Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el patio del Clan Xu.
Tras una noche de descanso y comida suficiente, el vigor y el semblante de aquel padre y su hijo refugiados habían mejorado con creces.
Ambos aguardaban sumisos en medio del patio; la mano grande del padre apretaba con firmeza la pequeña del niño, y los dos mantenían la cabeza gacha, a la espera de la decisión de Xu Chuan.
"Primero díganme sus nombres y de dónde vienen", pidió Xu Chuan con tono sereno.
El hombre levantó la cabeza y respondió: "Este humilde servidor se llama Li Qianfeng, de veintiocho años. Este es mi hijo, Li Tai'a, de cuatro. Huimos como refugiados desde el Condado Xishan".
"Qianfeng, Tai'a... Son nombres de gran porte y distinción. Su Linaje Li no parece haber sido una familia cualquiera, ¿me equivoco? Veo tu rostro demacrado, pero tus ojos conservan brillo y vigor; a simple vista se nota que has practicado artes marciales".
El cuerpo de Li Qianfeng se estremeció, sumido en el asombro. Jamás imaginó que en una diminuta aldea rural encontraría a alguien con semejante agudeza.
"Yo...", vaciló Li Qianfeng unos instantes.
"En mi Clan Xu no acogemos a nadie que hable con falsedades".
La amargura invadió el pecho de Li Qianfeng. En otros tiempos, en el Condado Xishan, era conocido por todos como el gallardo y distinguido segundo amo del Linaje Li. Ahora su clan había sido destruido, y ni siquiera sabía si alguno de sus parientes seguía con vida.
Las glorias del pasado se habían disipado como el humo; todo había quedado reducido a cenizas.
Li Qianfeng miró a su pequeño hijo, con los ojos rebosantes de piedad y afecto. Ahora lo único que anhelaba era un techo donde cobijarse, para ahorrarle a su pequeño los tormentos del desarraigo.
Así, Li Qianfeng comenzó a relatar con calma la historia de su familia.
Al escucharlo, Xu Chuan caminó de un lado a otro, fingiendo sumirse en profundas cavilaciones.
Poco después, se dirigió a ambos: "Puedo aceptarlos, pero solo como sirvientes de la casa. Por otra parte, dado que su linaje tiene enemigos, si deciden quedarse deberán cambiar de nombre sin excepción. Yo les proveeré sustento, techo y vestimenta, e incluso permitiré que tu hijo estudie y entrene artes marciales. Si aceptan tales condiciones, los acogeré".
Al oír esta propuesta, Li Qianfeng meditó con seriedad.
La escala de este Clan Xu distaba mucho de lo que alguna vez fue su propio Linaje Li; no poseía ni una décima parte de su antiguo poderío. No obstante, Xu Chuan le transmitía una sensación insondable. Sus aspiraciones eran enormes, como si pretendiera forjar al Clan Xu hasta convertirlo en una prominente y poderosa estirpe aristocrática.
En estos tiempos aciagos, la gente bondadosa escaseaba. Antes había suplicado auxilio a varias familias, y toparse con alguien que les ofreciera un simple trago de agua ya era una fortuna. La mayoría de los campesinos comunes no tenían los medios para mantener a forasteros, por lo que su único destino habría sido continuar hacia el Condado Qingjiang.
Sin embargo, quién sabía cuántos días más tendrían que pasar durmiendo al raso, soportando el rigor del viento y pasando hambre. Ni él mismo podía resistirlo por más tiempo, mucho menos su hijo. El niño ya había rozado el límite de sus fuerzas; que ahora hubiera recuperado un poco de aliento no significaba que pudiera soportar más penurias en el camino.
Li Qianfeng podía percibir que todos en el Clan Xu, de arriba abajo, eran personas de buen corazón.
Tras sopesarlo a fondo, tomó a Li Tai'a y se arrodilló: "Deseo, junto con mi hijo, servir como criado en el Clan Xu. De buen grado y sin queja ni resentimiento alguno".
Xu Chuan esbozó una leve sonrisa: "Puesto que es así, les otorgaré nuevos nombres a ambos".
"Que el Patriarca nos conceda los nombres".
"De ahora en adelante te llamarás Li Er, y tu hijo se llamará Li Zhi".
"Agradecemos la merced del Patriarca".
A continuación, Xu Chuan les presentó a su familia.
"Esposa, ve a preparar una habitación vacía para que padre e hijo se instalen. Cuando hayan descansado unos días y recuperado las fuerzas, buscaré a alguien para que les ayude a levantar una casa en las inmediaciones".
"Muchas gracias, Patriarca. Muchas gracias, señora", dijo Li Er con profunda reverencia.
Bai Jing sonrió con dulzura.
"Shitou, ve por papel y pincel. Redacta el contrato de servidumbre para que lo firmen".
"Sí, padre".
El documento se preparó por duplicado.
Una vez firmado, Xu Chuan añadió: "Además, dentro de unos días me acompañarán a la sede de gobierno del condado para tramitar su nuevo registro civil y asentarse formalmente en la Aldea Dongxi. De lo contrario, un estatus clandestino no resistirá una inspección".
"Sí, Patriarca".
A cada indicación de Xu Chuan, Li Er asentía con docilidad.
Xu Mingxuan, al ver que tenía un compañero de juegos de su misma edad, se llenó de alegría y se lo llevó de la mano para mostrarle sus juguetes.
Pocos días después, Xu Chuan y Li Er, junto con el pequeño Li Zhi, se dirigieron a la sede gubernamental del Condado Qingjiang.
Yang Zhao era el Magistrado del Registro en las dependencias del condado, y los asuntos de empadronamiento estaban bajo su cargo.
"Saludos, Magistrado Yang", saludó Xu Chuan juntando las manos con deferencia.
El Magistrado Yang examinó al joven de túnica verde que tenía enfrente y le resultó familiar: "Me parece haberte visto en alguna parte".
"Qué buena memoria tiene, Magistrado Yang. Hace unos años, cuando vino a la Aldea Dongxi a tramitar las tierras de la familia Yu, fui yo quien le guio el camino", respondió Xu Chuan con una sonrisa.
"Así que eras tú. Recuerdo que te llamabas Xu Chuan, ¿verdad? ¿Acaso vienes hoy a pedirme que resuelva algún asunto?".
Yang Zhao recordaba haberle prometido en persona que le debía un favor.
"El Magistrado Yang malinterpreta la situación; este humilde servidor no viene a importunarlo, sino a traer a estas dos personas para tramitar su registro civil y asentarlas en la Aldea Dongxi".
Yang Zhao posó la mirada en Li Er y en su hijo. Ya no vestían andrajos ni tenían el pelo revuelto y el rostro tiznado. Aunque todavía se veían delgados, sus facciones eran distinguidas y emanaban un porte marcial natural.
"¿Asentamiento?".
"Debido a las inundaciones del oeste, huyeron hasta aquí desamparados y, sin otra salida, desearon entrar al servicio de mi casa como criados. Pensé que, aun siendo sirvientes, merecen tener una identidad formal".
Yang Zhao asintió. Asuntos de esa índole eran el pan de cada día. Al no poder regresar a su tierra natal a corto plazo ni tener medios de subsistencia, la gente terminaba mendigando por los caminos o entrando como siervos en casas ajenas, dependiendo de la voluntad de otros.
Sin intención de hacer más preguntas, Yang Zhao miró a Li Er: "¿Es la voluntad de ustedes dos asentarse en la Aldea Dongxi?".
"En respuesta al señor magistrado, así es".
"Puesto que es así, declaren sus nombres y edades".
...
Para los forasteros que tramitaban el registro civil, se cobraban cinco taeles de plata por persona, suma que pagó Xu Chuan en el acto. Una vez asentados, el registro de sus descendientes no requeriría desembolso alguno.
"Muchas gracias, señor magistrado. Si no hay nada más, este humilde servidor se retira".
Concluido el trámite, Xu Chuan debía apresurarse para volver a casa.
"Espera. Hay algo que deseo preguntarte. En esta ocasión ha llegado una enorme cantidad de refugiados. ¿Cómo está la situación en la Aldea Dongxi? ¿Hay desorden?".
"Por ahora la Aldea Dongxi se mantiene estable. Las familias acomodadas que lo necesitan contratan a algunos jornaleros o criados".
A raíz del desastre, una gran multitud de desplazados se había volcado sobre toda la Comandancia de Yuehu. Tanto los condados como la capital de la comandancia se devanaban los sesos tratando de resolver cómo lidiar con semejante masa de refugiados.
Aunque Yang Zhao no era el Magistrado del Condado ni su magistrado asistente, si lograba presentar una buena propuesta que fuera aceptada, sumaría méritos a su gestión administrativa, lo cual traería enormes ventajas para su futuro ascenso.
Al notar el atuendo de Xu Chuan, dedujo que al Clan Xu le había ido bastante bien en estos últimos años. Después de todo, la última vez que lo vio vestía telas bastas de cáñamo, con el porte de un campesino ordinario, mientras que ahora su ropa y presencia se asemejaban a las de un miembro de familia pudiente.
Por ello, se le ocurrió indagar si de la boca de aquel joven podía brotar alguna idea perspicaz.
"Y bien, ¿cómo crees que sería conveniente reubicar a estos refugiados?".
Xu Chuan se quedó perplejo por un instante; no esperaba que Yang Zhao le planteara una cuestión de tal envergadura.
"Las autoridades del condado sin duda tendrán sus propios planes. ¿Cómo se atrevería este humilde servidor a entrometerse con opiniones insensatas?", replicó Xu Chuan con fingida consternación.
"Tú habla con libertad, que yo escucharé a mi arbitrio. Si tus palabras son acertadas, este funcionario te deberá otro favor".
'¿Tanto le gusta deber favores?', pensó Xu Chuan.
"En ese caso, expondré mi humilde parecer", comenzó a decir. "Abandonar a los refugiados a su suerte no es una opción; permitir que se conviertan en mendigos afectará el orden público de todo el Condado Qingjiang. Lo más adecuado sería disponer de un lugar donde mantenerlos concentrados y registrarlos uno por uno, para evitar desmanes. A aquellos dispuestos a asentarse formalmente se les podrían condonar algunas tasas del trámite para inscribirlos en el censo.
"Se les deberían proveer raciones para unos días, y el gobierno del condado podría ofrecer oportunidades de trabajo, como la reparación de obras hidráulicas y caminos, absorbiendo así a una parte de ellos. Al mismo tiempo, se podría movilizar a las familias pudientes del Condado Qingjiang para que acojan a otra porción. Los detalles dependerán del número de refugiados que hayan llegado y de cuántos puedan absorber el gobierno y los terratenientes".
Yang Zhao al principio no prestaba demasiada atención, pero a medida que escuchaba, su mirada se tornó rigurosa y atenta.
"Comprendo lo de ofrecer trabajo desde el gobierno del condado, ¿pero de qué manera los absorberían las familias ricas?".
Xu Chuan sonrió con calma: "El desastre en el oeste fue de gran magnitud. Entre los refugiados hay muchos con destreza en las artes marciales, e incluso podrían ocultarse guerreros consumados. Ninguna familia pudiente rechazaría a criados de tan excelente condición.
"El gobierno podría seleccionar a aquellos con intención de servir como sirvientes, convocar a las familias ricas y organizar una contratación pública. Incluso se les podría cobrar una suma moderada a esos hacendados para subsidiar los gastos de raciones de los demás refugiados, aliviando así la carga fiscal del erario del condado".
"Mmm... ¿Qué más?", asintió Yang Zhao, animándolo a proseguir.
"Además, si en las aldeas bajo la jurisdicción del Condado Qingjiang quedan tierras baldías, se les podrían arrendar de forma gratuita durante los dos primeros años a aquellos refugiados dispuestos a asentarse; más adelante se elevarían las tarifas de arrendamiento de manera gradual, hasta recuperar los costos".
Yang Zhao mantuvo una expresión imperturbable, pero por dentro bullía de asombro.
Jamás imaginó que un aldeano común pudiera poseer una visión tan lúcida, capaz de ensanchar de par en par sus propios horizontes. No era de extrañar que, en cuestión de pocos años, la escala de su clan hubiera prosperado a pasos agigantados.
¡Era un verdadero talento!
Xu Chuan continuó: "Estas no son más que opiniones torpes de mi parte. Quedan muchos pormenores por afinar, como distinguir entre la gente de bien y los maleantes, o el método para seleccionar a los beneficiarios de las tierras gratuitas".
"Este funcionario lo comprende", reflexionó Yang Zhao unos instantes, para luego mirar a Xu Chuan con una sonrisa. "Por este asunto, te debo otro favor. Esta es la placa distintiva de mi Clan Yang; tómala. Cualquier funcionario ordinario que la vea te tratará con cierta consideración".
"Muchas gracias, Magistrado Yang".
Xu Chuan no la rechazó. La tomó, volvió a juntar las manos y dijo: "En ese caso, este servidor se retira".
"Ve".
Aquella misma tarde, Xu Chuan y Li Er regresaron a casa junto al niño.
Por su parte, Yang Zhao, tomando como base las sugerencias de Xu Chuan, comenzó a redactar con minuciosidad un plan de reubicación para los refugiados.
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 13
Estás leyendo el capítulo 13 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.