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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 741 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando el Emperador Dragón Destructor adoptó su forma rojo oscuro, el cuerpo de la antigua criatura se abrió en innumerables grietas, liberando una interminable oleada de niebla blanca que se extendió a lo largo de cientos de kilómetros. Dentro de este ámbito, incluso las leyes del cielo y de la tierra fueron suprimidas, subyugadas por los principios de la criatura antigua, cuyo poder había comenzado a despertar con fuerza. !Roar! La Bestia Colosal de color rojo oscuro dejó escapar un aullido feroz. Irradiando una luz carmesí cegadora, apareció en un instante sobre la antigua criatura. ¡Boom! El dominio negro y rojo que rodeaba al Emperador Dragón colisionó con la niebla blanca. En el instante en que se tocaron, fue como si dos mundos distintos hubieran chocado, desatando una enorme onda expansiva de energía. Bajo la devastadora fuerza de la destrucción, el espacio se comprimió y expandió, dando lugar a un anillo de mareas negras. A su paso, la atmósfera detonaba, el agua del mar fluía en sentido contrario y el lecho marino destrozado quedaba al descubierto. Desde entre la niebla, la antigua criatura gris, con forma de dragón-león, alzó repentinamente la cabeza. Sus enormes fauces se abrieron, formando un gigantesco agujero negro de decenas de miles de metros de diámetro. ¡Boom! Una inmensa fuerza devoradora se expandió con fuerza. En un radio de decenas de kilómetros, el espacio se hizo añicos. Toda la energía y la materia, incluida el agua del mar, fueron consumidas, formando un tornado negro que devoró cielo y mar por igual. En el centro de este vórtice apocalíptico, el Emperador Dragón permanecía erguido e inmutable. Rayos negros, azules y púrpuras envolvían su cuerpo, aniquilando todo a su paso. Ya fuera el poder tangible de los principios o la fuerza intangible de la gravedad y la succión, todo quedaba destruido e inútil ante ello. Ninguna ley podía hacerle frente. Mientras tanto, a doscientos kilómetros de distancia, el Dragón Colosal Dorado-Azul sobrevolaba el cielo en círculos, dejando escapar un fuerte rugido. ¡Trueno Ígneo, ten cuidado! Has perdido tus habilidades innatas y divinas basadas en principios debido a la petrificación, y solo te queda tu cuerpo, pero mi madre me dijo una vez que jamás debes dejar que te devoren. Si lo hacen, sus leyes internas te refinarán. !Roar! La niebla de abajo se dispersó. Al ver que su succión devoradora no tenía efecto sobre el Emperador Dragón, la antigua criatura extendió su enorme cabeza y se abalanzó hacia adelante con una mordida engañosamente lenta pero mortal. ¡Boom! Su boca se cerró de golpe con colmillos afilados como picos de montaña. El espacio mismo se abrió de un mordisco, formando una grieta enorme de varios kilómetros de ancho. Incluso el vacío fue devorado. Sin embargo, el Emperador Dragón ya se había transformado en un relámpago carmesí, reapareciendo tras el antiguo león de piedra justo cuando sus fauces se cerraban. Ambas garras, envueltas en ocho tipos de relámpagos, golpearon con una fuerza abrumadora. ¡Boom! La niebla estalló bajo el temible golpe. La espina dorsal rocosa de la bestia, que se alzaba como una cordillera, se hizo añicos. Innumerables fragmentos petrificados salieron disparados, formando un cráter de más de un kilómetro de ancho y cientos de metros de profundidad. Ni siquiera el Emperador Dragón pudo evitar mirar de reojo aquella defensa impenetrable. Con su poder actual, podría destrozar la mitad del cuerpo de una bestia titánica en su máximo esplendor con un solo golpe, y derrumbar una cordillera entera. Sin embargo, ahora solo había logrado crear una pequeña abolladura, como cabría esperar de una criatura de tiempos antiguos. !Roar! El antiguo león de piedra lanzó un rugido estremecedor. Al instante, la niebla circundante se alzó violentamente, liberando una fuerza opresiva indescriptible que selló todo entre el cielo y la tierra. Energía, espacio y leyes: todo quedó paralizado bajo el poder de su principio fundamental. Esa era la fuerza de los principios. Sin embargo, el poder actual del Emperador Dragón también había alcanzado el nivel de un titán ancestral. Su dominio negro y rojo chocaba violentamente con la niebla, y ambos explotaban al erosionarse mutuamente. Cuando ese poder primordial cayó sobre el Emperador Dragón, marcas negras recorrieron su cuerpo, formando una capa de energía caótica que neutralizó incluso el poder de los principios. Por supuesto, esto se debía principalmente a que los principios que rodeaban a esta antigua criatura aún eran demasiado débiles, mostrando únicamente un leve rasgo de petrificación. ¡Swish! La hoja de la cola, envuelta en ocho tipos de rayos, rasgó el espacio y desgarró la niebla. Un destello de luz negra y roja impactó con velocidad cegadora la mandíbula inferior del león de piedra. ¡Boom! La piedra se hizo añicos, y una grieta de más de dos mil metros de largo y mil de profundidad se abrió en la mandíbula de la bestia. La fuerza descomunal del devastador golpe sacudió su enorme cuerpo. Poco después, sin embargo, las heridas en su espalda y mandíbula comenzaron a regenerarse visiblemente bajo la espesa niebla blanca. Innumerables rocas aparecieron de la nada, y cada vez más niebla brotó de las grietas de su cuerpo. Mientras la niebla se arremolinaba, una voluntad más peligrosa se agitó dentro del antiguo león. Débiles emociones parpadearon en sus ojos de piedra gris mientras rugía: estaba despertando con fuerza. ¡Cielo! ¡Te devoraré! Con un profundo rugido, el antiguo león se abalanzó sobre sus cuatro patas. La niebla explotó, dispersando el agua del mar en un radio de cien kilómetros. La tierra misma se agrietó y se hizo añicos. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Desde las profundidades de la grieta, innumerables pilares de piedra afilada surgieron hacia el cielo. El firmamento se retorció y se derrumbó, y agujas de kilómetros de largo se desplomaron desde lo alto como lanzas. Al presenciar esta escena, el lejano Dragón Dorado-Azul dejó escapar un rugido de asombro. ¿Cómo es posible? ¡¿Aún puede ejercer el poder supremo de su ley?! ¡Boom! Un brillante rayo negro y rojo se disparó hacia el cielo, desintegrando todo a su paso. Una explosión atronadora resonó cuando el Emperador Dragón reapareció a decenas de miles de metros de altura, revelando su forma entre las nubes que se desmoronaban. !Roar! Contemplando a la antigua criatura que había transformado un área de doscientos kilómetros en un infierno de pilares de piedra, la colosal bestia de color rojo oscuro dejó escapar un rugido salvaje. Un rayo azul brotó de su cuerpo, formando once anillos de relámpagos. Al mismo tiempo, una luz carmesí comenzó a concentrarse en la boca del Emperador Dragón. Las aletas de su lomo irradiaban un brillo creciente y, en un instante, un intenso aura de energía surgió de él. ¡Boom! Un rayo carmesí de cientos de metros de ancho surgió de la boca del Emperador Dragón. Con cada anillo de relámpagos que atravesaba, su aura de energía se duplicaba. Cuando el aliento hubo atravesado los once anillos de relámpagos, el cielo se oscureció. Un pilar de luz rojo y blanco se disparó a través de los cielos, cargado de un poder destructivo supremo, perforando el vacío y formando una capa de brillantez negra a su alrededor. En ese instante, todo sonido se desvaneció y el mundo quedó en silencio. El pilar de luz, aparentemente lento pero incomparablemente veloz, trascendió el tiempo y el espacio al descender directamente sobre el león de piedra. En aquel mundo silencioso, el rayo penetró capa tras capa de niebla blanca, cada una de decenas de kilómetros de espesor. Aplastó pilares de piedra que se extendían como imponentes montañas a lo largo de diez mil metros, y finalmente impactó en el lomo del león de piedra. ¡Boom! La tierra tembló. El Dragón Dorado-Azul y las demás bestias colosales quedaron sordas, con los ojos llenos únicamente de la deslumbrante luz roja y blanca; era como una explosión estelar que liberaba luz y calor infinitos. ¡Cuidado! La Tortuga Dragón de las profundidades bramó alarmada, e inmediatamente fue engullida por la destructiva onda expansiva junto con las otras bestias colosales, todas arrastradas por un tsunami de diez mil metros de altura. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! El cielo y la tierra temblaron. El día y la noche se trastornaron. El aliento, rebosante de energía e impacto apocalípticos, rasgó el cielo y bombardeó sin piedad al león de piedra. Bajo ese fuego de destrucción, la mitad de la cordillera que tenía detrás se derrumbó, se fundió y explotó, desgastándose lentamente. !Roar! El león de piedra desató una temible fuerza de succión con un rugido majestuoso. La tierra en un radio de decenas de kilómetros se desmoronó, y un torrente interminable de tierra y roca fue devorado. Para cuando el devastador aliento del Emperador Dragón finalmente se desvaneció después de más de diez minutos, un enorme cráter de más de cien kilómetros de ancho había aparecido frente al león de piedra. En torno a ella, el mar había desaparecido en cientos de kilómetros. El mundo estaba sumido en una furia destructiva. El lecho marino, ya destrozado, se había fundido en lava bajo las abrasadoras olas. Cuando la explosión se desvaneció, el agua del mar que venía de lejos volvió a entrar con fuerza, inundando la zona con estruendosos tsunamis. Sobre la tierra fundida, el león de piedra alzó lentamente la cabeza hacia el cielo. Allí, una colosal bestia carmesí se erguía imponente, irradiando luz como un sol rojo. Tras apenas unos intercambios, el paisaje a lo largo de cientos de kilómetros había sido devastado por las dos monstruosas criaturas, transformando por completo el terreno. En términos de fuerza, ninguna parecía tener ventaja.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 741

Estás leyendo el capítulo 741 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 14 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.