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Leer Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

La oficina de la capitana no parecía una oficina. Parecía un lugar donde se tomaban decisiones que nadie quería recordar después. Las paredes eran negras, pero no un negro uniforme. Eran paneles metálicos oscuros atravesados por vetas finas de luz azul tenue, como si corrientes diminutas de Éter Nexo circularan dentro de la estructura del edificio. Cada cierto tiempo, esas líneas pulsaban… lento… constante… como un latido artificial. En algunos puntos del techo flotaban pequeños prismas oscuros, proyectando campos de estabilización casi invisibles. Kael no sabía qué eran, pero su instinto le decía que si dejaban de funcionar… ese lugar dejaría de existir tal como estaba. El aire era frío. Demasiado limpio. Sin olor. Sin vida. Incluso el sonido parecía morir antes de poder expandirse por completo. Kael permanecía de pie frente al escritorio, sintiendo que incluso su respiración sonaba demasiado fuerte. Podía escuchar su propio corazón. Podía sentir el leve temblor de sus manos… aunque intentara ocultarlo. Frente a él, la silla giró lentamente. Revelando a la capitana. Su piel era pálida, casi blanca como porcelana fría. Su cabello, negro con reflejos azul oscuro, caía en mechones lisos hasta la mitad de su espalda. Algunas hebras parecían reaccionar levemente al pulso del Éter en la habitación, moviéndose apenas… como si flotaran bajo el agua. Sus ojos… eran color miel, pero demasiado claros… demasiado brillantes… como si algo dentro de ellos observara más allá de lo visible. No era una mirada humana. Era la mirada de alguien que había visto demasiadas cosas… y había sobrevivido. No parecía mayor que veinticinco años. Pero su presencia pesaba como décadas. “Te estaba esperando, Kael… Orion.” El apellido cayó en la habitación como una piedra en agua quieta. Kael sintió su pulso acelerarse. “¿Cómo sabe…?” Ella levantó una mano con suavidad. Un gesto mínimo… pero cargado de autoridad. “Primero… —dijo con voz baja, controlada—.” “Permíteme presentarme.” Se puso de pie. “Capitana Elara Veyron.” “División de Operaciones de Invasión Sector Exterior.” Caminó lentamente alrededor del escritorio. Cada paso resonaba suave… pero firme… como si el suelo mismo reconociera su autoridad. Como si aquel lugar hubiera sido construido para obedecerla. Se detuvo frente a él. “Y sí… ”—dijo—. “Yo conocía a tu padre.” El mundo pareció encogerse alrededor de Kael. “¿Qué…?” Elara lo observó en silencio unos segundos. Como evaluando cuánto podía decir… y cuánto debía callar. “No solo lo conocía.” “Combatí junto a él.” Kael sintió un nudo formarse en su pecho. “Tu padre… Lian Orion… no era el monstruo que los registros dicen.” El anillo en el dedo de Kael vibró levemente. Caliente. Casi… vivo. Un calor que no quemaba la piel… pero sí la sangre. La capitana bajó la mirada hacia su mano. “Así que Daniel te lo dio.” No era una pregunta. Kael tragó saliva. “¿Qué es…?” Elara no respondió de inmediato. Se giró hacia el enorme ventanal detrás del escritorio. Allí estaba la nave. Suspendida en el cielo como una cicatriz abierta en la realidad. Fragmentos de luz azul oscuro recorrían su superficie como tormentas eléctricas contenidas. “Ese anillo” —dijo finalmente— “Es un marcador… y una llave.” Silencio. “Tu padre sabía que este día llegaría.” Kael sintió un escalofrío recorrerle la espalda. “¿Por qué…?” Elara volvió a mirarlo. “Porque tu línea de sangre… reacciona diferente al Éter.” El aire de la sala pareció volverse más pesado. “Y el portal… también lo sabe.” \_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_ Elara caminó hacia una puerta lateral. “Ven conmigo.” Kael dudó solo un segundo antes de seguirla. El pasillo exterior era completamente distinto al resto del edificio. Oscuro. Angosto. Las luces eran escasas… y algunas parpadeaban, dejando zonas completas en penumbra. El aire olía ligeramente a metal caliente… y a ozono. “Esta sección no aparece en los mapas públicos” —dijo ella. Caminaron hasta una puerta circular sellada. Elara apoyó su mano. El Éter Nexo fluyó desde su palma en filamentos dorados, como raíces de luz que se extendían por el metal. La puerta se abrió. Dentro había una sala circular… vacía… excepto por una cosa. Flotando en el centro… Un fragmento de oscuridad sólida. No reflejaba luz. No absorbía luz. Era como un agujero recortado de la realidad… pegado a la fuerza al mundo físico. El aire alrededor de él se distorsionaba, como si no decidiera si existir o no. Kael sintió su pecho contraerse. Su Núcleo incompleto reaccionó. Dolor. Presión. Calor. “Esto es Éter Primordial fragmentado” —dijo Elara. Kael apenas podía apartar la mirada. “Cuando entres al portal… vas a sentir algo parecido.” El anillo se calentó más. Por un instante… Kael creyó escuchar algo en su mente. No palabras. Solo… presencia. Antigua. Paciente. Observando. \_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_\_ La puerta de la oficina se cerró detrás de ellos con un sonido seco, definitivo. El pasillo exterior estaba casi vacío. Solo algunas luces de emergencia marcaban el camino con un brillo rojo tenue que hacía que las sombras parecieran más profundas de lo que realmente eran. “Ven” —dijo la capitana Elara, sin mirar atrás. Caminaron varios minutos en silencio hasta llegar a un ascensor de estructura circular, completamente transparente. No tenía botones visibles. Solo un aro metálico con inscripciones diminutas que parecían símbolos antiguos mezclados con código moderno. Elara apoyó dos dedos sobre el aro. Un pulso de Éter Nexo recorrió la estructura… Y el ascensor comenzó a descender. No rápido. No lento. Sino con una suavidad antinatural, como si la gravedad estuviera siendo negociada. Kael miró hacia abajo. El edificio era mucho más grande de lo que parecía desde afuera. Niveles y más niveles descendían en anillos concéntricos. Plataformas flotantes conectaban secciones enteras. Columnas gigantes atravesaban todo el complejo, llenas de energía azul oscuro que subía y bajaba como sangre dentro de arterias mecánicas. “Este lugar no es solo una base” —dijo Elara—. “Es un centro de contención… entrenamiento… y preparación para invasiones.” Pasaron junto a un nivel donde decenas de soldados entrenaban en gravedad alterada. Algunos corrían sobre paredes. Otros peleaban contra drones de combate que cambiaban de forma a mitad del ataque. Más abajo… Una sección médica. Cápsulas verticales llenas de líquido plateado. Dentro, personas flotaban inmóviles… conectadas a cables de Éter. Kael tragó saliva. “¿Están vivos…?” “Algunos” —respondió ella. Siguieron descendiendo. Otro nivel mostraba algo aún más extraño. Criaturas. No completamente humanas. No completamente monstruos. Encerradas en cámaras de contención con sellos de Éter girando alrededor como anillos gravitacionales. Una de ellas abrió los ojos cuando Kael pasó. Sus pupilas… eran completamente negras. Kael apartó la mirada. El ascensor siguió bajando. Finalmente, llegaron al nivel base. Las puertas se abrieron. El aire era más pesado allí. Más cargado. Más real… y al mismo tiempo… más cercano a algo que no pertenecía al mundo humano. “Zona de lanzamiento” —dijo Elara. Caminaron por un corredor enorme donde el techo era tan alto que casi desaparecía en la oscuridad. Vehículos blindados se movían en silencio. Técnicos con trajes sellados revisaban contenedores de Éter. Pantallas gigantes mostraban mapas llenos de zonas marcadas como “INACTIVAS”, “ESTABLES” y… “HAMBRIENTAS”. Kael no preguntó qué significaba eso último. No quería saber todavía. Doblaron una esquina… Y la nave apareció. Era peor de cerca. Gigantesca. Oscura. Demasiado silenciosa para algo tan grande. Su superficie parecía absorber la luz. Fragmentos de energía azul recorrían su casco como relámpagos atrapados bajo una capa de obsidiana líquida. El suelo vibraba con un pulso profundo. Un latido. La nave… estaba viva. O al menos… algo dentro de ella lo estaba. Caminaron hasta el puente principal de embarque. Personas entraban en filas ordenadas, pero el ambiente no era de disciplina… Era de resignación. De aceptación. Como si todos supieran que cruzar ese portal cambiaba algo que nunca volvía a ser igual. Kael sintió el anillo calentarse. Más fuerte que antes. La capitana se detuvo. No avanzó más. “Hasta aquí llego yo.” Kael la miró. “¿Qué…?” Ella mantuvo la mirada fija en la nave. “Hay cosas que no puedo decirte.” “No aquí.” “No ahora.” Silencio. “Tu padre entendía eso.” Kael sintió su pecho tensarse. “Cuando entres…” —continuó ella— “No confíes en lo primero que veas.” “Ni en lo primero que escuches.” “Ni siquiera… en ti mismo.” El anillo vibró. Un susurro casi inexistente rozó su mente. Antiguo. Profundo. Esperando. Elara dio un paso atrás. “Sobrevive”—dijo en voz baja. Luego se giró. Y se fue. Sin despedirse. Kael quedó solo frente al puente de acceso. El personal comenzó a acelerar el embarque. Luces rojas se encendieron a lo largo de la nave. Las pantallas gigantes cambiaron a: PROTOCOLO DE DESPEGUE INICIADO SINCRONIZACIÓN CON PORTAL DE INVASIÓN — 73% El suelo vibró más fuerte. El aire comenzó a cargarse de energía. Dentro de la nave… Algo despertó. No era un sonido. No era una voz. Era una sensación. Como si una entidad gigantesca… Acabara de abrir los ojos. Kael dio el primer paso hacia el interior. Las compuertas comenzaron a cerrarse detrás de los últimos reclutas. SINCRONIZACIÓN — 91% El anillo ardió. El Núcleo dentro de su pecho… Giró. Por segunda vez. Más fuerte. Más consciente. Más… hambriento. Las luces internas de la nave cambiaron a un azul oscuro profundo. SINCRONIZACIÓN — 98% Un mensaje apareció en todas las pantallas: DESTINO FIJADO PORTAL DE INVASIÓN — ACTIVACIÓN INMINENTE La nave rugió… sin hacer ruido. Y por un instante… Kael tuvo la certeza absoluta de algo. La nave no los estaba transportando al portal.. La nave… También quería entrar.
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Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 5

Estás leyendo el capítulo 5 de Exilio en el espacio (Novela), un novela. Cuándo la humanidad conquistó el viaje estelar, también llamo la atención de existencias inmortales que le otorgaron poderes sobre naturales. Con ellos llegaron los portales de invasión, conectando planetas desconocidos… Este capítulo tiene publicado el 10 de febrero de 2026. Exilio en el espacio (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.