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Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
Me quedé desconcertada mirando la ventana del sistema frente a mí. «¿Qué se supone que significa esto?» Y volví a repetir en mi mente, una y otra vez, esa frase que no lograba entender del todo. \[\ Misión en curso – ¡Encuentra los fragmentos de memoria perdidos! Fragmentos de memoria (0/2)\] Por más que la leyera una y otra vez, el contenido no cambiaba, pero los números en la ventana del sistema me resultaban extraños. «¿No era solo un fragmento?» Cuando se me presentó por primera vez la misión de encontrar el fragmento de un recuerdo perdido, di por sentado que se trataba de los recuerdos de cuando tenía diez años. «¡Porque desde los diez hasta los once estuve en coma y perdí un año completo de recuerdos!» Al despertar, ya tenía once años, y no había nadie que pudiera contarme qué había sucedido. Los sirvientes que conocía habían sido despedidos de la mansión, y otras personas habían ocupado sus lugares. Cuando trataba de preguntar sobre lo ocurrido en ese tiempo, mi padre me miraba con desprecio, llamándome inútil, y se negaba a hablar. Heron me lanzaba una mirada fría y luego se alejaba. El último recuerdo fragmentado que tenía era estar presente en el funeral de mi madre fallecida. Por eso, si había algún recuerdo que debía recuperar, naturalmente pensé que sería de ese periodo vacío. Apreté con fuerza el joyero, intentando recordar si había otra parte de mi memoria que hubiera perdido sin darme cuenta. Fue entonces cuando escuché la voz de Heron. —¿Esa caja de joyas te la dio el Gran Duque? Ante una pregunta inesperada, giré la cabeza para mirarlo, y él, con una mueca torcida, habló. —Primero acusa a los Aidellis de ser unos ladrones, y ahora intenta silenciarte con un vulgar adorno. Vaya manera miserable de actuar para alguien que se hace llamar Gran Duque. —... Hermano, ¿qué estás diciendo? —Será mejor que no mientas, Ardi Aidellis. —… —Ya sé que fuiste acusada de haber robado el broche del Gran Duque. Me quedé en silencio, mirándolo fijamente. Aquella mirada suya, sin un ápice de duda, a veces me desconcertaba. Dejando de lado cómo se había enterado Heron de esta situación mientras participaba en el torneo, me sorprendía más aún lo plenamente que creía en aquella versión de los hechos. —... ¿Cómo puedes estar tan seguro? —¿Qué? —De que yo no robé el broche del Gran Duque. —Ardi Aidellis. —Si realmente lo hubiera robado, entonces no sería una acusación. Sería un hecho. Heron, que me escuchaba en silencio, frunció el ceño antes de hablar. —En ese caso, soy yo quien quiere hacer una pregunta. —… —Desde hace un tiempo, ¿por qué te empeñas en dudar de mis palabras? ¿Es que no confías en mí… o es que no confías en ti misma? Me estremecí sin darme cuenta ante esa pregunta. Al notar mi visible desconcierto, él suspiró suavemente. —Si se trata del broche del Gran Duque, entonces es algo que yo también conozco. No es un diseño común, pero si miras las piedras incrustadas y la orfebrería, no es especialmente caro. —… —No entiendo por qué, de repente, te interesaste en el broche de un hombre. Pero aunque lo hubieras querido de verdad, con algo de dinero podrías haber mandado hacer uno similar. Es una pieza bastante ordinaria. —¡P-Pero tal vez... no quería uno similar, sino exactamente el broche que él usaba...! —Ardi Aidellis. La voz de Heron se tornó más baja. Me estremecí ante la dureza en su mirada y cerré la boca, él lanzó sus palabras con un suspiro cargado de reproche. —¿Me estás pidiendo que crea que querías robar el broche de un hombre por el que nunca mostraste ni el más mínimo interés ni le dirigiste una sola mirada? La mirada de Heron, que me observaba fijamente, se posó entonces en la caja de joyas que tenía en las manos. Temerosa de que intentara quitármela, la abracé más fuerte contra mi pecho y respondí. —... Hubo un malentendido con el Gran Duque sobre ese broche. Luego me di cuenta de que el broche que tenía en mi poder probablemente le pertenecía a él, así que se lo devolví. —¿Ese broche realmente era del Gran Duque? Ante la reacción de Heron, que preguntó como si no pudiera creerlo, asentí con cuidado. Temiendo que preguntara cómo había obtenido el broche, continué rápidamente. —Y esto, sea cual sea la razón, me lo dio como muestra de agradecimiento por devolvérselo. El broche era suyo desde el principio, así que tenía todo el derecho a recuperarlo, pero aun así me recompensó. —… —Por eso, hermano, me gustaría que no hicieras de esto un asunto mayor, al menos por la honra de la familia Aidellis. Temiendo que Heron volviera a sacar el tema y lo convirtiera en algo aún más complicado, mencioné deliberadamente el honor de los Aidellis. Aunque en realidad, no me importaba lo más mínimo ese honor. —¿Qué clase de idea tienes tú sobre mí...? —¿…? La voz de Heron se elevó de repente. Pero enseguida contuvo el aliento y reprimió sus emociones. Aunque parecía tener muchas cosas que quería preguntar, parecía haberse dado cuenta de que el asunto ya estaba zanjado por mi parte y que no había nada más que pudiera decir. Movió ligeramente los labios como si fuera a hablar, pero al final se dio la vuelta y dijo. —... Respecto a lo de hoy, creo que te debo una disculpa. Si hay algo que quieras o necesites, dímelo. —… —...Te ayudaré. \[\ La favorabilidad de Heron Aidellis ha aumentado un 2%. Favorabilidad de Heron: 25% → 27%\] Mientras observaba la figura de Heron alejándose, la ventana del sistema apareció frente a mí, dejándome con un sentimiento extraño. Quizás, simplemente no me había dado cuenta antes, pero puede que él nunca me haya odiado tanto como pensé. °❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ —Yo creo que el castigo que el marqués le impuso a la señorita es excesivo. En la mañana del segundo día tras haber recibido el castigo de confinamiento por parte de mi padre después del torneo, Marie, mientras me servía el té, frunció los labios con disgusto. —¿Por qué debería recibir usted el castigo por la derrota del joven Heron en el torneo? Y siendo honesta, ni siquiera tiene sentido que le castiguen por no ganar. ¡En los combates, a veces se gana y a veces se pierde! —Sí, tienes razón. Abrí y cerré el joyero, jugueteando con él sin darle demasiada importancia a lo demás. Entonces Marie, que estaba indignada y resoplando, regresó su mirada hacia mí. Al ver cómo abría y cerraba la caja con un leve clic, infló las mejillas y dijo. —¿Le gusta tanto? —¿Hmm? —Me refiero al joyero que le regalaron. Desde que terminó el torneo no ha dejado de mirarlo. Ante su comentario, cerré rápidamente el joyero que tenía entre manos y lo guardé en el cajón. Luego me metí una galleta de chocolate que me había dado Marie en la boca y le sonreí con timidez. Con un tono divertido, Marie preguntó. —Lo decía porque la noto muy feliz, ¿pero por qué lo esconde? —Es que… me da un poco de vergüenza… Al escuchar mi respuesta, Marie entrecerró los ojos como si recordara lo sucedido ese día y comentó. —Aunque me alegra verla tan feliz, Señorita. Sigo pensando que ese hombre fue muy grosero. ¡Acusarla de ladrona sin conocer la situación! —… —¿Qué imagen tienen de los Aidellis exactamente…? Le metí discretamente una galleta de chocolate en la boca a Marie, cuyas mejillas se habían enrojecido por la emoción. Aunque seguía con el ceño fruncido, comía la galleta en silencio, y al ver su expresión, me reí suavemente y respondí. —Bueno, quizás lo hizo precisamente porque se trata de los Aidellis. Después de todo, la Casa Ducal de Kaician y la del marqués Aidellis están en posiciones opuestas. —... Aun así, fue una grosería. Desde el principio, no me dio buena impresión. Marie tragó la galleta que tenía en la boca y expresó su opinión con claridad. Luego abrazó la bandeja que llevaba contra su pecho y dijo —Pero Su Alteza el Gran Duque... parece una buena persona. —¿Eh? —Honestamente, entre la gente de alta posición, hay muchos que simplemente se hacen los desentendidos cuando sus subordinados cometen errores. O dicen que no tienen nada que ver y se deslindan por completo. —… —Pero Su Alteza el Gran Duque esperó a la señorita para disculparse personalmente por la falta de cortesía de su ayudante, ¿no? ¡Incluso le dio como obsequio el premio que recibió tras ganar el torneo! Marie se sonrojó al recordar lo sucedido aquel día. —¡Ah! Y además, investigué un poco, y parece que el Gran Duque tiene un lado algo romántico. —¿Romántico? —¡Sí! La verdad es que me molestó que lo primero que hicieran fuera acusarla de robo por un broche que ni siquiera parecía costoso. Así que, enfadada, me tomé la tarea de investigar. —… —Y resulta que ese broche es más famoso de lo que pensé. —¿Qué quieres decir? Le pregunté con el rostro serio, y Marie, algo sorprendida por mi reacción, parpadeó rápidamente y se apresuró a explicar. —Es decir, ese broche... lo ha llevado consigo durante ya ocho años. Escuché rumores de que se lo regaló su primer amor. —... ¿En serio? —Sí. Quien me lo dijo asegura que lo escuchó directamente de la señorita Peridelin, aunque no puedo asegurarlo. Esa chica tiende a exagerar mucho. Fruncí el ceño, recordando el broche. Aunque se había confirmado que pertenecía al Gran Duque, no dejaba de preguntarme si había una conexión entre aquel broche y aquella niña... «Si esa niña parecía tener como mucho diez años en aquel entonces, y el Gran Duque ya poseía el broche desde hacía ocho años, ¡entonces los tiempos no coinciden!» «¿Y si no tenía relación con la niña, sino que simplemente el broche era un símbolo representativo del Gran Duque Kaician y por eso era una llave hacia una ruta oculta??» —¡De todos modos, aunque sea frustrante, por favor tenga un poco más de paciencia, señorita! ¡Mañana ya se levantará el castigo de reclusión...! Fue en ese momento cuando la voz de Marie, que hablaba justo a mi lado, comenzó a desvanecerse, y de repente la habitación se llenó de una intensa luz.
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Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 18

Estás leyendo el capítulo 18 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.