Leer Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
Daniel lo miró con ojos llenos de tristeza al escuchar aquellas palabras.
"Lo entiendo, Kael… yo mismo pasé por esa dura prueba hace años."
El hombre de mediana edad suspiró, con una mirada cargada de melancolía, como si recuerdos del pasado —cosas que quería olvidar y arrancar de su memoria— hubieran vuelto a la superficie.
Kael lo observó con cierta confusión al escuchar la respuesta de Daniel.
“Oye, Daniel… ¿de casualidad eres un despertado”
Daniel asintió suavemente.
“Sí. Antiguamente lo fui… pero ya no estoy en ese nivel".
Kael levantó un poco la mirada, pensativo.
(Si ya no es un despertado… me pregunto qué nivel será. Me gustaría preguntarle.)
El joven estaba a punto de hacerlo cuando, antes siquiera de abrir la boca, Daniel habló con voz suave:
“Lo siento, muchacho. No me gustaría hablar de ello.”
Kael cerró la boca con cuidado y guardó silencio por un momento.
“Discúlpame, Daniel. No quería tocar ese tema… pero no tengo mucho conocimiento de esto. Como ves, soy de los barrios bajos —dijo, esbozando una sonrisa incómoda—. Jeje.”
Daniel abrió un poco los ojos, con tristeza evidente al notar que el joven no había tenido los mismos privilegios que él. Era claro que Kael era educado, pero no mostraba casi ningún conocimiento sobre la llamada del Portal de Invasión.
“Oye, chico… se nota que eres educado. ¿De casualidad no serás un joven rico disfrazado?”
Kael se rió entre dientes, suavemente.
"Si fuera un joven rico, ¿crees que estaría en este estado?
Al darse cuenta de su error, Daniel bajó la cabeza con un poco de vergüenza.
“Discúlpame por hacer una pregunta tan tonta. Pero dime… ¿por qué eres tan educado? He conocido a muchas personas de los barrios bajos, y ninguna habla como tú.”
Kael apretó los puños al escuchar esa pregunta, como si hubiera recordado algo doloroso. Una herida antigua que aún no sanaba… y que todavía sangraba.
“Mi nombre es Kael.”
Hizo una breve pausa y continuó, con un fuego extraño brillando en sus ojos.
“Y mi apellido es… Orión.”
Daniel lo miró con asombro y preocupación. Giró la cabeza rápidamente, examinando los alrededores, buscando algún dron vigilante o miembro de la guardia. Por suerte, no había ninguno cerca.
Volvió a mirar a Kael y preguntó en voz baja, inclinándose hacia él:
“¿Orión… como Lian Orión? ¿El hombre que mató a un ser superior y fue sentenciado a muerte?”
Kael lo miró apenas un segundo, luego desvió la mirada.
“Sí. El mismo apellido del hombre tachado de traidor por aliarse con los abisales y matar a un ser superior. Si te refieres a ese… entonces sí, es el mismo.”
Kael se giró lentamente hacia uno de los estantes, donde se exhibían decenas de botellas de distintos colores y sabores. Aunque nunca las había probado, estaba seguro de que debían saber bien.
Abrió la nevera con cuidado, sacó un envase pequeño de color azul y la cerró lentamente. Sin apartar la mirada del producto, dijo:
“Lian Orión… es mi padre.”
Los ojos de Daniel se abrieron como platos.
Salió de golpe del mostrador y se pegó al cristal de la puerta, mirando de un lado a otro como un péndulo. Tomó el cartel de “abierto” y lo giró para evitar visitantes indeseados.
Luego regresó a toda velocidad al mostrador, apartó la caja registradora y reveló un pequeño compartimento oculto. En su centro había un botón circular rojo.
Daniel lo presionó.
De inmediato, persianas negras como la noche descendieron por las paredes cercanas a los cristales, sellando la tienda por completo y aislándola del exterior.
Kael se sobresaltó, pensando que iban a entregarlo a las autoridades. Al notar su reacción, Daniel se acercó y le puso una mano firme en el hombro.
“No te asustes, muchacho. Lo hago por nuestra seguridad.”
Los ojos de Kael se relajaron un poco.
“¿No… no me vas a entregar, verdad?”
Daniel le dio unas palmaditas en el hombro y señaló unas sillas detrás del mostrador, invitándolo a sentarse.
“Ven. Tenemos que hablar.”
Kael obedeció. Ambos se sentaron, y un silencio pesado cayó entre ellos, hasta que Kael, incapaz de aguantar más, preguntó con nerviosismo:
“¿De verdad no me vas a entregar a las autoridades?”
“Claro que no —respondió Daniel con firmeza—. Tengo razones para no hacerlo. Por eso cerré la tienda. Lo que voy a contarte debe quedarse entre nosotros. Tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie.”
Kael asintió lentamente.
“Te lo prometo.”
Daniel respiró hondo.
“Kael… yo era compañero de tu padre.”
Los ojos de Kael se abrieron de par en par.
“Tu padre y yo pertenecíamos al mismo grupo: Los Errantes. Yo estuve con él cuando mató al ser superior. Pero no todo es como lo cuentan.”
Kael se inclinó hacia adelante.
“¿Cómo que no es como lo cuentan?”
Daniel se recostó en la silla y asintió.
“Tu padre mató al ser superior porque fue traicionado. Muchos despertados aún con vida lo incriminaron. Fueron ellos quienes lo acusaron de traición.”
Kael se levantó de golpe, hablando con rabia contenida:
“¡Lo sabía! ¡Sabía que esos poderes no eran gratis! Pero entonces… ¿por qué mi padre se alió con los abisales?”
Daniel levantó la mano, indicándole que se sentara. Kael frunció el ceño, pero obedeció.
“Los seres superiores no aparecieron de la nada. No estaban solos al inicio del universo. Junto a ellos existían los abisales. Todo estaba en equilibrio… hasta que la semilla de la discordia germinó.”
Daniel continuó:
“Algunos seres superiores los tacharon de demonios y los expulsaron a los rincones del universo. Tu padre descubrió la verdad y ayudó a los abisales a vengarse de uno de los seres superiores que los traicionó.”
Kael apretó los puños.
“¿Qué pasó después? ¿Por qué empezó todo esto? ¿Por qué mi padre los ayudó? ¡Dime más!”
Daniel negó con la cabeza.
“Lo siento, muchacho. Esto es lo máximo que puedo contarte… pero hay algo más que sí debo decirte.”
Kael lo miró con expectación.
“Tu hermano… sigue vivo.”
Los ojos de Kael brillaron como los de un pirata al encontrar un tesoro.
“¿Es en serio? ¡Dime dónde está!”
Daniel negó lentamente, con voz fría.
“No lo sé. Pero tengo una pista. Existe un almacén de información que dejó tu padre en un planeta. El problema es que entrar ahí no es fácil.”
"¿En qué planeta? —preguntó Kael.
Daniel señaló un póster cercano.
—En nuestro planeta natal: la Tierra. Pero para acceder necesitas, como mínimo, ser un Trascendente."
El rostro de Kael se ensombreció.
Un Trascendente era alguien que había superado las cinco pruebas del Portal de Invasión. Seres capaces de alterar el orden natural del mundo. Muy pocos despertados llegaban tan lejos.
“Parece que tengo un largo camino por recorrer…”
Daniel asintió.
“¿Tienes idea de cómo funciona el Portal de Invasión o cómo llegar a ese nivel?”
Kael negó con la cabeza y esperó en silencio.
Daniel suspiró.
“Entonces escucha bien… te explicaré todo lo que sé.”

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Exilio en el espacio (Novela) Capítulo 2
Estás leyendo el capítulo 2 de Exilio en el espacio (Novela), un novela. Cuándo la humanidad conquistó el viaje estelar, también llamo la atención de existencias inmortales que le otorgaron poderes sobre naturales. Con ellos llegaron los portales de invasión, conectando planetas desconocidos… Este capítulo tiene publicado el 2 de febrero de 2026. Exilio en el espacio (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.