Leer Fuera del Tiempo (Novela) Capítulo 1786 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El viento frío se coló por la ventana, haciendo que la llama de la vela titilara y, con ella, las páginas del Atlas de los ciclos de la civilización.
Los diagramas trazaban el auge y la caída de cada dinastía, convergiendo bajo su meticulosa mano en un círculo cerrado, como la trayectoria eterna de la luna a través de la larga noche.
Contemplando este círculo, Chen Mo comprendió de repente: cada personaje de los registros históricos, cada nombre de una época, no era más que la huella del paso de una rueda. La rueda en sí nunca dejaba de girar.
Y así, con las últimas fuerzas que le quedaban, pasó sus últimas horas tallando las realizaciones de toda una vida en doce láminas de bronce.
Aunque sabía que la verdad que había perseguido toda su vida, esas doce láminas de bronce destinadas a resistir la erosión del tiempo, no eran más que una pequeña onda en el río de los ciclos.
Lo hizo de todos modos.
Bajo su cincel, quedaron al descubierto las oscuras superposiciones de las líneas temporales dinásticas, las verdades cataclísmicas enterradas bajo el mito, las profecías idénticas envueltas en diferentes escrituras.
Cuando el último golpe grabó las siete palabras: “Todas las cosas ciclan, volviendo a un silencio”, ¡un trueno ensordecedor estalló en el exterior!
Los cielos se abrieron. La lluvia cayó en picado, golpeando la tierra, tamborileando contra las tejas vidriadas.
El ritmo, la cadencia... dejaron a Chen Mo aturdido. Por un instante, pensó que reflejaba la tormenta aniquiladora registrada en El tributo de los sellos mil años antes.
“Ha llegado mi hora...”,
murmuró Chen Mo mientras su vida comenzaba a apagarse y la existencia ante él se difuminaba.
Su existencia había sido la de un barquero perdido en el mar de la historia, invisible para el mundo, pero dejando huellas tras de sí.
“Aún así... me quedan algunos remordimientos”.
Su voz era suave.
Y así, en esos últimos momentos esperando la muerte, levantó laboriosamente la cabeza para observar la tormenta en el exterior.
Quizás fue el peso de esos remordimientos, o quizás solo su vista fallaz, pero por un instante, cuando brilló un relámpago, su sombra proyectada en la pared pareció superponerse a las inscripciones de las láminas de bronce, a la Adivinación de las Nueve Luces de la Emperatriz Ling, a los grabados en huesos antiguos, a los patrones de dragones enroscados de los edictos imperiales... Todo convergiendo en una sola silueta.
Chen Mo se quedó rígido, y luego sus ojos se encendieron con una luz brillante.
“Toda persona que intenta comprender la trayectoria de la historia acaba formando parte de ella”.
Chen Mo sonrió.
Mientras el frío de la lluvia se filtraba por sus arrugas, ya no se sentía como un barquero perdido en el mar, sino como la linterna que sostenía en la mano.
Puede que esta linterna nunca atravesara la niebla eterna, pero al menos permitiría a los que vinieran después saber que, en los intervalos entre innumerables destrucciones y renacimientos, alguien había sostenido obstinadamente una luz, dejando una marca débil pero indeleble en el río del tiempo.
Quizás, un milenio más tarde, otro historiador que estudiara detenidamente textos antiguos en alguna noche de otoño vislumbraría esta marca, percibiría esa linterna lejana en el continuo espacio-tiempo...
Y, como él, se daría cuenta de que era la señal tenue pero eterna que se transmitía entre civilizaciones que perecían y renacían.
Se convertirían en almas gemelas a través del tiempo.
“Esto... es suficiente”.
Esta epifanía no trajo consigo ninguna revelación extática, solo la quietud del hielo primaveral que comienza a derretirse.
Por fin lo comprendió: cada personaje de la historia no era más que una escala en la rueda de los ciclos. Lo que había perseguido toda su vida nunca había sido obligar a todas las civilizaciones a someterse a una única respuesta...
Las llamas y la luz de las estrellas se entrelazaban, y en su resplandor parecía parpadear una cigarra de jade.
Chen Mo cerró los ojos, aún sonriendo.
...
El canto de la cigarra perduró.
Al igual que sus alas.
Escena tras escena, fragmento tras fragmento, cada uno reflejando diferentes espacios-tiempos, compartiendo el mismo origen pero floreciendo en vidas caleidoscópicas a través de caminos divergentes.
Un derroche de colores, cada uno floreciendo con pensamientos de Regreso al Uno.
Estos pensamientos se elevaron a través del espacio-tiempo, regresando a la conciencia de Xu Qing, expandiéndola, haciéndole vivir innumerables vidas, su aura convirtiéndose en una mano invisible que tocaba las cuerdas de la Ordenanza una y otra vez.
Las notas se multiplicaron, entrelazándose en una melodía destinada a culminar en un acorde supremo llamado “Ley”.
Sin embargo... aunque la composición se intensificaba, no se oía ningún sonido.
Porque...
“Todavía falta uno”.
Xu Qing abrió los ojos y miró al vacío.
La última versión de sí mismo a través del espacio-tiempo nunca había concebido la idea de “Volver a Uno”, ni siquiera la autoridad del Dios del Dolor había podido influir en él.
Él era el pintor.
El anciano que había quemado todas sus obras, dejando solo un trazo en un papel en blanco.
Ahora, ese trazo había ganado cinco líneas más.
El carácter “一” se había convertido en “来”.
El primer trazo siempre había sido el comienzo de “Ven”.
Este paso lo llevó a través del espacio-tiempo, a través de paralelos, al estudio del viejo pintor.
En el momento en que apareció, el anciano, que acababa de detener el pincel, levantó la vista. Las arrugas se profundizaron mientras sonreía a Xu Qing.
“He esperado mucho tiempo este trazo”.
“No hables. Solo escucha”.
“En mi juventud, dominé la pintura. Alcancé la cima. En la vejez, comprendí el funcionamiento del cielo y la tierra a través de mi arte...”.
“En mis pinturas, vi todos los seres vivos. Lo vi todo: a Liu Xuanji, a Chen Mo... incluso a ti”.
“Así que las quemé todas. Me senté aquí. Porque comprendí que mi mundo podría no haber existido nunca. Solo existimos porque tú nos necesitabas”.
“En cuanto a lo que buscas, lo vi en mis obras hace veinte años”.
Dicho esto, el viejo pintor tomó papel nuevo, molía tinta y, tras respirar hondo, pintó.
No era una obra maestra, sino simples trazos que delineaban pequeños cuadrados.
Luego hizo una pausa. Tinta fresca.
¡Una sola línea conectaba todos los cuadrados!
Cada trazo parecía agotar sus últimas fuerzas. Mientras el pincel temblaba en su mano débil, su voz ronca resonó en el estudio:
“Volver al Uno no se trata solo del espacio, sino del tiempo”.
“El tiempo es una línea. No tiene presente, ni pasado, ni futuro”.
“El espacio son estos cuadrados, estáticos hasta que el hilo del tiempo los pone en movimiento”.
“Como este cuadro: cada cuadrado es una versión de nosotros, que contiene el principio y el final”.
“Una línea temporal los conecta: es una existencia paralela completa”.
“Así que nuestro camino es extraer y absorber el hilo del tiempo, hasta convertirnos en el tiempo mismo”.
“Luego, absorber todos los cuadrados estáticos”.
“Hazlo y lograrás la unificación paralela. Te convertirás en único”.
“Este estado singular... lo llamo... Dimensión”.
“Nuestra Décima Extremidad”.
Con la última palabra, el viejo pintor cerró los ojos.
En el estudio, Xu Qing se adelantó para examinar el cuadro mientras el mundo comenzaba a desmoronarse.

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Estás leyendo el capítulo 1786 de Fuera del Tiempo (Novela), un novela. \_**\_Crowli**\_**\_** Despues de “Renegade Immortal”, “Pursuit of the Truth”, “I Shall Seal the Heavens”, “A Will Eternal”, y “A World Worth Protecting”, el autor Er Gen nos trae **Outside of Time** (Fuera del Tiempo)… Este capítulo tiene publicado el 27 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Fuera del Tiempo (Novela) tiene 1847 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.