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Leer Evolución Rota (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
El sudor le corría por la frente mientras se sacudía la camisa empapada. — Hoy hace más calor… — murmuró Alejandro, fastidiado, mientras se ajustaba la mochila sobre el hombro.
Cali siempre había sido calurosa, sí, pero lo de ese mes era otra cosa. y sumado al caos que había tenido en el trabajo, estaba bastante estresado. Cruzó la calle con paso largo y decidido, abriéndose camino hacia el conjunto residencial donde vivía.
Afortunadamente, el apartamento compartido era su pequeño refugio del calor. Pagaba apenas la mitad del alquiler gracias a que vivía con una joven pareja. El lugar no era lujoso, pero tenía lo esencial: dos habitaciones, cocina, sala, baño, un pequeño patio de ropa y un balcón desde donde se veía el atardecer entre los edificios.
Un aroma familiar lo recibió antes de llegar al edificio. Era el inconfundible olor de la hierba recién cortada. Alzó la vista, esperando ver la típica cuadrilla de jardineros... y sí, ahí estaban, cortando como siempre. Pero algo lo inquietó.
—¿Otra vez? ¿No lo hicieron hace poco?.
Fue entonces cuando lo notó: el césped no solo había crecido... lo había hecho de forma desproporcionada. Alcanzaba ya más de veinte centímetros, como si hubiera sido regado con algún químico extraño. Los árboles del sector también parecían más densos, sus ramas se extendían con vigor anómalo, casi salvaje.
La sensación de que algo estaba mal era tangible.
“El invierno está cerca y esto parece un horno”, pensó, sin entender del todo lo que ocurría. Los medios estaban repletos de teorías: emisiones contaminantes, mutaciones en la atmósfera, incluso la explosión de una supernova cercana. Cada quien tenía su explicación, y cada teoría venía con su paquete de pruebas y fanáticos.
Empujó la reja metálica del conjunto y subió las escaleras. Al llegar al apartamento, un aroma distinto lo envolvió: comida casera. Abrió la puerta y, mientras se quitaba las zapatillas, escuchó pasos salir desde la cocina.
— Hola — dijo Sofía, sorprendida por un instante — Justo terminé de cocinar. ¡Ven, vamos a cenar juntos! Preparé mucho.
Su voz era tan cálida como siempre. Se giró de nuevo hacia la cocina, dejando tras ella un leve aroma a especias.
Sofía tenía 23 años, apenas dos más que Alejandro. Piel clara como porcelana, cabello rojo anaranjado que caía en ondas suaves sobre sus hombros, cuerpo esbelto y curvas sensuales. Pero más allá de eso, lo que destacaba de verdad era su sonrisa: amplia, dulce, sincera. Y esos ojos azules que parecían brillar con luz propia.

Alejandro sonrió.
— Cena gratis... No me quejo. ¿Y Sebastián? ¿No ha llegado aún? Siempre sale temprano del trabajo — preguntó, dejando su mochila sobre el sofá.
Sebastián, el novio de Sofía, nunca fue muy sociable, así que lo habitual era que estuviera en casa a esa hora.
— Aún no regresa, tal vez hay mucho trabajo hoy.
Alejandro fue a su habitación, se cambió la ropa sudada y se metió al baño a darse una ducha rápida. Luego, se sentó frente al computador a revisar sus inversiones. No era un experto, pero le estaba tomando gusto al asunto. El mundo de las criptomonedas lo había atrapado como una partida de ajedrez interminable.
Unos minutos después, Sofía asomó la cabeza por la puerta.
— Alejandro, vamos a cenar. Ya no hace falta esperar más — dijo con un tono que mezclaba amabilidad y preocupación.
— ¿Lo llamaste?
Ella se revolvió el cabello con nerviosismo. — Dijo que iría a revisar una zona forestal en Jamundí con su jefe esta mañana. Tal vez siga ocupado… Comamos primero.
Alejandro no insistió. Se sentaron a la mesa del comedor, una sopa humeante lo esperaba con un aroma que hacía agua la boca.
— ¡¿Sopa de pollo?! Esta es mi favorita — dijo mientras la probaba.
— ¿Está bien? ¿Le puse mucho condimento?.
— Esta perfecta, deberías pensar seriamente en abrir un restaurante, pagaría por esto — dijo Alejandro en tono de broma.
Sofía soltó una carcajada. — ¡Deja de halagarme! Son platos normales. Si te parecen tan deliciosos, sírvete más.
La cena fluyó entre risas y comentarios espontáneos. Pero, mientras recogían los platos, la preocupación volvió a asomar en el rostro de Sofía. Sacó su celular y volvió a marcar. Nada.
— ¿No contesta? — preguntó Alejandro, viendo su expresión sombría.
— Su teléfono está apagado — susurró ella, sin levantar la vista.
— Quizá se quedó sin batería. No te preocupes debe estar en el trabajo todavía, si algo malo pasara te llamarían seguramente.
— Sí… Me dijo que en su trabajo están teniendo horas extra por el crecimiento de las plantas. tal vez es eso — admitió con una risa leve.
Alejandro también sonrió, aunque su mirada se desvió por un instante. Sintió algo. Un zumbido suave en su mente, como una vibración lejana. Instintivamente, invocó el sistema.
Una pantalla flotante apareció frente a él, proyectada en el aire como un holograma semi transparente de tonos azules.
Nombre: Alejandro
Ocupación: Programador / Inversionista independiente
Nivel: 5 — Experiencia: 900 / 1200
Atributos:
Resistencia: 9
Agilidad: 11
Fuerza: 11
Inteligencia: 12
Percepción Sensorial: 9
Maná: 10
Habilidades: Negociación: 9, Combate cuerpo a cuerpo: 4
Destrezas: Razonamiento Matemático: 10, Idiomas: 12, Economía: 15, Programación: 14
Maestrías: Identificación
Puntos sin asignar: Atributo: 0 / Habilidad: 4
Misiones:
Nivel F: Obtener un ascenso en tu empresa “Amazonia Ventas Online” tiempo límite 1 año. (Cancelada)
Nivel E: Localizar personalmente la ubicación de Sebastián tiempo límite 5 días (Aceptar / Rechazar)
Alejandro se quedó inmóvil mientras sus pensamientos fluían en pánico. "¿Desapareció...? Tal vez le paso algo grave, esta es la primera misión de nivel E que tengo. ¡Demonios!"
Sintió un nudo en el estómago. No solo compartían casa, era un buen amigo. Giró levemente la cabeza hacia Sofía, que seguía sonriendo sin saber nada.
“Debo encontrarlo”.
Hasta ahora, todas sus misiones habían sido triviales: rescatar gatos, ganar competencias escolares, tareas menores y logros en el trabajo. Pero esta era diferente y aún más inquietante: su misión anterior, convertirse en gerente, aparecía como cancelada.
"Es la primera vez que una misión se cancela. ¿La empresa cerrará o me despedirán?"
Recordó la primera vez que el sistema apareció. Tras perder a sus padres en un accidente. Cayó en una espiral oscura, refugiado en el alcohol. Pero una noche, caminando hacia su apartamento, un rayo cayó a su lado lo suficientemente cerca como para enviarlo al hospital. No murió… pero despertó con la habilidad de ver esa interfaz que nadie más podía ver, ese sistema había transformado su vida.
Se había reconstruido desde cero. Becas, idiomas, programación avanzada, certificados. Había triturado el destino mediocre que le esperaba y tallado uno nuevo con los dientes sin la ayuda de ningún familiar.
Pero subir de nivel no era fácil. Las misiones no daban mucha experiencia y le eran dadas de forma aleatoria hasta donde entendía, los puntos de atributo eran escasos. Solo tenía seis: tres en inteligencia, dos en agilidad, uno en fuerza. Y cada uno representaba una mejora del 20 % en su capacidad real. Nada mal... si lo combinaba con entrenamiento, su cuerpo podía rivalizar con un atleta profesional.
— ¿Pasa algo? Te callaste y te pusiste pálido de repente — preguntó Sofía, cruzando los brazos en la mesa.
— No, solo… Fue un día agotador. Me pusieron mucho trabajo en la empresa — respondió Alejandro, sacando una sonrisa improvisada.
— Si te exigen mucho deberías buscar un trabajo que te pague mejor, eres muy bueno en lo que haces, no dejes que te exploten.
— Si lo he pensado también — Sonrío por fuera mientras le llevaba la conversación y pensaba en que debería hacer.
Conversaron un poco más, luego Sofía se levantó a limpiar. Alejandro le agradeció por la cena y volvió a su habitación. Ya en la cama, observó la notificación de la misión con más seriedad.
— Mañana es día laboral, pero esto es más importante, si la empresa cierra o me echan no importa tengo suficientes ahorros, luego pensaré en eso.
Al día siguiente. Después de informar que estaba enfermo en el trabajo, decidió ir en persona al Ministerio de Medio Ambiente donde trabajaba Sebastian. Al llegar al sitio, habló con un hombre con traje que parecía una persona encargada del lugar.
— ¿Buscas a Sebastián?
— Si, soy su amigo. No volvió anoche y su celular está apagado.
— Si no me equivoco él fue a la estación forestal de Jamundí con su supervisor. Debería volver hoy.
El hombre se marchó sin darle oportunidad de preguntar más. Alejandro se quedó pensativo. Decidió ir él mismo. Tomó un taxi. El conductor, locuaz, hablaba sin parar. Alejandro solo asentía, hasta que oyó algo que le erizó la piel.
— ¡Una rata de diez kilos! Y serpientes por montones. Están matando cientos al día allá. ¡Es el clima! Algo los vuelve locos…
El conductor hablaba de gente desaparecida en los bosques.
— El gobierno, dijo, ahora cortaba árboles alrededor de la ciudad para evitar plagas y gente perdida.
Alejandro se sorprendió.
“¿Y si Sebastián también desapareció en el bosque? Su trabajo tiene que ver con planeación ambiental, tal vez lo enviaron a ver algo”
El auto se desvió hacia Jamundí. Los árboles crecían vigorosos, casi formando un túnel sobre la carretera. Animales muertos aparecían a los costados: serpientes, ratas, zarigüeyas. Pero sus tamaños eran un poco anormales…
Todo era demasiado extraño y eso le daba un mal presentimiento.
— Espero que esté bien… — murmuró.
El taxi se detuvo frente a un edificio de dos pisos en una plaza central del pueblo. Ya estaba un poco más cerca de encontrar a su amigo.
Nota: Soy un escritor aficionado de colombia, esta novela la empecé a escribir porque me gusto mucho una novela china, pero entre más la leía peor se ponía, los personajes se volvieron inútiles el poder del protagonista opaco todo el desarrollo de los otros personajes, aunque la trama era buena terminó con una explicación rarísima de pelea con aliens en naves espaciales, me pareció tanto el desperdicio de la idea original que la use como base para crear esta historia con la meta de crear mi propio mundo.
Aquí les prometo que desarrollare el mundo y no haré a la humanidad una bolá inútil que depende del protagonista para todo. los otros personajes, sus historias y creciente fuerza tendrán un espacio en cada pelea o decisión, también le daré una personalidad normal al protagonista y no la de un psicópata que mata a la primera como si nada y me enfocare en darle personalidad a los secundarios, no solo gente que obedece al protagonista porque sí o que lo aman porque es fuerte y ya.

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Estás leyendo el capítulo 1 de Evolución Rota (Novela), un novela. El mundo cambió para siempre el día en que la naturaleza se rebelaron. Plantas y animales comenzaron a mutar en depredadores imposibles, convirtiéndose en monstruos gigantes con habilidades sobrenaturales. Plantas que… Este capítulo tiene publicado el 30 de julio de 2026. Evolución Rota (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.