Leer Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
Mientras más se acercaba a la construcción, más grande parecía.
No era solo grande.
Era opresiva.
Paso a paso caminaba el joven de aspecto lamentable, pero con una determinación que contrastaba con su ropa gastada y su postura ligeramente encorvada. Cada paso resonaba contra el suelo pulido del complejo exterior, un material oscuro que reflejaba la luz del cielo artificial como si fuera agua negra.
El aire olía a metal limpio y energía cargada.
Kael miró hacia el frente, donde se encontraban dos guardias humanos. Ambos portaban trajes de última generación. No eran simples armaduras… eran sistemas de combate completos.
Cada uno contaba con su propia arma tek de repulsión, igualmente de última generación.
Kael los miró de arriba abajo y pensó:
(Me pregunto cuánto valdrán esas armaduras… se ven caras.)
No lo decía sin razón.
Cada armadura podía resistir el ataque directo de una bestia menor sin sufrir daños críticos. El color era lo más parecido posible a la obsidiana pulida, absorbiendo la luz en lugar de reflejarla. El casco contaba internamente con una inteligencia artificial táctica que ayudaba al portador a tomar la mejor decisión posible dependiendo de su situación.
La parte del torso estaba reforzada con aleaciones creadas a partir de los materiales más resistentes encontrados en múltiples sistemas planetarios. La parte inferior estaba igualmente reforzada, pero con la diferencia de que, en las articulaciones, utilizaban un material flexible similar a la goma reforzada, permitiendo movilidad total sin sacrificar protección.
También contaban con un cuchillo corto reforzado con energía de Éter Nexo.
Y, por último, pero no menos importante, sus armas de repulsión tek. Eran usadas para defensa personal… y para defender la base en general.
Aunque Kael dudaba que las necesitaran demasiado.
Al mirar hacia la superficie de los muros gigantes que rodeaban el complejo, vio algo extraordinario.
Cañones.
Decenas.
Quizá cientos.
Cañones tek distribuidos a lo largo del muro como si fueran los colmillos de una bestia colosal. Eran la defensa principal de la fortaleza, junto con los Resonantes.
Ese fue el nombre que Daniel había dado a las personas que lograron sobrevivir a la primera llamada del portal de invasión… y a los niveles posteriores.
Kael respiró hondo.
Luego avanzó.
Por fin se acercó a los guardias, que al notarlo lo miraron con una leve indiferencia profesional.
“Hey, muchacho. Tú no eres de por acá. ¿Qué vienes a buscar?”
La voz del guardia sonaba cansada. Como alguien que había visto demasiado… y solo quería que su turno terminara.
Kael lo miró directo a los ojos.
“Me han llamado para el portal de invasión.”
Los dos guardias intercambiaron miradas.
Uno de ellos habló:
“¿Estás seguro, muchacho? ¿Sabes cuáles son los indicios de que fuiste llamado?”
Kael asintió lentamente.
“Sí. Estoy seguro. Sé que los indicios son la Marca de Resonancia.”
Kael levantó la manga de su camisa.
En su piel apareció un símbolo tenue.
Un círculo incompleto atravesado por una grieta vertical.
En su centro, un punto oscuro… que parecía latir con luz propia.
“Aparte —continuó— sé que dentro del cuerpo comienza a sentirse la formación del núcleo.”
Los guardias se acercaron para examinar la marca.
Durante unos segundos, nadie habló.
Finalmente, el primer guardia dijo:
"Ve y llévalo a la sección B1. Dile a la capitana que se lo mando. Parece que está a punto de sentir la llamada.
El segundo guardia levantó la mano en un ángulo perfecto hacia su cabeza, juntó las piernas y enderezó la espalda.
—Sí, señor. Cumpliré la orden.
—Por favor, joven, sígueme.
Kael pensó:
(Qué disciplina tienen por acá… no me gustaría unirme al gobierno. Me gusta más ser un alma libre.)
Entraron a la base.
Pasaron por zonas de carga de suministros, hangares secundarios y pasillos con tecnología que Kael ni siquiera podía nombrar. Todo era demasiado limpio. Demasiado ordenado.
Demasiado diferente a su mundo.
Siguieron caminando… hasta que llegaron al área de aparcamiento de naves.
Y entonces Kael levantó la vista.
Y el cielo dejó de parecer cielo.
Algo inmenso lo cubría todo.
No era una nube.
No era un planeta.
Era una nave.
Su estructura se extendía kilómetros en todas direcciones, como una ciudad suspendida en el vacío. Placas metálicas oscuras formaban capas superpuestas, atravesadas por líneas de luz tenue que latían lentamente… como si la nave respirara.
Entonces lo sintió.
Antes de entenderlo.
El Éter Nexo.
Fluía por la nave como sangre por venas gigantes, desplazándose en canales luminosos que recorrían toda la estructura. Cada pulso de luz hacía vibrar el aire, doblando levemente el espacio alrededor.
Como si la realidad… se rindiera ante su presencia.
En el centro de la nave, una abertura circular giraba lentamente, liberando corrientes de energía azul oscura.
No parecía un motor.
Parecía un corazón.
No era una nave que viajara por el espacio.
Era una nave que obligaba al espacio a abrirse para dejarla pasar.
(No debería existir algo así…)
Las naves eran máquinas.
Tenían motores.
Rutas.
Límites.
Eso… no parecía tener ninguno.
Sintió presión en el pecho.
Como si algo dentro de él quisiera reaccionar.
Como si su Núcleo —todavía incompleto— quisiera responder.
(¿Está… viva?)
No parecía metal.
No parecía tecnología.
Parecía… una idea hecha materia.
Si esa cosa podía moverse…
Si esa cosa podía decidir moverse…
Entonces ningún lugar estaba realmente a salvo.
Por primera vez entendió algo.
El Éter Nexo no era solo energía.
Era conexión.
Era memoria.
Era voluntad.
Y esa nave tenía demasiado de todo eso.
Sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Si algo así estaba aquí…
Entonces alguien —o algo— la había enviado.
"Sorprendente, ¿verdad?"
La voz del guardia rompió el silencio.
“Es una de las naves más grandes que tiene la humanidad. Hay muy pocas de su clase.”
Kael no respondió.
“Solo el gobierno… y algunas personas… pueden tener algo así.”
El guardia lo miró de reojo.
“Veo la pregunta en tu cara.”
“Las únicas personas que pueden permitirse algo así… aparte de nosotros… son las Diez Grandes Familias.”
Kael frunció ligeramente el ceño.
“¿Las Diez Grandes Familias? ¿Quiénes son?”
El guardia pareció sorprendido.
“Ya veo… olvidé que vienes de los barrios bajos.”
“Son las diez familias más poderosas del universo humano.”
Mientras caminaban, el guardia continuó explicando sobre los primeros despertados, el monopolio de recursos y la expansión de la humanidad.
Kael escuchaba… pero por dentro pensaba otra cosa.
(Él cree que no sé que la humanidad pierde planetas todos los años…)
Siguieron caminando hasta llegar al edificio central.
Más de cien metros de altura.
Oscuro.
Frío.
Cubierto de mosaicos grises que parecían absorber la luz.
“Es tétrico, ¿verdad?” —dijo el guardia.
“Sí… bastante.”
Entraron.
Personas caminaban por todos lados.
Pantallas flotantes.
Documentos físicos.
Tecnología y burocracia mezcladas en un caos perfectamente organizado.
Kael miró un jarrón antiguo en una esquina.
(Eso debe valer una fortuna…)
El guardia tocó su hombro.
“Ven. Vamos al ascensor.”
Kael observó el interior.
Un espejo.
Barras de soporte.
Panel de control.
—1… 2… 3… 4… —empezó a contar en voz alta.
—… 47…
El guardia rió.
—Sí. Vamos al piso 47.
El viaje fue silencioso.
Incomodísimo.
Finalmente, las puertas se abrieron.
Una oficina.
Un escritorio enorme de roble oscuro.
Iluminación tenue.
Ventanal mostrando la nave nodriza.
Una silla estaba de espaldas a ellos.
El guardia saludó… con rigidez absoluta.
“Buenas noches, capitana. Como ordenó, traje al muchacho.”
La voz que respondió era suave.
Pero peligrosa.
“Bien hecho, soldado. Puede retirarse.”
Silencio.
Kael tragó saliva.
“Buenas noches, capitana. El guardia me trajo…”
La silla giró lentamente.
Y Kael olvidó respirar.
Cabello Negro.
Piel pálida como nieve.
Ojos color miel… pero fríos.
Ella lo miró como si ya supiera todo sobre él.
Sonrió levemente.
—Te estaba esperando, Kael… Orion.

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Exilio en el espacio (Novela)
Capítulo 5
Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de Exilio en el espacio (Novela), un novela. Cuándo la humanidad conquistó el viaje estelar, también llamo la atención de existencias inmortales que le otorgaron poderes sobre naturales. Con ellos llegaron los portales de invasión, conectando planetas desconocidos… Este capítulo tiene publicado el 7 de febrero de 2026. Exilio en el espacio (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.