Leer Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3205 online gratis en español
🏴 Grupo: Ramirez✍️ Traducción: Ramirez
—¡No, no! ¡Lo estás contando mal, ciego de mierda! Ni siquiera estabas allí, así que ¿qué vas a saber? ¡Pero yo! ¡Yo lo vi todo! Estaba de pie en lo alto de la muralla cuando los tres héroes se enfrentaron a la espantosa bestia del Inframundo, la abominable prole de la espantosa Corrupción, la gran y grotesca Criatura de la Pesadilla, devoradora de almas humanas... ¡el Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo!
Las calles de la ciudad estaban muy animadas hoy.
Temprano por la mañana, cuando Sombra y Noctis se detuvieron a disfrutar de una última taza de té antes de dejar la ciudad para reanudar su viaje, no tuvieron más remedio que escuchar a la gente recontar la historia de la reciente batalla.
A pesar de ser alabado como un héroe valeroso, Noctis llevaba una expresión huraña. Maldiciendo en voz baja, le lanzó una mirada de resentimiento a Sombra, luego levantó su taza y usó las amplias mangas de su túnica colorida para esconder su rostro.
Sombra sonrió levemente.
El soldado, mientras tanto, continuó su historia.
—¡Escuchen, escuchen! Ahí estaba yo, en lo alto de la muralla y tensando la cuerda de mi arco cuando el suelo tembló y un frío fantasmal impregnó el aire. Los soldados del ejército de Lady Irian bajo la muralla se dispersaron y cayeron, con sus caballos echando espuma por la boca y volviéndose locos de terror. En ese momento, todos sentimos el aliento helado de la Muerte, y nuestros miembros se volvieron débiles y frágiles. Solo tres héroes valientes lo soportaron: nuestro sabio gobernante, Arelen el Sabio del Altar, la valiente y resplandeciente Lady Irian, la Hoja del Alba, y el joven Noctis, Hijo de la Luna... ¡la Bestia del Crepúsculo!
Sombra miró a Noctis y le dijo en voz baja:
—¿Oíste? ¡Está hablando de ti, Hijo de la Luna!
Noctis bajó la cabeza y gimió.
—¿Cuándo fue eso? ¡No oí nada!
Sombra soltó una risita.
El soldado golpeó su taza, haciendo volar gotas de té por el aire, y miró a su alrededor con los ojos desorbitados.
—Y allí, a lo lejos, estaba la Gran Criatura de la Corrupción: el antiguo horror que se arrastra bajo el mundo, el devorador de cadáveres, el guardián del Abismo. ¡El Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo! ¡De seguro habrán oído hablar de las infames calamidades que provocó a lo largo de las eras!
Algunos de los oyentes asentieron con vacilación, con los rostros pálidos.
—Cierto... cierto. ¿Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo? ¡Claro que oí hablar de él! Al fin y al cabo, no soy un ignorante. ¿No es... eh... no es esa cosa que el Dios Corazón arrojó una vez al abismo después de que royera el interior del fruto del Árbol Corazón?
—¡No, No, estás pensando en el Espíritu Gusano, Abundancia! El Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo es un gusano diferente; ¡es el gusano de cadáveres que devoró la carne del primer avatar del Dios Bestia!
—¡Así es! No solo eso, ¡sino que también oí que era la perdición de los Primeros Humanos! La mismísima Abismo Blanco había luchado una vez contra el Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo, ¡pero el profano caparazón de la criatura no pudo ser quemado ni por sus llamas!
—Cielos... qué Criatura de la Pesadilla tan aterradora...
—Pensar que en verdad cavó bajo nuestra ciudad. ¡Dioses, todavía estoy temblando!
El soldado miró a sus oyentes con desdén.
—¡Efectivamente! Así de espantosa era esa Criatura de la Pesadilla. Lo vi con mis propios ojos: tan largo como una cadena montañosa, con su cabeza alcanzando los cielos... ¡no, no simplemente alcanzando los cielos! Era tan enorme que las nubes eran como su corona, rodeando el cráneo escarlata y derramándose de sus aterradoras cuencas oculares. ¡Tenía miríadas de fauces sangrientas! ¡Diez miríadas de espantosas patas! Cuando se movía, ¡era como si los ríos del Inframundo se derramaran desde las profundidades de la tierra, consumiendo el mundo como una marea de oscuridad!
Tomó un respiro profundo.
—Todos nosotros estábamos listos para partir hacia el Reino de las Sombras... excepto los tres héroes. Sin amedrentarse por la espantosa cara de la antigua maldición, corrieron a través de la llanura para hacerle frente. ¡Ah, qué espectáculo el verlos! Su majestad el Sabio del Altar, la deslumbrante belleza de la Hoja del Alba, la insensata temeridad de la Bestia del Crepúsculo...
Noctis giró la cabeza y siseó entre dientes.
—¡¿Acaba de llamarme bastardo insensato?!
Sombra le hizo un gesto para que se calmara.
—No lo hizo. Y baja la voz.
Estaban sentados en un rincón, lejos de la muchedumbre reunida. Sin embargo, llamar la atención seguiría siendo molesto.
Desde el bolsillo de Sombra, Snuggle chilló en voz baja:
—Incluso si lo hizo, ¡¿qué más da?!
Noctis se cubrió el rostro, mientras el soldado continuaba:
—Cuando los tres héroes chocaron con la monstruosa Criatura de la Pesadilla... ¡el cielo tembló! ¡El suelo se destrozó! Los vientos gritaron de agonía, y el feroz trueno de ese choque aterrador resonó en todos los reinos mortales, alcanzando incluso los benditos dominios de las seis moradas Divinas. Lady Irian atacó primero, con su lanza brillando como un rayo de sol... ¡pero, ay! ¡Qué pena! El caparazón de la criatura, forjado de oscuridad adamantina, ¡era demasiado duro para ser atravesado! Sin dejarle ni un rasguño...
El relato continuó de la misma manera.
—¡Y fue entonces cuando nuestro sabio señor asumió su forma Trascendente, con sus alas alcanzando los cielos! Sus garras se hundieron en las grietas entre las placas de la armadura de la Criatura de la Pesadilla, y su pico cayó sobre el cráneo escarlata como un martillo sobre un yunque, como un búho atrapando una serpiente de la hierba alta...
—¡La Criatura de la Pesadilla bramó entonces, y su voz dispersó toda esperanza! Ni siquiera la valerosa Lady Irian pudo soportar el horrendo poder de ese llamado, cayendo sobre una rodilla y escupiendo un puñado de sangre. Cada gota era como un rubí precioso, y su rostro de porcelana se volvió de puro alabastro, haciéndola aún más hermosa...
—¡Y fue entonces! ¡Cuando toda esperanza parecía perdida! Que la Bestia Carmesí del Crepúsculo se lanzó hacia adelante como un torrente de pálida luz de luna, como un lobo fantasmal tejido de valentía y sed de sangre, hundiendo sus viciosos colmillos en el negro caparazón del antiguo horror. ¡Desgarró a la criatura con sus garras, destrozando su cuello con sus mandíbulas, completamente sin miedo!
Con el tiempo, al soldado se le acabó el aliento. Mientras sus oyentes se inclinaban hacia adelante, él se tragó su té de un trago y soltó un largo suspiro.
—¡Y así fue como los tres héroes mortales mataron a un monstruo tan viejo como los dioses mismos! El Sabio del Altar sujetó su cráneo en su lugar, la Bestia del Crepúsculo le destrozó el cuello, y la Hoja del Alba asestó el golpe decisivo, cercando el cráneo del cuerpo infinito de la Criatura de la Pesadilla. El Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo se retorció entonces, mientras colinas y bosques perecían en la violencia de sus movimientos de muerte. Por suerte, los guerreros del ejército de Lady Irian se habían retirado a la muralla de la ciudad para ese momento; si no, todos ellos habrían perecido también.
Se estremeció.
—Y una vez que la Criatura de la Pesadilla perdió la vida, su cuerpo se convirtió en una marea de oscuridad, fluyendo de regreso a las profundidades de la tierra; ni siquiera el espantoso cráneo permaneció. Todo lo que quedó fueron dos enormes fragmentos de alma. Nuestro señor tomó uno, mientras que Lady Irian tomó el otro; el joven Noctis, mientras tanto, siendo un joven humilde y modesto, simplemente se inclinó ante sus mayores, diciendo que proteger a los humanos de los horrores de la Corrupción ya era una recompensa digna.
Una sola lágrima rodó por el rostro ajado del soldado.
—¡Qué virtud!
El relato del soldado era bastante entretenido. De hecho, historias similares se estaban contando por toda la ciudad en ese momento; rapsodas itinerantes ya estaban componiendo canciones sobre la batalla, compitiendo entre sí para ver quién podía exagerar más.
Noctis, sin embargo, rechinó los dientes.
—¡¿Quién dice que no quería?! ¡Yo también quería un fragmento de alma! ¡Ellos los tomaron primero!
Sombra lo miró y arqueó una ceja.
—¿Quieres uno? Hay muchos más de donde vinieron esos dos. Puedo donarte un par más.
Los fragmentos de alma provenían de las profundidades de su propia alma, donde los había guardado hacía siglos. Todo tipo de criaturas habían visitado su reino a lo largo de las eras, y tras matarlas, Sombra no tenía mucho uso para sus fragmentos de alma, por lo que tenía bastantes guardados. Noctis lo miró fijamente por un momento y luego sacudió la cabeza.
—Le quita toda la gracia ¿cuál es el chiste si no?
El soldado seguía hablando, pero ya no tenía sentido escuchar; no es que lo hubiera tenido antes.
En realidad, los tres Trascendentes apenas habían logrado destruir al Ciempiés Gigante de Cráneo Rojo, Prototipo Uno. Sombra incluso había considerado ceder un poco, pero por suerte, Noctis dio un paso al frente en ese momento y los ayudó a derribar al prototipo. Los tres héroes resultaron gravemente heridos durante la batalla, aunque apenas sobrevivieron; eso fue afortunado, al menos. Después de lidiar con el Gran Monstruo, Arelen e Irian no estaban de humor para pelear entre ellos. Así que, en un peculiar giro de los acontecimientos, el ejército sitiador terminó acampando bajo la muralla de la ciudad, y algunos soldados incluso entraron a la ciudad para comprar suministros y recibir atención médica.
La guerra había terminado... por ahora, al menos.
Noctis suspiró.
—¡Podrías haberme avisado, sabes! Estaba tan orgulloso de mí mismo... hasta que Snuggle me informó que el supuesto Gran Monstruo no era una Criatura de la Corrupción en absoluto, sino un títere que creaste por aburrimiento.
Se estremeció y le dirigió a Sombra una mirada de inquietud.
—Por cierto, Sombra... perdóname por decir esto. Pero eres un enfermo de mierda. ¡Esa cosa que hiciste era horrible! ¡¿A qué clase de mente perturbada se le ocurre algo así?!
Sombra contempló la respuesta por un momento.
—Estoy bastante sano, creo.
Noctis soltó una risa de incredulidad, luego sacudió la cabeza y volvió a estremecerse.
—Por la luna... si esto es lo que hace cuando está aburrido, me da miedo imaginar qué hará si algo realmente lo hace enojar.
Permaneció en silencio un breve instante y luego preguntó.
—Aún no lo entiendo, sin embargo. Después de la batalla, tanto Irian como Arelen estaban severamente debilitados. ¿No era el momento perfecto para apuñalarse por la espalda el uno al otro? Pero de repente parecen simpáticos y amigables de nuevo. De hecho, es como si no hubiera pasado nada, como si no hubieran estado buscando degollarse hace solo unos días.
Sombra se encogió de hombros.
—Es de esperarse. ¿De verdad no entiendes por qué? Es muy simple.
Se sirvió más té.
—La ambición, la aspiración... la sed de poder, la codicia... la lealtad a los súbditos de uno y el deseo de dejar tu marca en el mundo, de conquistar los cielos. Todas esas son motivaciones poderosas, pero hay una sola cosa que las supera a todas. ¿Sabes qué es?
Noctis sacudió la cabeza lentamente.
En respuesta, Sombra solo sonrió levemente.
—Es el miedo. Irian y Arelen habían olvidado el miedo, pero yo se los recordé. Les mostré que, en este mundo, no hay seguridad. No hay garantías. Incluso si pasas toda tu vida limpiando tus tierras de abominaciones, un día, un horror que no puedes derrotar puede simplemente brotar del suelo y tragarse tu ciudad entera.
Exhaló un largo suspiro y luego añadió, sintiendo una extraña melancolía:
—Al fin y al cabo, nadie sobrevive solo en este mundo.
Sombra soltó una risita.
—Así que, en cierto sentido... incluso si todo lo demás falla en traer la paz, el miedo puede hacerlo.
Noctis lo miró en silencio durante un rato y luego preguntó en tono apagado:
—¿Así que crees que realmente habrá paz en esta tierra ahora?
Sombra se demoró un poco, luego sacudió la cabeza lentamente.
—La habrá... por un tiempo. Pero al final, la guerra volverá para reemplazarla de nuevo.
Terminó su té y se levantó, listo para dejar la taberna —y la ciudad— atrás.
—Al final, Arelen tenía razón. Esta tierra solo conocerá la verdadera paz cuando solo quede un poder para gobernarla.
Con eso, se dio la vuelta y se alejó.
Noctis hizo una mueca, luego lo siguió.
—Creo que estás equivocado, de todos modos.
Sonrió.
—Hay seis dioses, después de todo, y no se pelean a menudo. Incluso hay otras deidades: una multitud de Espíritus, e incluso los demonios. Y los cielos no están consumidos por la guerra, ¿o sí?
El Sombra miró hacia adelante, con su expresión un poco nostálgica.
—Sí… Los cielos están en paz.
Lo estaban, por ahora.
Poco después, los tres salieron por las puertas abiertas de la ciudad, pasaron el campamento del ejército de Irian y se alejaron.
La ciudad desapareció lentamente de la vista. El camino por delante era largo.
Su viaje apenas estaba comenzando, después de todo…

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Esclavo de las Sombras (Novela)
Capítulo 3206
Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3205
Estás leyendo el capítulo 3205 de Esclavo de las Sombras (Novela), un novela. Habiendo crecido en la pobreza, Sunny nunca esperó nada bueno de la vida. Sin embargo, ni siquiera él esperaba ser elegido por el Hechizo de la Pesadilla y convertirse en uno de los Despertados, un grupo de élite dotado… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Ramirez. Esclavo de las Sombras (Novela) tiene 3215 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.