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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 1 online gratis en español

Durante una refrescante mañana en donde el viento golpea con fervor sobre las hojas de los árboles. Los rayos del sol impactando en diversas zonas de un curioso territorio. Un pueblo, un pueblo que venera en gran fe y protección a las estrellas. Gatos, perros y otros animales canturrean con alegría sobre las calles del pueblo. No solo animales, sino personas. Humanos, humanos con sus rutinas. Muchos trabajando, otros platicando chismes y niños riendo sin parar. Otras y otros quejándose por el frío que hace hoy en esta mañana... Sin embargo.... Por los adentros de sus calles transitadas, el fuerte fervor de la bulla de los pueblerinos encanta los vientos transitados de los cielos y las nubes. ¡Swooch! Entre callejones y suspiros, pasos revolotean con gracia desesperada. La multitud curiosa observa, fascinada y asombrada por el espectáculo que les trae esta mañana. —¡A-Ah!— De la multitud, un quejido estalló. Quejido, proveniente de uno de los extremos de los callejones amueblados de puestos de comercio y venta. Una figura deslumbró. Un cuerpo de porcelana. Delgado y hermoso. —¡C-Cuidado!— Su cabellera castaña, que deslumbra con los colores fervientes del sol perleado de rojo. Cada paso es preciso. Esquivando entre la multitud que amerita su carrera de estos momentos. Que provoca el subir y bajar constante de su pecho por sus pulmones en busca de almacenar oxígeno. —¡Pero muchacha, ten más cuidado!— En su carrera continua, sus reflejos le traicionaron. Provocando un ligero accidente que desencadenó que diversas cajas de madera vacías cayeran contra el suelo. —¡Lo siento, pero tengo prisa!— Dijo la pelicastaña sin vergüenza alguna. La pobre mujer, con su mercancía por el suelo, solo agitó su cabeza, suspirando y llevándose los dedos de su mano derecha a la frente. —Ay no... Mariadna. Esta niña.— Mariadna. Mariadna de Lordtta. El nombre por el cual se conoce a esta desastrosa pelicastaña por el pueblo de las estrellas. Sus ojos, verdosos como la esmeralda. Recorren las calles del pueblo. Con la mente agilizada de pensamientos veloces. ‹‹Un encargo para menos de dos horas, luego otro para mediodía... ¡Ah! ¡Y luego ese vestido a la familia Dararam! ¡Estoy en problemas!›› Su mente, al igual que sus piernas, no son capaces de detenerse. Mariadna, entre manos carga diversos materiales que su padre le pidió con antelación, así como otros mandados que su madre también le encargó de favor horas antes de salir de casa en búsqueda de hilos y agujas que lastimosamente jamás encontró. No obstante. ¿Hilos y agujas? Esto se debe a la profesión a la que la joven Mariadna se dedica hoy en día. Qué es la costurería. Profesión, que justo ahora la tiene metida en problemas por los encargos simultáneos que se almacenaron en menos de una sola semana como fecha límite de entrega. Motivo que explica y justifica su prisa desesperada. Debido a un problema de abastecimiento escaso de materiales de trabajo bajo el techo de su estudio. Problema que, hasta el día de hoy, aún no ha logrado solucionar. Por la escasa producción y venta de telas, hilos y, en general, materiales necesarios para su trabajo. Apretando más su agenda. —A-Ah, Ahh... ¡MAMA!— En minutos su carrera contra el tiempo finalizó. Justo en el momento en que una humilde choza se dibujó frente a su vista. Su hogar, su humilde morada que comparte junto a sus padres. ¡PSAPK! Un enorme retumbido invadió el espacio del hogar. Mariadna, la responsable del origen del estruendo, deslumbra con su sonrisa característica. Sin tener la menor idea del desastre que está a sus espaldas. —¡Mama!— Repite una vez más. Su mirada puesta en las escaleras al segundo piso de la casa. Ignorando totalmente a su pobre padre con la mirada perdida al observar cómo la puerta de su casa ha sido derrumbada de nuevo, en lo que lleva esta semana. Mariadna suelta un bufido. Justo en el momento en que pasos suenan de las escaleras. Pasos descendentes que pronto dejan ver las piernas esbeltas pero delgadas de una mujer que viste un vestido floreado, las piernas cubiertas por unas mallas y un abrigo de cuero que le protege del frío de hoy, una vestimenta cómoda para un clima como el de hoy que se complementa con el calor que su hogar le brinda. —Mariadna....— Chillo la mujer. Mujer, que no es otra más que la madre de Mariadna y que, para mala suerte de la costurera, no tiene una buena cara. No, tras ella también haber observado de reojo el desastre a espaldas de su hija. —Estás en problemas. ¿Lo sabes, no?— Mariadna ofendida, se llevó su mano izquierda al pecho. —¡Venga! Que no es para tanto. Papá puede arreglarlo después. ¿A que sí, papá?— El anciano, por supuesto, no respondió. No es idiota. Su mujer, ahora mismo, le está amenazando con la mirada. A fin de cuentas, tiene un historial de crímenes por siempre perdonar a su niña por cualquier cosa absurda. Prácticamente una mirada que decía "Ni se te ocurra" y él solo se agachó. —¡Estás haciendo trampa, mamá! ¡No puedes mirar así a papá! —¿Trampa? ¡En serio que tú necesitas una buena lección! —¡Ya, ya, ya! ¡Mamá, basta, que ya no soy una niña!— Mariadna se sangolotea, mientras su madre le toma de la oreja. —No, no lo eres. ¡Pero sigues actuando como una! Y en parte, era culpa de ellos. Después de todo, Mariadna se crio rodeada de caprichos y permisos dados por sus padres al ser hija única. Tras un rato. Todos están en el comedor después de que Mariadna dejara las cosas cerca de la mesa y hubiera recibido otro regaño de su madre por comprar las cosas equivocadas que ella le encargó. En el comedor, ambas están, a excepción de su padre, que aún continúa anonadado por lo de la puerta. Pero es lo de menos. Mariadna, masajeando suavemente su oreja enrojecida, sentada en un extremo de la mesa del comedor y su madre en otro extremo con los brazos cruzados, observándola fijamente. Justo cuando Mariadna estaba por dar el primer paso, su madre. Mueve los labios. —¿Ahora me explicarás por qué todo ese escándalo?— Mariadna, que sin excusas suelta un suspiro, derrumbándose sobre la mesa. —La situación del pueblo no mejora; en el mercado aún no traen más materiales y solo conseguí este par, pero no es suficiente.— Dice, señalando los hilos y las agujas. Su madre no dice nada al respecto, al ser ella consciente del problema de exportaciones de artículos de otras naciones, por ser ella una de las líderes de la costa del lago de las estrellas. —El trabajo se me está acumulando, mamá. Y para colmo, he recibido otra entrega super importante.— El tono de voz con el cual Mariadna habló provocó el alzar de las cejas de su madre. —¿Ah, así? ¿Y de quién se trata?— Solto la pregunta; Mariadna no dudó en contestar. —Los Dararam.— El silencio no demoró en manifestarse. ¿Los Dararam? Fue la principal pregunta de su madre dentro de su mente.. —¿No me estás mintiendo?— Fue entonces que preguntó incrédula. Aun sin llegar a creer la noticia. Mariadna contestó de inmediato. —¡Claro que no! Hasta tengo aún la carta. Mira, mira.— He sin preámbulos. Mariadna extrae de los bolsillos de su vestido, que ella misma colocó, la carta que, horas antes, alguien perteneciente a los Dararam le otorgó. Extendiéndola a su madre, quien tomó la carta con delicadeza. Donde en la carta dicta lo siguiente: ◤Nota escrita por el mayordomo de la familia Dararam. ◥ Att: Yursta del puerto herbolaro. "He de ser un honor escribirle esta carta dirigida a la joven costurera Mariadna Hertam de Lordtta de tierras surestes por los territorios que conllevan nuestra grata sangre en los reinos extranjeros. He de expresar una petición en nombre del rey Smak Ruth de Dararam y su esposa, la reina Nansasi Gerks de Dararam. Petición referente al próximo cumpleaños de la joven princesa Furinta Gerks Ruth de Dararam. Para la realización de un vestido que presumir en su gala que se celebrará a partir de los próximos meses del calendario estelar. El trabajo debe cumplir con ciertas pautas que se citarán en esta misma carta, así como el límite de fecha para su entrega. Muchas gracias por su paciencia y tiempo. Yursta de las tierras herbóreas está para servirle. Las pautas son las siguientes:" ●- Debido a las preferencias de la joven princesa, al ser quisquillosa con sus prendas para vestir, el conjunto, por preferencias, ha de constituirse por lanas o telas de primera calidad que no le causen ningún tipo de incomodidad sobre su piel. ●- El diseño, por preferencias extenuantes de la joven princesa, ha de ser presuntuoso. Que demuestre estatus y el nivel social de la señorita. No tiene que contener joyas pesadas o adornos exagerados. Debe ser un diseño suave que refleje su calidad. Eh más importante, que se acompleje bien a la figura infantil de la joven señorita. No obstante, no he de ser ajustado. Si no, lo apropiado para que incluso pueda usarlo como pijama. ●- Como indicación propia a las exigencias de los reyes, he de respetar un color azulado con matices dorados que den referencia a nuestra gran fe. La gran rana dorada. De no cumplir con estas pautas establecidas, su trabajo será rechazado y perderá el favor de una de las familias más importantes entre los tres reinos extranjeros. La fecha límite consta de un mes a partir de la entrega de esta carta. Por favor, sea responsable con las fechas. NOTA: No se preocupe por el método de entrega. Una vez la prenda esté lista, solo comuníquese con nosotros a través de la estación Ofala más cercana. Gracias por su atención. CARTA PERSONAL DE LA FAMILIA DARARAM ◀SELLO FAMILIAR▶ ◣ ◢ —Uhm...— Murmuro, analizando el sello de la carta. Que, siendo ella. Una mujer que ha tratado con nobles en diversas ocasiones gracias a su trabajo cuenta con el conocimiento suficiente para diferenciar entre un sello real y uno falsificado. Después de todo. Estos territorios, los reinos extranjeros del continente humano, solo cuentan con tres reinos, resultando en solo tres sellos reales complicados de falsificar. Y que solo un idiota podría intentar hacerlo. Pero el mundo es grande y el mundo está lleno de idiotas. —El sello parece ser veridico.— Menciono de pronto su madre, rozando la baba seca delicadamente con su dedo índice. Aunque, ¿baba? Esta razón de ser es por la costumbre de la familia noble Dararam que, al ser un reino situado al norte de los territorios de los reinos extranjeros, las ranas. Son su principal benevolencia pagana. Y, por supuesto, sus sellos reales se realizan con la baba de ranas doradas. Sin más detalles, su madre le regresa la carta. Mariadna, con el papel de nuevo en sus manos, suelta un suspiro. Aunque su madre habla primero. —Baah... La tienes jodida, cariño.— Su comentario fue simple, sin humor ni penas. Oh, bien, un ligero toque de pena en su tono por la situación de su hija. Como consecuencia, Mariadna se desploma sobre la mesa una vez más. Sorprendiendo a su padre, que a estas alturas todo ruido inesperado lo asocia como un nuevo mueble roto. Pobre hombre......—No sé qué voy a hacer.... Ir al mercado justo ahora es una pérdida de tiempo, no voy a encontrar nada...— Para infortunio, eso es verdad. Su madre, no puede simplemente decir palabras mágicas y solucionarlo todo... Pero se le ocurre algo. —En realidad, no creo que sirva de mucho. Pero, ¿qué tal si visitas el lago? En ocasiones, los anhelos y deseos se hacen reales. No pierdes nada con intentarlo, cariño.— Mariadna abre los ojos. —¡cierto!— Suelta con entusiasmo, golpeando la mesa. Asustando de nuevo a su padre.... El lago del pueblo de las estrellas. Un lugar simbólico dentro de estas tierras del reino extranjero del sur oh bien solo por el pueblo de las estrellas. Un lago que, para su gente, está lleno de historias fascinantes. Y entre esas historias existe una en concreto que les ha otorgado la "fe" a los pueblerinos. Una historia, donde relata que. Cualquier persona en la ruina que deposite su "anhelo" por el lago en el momento justo en que las estrellas se reflejen por el agua cristalina como un espejo y se manifiesten los "deseos", el lago siempre se encargará de manifestar a la realidad las súplicas que el lago reflejó y contactó para las estrellas. Y aunque solo sea un rumor que se ha alimentado durante los años. Mariadna, de alguna forma. Mantiene la esperanza de que todas esas historias dichas de generación en generación puedan ser reales. Pues, según. Incluso, a una anciana, que en paz descanse, le trajo de vuelta a su mascota que ya, hace tiempo, creía perdida para siempre. —¡Eres una genia, mamá!—Sin preámbulos, Mariadna extendió los brazos contra su madre. Envolviéndola en un abrazo lleno de cariño. —Ya, ya. Aunque... Bueno, la puerta no te saldrá barata.— Uhm. El momento se a arruinado. —¡Mama! Su pobre padre, solo suspira. De reojo le dedica una mirada de súplica a su mujer. Aunque, esta solo le devuelve una mirada de reproche que dicta en toda palabra: "Es tu culpa." Ya. En parte lo es. Después de todo, fue el quien más encaprichó a mariadna. Ahora sufre las consecuencias de sus actos. ⁂ La noche no demoró en cubrir los cielos de los siete continentes. Mariadna, quien tras horas previas de preparación en su habitación, ahora. Camina con pasos tranquilos por los pasadizos del bosque repletos de flores y árboles, revoloteando por los frescos vientos del reino extranjero del sur. En su hombro, decora un bolso con su interior repleto de objetos que, según las palabras de su madre, son más que meras ofrendas para el lago y así escuche sus súplicas y anhelos con mayor efectividad. Aunque.... Mariadna duda de su veracidad. Principalmente porque no cree que la pata de un cordero recién mutilado sea algo bien visto como una ofrenda. Sin embargo. ¿Por qué discutir con su madre? La vida le ha enseñado a nunca hacerlo. En especial después de aquel día que la dejó colgando del techo como una piñata por haber explotado la cocina con su primer intento con las artes enanas, intentando refinar una cuchara para usarla como lanza altamente mortal. En fin..... —Uhwa...— Paso con paso, ensuciando sus zapatos. Mariadna, desde pequeña, siempre le ha asombrado el cielo estrellado que todas las noches se refleja en sus tierras natales. El reino del sur es un lugar muy especial para ella. La luna, se ilumina y colorea a la par del verdoso esmeralda de sus ojos. Mariadna suelta un suspiro. Un suspiro tranquilo, lleno de esperanza pero tambien de frio, olvido traerse un abrigo. Agitando la cabeza escucha el canto de los animales nocturnos y el agua chipotear de los peces cuando más cerca se encuentran del lago. Su mente, un río de pensamientos. Hace súplicas para que su anhelo se vuelva una realidad. Ella, en verdad, necesita esos materiales de trabajo. Y, lastimosamente, esta es su única forma. Pues, viajar a algún otro lugar del continente humano requiere demasiado presupuesto. Algo que ella no tiene en mano. Minutos después, su caminata se detiene. El lago se dibuja como el lienzo de un arte pintado por una mujer de manos expertas y delicadas. Con cuidado, retira su bolso de su hombro, colocándolo sobre el suelo. Quitándose los zapatos y hundiéndose por las aguas del lago. —Werrr⁓— El agua fresca le transmite una corriente friolenta por el cuerpo. El musgo, lo siente por las plantas de sus pies y sus dedos delicados. Cerrando los ojos y agachando la cabeza, cierra los ojos mientras al mismo tiempo lleva las manos en dirección al cielo. Tras segundos, sus labios comienzan a moverse: —Estrellas que escuchan mis deseos, por favor, cumplan mi mayor anhelo. Traigan prosperidad a mi pueblo, que todas las necesidades y escasez de trabajo se puedan solucionar cuanto antes. Hilos, agujas y otros materiales son lo que necesito. Por favor, estrellas. Universo, en mis súplicas tengo fe en que los días próximos mis palabras se manifestarán en una realidad. Muchas gracias por escucharme y yo, Mariadna, les he traído una ofrenda.— He, dicho las plegarias; Mariadna, suelta un último "Restia" como agradecimiento que se puede traducir como un "Amén". —Ahhh⁓— Y con un bosteo, Mariadna se retira del agua. Yendo a recoger el bolso, abrirlo y extraer la pata de cordero... No lo piensa mucho, prefiere creer en su madre. Y así arrojar la pata contra el agua que pronto se sumerge, perdiéndose de su vista. —Supongo que es todo...— Murmura he, sin mayores preámbulos, se dispone a regresar a los confines de su hogar...... ...................... Así tendría que haber sido........... Si no fuera porque algo sucedió........................ Cuando de la nada, todo se volvio oscuro. Y de un momento a otro una extraña sensacion la invadio justo cuando la oscuridad desaparecio. —¿Ah?— Los pies que hace solo unos momentos tenía sobre el suelo, ahora flotan. Y no sobre el agua, si no. Sobre nada, sobre el cielo. Sobre caída libre. Su cabellera golpetea en todas direcciones y el reflejo de las estrellas ahora está mucho más cerca de ella de lo que nunca lo había estado en su vida. —¡AA-AHHHHHH!— No lo comprende, tampoco su cerebro hace el intento por hacerlo. ¿Qué está sucediendo? Porque.... ¿Por qué de la nada está cayendo a muchos, pero muchos kilómetros de altura del cielo contra el suelo? Ah, esto debería ser una broma. Oh, un sueño. Lo que sea. —¡A-AYUDAAAAA!— El destino, a veces.... Trae muchas sorpresas. Y alguien, en concreto, reluce de una extenuante sonrisa.
Hilos Del Destino (Novela)

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Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 1

Estás leyendo el capítulo 1 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.