Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El grano producido por treinta mu de cultivo solía bastar para alimentar a más de diez bocas. Con el dinero sobrante, bien podría ahorrar para adquirir un manual de Fuerza Interna.
No obstante, entre tales textos también existían diferencias de categoría: uno de Grado Superior costaba entre mil y dos mil taeles, e incluso uno ordinario rondaba los setecientos u ochocientos. Xu Chuan, desde luego, aspiraba a comprar un manual de Fuerza Interna de Grado Superior para que los suyos forjaran una base marcial sólida de cara al futuro.
En cuanto a los manuales Xiantian, aún más valiosos, solo cabría pensar en ellos el día en que surgiera un guerrero Xiantian en el seno del Clan Xu.
'¿Que un Magistrado del Registro baje en persona a resolver asuntos locales? Qué rareza... ¿Se tratará de disputas burocráticas?'.
Una vez sopesado el asunto y calculada la hora, Xu Chuan marchó directo a la entrada de la aldea a esperar.
A esas horas, en la Aldea Dongxi, los campesinos comunes andaban afanados en las múltiples faenas posteriores a la siega del arroz, mientras que las familias acomodadas, sofocadas por el calor implacable, evitaban poner un pie afuera si no era por estricta necesidad.
A la entrada de la Aldea Dongxi, Xu Chuan divisó no muy lejos a dos alguaciles vestidos con uniformes oscuros de servicio y a un letrado de túnica verde que se aproximaban. Se apresuró a salir a su encuentro y, tras confirmar sus identidades, manifestó su intención de comprar los arrozales del Tío Yu.
"¿Pretendes comprar cincuenta mu de arrozales?", inquirió con sorpresa el letrado de túnica verde.
"Así es. Si se me permite preguntar, ¿qué rango ostenta Su Excelencia? ¿Tiene potestad para decidirlo? De no ser así, este humilde servidor irá en persona al yamen del condado".
"Soy el Magistrado del Registro del Condado Qingjiang. Mi presencia aquí obedece precisamente a resolver la disposición de las tierras tras el fallecimiento de la familia Yu".
"Mis respetos al señor Magistrado del Registro", saludó Xu Chuan juntando las manos con presteza, confirmando sus sospechas.
Yang Zhao, Magistrado del Registro de Qingjiang, repasó a Xu Chuan con la mirada. Al notar su chaleco de tosca tela de cáñamo, dedujo que no pasaba de ser un aldeano común y corriente de Dongxi; y cincuenta mu de arrozales distaban de ser poca cosa para un simple campesino.
"¿Estás seguro de que puedes pagarlo? Más te vale no burlarte de este funcionario, o las consecuencias no serán algo que puedas sobrellevar", advirtió con tono severo, pues en ese instante no gozaba del mejor humor.
"¡Cómo osaría este humilde servidor!".
Yang Zhao meditó unos instantes antes de decir: "Siendo así, los arrozales se tasarán a diez taeles por mu, ¿te parece?".
"Sin problema alguno".
Xu Chuan aceptó de inmediato y extrajo los billetes de plata.
El bochorno de agosto resultaba en verdad sofocante e insoportable.
Yang Zhao lanzó una mirada indiferente y se enjugó el sudor de la frente. Apenas poner un pie en la aldea ya había despachado la mitad de lo encomendado por el Magistrado Asistente, lo que alivió notablemente su ánimo. Aunque sabía que el Magistrado Asistente pretendía perjudicarlo de manera deliberada por ser el nuevo Magistrado del Registro, en el escalafón oficial un rango superior aplasta a cualquiera por debajo. De no completar la tarea ese mismo día, a su regreso sin duda volvería a ser blanco de hostilidades.
"¿Cómo te llamas?".
"Xu Chuan".
"Verifiquen los registros".
"A la orden, señor Magistrado del Registro Yang".
El alguacil más alto sacó el catastro oficial de tierras para cotejar las propiedades inscritas a su nombre, mientras que su compañero, de rostro redondeado, hojeó el padrón de población buscando a Xu Chuan.
"Aquí está: Xu Chuan, vecino de la Aldea Dongxi, veintiséis años de edad, una esposa y dos hijos". El alguacil de rostro redondo miró a Yang Zhao y le señaló la entrada correspondiente.
"Señor, yo también di con él", añadió el alguacil alto, mostrándole a su vez las anotaciones del registro. "Xu Chuan: figuran a su nombre diez mu de arrozales y diez mu de bosque montañoso".
"En efecto, es natural de la Aldea Dongxi; le asiste el derecho de compra preferente", asintió Yang Zhao.
Yang Zhao aceptó los quinientos taeles en billetes de plata, asentó la transacción en las actas oficiales e indicó a Xu Chuan que firmara y estampara su huella dactilar.
"Aquí tienes el comprobante de compra de los arrozales. A partir de este momento, los cincuenta mu de la familia de Yu Hou te pertenecen".
"Muchas gracias, señor Magistrado del Registro Yang".
Xu Chuan guardó el comprobante pegado al pecho y se disponía a marcharse cuando, de improviso, Yang Zhao lo llamó de nuevo.
"Eres Xu Chuan, ¿verdad? Que nos hayamos cruzado a la entrada del pueblo no deja de ser una afortunada coincidencia. Siendo lugareño de la Aldea Dongxi, sabrás con exactitud dónde se ubican las tierras de Yu Hou, ¿no es así?".
'¿Quiere que le haga de guía? En fin, con los señores oficiales no se juega'.
Xu Chuan asintió y se ofreció por iniciativa propia a guiar a Yang Zhao y a su comitiva para inspeccionar los terrenos.
Gracias a la colaboración de Xu Chuan, a Yang Zhao le bastó apenas medio día para cumplir el encargo del Magistrado Asistente: los treinta mu restantes de fértiles arrozales y los treinta mu de bosque montañoso pertenecientes a la familia de Yu Hou quedaron debidamente adjudicados.
"Bien, concluido el cometido de este viaje, ya no hace falta que sigas acompañándonos", dijo Yang Zhao. "Este favor no lo olvidaré. Si alguna vez te metes en apuros, puedes acudir a buscarme al yamen del Condado Qingjiang".
"Ha sido una pequeñez, señor Magistrado del Registro Yang; no hay motivo para que lo guarde en la memoria".
"Si te digo que lo recuerdes, recuérdalo; yo, Yang Zhao, distingo con absoluta claridad los favores de los agravios. Pero te lo advierto de antemano: si quebrantas las leyes del Gran Wei o cometes atrocidades desalmadas, ni te molestes en buscarme. Porque si te atreves a presentarte por algo así, seré el primero en ordenar que te arrojen a prisión".
"Este humilde servidor lo recordará".
Xu Chuan observó sus siluetas alejarse y pensó para sus adentros: '¿Acaso un simple Magistrado del Registro puede tener tanta altivez? ¡No! Más bien debe contar con un respaldo formidable'.
Aquel día había adquirido cincuenta mu de arrozales y, sin proponérselo, se había ganado un pequeño favor; sin duda, era una gran ganancia.
Al volver a casa, Xu Chuan le contó a Bai Jing lo sucedido.
"¿Cincuenta mu? Esposo, ¿no tenías pensado comprar solo veinte o treinta?".
"Cosas del destino y la fortuna", murmuró Xu Chuan con aire enigmático antes de sacar el título de propiedad de los arrozales.
Bai Jing lo tomó y, al examinarlo, una expresión de dicha iluminó su rostro.
"Qué maravilla. No tendremos que preocuparnos por el grano durante mucho tiempo e incluso podremos vender el excedente para conseguir plata".
"Guárdalo; ponlo en el sitio de siempre".
Por la tarde, Xu Chuan fue a la era para inspeccionar el arroz cosechado. Quería comprobar cómo iba el secado al sol; una vez que estuviera bien seco, comenzaría a trillarlo, limpiarlo de impurezas y secarlo por completo antes de almacenarlo.
Luego fue a inspeccionar el bosque de montaña que le pertenecía. Las Peras de Jade Verde de aquel lugar eran su prioridad indiscutible, y en poco más de un mes estarían listas para la cosecha.
Para evitar que curiosos merodearan o se adentraran, desde el principio había plantado una gran cantidad de enredaderas espinosas alrededor del terreno. Aquella enredadera crecía con enorme facilidad y sus espinas, al rasgar la piel, producían un efecto paralizante en el cuerpo humano. Guiadas por varas de bambú a lo largo de varios años, habían formado una muralla de espinas de cuatro o cinco metros de altura y un pie de espesor, en la que solo quedaba una puerta de acceso.
Xu Chuan había colocado allí algunas trampas rudimentarias. Cada atardecer, tras realizar su última ronda de vigilancia, cerraba la puerta con llave y activaba los mecanismos. Por la noche, el bosque quedaba sumido en una densa penumbra y la visibilidad era casi nula; si a alguien le nacían malas intenciones y trataba de forzar la entrada, lo más probable era que cayera en alguna de ellas.
\*\*\*
En un abrir y cerrar de ojos transcurrió más de un mes.
Las múltiples labores con el arroz ya habían concluido y el grano descansaba almacenado en la casa. Xu Chuan comenzó a hacerse cargo de los cincuenta mu de arrozales recién adquiridos; descontada la porción correspondiente a los tributos, todo el arroz cultivado en esas tierras pertenecía a su familia.
Al caer la tarde, Chen Ergou llegó corriendo a toda prisa a los arrozales, jadeando sin aliento: "Hermano... Hermano Chuan, ¡mi cuñada está a punto de dar a luz!".
La dicha se reflejó en el rostro de Xu Chuan y, sin pronunciar palabra, echó a correr a toda prisa rumbo a su casa.
"Espera... ¡déjame tomar aire primero!".
Chen Ergou apenas podía respirar, pero al ver alejarse a Xu Chuan a la carrera, no tuvo más remedio que apretar los dientes y seguirlo detrás a tropezones, braceando desesperado.
Aún no llegaba a la puerta cuando escuchó los quejidos de dolor de Bai Jing provenientes del interior de la casa. Xu Yan, la esposa de Chen Ergou, estaba allí prestando ayuda. Al salir y toparse con Xu Chuan que intentaba entrar, se apresuró a cortarle el paso.
"Primo, la partera ya está adentro; no entres".
"Que un hombre esté presente durante el parto da mala suerte".
"Mejor ve a hervir varias teteras de agua caliente; cuanta más haya, mejor".
Xu Chuan solo quería ver cómo se encontraba Bai Jing, pero comprendió que aquel no era momento para discutir. Corrió de inmediato a la cocina, encendió la leña y se puso a hervir agua.
No era el primer parto de Bai Jing. Sin embargo, para una mujer, cada alumbramiento era cruzar una frontera entre la vida y la muerte; no existía eso de acostumbrarse por haber tenido varios hijos. La inquietud, como era natural, también le encogía el pecho a Xu Chuan.
Cuando Chen Ergou llegó por fin, se sirvió un cuenco de agua y se lo bebió todo de un trago largo y sonoro. Al ver la zozobra en el semblante de Xu Chuan, le dijo de inmediato: "Hermano Chuan, no te preocupes. La salud de mi cuñada siempre ha sido fuerte; seguro dará a luz sin ningún tropiezo".
"Además, traje de casa una Píldora de Qi y Sangre por si hace falta".
Chen Ergou le entregó a Xu Chuan el pequeño frasco de porcelana que contenía la píldora.
"Te lo agradezco de corazón".
Xu Chuan no se anduvo con cumplidos y la aceptó de inmediato. Con la experiencia de los partos anteriores de Bai Jing, él mismo había reunido algunas hierbas medicinales para nutrir el qi y la sangre; sin embargo, en comparación con una Píldora de Qi y Sangre, se quedaban muy cortas.
Sintiendo algo de alivio, recordó algo y preguntó: "¿Y Shitou y Ayuan?".
"Me los llevé a mi casa; a estas horas deben de estar jugando felices con mi chiquillo".
Xu Chuan asintió y miró a Chen Ergou: "Ergou, me guardo este favor. Si en el futuro necesitas mi ayuda para algo, dímelo sin dudarlo".
"A decir verdad, sí hay un asunto en el que me gustaría que me ayudaras, Hermano Chuan...".
"Pero ahora lo más importante es el parto de mi cuñada".
"De acuerdo", respondió Xu Chuan, aunque su mente estaba en otra parte.
¡Por vasto que fuera el mundo, nada pesaba más que el nacimiento del hijo de su esposa!
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 3 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.