Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 38 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Desde que el Clan Xu seleccionó el terreno e inició la construcción del Pabellón Marcial Longxiang, Gu Yiping se alojó en una de las habitaciones laterales del patio occidental de la residencia Xu.
Cada día, a la hora Chen, extendía papel xuan sobre el escritorio junto a la ventana y transcribía con esmero los principios marciales y las fórmulas secretas de las dietas medicinales.
En el patio, el follaje de la vieja acacia pasó de ralo a frondoso.
Quince días transcurrieron en un suspiro.
Gu Yiping colocó dentro de un cofre de sándalo rojo dos manuales marciales —el \*Arte Menor del Dragón-Elefante\* y la \*Fórmula del Dragón-Elefante Xiantian\*—, junto con siete u ocho volúmenes de técnicas marciales como la \*Espada de las Siete Sentencias\*, los \*Pasos del Viento\*, el \*Puño del Dragón Furioso\* y la \*Palma del Viento Divino\*, además de cuatro recetas de dietas medicinales, y se lo entregó a Xu Mingwei.
"Le agradezco su esfuerzo, Maestro Gu".
"No es más que un trato de mutuo acuerdo".
Tras cruzar una mirada de entendimiento, Xu Mingwei se dirigió de inmediato al salón ancestral para ponerlo todo a buen recaudo.
Había hojeado por encima cada volumen. Su atención se centró de manera primordial en las cuatro recetas de dietas medicinales: tres de ellas estaban destinadas a artistas marciales por debajo del Reino Xiantian, y la restante registraba una dieta medicinal Xiantian, capaz de asistir a los expertos de dicho nivel en su cultivo.
Xu Mingwei seleccionó algunas técnicas que se adecuaban a sus facultades y aprovechó los momentos libres para practicarlas. En cuanto dominó los fundamentos, invitó a Gu Yiping a intercambiar golpes para medirse.
El cuervo dorado caía por el poniente, tiñendo el cielo y la tierra con un repentino resplandor de oro fundido. En el campo de práctica, las baldosas de piedra azul aún conservaban el calor del día.
Xu Mingwei cerró los dedos en un puño mientras clavaba la vista en Gu Yiping; antes de asestar el golpe, el viento de su puño ya levantaba en torbellino las hojas caídas. Gu Yiping desplegó bajo sus pies los Pasos de las Siete Estrellas; trazó un arco con la palma izquierda como quien abraza la luna, mientras su diestra, cargada con el rugido del viento y el trueno, se lanzaba contra el pecho de su adversario.
Xu Mingwei no esquivó ni retrocedió: interpuso su brazo izquierdo con la solidez del hierro.
Con una detonación sorda, ¡pum!, Gu Yiping sintió un entumecimiento en la palma; tuvo que retroceder medio paso para afianzar la postura.
Sus pupilas se contrajeron sutilmente y pensó con asombro: 'Qué fuerza tan demoledora... ya no parece propia del Reino Houtian'.
Xu Mingwei, lejos de retroceder, avanzó. Su figura flotó ágil como una brizna de sauce y, al rozar el suelo con la punta de los pies, ya se había deslizado al costado de Gu Yiping. Descargó el puño derecho con una trayectoria limpia; antes de llegar el impacto, la fuerza del golpe hizo vibrar el aire circundante.
Gu Yiping recurrió de prisa a la postura defensiva del Puño del Dragón Furioso, pero sintió la embestida de una fuerza colosal que le revolvió la sangre y el qi, dejándole un dolor punzante en la comisura entre el pulgar y el índice. No había empleado su Qi Verdadero Xiantian, y jamás imaginó verse en desventaja corporal.
"Joven Maestro Xu, en verdad oculta muy bien sus habilidades".
"Ha terminado por descubrirme, Maestro Gu", sonrió Xu Mingwei con serenidad. Antes de cruzar golpes ya sabía que no podría ocultárselo a un artista marcial Xiantian; sin embargo, las ocasiones de medir fuerzas con un experto de ese calibre eran escasas, de modo que no le dio mayor importancia.
"Sin haber cumplido aún los veinte años, alcanzar el Reino Xiantian...".
Gu Yiping dejó escapar un largo suspiro cargado de nostalgia; en sus ojos afloraron recuerdos lejanos. En la época de mayor esplendor de la Secta Longxiang, apenas lograban formar a dos o tres jóvenes que alcanzaran el Reino Xiantian antes de la mayoría de edad cada diez o veinte años. Semejantes talentos solían consagrarse como Gran Maestro alrededor de los treinta y cinco años, con grandes probabilidades de alcanzar la Perfección de Gran Maestro antes de los sesenta.
En cuanto a él mismo, ya había cruzado los cuarenta y apenas se encontraba en la Etapa Avanzada del Reino Xiantian; si en esta vida lograba ascender a Gran Maestro, se daría por bien servido. A menos, claro está, que contara con una dieta medicinal de nivel Gran Maestro. Sin embargo, ni siquiera la Secta Longxiang poseía una receta tan preciada. De haber existido, aquellos jóvenes Xiantian, siempre que no perecieran ni sufrieran secuelas incurables, habrían tenido siete u ocho probabilidades de cada diez de coronar la Perfección de Gran Maestro.
"Solo fue un golpe de suerte", comentó Xu Mingwei.
"En la senda marcial no existen los golpes de suerte. Por más recursos con los que se cuente, si el talento innato es insuficiente, jamás se logrará nada grandioso".
El Reino Xiantian representaba un umbral formidable: el inicio de la trascendencia terrenal para un artista marcial, el punto en que podía rivalizar cara a cara con un Cultivador Inmortal. Por lo tanto, no cualquiera poseía la fortuna ni el destino para cruzarlo. Aunque se tuvieran Píldoras de Atracción de Qi provenientes de la ciudad de la comandancia, así se ingirieran diez o veinte, siempre habría quienes fueran torpes como leños e incapaces de asimilarlas.
"Joven Maestro Xu, dejemos aquí el intercambio por hoy. Si al cultivar la \*Fórmula del Dragón-Elefante Xiantian\* le surge alguna duda, no vacile en consultarme".
"Muchas gracias, Maestro Gu".
"Por cierto, tengo una hermana y un hermano menor que también practican el \*Arte Menor del Dragón-Elefante\*. Me pregunto si tendría la amabilidad de brindarles algunas indicaciones".
"Con gusto iré a verlos".
"No hace falta que se moleste", sonrió Xu Mingwei, y de inmediato dio una orden a un sirviente: "Ve y llama aquí a mi cuarta hermana y a mi quinto hermano".
"Sí, Joven Maestro".
El sirviente hizo una reverencia respetuosa y se retiró al instante.
Poco después, Xu Mingshu llegó al patio montada sobre el tigre blanco, con Xu Mingxian caminando a su lado.
"Hermano mayor, ¿para qué nos mandaste llamar?".
"Como papá no está, temo que ustedes dos holgazaneen. Por eso invité a un maestro ilustre para que los oriente; procuren aprovechar bien la oportunidad".
"La que holgazanea es mi cuarta hermana, yo no", replicó Xu Mingxian alzando su pequeño rostro con frialdad y altivez.
"Ellos son mi cuarta hermana, Xu Mingshu, y mi quinto hermano, Xu Mingxian", presentó Xu Mingwei sonriendo.
Gu Yiping observó a ambos; ciertamente hacían honor a su condición de señorita y joven maestro de un Clan Noble. Pese a su corta edad, ya dejaban traslucir dotes excepcionales.
"Ejecuten primero las doce posturas del \*Arte Menor del Dragón-Elefante\* tres veces para que pueda verlas".
Xu Mingshu bajó con docilidad del lomo del felino y le dio unas palmaditas. El tigre blanco se dirigió por propia voluntad a un rincón del patio y se echó en el suelo.
Gu Yiping se quedó atónito. '¿Acaso un tigre blanco de casta exótica puede ser domesticado a tal punto que obedezca incluso las palabras de una niña?'.
Xu Mingshu y Xu Mingxian tomaron posición uno junto al otro, guardando una decena de pasos de distancia; al unísono, ambos hermanos iniciaron sus formas con perfecta sincronía.
A cada postura ejecutada, Gu Yiping recitaba la esencia de los versos mnemotécnicos:
"El joven dragón despierta su espina: al alzar la cabeza absorbe el qi púrpura, y la rabadilla anclada a tierra sosiega las ocho direcciones".
"La trompa del elefante recoge agua: absorbe tres mil li del río celestial, y al hundirse el qi en el dantian engendra el trueno".
"El dragón de fuego azota su cola: barre con una fuerza colosal consumiendo lo impuro, mientras los pies pisan la posición Li para forjar el fuego verdadero".
...
"Unión armónica de dragón y elefante: el dragón asciende y el elefante desciende para afianzar el cosmos; una sola línea conecta el punto Baihui con el Yongquan".
Gu Yiping asentía sin cesar.
Por la ejecución de las formas, saltaba a la vista que ambos se habían esforzado con rigor; debían de llevar varios años de ardua práctica día y noche. El viento de sus puños silbaba en el aire. Desplegar semejante contundencia demostraba sin lugar a dudas que ya habían alcanzado el nivel de un Artista Marcial de Tercera Clase.
"¡Qué destreza tan limpia y ágil! Poseer tal maestría a tan corta edad demuestra la esmerada dedicación con que el Clan Xu instruye a sus descendientes".
Xu Mingwei mantuvo una suave sonrisa en los labios sin intervenir.
"Dado que el pabellón marcial aún no está terminado y me alojo en la residencia Xu recibiendo techo y sustento, es mi deber orientar a las nuevas generaciones".
"Siendo así, cuento con su valiosa guía, Maestro Gu", asintió Xu Mingwei.
"Hermano mayor...".
Apenas había gozado de unos pocos días de sosiego. Xu Mingshu corrió hacia Xu Mingwei, con sus ojos almendrados curvados como medias lunas en un gesto de súplica.
Xu Mingwei bajó la mirada hacia ella; el viento del pasillo agitó una esquina de su túnica oscura. La severidad que imponía cuando se ponía serio era tal que hasta el tigre blanco escondía la cola al verlo. En ese instante, al notar el ligero fruncimiento en el ceño de su hermano, Xu Mingshu tuvo que tragarse todas las zalamerías infantiles que tenía preparadas.
Aunque era un poco más caprichosa que los demás miembros de la familia, sabía comportarse según la ocasión y entendía con claridad lo que convenía o no hacer. En ese momento, Xu Mingwei era el Patriarca en funciones. En ausencia de Xu Chuan, sus palabras eran órdenes que todo miembro del Clan Xu debía acatar. Sin testigos presentes podía permitirse alguna rabieta, pero frente a extraños jamás le restaría autoridad ni socavaría el prestigio del patriarca.
"Cuarta hermana, no creas que por no tener a papá vigilándote vas a poder holgazanear".
"¡Mocoso insolente!".
"¡La próxima vez ten la decencia de no comerte los pasteles que te traigo!".
Los reproches entre Xu Mingshu y Xu Mingxian eran frecuentes; para Xu Mingwei resultaban una escena cotidiana.
Gu Yiping contempló el cuadro en silencio antes de intervenir:
"El método de respiración del \*Arte Menor del Dragón-Elefante\* es lo primordial. Solo combinándolo con la respiración del dragón y el elefante se pueden llevar las doce posturas a su límite; esa es también la clave para percibir la fuerza del cielo y la tierra y ascender al Reino Xiantian. Ahora continúen practicando incorporando la respiración. Su clan ya cuenta con las recetas de dietas medicinales que les proporcioné; con su apoyo, podrán acelerar la apertura de los acupuntos".
"¿Y qué tan rápido será?", preguntó Xu Mingshu con repentino entusiasmo; sus ojos brillaron de expectación.
Gu Yiping sonrió levemente al ver a aquella pícara y vivaz muchachita: "No tendrías problemas para convertirte en una Artista Marcial de Primera Clase a los diecisiete o dieciocho años. Y si tienes buen talento y te dedicas con empeño, alcanzar la Cúspide del Reino Houtian antes de los veinte tampoco será un obstáculo".
"Si de verdad es tan prodigioso, ¿no significa que podré igualar la velocidad de avance de mi hermano mayor?".
"Pequeña, ¿cómo podría una dieta medicinal ordinaria compararse con las fórmulas secretas que la Secta Longxiang perfeccionó a lo largo de siglos de tradición?".
"¡Está bien, practicaré!".
Gu Yiping permaneció a un lado con las manos a la espalda, observándolos en silencio mientras ejecutaban el método respiratorio del \*Arte Menor del Dragón-Elefante\* a la par que lanzaban los golpes de las doce posturas. Era una labor semejante a dividir la mente en dos tareas simultáneas; a menos que se gozara de una comprensión excepcional, resultaba muy difícil dominarla a la perfección. Esa era también la causa por la que, antaño, muchos miembros de la Secta Longxiang no lograban dar el salto al Reino Xiantian.
Xu Mingshu sostenía las palmas en círculo; su respiración nasal era continua y sutil como el hilo de un gusano de seda en primavera, y a cada inhalación, sus mangas se hinchaban como empujadas por una brisa ligera. Aunque su porte era firme, siempre sufría una leve vacilación en la transición de "El dragón salta del abismo" a "El elefante aplasta la montaña", como si hilos invisibles trabaran sus movimientos.
Xu Mingxian, en cambio, mostraba una compostura completamente distinta. Se sentó con las piernas cruzadas, firme y erguido como una campana, con la columna alineándose vértebra a vértebra. Siguiendo la indicación de Gu Yiping de "inhalar como dragón sumergido y exhalar como rugido de elefante", halló el pulso del qi a la tercera respiración. Por el punto Tianling de su cabeza emanaba un vapor sutilmente azulado, y en su garganta resonaba un murmullo semejante al clamor de un dragón con cada exhalación.
Los ojos de Gu Yiping destellaron. Se acarició la barba y miró a Xu Mingwei: "Tanto la Cuarta Señorita como el Quinto Joven Maestro poseen aptitudes extraordinarias".
"Todo se debe a su guía, Maestro Gu", respondió Xu Mingwei con serenidad. "Cuando mi Clan Xu obtuvo este \*Arte Menor del Dragón-Elefante\*, no teníamos a nadie que nos instruyera y al principio dimos muchos traspiés. Hoy en día, ¿quién bajo el cielo comprende mejor que usted los secretos más profundos de este arte?".
"El Joven Maestro me sobrestima", rio Gu Yiping haciendo un gesto modesto con la mano. "Aun así, aunque la Cuarta Señorita cuenta con una notable comprensión, el Quinto Joven Maestro tiene un don todavía superior para el método respiratorio. Por más que haya contado con mis directrices, lograrlo en un instante es algo sumamente insólito en este mundo".
"Mi padre también solía decir que, entre nosotros, el quinto hermano es quien posee el mayor talento innato; sus logros futuros sin duda superarán los míos".
Gu Yiping se maravilló en secreto, sintiendo una curiosidad cada vez más viva hacia el Patriarca del Clan Xu.
Entre las sombras del crepúsculo, Xu Mingxian ya había desentrañado el misterio tras la transición entre el método de respiración y las posturas marciales.
Un brillo de entusiasmo cruzó la mirada de Gu Yiping. Asintiendo una y otra vez, murmuró por lo bajo: "Es una semilla prodigiosa...".
Por un instante, acarició la tentación de tomarlo bajo su tutela y confiarle el verdadero legado de la Secta Longxiang; mas al recordar de inmediato el inmenso apego y recelo con que el Clan Xu custodiaba al joven, comprendió que jamás accederían a tal desprendimiento, obligándolo a sofocar aquel anhelo en lo más hondo de su pecho.
El tiempo transcurrió gota a gota.
Allá en el poniente, el disco escarlata del sol parecía librar una última batalla agónica: primero despidió llamaradas bermejas de tres zhang de altura que encendieron las nubes en un velo de oro carmesí, para luego encogerse en una diminuta perla dorada del tamaño de una cereza que pendía precaria sobre las cumbres azuladas y oscuras. Una bandada de cuervos cruzó el cielo en ese instante; al rozar los destellos con la punta de sus alas, dio la impresión de que se llevaban consigo los últimos fulgores del sol.
Cuando el último rayo del atardecer barrió el campo de práctica, Xu Mingxian se puso en pie con prestancia. Su palma izquierda trazó un arco como un dragón que bate la cola, mientras su pie derecho golpeó el suelo como un elefante sacudiendo la montaña; las hojas secas en un radio de tres pies a su alrededor comenzaron a girar sin que soplara viento alguno, muestra indiscutible de que había captado la esencia misma de "unir forma e intención".
"¡Bien!", aplaudió Gu Yiping con entusiasmo, con los ojos rebosantes de admiración.
"¡Mocoso odioso, volviste a adelantarte!".
Los elogios de Gu Yiping despertaron el espíritu competitivo de Xu Mingshu.
"Tengamos un duelo. Hasta ahora estábamos empatados; veamos quién se impone hoy".
"Cuarta hermana, parece que tienes ganas de recibir una paliza", replicó Xu Mingxian sin quedarse atrás.
En torno al campo de práctica ya se habían encendido antorchas ardientes que bañaban el terreno con una luz diáfana.
"No hace falta que luchen entre ustedes. Su nivel todavía es bajo y poco provecho sacarían. Mejor unan fuerzas; si alguno de los dos logra sacarme la más mínima ventaja, consideraré que ha ganado. ¿Qué les parece?".
Xu Mingshu y Xu Mingxian intercambiaron una mirada y exclamaron al unísono: "¡De acuerdo!".
Ambos se situaron a izquierda y derecha de Gu Yiping; tres siluetas proyectaron sombras sinuosas como dragones sobre los adoquines de piedra azul.
De pronto, la punta de los pies de Xu Mingshu rozó el suelo como una libélula sobre el agua, desplazándose en una trayectoria en zigzag mientras cada zancada levantaba una oleada de polvo de tres pulgadas. Cuando Gu Yiping extendió los dedos hacia su punto Jianjing, ella alzó la rodilla bruscamente y balanceó los brazos; el choque entre el rodillazo y los dedos produjo un chasquido metálico.
Los ojos de Xu Mingxian brillaron con intensidad. Hundió la cintura y liberó su fuerza; con un crujido seco, el adoquín se resquebrajó bajo sus pies en un patrón de telaraña. Al lanzar la palma derecha, su garganta dejó escapar el rugido de un dragón, mientras su palma izquierda dibujaba un arco como la trompa de un elefante azotando el cielo; la doble corriente de fuerza hizo vacilar las llamas de las antorchas situadas a tres zhang de distancia.
Gu Yiping alzó la otra mano con una leve sonrisa para recibir el ataque.
¡Pum!
Los dos hermanos cruzaron miradas y cambiaron de posición en un instante. Los dedos en forma de espada de Xu Mingshu apuntaron al centro del torso como un dragón explorando el abismo, mientras el viento de la palma de Xu Mingxian, semejante a una trompa sacudiendo un árbol, bloqueaba cualquier retirada. Entre el torbellino de luces y sombras, la palma derecha de Mingxian enrojeció como hierro al rojo vivo, dejando una marca de quemadura en la pechera de Gu Yiping, mientras que los dedos espada de Mingshu fueron interceptados limpiamente por los dedos de Gu Yiping.
A su alrededor, las antorchas crepitaban con chasquidos secos.
Tras aquel breve intercambio, Gu Yiping quedó sumamente impresionado. Ambos poseían la fuerza de un Artista Marcial de Tercera Clase, aunque por la profundidad de su Fuerza Interna, Xu Mingxian llevaba una ligera ventaja.
Xu Mingshu parecía traviesa e inquieta, pero sus posturas marciales eran pulcras y rigurosas, en parte debido a su corta edad; en cambio, Xu Mingxian, a pesar de tener una edad similar y mostrar una fachada fría y altiva, combatía sin atarse a las reglas convencionales. Si no hubiera variado su técnica en el último instante para atacar la orla de su túnica por sorpresa, Gu Yiping lo habría neutralizado con la misma facilidad.
'Ambos son semillas de Gran Maestro'.
'Si antes lograron semejante progreso sin el apoyo de las dietas medicinales secretas de la Secta Longxiang, a partir de ahora sus avances serán meteóricos'.
Gu Yiping se maravillaba de que supieran disimular sus verdaderas capacidades a una edad tan tierna y poseyeran tanta astucia. Al igual que con Xu Mingwei, a simple vista era imposible adivinar su calibre real; solo en un combate cuerpo a cuerpo salía a la luz.
Quién sabía de dónde habían aprendido semejante proceder.
El segundo hijo, Xu Mingyuan, no era menos sagaz ni refinado. Al negociar con él los términos del pabellón marcial, Gu Yiping se había sentido sutilmente acorralado en cada giro del diálogo; el joven tanteó cada una de sus flaquezas con tanta destreza que no le dejó margen para refutar. Y en cuanto a la pequeña Xu Mingshu, su intuición era tan lúcida y su talento tan fuera de lo común que rozaba lo prodigioso.
¡En el Clan Xu todos eran unos prodigios anormales!
Bien pensado, parecía que solo el tercer joven maestro, Xu Mingxuan, era relativamente ordinario. Claro que eso era solo al compararlo con sus hermanos; si se le medía con los vástagos de los demás clanes aristocráticos de la capital del condado, sin duda reunía méritos de sobra para erigirse en heredero familiar. Gu Yiping había vagado durante más de diez años por decenas de capitales de condado, por lo que su experiencia no era escasa.
'Este Clan Xu se encuentra sin duda en la cúspide entre los clanes nobles de la capital del condado'.
'Para haber educado a semejantes vástagos, de verdad me dan ganas de conocer a ese padre al que tanto nombran'.
Tras obtener las recetas de las dietas medicinales de la Secta Longxiang, Xu Mingyuan comenzó a adquirir en grandes cantidades las hierbas necesarias, todas ellas de más de diez años de antigüedad. Cada porción costaba alrededor de diez taeles. La receta de la dieta medicinal destinada a asistir a los artistas marciales Xiantian era todavía más costosa y exclusiva. Xu Mingwei le había indicado que no se preocupara por él de momento, lo que permitió a Xu Mingyuan reunir en unos pocos días todos los ingredientes para las dietas medicinales ordinarias.
Además de esto, el Clan Xu comenzó a cultivar aquellas hierbas en sus propios campos medicinales. Si pretendían abrir una botica, a fin de cuentas requerían una fuente propia de suministros, complementada con las recolecciones que compraban a los habitantes de las montañas.
Por aquellos días, Xu Mingyuan también andaba abrumado de trabajo: contrataba personal y abría talleres de herrería, carpinterías, boticas y escuelas. No buscaba resultados inmediatos; su propósito era asentar primero las bases y desplegar el terreno con visión de futuro.
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 38 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 26 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.