arrow_back

Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 740 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando la antigua criatura se acercó a menos de mil kilómetros del mundo de la grieta, bajo el lago de lava ardiente, un par de ojos con pupilas verticales doradas se abrieron de repente, irradiando una majestad indescriptible. Su mirada era gélida y distante, como una presencia divina que contemplaba toda la creación. Un aura aterradora descendió. ¡Boom! Todo el mundo de la grieta tembló. El lago de lava, que se extendía a lo largo de varias decenas de kilómetros, entró en erupción violentamente, enviando un tsunami de roca fundida de miles de metros de altura que se precipitó hacia afuera. Un radio de doscientos kilómetros quedó instantáneamente envuelto en un mar de fuego fundido. Los árboles ardieron y las bestias mutantes más débiles aullaron de agonía. La presión abrumadora también sobresaltó al Dragón Colosal Dorado-Azul, que acababa de lograr un avance y estaba despertando lentamente. Su elegante figura se irguió de golpe y se giró hacia la perturbación. En el centro del lago de lava en explosión, una enorme garra negra y roja emergió lentamente del borde de un vacío colosal, azotando la tierra calcinada. Entonces, una figura titánica fue tomando forma gradualmente. Su cuerpo se extendía aproximadamente 1900 metros, como una pequeña cordillera. Sus hombros se elevaban a más de 800 metros de altura, y con solo estar allí, emanaba una opresión sofocante. El Emperador Dragón Destructor aún se encontraba en fase de metamorfosis, pero su nivel ya había alcanzado el de titán. Su aspecto general había cambiado drásticamente. Su cola, que anteriormente tenía una proporción de 5,3 a 4,7, había cambiado a una proporción de 5,5 a 4,5, lo que significa que más de 1.000 metros de su cuerpo eran ahora cola. Su cuerpo seguía siendo robusto y poderoso. Las extremidades traseras eran gruesas y musculosas; las delanteras, afiladas y alargadas. Su cabeza, con forma de dragón divino oriental, ahora lucía aún más feroz e imponente. La melena negra que coronaba su cabeza se había vuelto más larga y brillante, ondeando al viento. Todo su cuerpo estaba cubierto de escamas negras y rojas, cada una del tamaño de una casa y grabada con oscuros patrones en tonos negro dorado y violeta. Tres hileras de aletas dorsales en su lomo semejaban picos montañosos dentados, con espesas crines negras entrelazadas entre ellas, que se extendían hasta la cola. En el extremo, las aletas se fusionaban en afiladas cuchillas negras y rojas, que irradiaban un aura letal y cortante. El par de alas escamosas de su espalda se habían vuelto más pesadas, con bordes afilados como cuchillas. Parecían espadas metálicas aladas, lo que añadía una presencia aún más imponente a su figura. Ahora, tras alcanzar el nivel titánico, el Emperador Dragón lucía mucho más majestuoso y tiránico. Además, poseía una extraña y fluida gracia gracias a la larga melena que coronaba su cabeza y al pelaje que cubría su lomo. La visión hizo que los ojos del Dragón Dorado-Azul se iluminaran; amaba la elegancia por encima de todo. Sin embargo, todo aquello era solo apariencia. En ese instante, las escamas y la melena del Emperador Dragón estaban enroscadas con volutas de energía. Aunque a primera vista parecía negro, una mirada más atenta reveló que estaba imbuido de innumerables colores, como un remolino de caos primigenio: una señal de que las leyes comenzaban a fusionarse. Las ocho leyes avanzadas de alto nivel del Emperador Dragón habían comenzado una fusión preliminar. Bajo su convergencia, un mundo caótico regido por leyes se había formado parcialmente en su interior, emanando silenciosamente un poder indescriptible. Normalmente, el Emperador Dragón no despertaría hasta que su mundo, regido por la ley, se hubiera transformado por completo, momento en el que emergería como una auténtica Bestia Colosal de nivel titánico. Sin embargo... ¡Boom! El mundo entero tembló. El Emperador Dragón apareció en el borde del mundo de la grieta, mirando a lo lejos donde tres bestias colosales nadaban de regreso a toda velocidad, perseguidas por una criatura enorme. Una sola mirada bastó para que reconociera a la antigua criatura que bloqueaba el Paso del Mundo Tres. Al instante, su mirada se tornó aún más fría mientras pensaba: “Ni siquiera te estaba buscando y llegaste a mi puerta por tu propia voluntad. Muy bien, entonces te destruiré por completo hoy mismo”. El Emperador Dragón no había olvidado a la antigua criatura que una vez intentó engullirlo entero. La habría cazado tarde o temprano, aunque no hubiera aparecido ahora. Más allá de la venganza, también sentía curiosidad por esos fracasos petrificados de antiguos espíritus verdaderos, y por si su carne sería comestible. En ese preciso instante, el Dragón Dorado-Azul sobrevoló la zona, emanando una presencia imponente. Sin embargo, ante la presencia del Emperador Dragón, parecía una simple jovencita. Sin embargo, cuando su mirada se posó en la enorme criatura que se encontraba detrás de la orca hembra y las demás, sus ojos se abrieron de par en par. Gruñó en tono de grave advertencia. ¡Trueno Ardiente, esa parece una criatura ancestral! El Emperador Dragón gruñó con calma. Lo sé. No importa. Pronto, las tres bestias colosales que huían llegaron al mundo de la grieta, mirando hacia el cielo que se fracturaba, y luego al gigante negro y rojo que estaba de pie en el borde de la grieta. La Tortuga Dragón de las profundidades dejó escapar un rugido atronador. ¡Trueno Ígneo, justo a tiempo! Esa cosa gigante que nos persigue no ha parado. ¡Mátala! Sintiendo el aura aplastante y distorsionadora del Emperador Dragón, la Serpiente de Nueve Cabezas rodó violentamente sobre la superficie del mar, lanzando un coro frenético de rugidos. ¡Ao Ba, vénganos! ¡Esa maldita cosa casi me mata del susto! ¡Es espantoso; todavía me tiembla la cola! El Emperador Dragón era el pilar de estas bestias colosales. Mientras estuviera allí, no sentían miedo, por muy aterrador que fuera el enemigo. Incluso la orca hembra, que acababa de creer que el Emperador Dragón no sería lo suficientemente fuerte, no pudo evitar exhalar aliviada al ver la majestuosa y dominante figura del Emperador Dragón. !Roar! La antigua criatura, que había estado controlando su ritmo y guiando al trío, se detuvo de repente. Desde lo más profundo de su cuerpo agrietado, semejante a una montaña, resonó un rugido profundo y atronador. Ante la colosal bestia negra y roja que ahora había alcanzado el nivel titánico, la antigua criatura tembló. Grietas se extendieron por su piel pétrea y un aura ominosa surgió. Era como si algo terrible despertara en su interior. Al mismo tiempo, comenzó a murmurar inconscientemente, su voluntad irradiando en una tormenta de caos. El cielo... te... comerá... Cuando el Emperador Dragón sintió las leyes emanando de la criatura, sus ojos se encendieron con sed de batalla. Su melena negra ondeó sin viento, incendiándose con llamas. A ambos lados de su cabeza, tres pares de cuernos plumosos de color rojo cristalino brillaban con un fulgor deslumbrante, acentuando su porte noble y feroz. ¡Retrocedan todos!, gruñó mientras salía lentamente del mundo de la grieta. Al instante, un aura monstruosa emanó de su cuerpo, una que hizo temblar incluso los cielos y la tierra. ¡Boom! Una luz roja sin límites iluminó el mundo. Arcos de relámpagos negros y rojos rasgaron el cielo como heridas sangrantes que se negaban a cicatrizar. Bañado en el resplandor carmesí, el cuerpo del Emperador Dragón se expandió rápidamente” los huesos crujieron, los músculos se contrajeron” hasta que se reveló un gigante de color rojo intenso que se extendía a lo largo de cuatro mil metros. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Su aura, comparable a la de un titán ancestral, hizo temblar el cielo. El mar se desató en tsunamis de mil metros de altura, arrasando un radio de cien kilómetros de lecho marino abierto al colapsar el fondo oceánico. Dentro de la luz rojo sangre, el espacio mismo se hizo añicos como el cristal, desvaneciéndose en una zona de destrucción negra y roja de decenas de kilómetros de ancho: un mundo de aniquilación. Erguido en medio de ese vacío, el Emperador Dragón, ahora de más de tres mil metros de altura, estaba envuelto en rayos negros, rojos, dorados y violetas, que irradiaban un aura apocalíptica. Se asemejaba a una bestia primordial de destrucción, una que encarnaba la ruina misma. Su sola presencia lo aplastaba todo: el espacio, la materia, la voluntad. Detrás de él, en el infinito resplandor rojo, una proyección del Mundo Rojo Oscuro comenzó a formarse una vez más, más nítida que nunca. En aquel mundo donde solo existían la luz roja y la destrucción, apareció una figura aterradora de decenas de miles de metros de largo, que irradiaba un aura capaz de sumir en la desesperación a todos los seres vivos. La inmensa figura se alzaba envuelta en una niebla carmesí. Su cabeza borrosa, semejante a una montaña, se inclinó levemente, e instantáneamente, una mirada terrible atravesó el tiempo y el espacio, fijándose en el Emperador Dragón. Entonces, una poderosa voluntad resonó en el vacío, retumbando en las profundidades de su consciencia. ¿Deseas convertirte en mi Enviado Rojo Oscuro y sembrar la destrucción en mi nombre? El Emperador Dragón dejó escapar un rugido bajo y atronador que hizo temblar cielo y tierra. Todavía no. Déjenme acabar primero con esta cosa.
Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela)

Continúa leyendo

Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela)

Capítulo 741

Siguiente Capítulo ›

Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 740

Estás leyendo el capítulo 740 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.