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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

Municipio de Arma. A primera hora de la mañana. En el centro del municipio, con la bulla de sus habitantes por todos lados. —¡H-Hey! ¡Tatsir!— Bruma una voz, una de entre tantas que se escucha de la bulla de la multitud. Voz que proviene del extremo de un callejón. Interrumpiendo la caminata de un medd artesano que cruzaba por ahí de casualidad. —¿Ah?— Expreso, volteando, para encontrarse con una figura. Otro medd artesano que le saluda con las manos extendidas. —Ven, que no tengo todo el día. Tatsir.— Tatsir, el nombre del medd artesano que fue llamado desde el callejón. —Este tipo otra vez..— Murmura para sí mismo, chasqueando los dientes. Antes de abrirse camino al callejón. —¡Ja! ¿Por qué la mala cara?— Pregunta Hert, el nombre del segundo medd. Con el brazo izquierdo rodeando el cuello de Tatsir. —No te interesa, idiota. Dime qué quieres. Kilsa me tiene por los pelos. Hace rato rompí su jarron.— —¿Cómo así? Pobre Kilsa, no tengo ni idea de por qué se siguen aguantando.— Responde Hert con un toque sarcástico que hace rodar los ojos de Tatsir. —Ya suéltalo de una vez.— Repite, a lo cual Hert, con un suspiro y un suave golpeteo en la espalda de su amigo, dispone a meter las manos en el bolsillo izquierdo de su chaqueta. Mostrándole lo que son suaves cristales finos dentro de una botella redonda de vidrio. Cristales que Tatsir pronto reconoce al mirarlos solo una vez. —¡Ah! ¿¡De dónde sacaste eso!? ¡Que es mercancía de primera!— No obstante, Hert cubre la boca de Tatsir rápidamente. —¡No lo digas tan alto!— Susurra de prisa, observando fijamente al medd artesano. Tatsir asiente, nervioso, tragando un poco de saliva cuando Hert dejó de cubrirle. —P-Pero joder, enserio. ¿De dónde sacaste eso?— Pregunta una vez más Tatsir a Hert; Hert con el frasco aún en manos, lo extiende hasta su barbilla, jugueteando un poco con él. —Ya sabes, contactos por ahí y por acá. Los medds mineros no son tan "buenos" como creen muchos. Tú y yo lo sabemos, hermano.— ¿Medds mineros? Este tipo está loco. Hacer negocios con ellos es escribirle una carta directa a la muerte. Tatsir lo sabe mejor que nadie. —Estás enfermo. ¡Si la guardia te descubre, podrían matarte en frente de todos!— —Ya, por eso yo soy mejor. Además, no es para tanto. La guardia minera es igual de sucia. Solo un par de monedas y caen como ratas. El dinero es poder, ya lo sabes.— Si, lastimosamente es algo que Tatsir y Hert saben de sobra. El dinero siempre ha mandado en cualquier territorio y continente. Aun así, no deja de ser peligroso haber hecho algo así. —¿Con quiénes hablaste?— Preguntó Tatsir de pronto, observando cómo Hert esconde de nuevo el frasco en su saco. —Olsra, esa tipa. la "jefa" de la guardia.— —Dios, estás demente de remate. ¿Te la follaste o qué? Esa tipa es incluso peor que Kilsa.— —¡Hah! Ya sabes que sí. Está loca por mí. ¿Sabes lo que me dijo?— Dice Hert, acercándose a Tatsir nuevamente con una sonrisa más arrogante. —¿Qué?— Pregunta él a modo de contestación. Hert agacha la mirada para pronto acercarse al oído de Tatsir y susurrar lo que posiblemente fue la mayor obscenidad de los territorios enanos y Medds. —¡Uhsw! Deberías pasarme algunos tips. ¡Ayer me fue como la mierda!— —¡Ja! Ya sabes, solo palabras bonitas, un par de monedas y solitas caen. Pero... ¡Oh! Cierto, ¿cómo te fue con la humana esa de ayer?— Hert curioso, se aleja de Tatsir para recargarse en la pared. Tatsir, el medd, suspira y baja los hombros molesto. —Ni me la recuerdes, por eso mismo rompí el puto jarrón de Kilsa. Es que.. ¡Ah! ¡Enserio que era una buena para nada!— —Diciéndolo así, parece la peor mujer del mundo. Ya, pero que solo se conocían de un día. Era una turista. Solo servía para un polvo rápido y ya. ¿Oh ni eso fuiste capaz de sacarle?— Tatsir, ante el comentario de Hert, solo aparta la mirada. Hert alza la ceja. Confuso, pero pronto se da cuenta. Tatsir no fue capaz de siquiera sacarle un "polvo" a esa humana. —¡Eres un bueno para nada!— Dijo, y pronto comenzó a reírse como nunca. Tatsir incluso pudo sentir las venas de su frente marcarse del enojo. —¡Vete mucho a la mierda!— —¡No puedes ser tan inútil, Tatsir! Dime, dime. ¿A qué intentaste cortejar de nuevo con esas "prenditas" tuyas?— Tatsir una vez no responde. Se queda callado y Hert ríe aún más fuerte. —¡Hermano, que no puedes andar por ahí intentando follarte a alguien a cambio de un par de ropas! Te quiero y todo... Pero en serio que eres idiota.— —Jodete.— Bruma Tatsir a secas. Hert suspira, aunque de vez en cuando se le suelta una que otra carcajada. Pero, tras un rato, observa a Tatsir de nuevo. —En fin... Esta noche estará al cien. ¿Te vienes? A menos que Kilsa te amarre en cama de nuevo.— Tatsir niega con la cabeza. No obstante, ¿salir? Uh, realmente le viene en buena hora. Su mente necesita distraerse. —Voy, pero mas te vale usar eso allá. Me quiero poner hasta la mierda.— Hert sonrió, asintió. Sin preámbulos, se despidió. —Claro que sí, hermano. Tenlo por seguro.— Dice por último, antes de desaparecer atravesando la pared. —Ugh.— Resopla el Medd artesano... —Kilsa...— Murmura para sí mismo. Deteniéndose un momento para reflexionar. Kilsa, Kilsa... Su "novia" entre comillas. Debido a que su relación no es convencional en sí. De hecho, es curiosa. Bueno, no lo es. Solo es una relación demasiado tóxica y llena de conflictos, peleas y engaños mutuos. Un vínculo donde, a pesar de todo, no quieren alejarse el uno del otro. ⁂ —K-Kulios... Me arden los pies...— Dos horas. El tiempo que ha transcurrido desde que comenzó la ardua caminata de Mariadna y Kulios en dirección a tierras enanas y Medds. Dos que del mismo modo han sido un infierno por completo para la joven costurera. Quien, inacostumbrada a las caminatas largas sin detenerse a descansar en intervalos de cinco minutos, se convirtió en una tortura. —Que no vamos ni por la mitad, exagerada.— ¿Lo es? Tal vez un poco, pero para Mariadna esto no es una exageración. ¿A quién se le ocurre ir a pie a un lugar que está a días de distancia de su hogar? He, días, teniendo en cuenta que el método de transporte incluye a dos caballos o bestias de montura empujando con todas sus fuerzas y a máxima velocidad. Ahora, ¿a pie? Uh, es morir en el intento de esta ardua maratón. Aunque es curioso cómo pueden cambiar las cosas cuando el viaje es por aire y montada en un dragón. En ese caso, este viaje de días en carruaje y de semanas a pie solo sería un viaje de menos de una hora y media. Por supuesto, suponiendo que el dragón viaja a toda velocidad. Como en aquel caso cuando Kulios la llevó al pueblo de los arañaktas, al continente de los bosques. Que, en un viaje por mar, hubiesen tardado máximo un par de varias semanas, alrededor de más de tres meses y medio, en llegar de continente a continente, teniendo en cuenta que la distancia entre el continente de los bosques y el continente humano es relativamente cercana. Por ese mismo factor fue que, por aire, solo demoró en solo ocho a nueve horas que Mariadna no sintió en absoluto. ‹‹_¡Dragoncito, ven que te necesito!››_ Suplica la pobre... —Ugh... ¿De verdad iremos hasta allá a pie? ¡No tengo el tiempo para eso!— Expresa Mariadna, caminando sin detenerse. Kulios le sigue el ritmo. —¿Aún sigues creyendo que bromeo?— Pregunta él. Mariadna rueda los ojos y maldice en voz baja. Sin más comentarios, ambos siguen con su andar. El bosque se abre paso frente a ellos. Árboles de formas distintas, fauna silvestre y animales. Siéndole imposible no compararlo con lo que es el continente de los bosques y esos inmensos árboles que rozaban contra las nubes. Es sorprendente cómo cada continente es distinto. Un mundo distinto, piensa Mariadna. —A todo esto. ¿Quien es ese Medd?— Solto la pregunta Mariadna de pronto; Kulios, de reojo, le observa. —Es pariente del Medd Darantin.— —¿Darantin?— —¿Jamás has escuchado de el?— Responde Kulios intrigado, debido a que Darantin tiene su fama por el continente humano. —Creo que no... Oh al menos, no lo recuerdo.— Es extraño y hasta curioso. En principio, porque Darantin, fuera de ser un nombre reconocido dentro del continente, también fue alguien influyente dentro de los comienzos en repartos de territorios del continente humano. —Eh, entonces. Viene bien una pequeña historia para el camino.— Dice Kulios, a lo cual Mariadna asiente. —Si... Pero. ¿Podemos parar un momento? ¡De verdad me duelen muchísimo los pies!— Kulios suspira. Observando la expresión lastimera y de corderito degollado de Mariadna. Él piensa que aún es una exagerada y que realmente tiene la resistencia de una lombriz. No, inclusive una lombriz es más resistente que ella. Y eso es mucho que decir. —Bien, bien..— Resignado, se recuesta de pie contra el tronco de un árbol. Al mismo tiempo que Mariadna se tumba contra el suelo. —Me gusta más cuando me dices princesa.— Se queja ella. —He, ahora pienso que eres más un animal de granja.— —¡Hey! ¡Que eso suena horrible!— —Era la intencion.— —¡U-Ugh!— Sin más remedio, Mariadna ignora el comentario. Tragándose sus insultos. —Como sea, solo cuéntame quién es Darantin y ya.— —Como ordene, su alteza.— —¡Ahora no me llames asi!— ⁂ Darantin. Nombre que ha marcado historia dentro de lo que es el continente humano y lo que hoy en día conforman las naciones medds y enanas. El nombre de un legendario personaje que fue influyente y alimento de conocimientos a toda una civilización entera durante aquellas grandes batallas en el periodo de los repartos de territorios por los siete continentes. Darantin. Un simple medd cualquiera. La primera especie medd que pisó estas tierras. Fue una grandiosa mente que trajo consigo una de las mayores creaciones del mundo actual. Darantin no destacaba por una mente brillante en estrategias militares o porque fuera un genio en términos militares. De hecho, la poca gente que lo conoció en aquellos tiempos siempre lo describían como torpe, blando y miedoso. Un tipo que no dudaba en esconderse justo en el momento en que las trompetas de batalla retumbaban por los cielos. Eh, aun así, alababan su cerebro. Porque Darantin, pese a no haber sido un personaje que destacara por su fuerza. Sí que destaco por su magnífico manejo en la creación de artículos mágicos y no mágicos. Darantin, inclusive, fue el primer ser vivo no humano en ser capaz de manejar lo que es la magia y el maná. Conceptos que, antiguamente, eran exclusivos de la raza humana como un regalo del dios del sol y la diosa de la luna tras su llegada al mundo por el llamado del primer rey dragón, Quetzalcóatl, durante su conflicto contra el gran padre protector Solitas de Kokoro. Darantin descubrió que la magia seguía una regla. Y esa regla la almodó a su propio juicio y criterio. Debido a que, en principio, a cualquier ser vivo que intentase usar la "magia" le era imposible, y esto en gracia por nula cantidad de "mana" el principal motivo para activar y hacer funcional la "magia". Darantin a su propio modo. Moldeó el concepto de lo que era el "maná". Sí, el maná era algo exclusivamente de los humanos. Entonces. ¿Qué pasaría si él aplicara la misma ley, pero de forma imaginaria? Fue esa pregunta simple lo que desencadenó en convertirlo en el primer ser vivo no humano en usar el regalo de los dioses para los humanos. Sin embargo, no fue tan sencillo. Al menos no al comienzo. En sí, fue sencillo "imaginar", mas no tendría que haber sucedido nada en sí. Pero Darantin no se rindió. Uso la ideología estelar que funciona en base al arte de los espejos. ¿Arte de los espejos? Para resumirlo, este arte funciona en base a la alineación estelar. En palabras más sencillas. A las horas relacionadas que conectan las estrellas. Darantin, lo uso. Alineó su "imaginación" con el arte de los espejos en nombre de las estrellas. Con la esperanza de "manifestar". Fue así durante mucho, pero mucho tiempo. En donde las estrellas no le hacían ningún tipo de caso. Las horas tampoco servían de mucho. Pero su esmero, sus intentos. Su inteligencia, que siempre abría puertas nuevas de intentos, hizo posible aquella hazaña. Tras ese enorme logro, usó los "conceptos" que en sí no eran iguales. Debido a que Darantin realmente no "manifestó" como tal el maná puro. Si no, una "imaginación" deseada de lo que él creía como el maná, pero que de igual forma actuaba como el motor para "activar" la magia. Suena raro, y lo es. Sin embargo, incluso a día de hoy, este concepto se sigue usando para que demás razas usen la magia porque, de otra forma, es imposible. Debido a que, como se dijo. Esto es una característica exclusiva de la raza humana. Pese a ello, esto no le impidió crear grandes artilugios que fueron útiles durante los conflictos. Y era curioso, ya que esos artilugios no eran necesariamente para acabar con sus enemigos. Sí, no, en todo caso eran artilugios que beneficiaban a su pueblo, para prosperar en sus propias tierras. Artilugios que a futuro le otorgaron esa independencia a su pueblo. Casándose con una medd que venía de la cruza con un enano y que al mismo tiempo crearon a los Medds artesanos siendo ellos la unica excepcion y caso unico de reproduccion entre una medd y un enano. Darantin tambien influyo sobre ciudades importantes. Entre ellas, la santa ciudad de Gryatmon. Que nació a partir de su primer acuerdo político con aquel país en apenas crecimiento. Estrellatum. Y de hecho, siendo su primera nación hermana. Y la ciudad con mayor protección dentro del país, que es Estrellatum a su propia excepción. Mismo señor de Estrellatum que le otorgó a Darantin el apellido de Gryatmon, apellido que él aceptó sin quejas al tratarse de un regalo de aquel viejo y joven líder Ophos Lutox. Señor de Estrellatum. Darantin no solo trajo grandes avances mágicos en el mundo. Como lo es la famosa y legendaria batería mágica que, con el tiempo, ha ido mejorando de calidad. O la red mágica que ayudó incluso a los humanos de aquel tiempo a entender mucho mejor el funcionamiento propio del mana y la magia. Cosa que le otorgó un título importante y directo en lo que hoy se conoce como la Academia Mágica de Lunaris. Otra de esas hazañas brindó las puertas a diferentes tipos de magias. Pero en concreto a una rama específica que nació en parte por el amor que Darantin tenía por su esposa. Landip De Uhrs. Su nombre y la madre original de lo que hoy se le atribuye a la magia curativa. Darantin, en particular, fue un gran señor. Que lleva por encima su apodo por el mundo y así mismo su "ciudad" que no es otra más que la ciudad santa de Gryatmon. Oh, su mayor creación para los siete continentes, que es el gran barco flotante de Gryatmon. El mayor y más efectivo método de transporte. Pese a todo y a su grandeza, Darantin no tuvo una muerte honrada. Debido a que fue traicionado por su mejor amigo, Hermont, en un ataque de rabia, plantando una bomba en su desayuno junto a su esposa. Muriendo ambos en el acto y seguidamente Hermont cometer su propio suicidio al no aguantar la culpa de haber asesinado a su único y gran amigo de la vida. Así fuese, Darantin dejó su sangre por el mundo. Con un total de tres hijos. Su hijo mayor, Grytas; su hija menor, Eleanis; y, por último, su hijo más pequeño y también su mayor fracaso. Tatsir. Tres individuos que heredaron el gran cerebro y talento de su padre. Y que solo dos lograron salir adelante con los privilegios que su padre les dejó antes de su muerte. Pero, solo uno. Tatsir, creyéndose que dedicarse y ser la sombra de su padre era aburrido, encontró mejores formas de diversión frente a las sustancias mágicas alucinógenas. Convirtiéndose en un adicto y ludópata de primera categoría. Además de mujeriego. ⁂ —Tatsir.. Uhm, ese nombre creo haberlo escuchado alguna vez. Pero, no precisamente por cosas buenas.— Mariadna, tumbada aún por el pasto, observa a Kulios, tras este haberle contado la pequeña historia detrás de Darantin. Y así mismo, de revelar que el medd que visitarán es hijo legítimo de Darantin. —Es curioso, ese tipo siempre se mete en problemas por doquier. Agregado de ser un mujeriego de primera.— Responde Kulios, Mariadna expresa una mala cara. —Sabes, preferiría no verlo. Dices que es mujeriego, ludópata y un ser detestable. Uh, no es un buen referente para ser honesta.— Es una buena excusa. A fin de cuentas, ¿quién en su sano juicio querría conocer a un tipo con esas características si no estás dentro de ese "mundo" al cual seguramente se dedica? Obvio, solo un idiota. Acaso... ¿Kulios es un idiota? —Te entiendo, pero tiene buena mano. Incluso dejando a Tatsir de lado, visitar las tierras artesanas de los medds es un buen método de estudio. Seguro que terminas aprendiendo cosas de las que no tenías ni idea.— Para colmo, Kulios tiene cierta razón. Este viaje podría servir a Mariadna para aprender técnicas o formas que mejoren sus técnicas de costura. Técnicas que desconocía por completo y que ahora pueda usar en práctica, acelerando el proceso de producción de sus vestidos. Aunque... No está segura de si tiene el tiempo suficiente para un viaje tan largo. De hecho, no lo tiene. Pero ya está aquí. ¿Qué se le puede hacer a eso? —Como sea... Andando, no tenemos todo el día.— Dice ella de pronto. Colocándose de pie y palmeando su trasero para retirar la tierra de su ropaje. Kulios sonríe, asiente y con un suspiro comienza a andar al ritmo de Mariadna. —Estamos cerca de Ysta.— Comenta Kulios, Mariadna asiente. —¿Cerca? Estamos aún a una hora de distancia.— Refuta. Kulios suspira. —Quejosa.— —Sí. ¿Y qué? No veo que te largues.— —No me tientes.— —No lo hago, no puedes estar lejos de mí. ¿Verdad?— Bromea ella, mirándole directamente a los ojos. Incluso, Mariadna no tiene idea de dónde sacó el valor para bromear de esa forma. Sin embargo, se siente bien regresarle un poco de su propia medicina a este dios del abismo. Aunque.... Bueno.... Kulios no es Mariadna. —¡A-Ah!— Rápidamente, Kulios la acorrala contra la corteza de un árbol. Su mano izquierda sujeta la cadera de Mariadna firmemente. Sintiendo la forma de su anatomía por encima de la ropa. Mariadna se sonroja al instante; Kulios muerde gentilmente su cuello. Besándolo, acción que ocasiona que la espina dorsal de Mariadna tiemble y sus piernas flaqueen gentilmente. —¿Ahora no dices nada?— Susurra Kulios, recorriendo sus labios hasta el lóbulo de su oreja, suspirando, provocando que la piel de Mariadna se erice. —¡Y-Uhg! ¡S-Solo sigamos caminando!—Bruma, ella, nerviosa, Kulios. Sonríe y, sin más espera; se aleja de Mariadna, dejándola libre y otorgándole un momento para respirar y regresar a la normalidad. —Eres insoportable.— Repite, aun con las mejillas sonrosadas y el reciente calor sobre su cuerpo. Kulios le ignora, pero su sonrisa orgullosa fastidia a Mariadna. Aunque esta no comenta nada al respecto y rápidamente continúa con su caminata a su primera parada de descanso. La ciudad sureste de Ysta.
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Estás leyendo el capítulo 8 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.