Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
Kessel volvió antes de lo que Markus esperaba, materializándose junto a su pierna con un chillido que no sonó a alarma.
Sonó a algo más parecido al alivio.
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[VÍNCULO ACTIVO: Kessel\]
\[Impresión compartida: entidad identificada\]
Markus cerró los ojos un instante, dejando que la percepción se asentara: una silueta sentada junto al fuego, el cabello largo, pálido, casi blanco bajo la luz anaranjada de las llamas. Una espada apoyada contra una roca cercana, el cristal azul captando el resplandor del fuego en destellos intermitentes.
Dos mamuts, quietos, cerca de la caravana.
Markus sintió que algo se le aflojaba en el pecho, una tensión que llevaba cargando desde la caída del puente, desde antes incluso, empezando a ceder por primera vez en lo que le parecían semanas.
—Es ella —susurró, apenas capaz de creer sus propias palabras—. Es ella de verdad.
No corrió.
Una parte de él quería hacerlo, la misma parte que había querido correr hacia el fuego la última vez que había estado en esa situación, meses atrás, en otra vida casi. Pero se quedó quieto un momento más, mirándose la mano transformada, las placas oscuras todavía visibles bajo la manga rota, pensando en cómo explicar todo lo que había cambiado en tan poco tiempo.
\*No puedo seguir siendo el que corre sin pensar.\*
—Cepo, quédate aquí con él —dijo, señalando al mamut disperso, todavía sostenido con cuidado entre los segmentos de la criatura—. Voy a acercarme primero. Si algo sale mal, aléjalo de aquí.
Cepo no respondió, pero su cuerpo se tensó en una postura que Markus interpretó, con algo de sorpresa, como acuerdo.
Caminó hacia la caravana, despacio, con Kessel enroscado en su hombro y Lika flotando cerca, su luz reducida a un resplandor tenue para no delatarlos antes de tiempo.
—¿Lysandra?
La silueta junto al fuego se puso de pie de golpe, girándose con una velocidad que hizo que la mano de Markus, por puro instinto, se tensara, las garras extendiéndose sin que él lo decidiera.
Era ella.
El rostro, iluminado por el fuego, mostró una sorpresa genuina, casi incrédula, antes de que su expresión habitual —esa calma contenida que Markus había aprendido a leer como una máscara cuidadosamente mantenida— volviera a instalarse.
—Markus.
Su nombre, dicho así, con esa mezcla de alivio y cautela, le dolió de una forma que no esperaba.
—Sí —dijo, deteniéndose a unos metros, sin acercarse del todo todavía—. Soy yo.
Lysandra lo observó, sus ojos violetas recorriéndolo de arriba abajo con una atención clínica que Markus ya conocía, evaluando cada detalle: la ropa desgarrada, las ojeras profundas, el cansancio que debía notársele en cada línea del cuerpo.
Y entonces se detuvo en su mano.
—¿Qué te pasó?
Markus bajó la vista hacia las placas oscuras, hacia las garras que todavía no terminaban de replegarse del todo.
—Es una larga historia.
—Tenemos tiempo.
—No estoy seguro de eso —dijo Markus, con una risa cansada que no tenía ninguna gracia real—. Hay un Vharak que nos ha estado persiguiendo. Se quedó atascado en un paso estrecho, pero no sé por cuánto tiempo.
La expresión de Lysandra cambió de inmediato, la calma dando paso a una alerta concreta, práctica.
—¿Cuántos están contigo?
—Kessel. Un mamut, herido, muy herido, apenas sostiene su forma. —Markus hizo una pausa—. Y algo nuevo. Una criatura grande, de la que todavía no sé mucho. Están los dos allá atrás, esperando.
Lysandra asintió, procesando la información con una rapidez que Markus reconocía de las veces anteriores que la había visto organizar una defensa.
—Tráelos. Aquí hay espacio, y mis mamuts pueden ayudar a vigilar mientras descansan.
Markus se giró, haciendo un gesto hacia donde había dejado a Cepo, y la criatura avanzó, despacio, cargando todavía al mamut disperso entre sus segmentos.
Vio el momento exacto en que Lysandra la vio de verdad, por primera vez, su expresión tensándose apenas, la mano moviéndose instintivamente hacia la empuñadura de Veyra antes de detenerse.
—¿Eso también es tuyo?
—Se llama Cepo. Y sí. Es mío. Aunque no fue exactamente mi elección.
—¿Qué quieres decir?
Markus se quedó callado un momento, buscando cómo explicarlo.
—Te lo voy a contar todo —dijo finalmente—. Pero primero ayúdame con él.
Señaló al mamut, y Lysandra se acercó de inmediato, su actitud cambiando de la cautela evaluadora a algo más urgente, más genuino, arrodillándose junto a la forma dispersa con una expresión que Markus no le había visto antes: preocupación sin ningún filtro de calma encima.
—¿Qué le pasó? —preguntó, su voz más baja, más tensa.
—El Vharak. Lo hirió protegiéndome. Después, no sé, se fue deshaciendo, perdiendo forma, y yo no sabía qué hacer para ayudarlo.
Lysandra apoyó ambas manos sobre lo que quedaba del costado del mamut, cerrando los ojos un momento, concentrada.
—Va a recuperarse —dijo finalmente, aunque su tono no sonaba del todo seguro—. Pero necesita tiempo, y necesita que dejes de arrastrarlo de un lado a otro mientras todavía está así.
—No tuve opción.
—Lo sé.
Se quedó un momento más junto al mamut, su mano acariciando despacio la niebla dispersa, un gesto que Markus reconoció como genuino cariño, no solo preocupación práctica por un recurso perdido.
Después se puso de pie, y se giró hacia Markus con toda su atención.
—Ahora —dijo—. Cuéntamelo todo. Desde el principio. El campamento que encontraste, el Vharak, esa criatura nueva, tu mano. Todo.
Markus se dejó caer sentado junto al fuego, sintiendo, por primera vez en lo que le parecían días, que podía permitirse ese cansancio sin tener que seguir alerta cada segundo.
—Va a ser una historia larga —dijo.
—Entonces empieza ya.
Y, con el fuego crepitando entre ellos, con Cepo instalándose con torpe cautela en el límite del campamento, con el mamut disperso descansando por fin en manos de quien lo había creado, Markus empezó a contar todo lo que había pasado desde que un puente de hielo los había separado por segunda vez en esa misma historia que parecía no terminar nunca de ponerse fácil.
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Estás leyendo el capítulo 33 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.