No nos han dado comida ni agua.» «Será mejor que tú también ahorres fuerzas. Al menos así podrás aguantar un poco más.» Hua Zhi captó inmediatamente la cantidad de días que había mencionado. «¿Ustedes también son 【empleados】?» El hombre no respondió. Pero en una situación como aquella, guardar silencio ya era una respuesta bastante clara. «¿Cómo puede ser...?» Hua Zhi comenzó a ponerse nerviosa. «¿Cuántas personas han capturado?» El hombre respondió: «Contándote a ti, quince.» «¡¿Quince?!» La cifra dejó atónita a Hua Zhi. En este 【Trabajo】 habían entrado treinta personas en total. Si quince estaban capturadas... entonces, excluyendo a quienes ya habían muerto y al grupo de la hermana Wu, prácticamente todos los demás habían terminado allí. «Deja de sobresaltarte por todo. ¿Puedes controlar un poco el volumen? No tienes nada de consideración por los demás», se quejó el hombre. Hua Zhi: «...» ¿En serio estaba preocupado por los modales en un momento así? Con semejante olor a excrementos alrededor, ¿acaso tenían un baño abierto justo al lado? Si ya estaban orinando y defecando ahí mismo, ¿para qué tanta etiqueta? «Ten cuidado de no despertarlas», dijo el hombre. Pero inmediatamente otra voz, aguda y estridente, lo cubrió. «¡¡¡DEJEN DE HACER RUIDO!!!» La voz era penetrante y aterradora. En medio de aquel silencio parecía capaz de perforar los oídos. Al mismo tiempo se escucharon unos «pasos». Hua Zhi se quedó paralizada del susto. No. Eso no eran pasos. Sonaba más bien como alguien arrastrándose de rodillas por el suelo. Y se acercaba rápidamente. Más cerca. Muy cerca. ¡Cada vez más cerca! El miedo comenzó a invadir a Hua Zhi. De pronto, una mano le agarró la muñeca. Hua Zhi se sobresaltó e intentó retirar el brazo, pero las cadenas limitaban demasiado sus movimientos. No tuvo más remedio que soportar aquel contacto físico. Y entonces llegaron más manos. No era una sola persona. Muy pronto, Hua Zhi percibió que había algo extraño en la manera en que la tocaban. Parecía que querían palparle todo el cuerpo. Hua Zhi comenzó a sollozar mientras intentaba negarse. Pero entonces notó algo raro. ¿Por qué... siempre la «agarraban» de esa manera? Aquellos toques no parecían una agresión. Incluso podía percibir que todas eran mujeres. Más bien parecía... una «inspección». Poco después, una voz preguntó: «Tu cuerpo... ¿todavía está completo?» ¿Qué significaba eso? La mente de Hua Zhi quedó en blanco. Justo entonces, un relámpago iluminó el exterior. Una débil luz entró por la única abertura de ventilación de la habitación. Y durante ese brevísimo destello... Hua Zhi consiguió ver a las «personas» que tenía frente a ella. Su mente quedó completamente en blanco. Al instante siguiente, un terror extremo hizo que perdiera el control y gritara. Aquellas personas... ya ni siquiera sabía si podían seguir llamándose humanas. Tenían el cabello sucio y enmarañado. Permanecían arrodilladas en el suelo. Sus cuellos estaban atrapados dentro de collares unidos a cadenas. Las manos con las que la tocaban estaban deformadas, con los dedos curvados irregularmente hacia adentro. Todo su cuerpo rezumaba sangre. Especialmente... las rodillas. Si no estaban arrodilladas porque se hubieran acostumbrado a desplazarse así, entonces la pregunta «¿tu cuerpo todavía está completo?» cobraba un significado aterrador. A todas... les habían arrancado los huesos de las rodillas. Las habían obligado a moverse arrastrándose y caminando sobre las rodillas. La escena era demasiado espantosa. Hua Zhi ya no consiguió controlar su miedo. Y justo frente a ella había un rostro cubierto por un cabello enmarañado. Unos ojos deformes, cuyos músculos parecían haberse atrofiado después de pasar años sin ver la luz, la observaban fijamente. En aquella mirada había desconcierto. Dolor. E incluso cierta insensibilidad. ¿Qué demonios les habían hecho? Justo entonces, la voz masculina volvió a sonar. «¡Cálmate! ¡Deja de hacer ruidos inútiles!» Cálmate. Cálmate... ¿Inútiles? No. Ella... ella sí podía ser útil. Todavía aterrada por lo que acababa de ver y sin saber qué pretendían hacerle aquellas «personas», la mente de Hua Zhi comenzó a trabajar a toda velocidad. Contuvo la respiración de golpe. «Y-yo...» «Yo tengo una forma de sacarlas de aquí.» Las reglas de supervivencia de una jugadora Rat Rat. Pon frente a los demás aquello que te haga más valiosa. Intenta comunicarte. Haz que te acepten. Y consigue que te lleven a «pasar el nivel». Poder sacarlas de allí era el único «beneficio» que Hua Zhi podía apostar en ese momento. Tras unos instantes en los que solo se escucharon respiraciones, aquella voz reseca preguntó con incredulidad: «¿Tú... puedes salvarnos?» Muy pronto, los llantos comenzaron a mezclarse con risas burlonas. «Pero si tú también terminaste capturada. ¿Cómo vas a sacarnos?» «¿Sabes cuánto tiempo llevamos aquí?» «¿Sabes lo que nos han hecho en este lugar...?» La voz fue perdiendo fuerza. Las palabras terminaron ahogándose en la garganta. Sin embargo, Hua Zhi les respondió con la voz más firme que pudo reunir. «M-mientras haya algún roedor... puedo sacarlas de aquí.» «Ratones, hámsteres, ratas domésticas... ¡incluso ardillas!» «¡Mientras sea un roedor, sirve!» Su pequeño cuerpo seguía temblando de miedo. Pero Hua Zhi lo sabía... no podía permitir que los demás se dieran cuenta. Cuanto más peligrosa fuera la situación, más necesitaba fingir que estaba lo bastante tranquila. Porque solo alguien que mantiene la calma puede hacer que los demás confíen en que es capaz de ayudarlos. Igual que la hermana Wu.
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)

Continúa leyendo

Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)

Capítulo 114

Siguiente Capítulo ›

Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 113

Estás leyendo el capítulo 113 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.