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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 670 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras el aura de Chen Chu seguía creciendo, la grieta en el cielo se expandió una vez más, extendiéndose a lo largo de setecientos kilómetros. En un instante, el poder opresivo del cielo y la tierra se intensificó de nuevo. En medio de la fuerza extrema que comprimió la atmósfera en ondas de choque blancas concéntricas, una Bestia Colosal de dos mil metros de longitud emergió de las profundidades de la grieta. Esta bestia, formada de rayos negros, tenía dos cuernos en la cabeza, el cuerpo cubierto de escamas superpuestas y una forma que recordaba a un qilin, pero mucho más salvaje. Los rayos que se enroscaban alrededor de su cuerpo se asemejaban al legendario Hou[1]. En el momento en que apareció este antiguo y feroz Hou, un aura de terror puro” una que una vez devoró a verdaderos dragones” se extendió por todo el mundo. Bajo esa presencia devoradora de dragones, el poder dracónico que residía en Chen Chu tembló levemente, como si se reprimiera instintivamente. Sin embargo, al instante siguiente, un poder ilimitado brotó de su interior. !Roar! El rugido atronador de un dragón resonó por cielo y tierra. Escamas negras y rojas de dragón emergieron sobre el cuerpo de Chen Chu, y su aura se desbordó. En ese instante, emanaba la presencia de una bestia tiránica y curtida en la batalla, con forma humana. Según la leyenda, el Hou se alimentaba de dragones, disfrutando especialmente devorando sus cerebros. Era un depredador supremo, de una ferocidad sin igual. Sin embargo, el linaje de dragón de Chen Chu no pertenecía a un dragón cualquiera. Provenía de su colosal avatar bestial y poseía el linaje de un dragón de nivel emperador, la cúspide de su especie. Por lo tanto, ignoró por completo la represión natural de su supuesto depredador. ¡Boom! Los truenos crepitaban en el cielo mientras el colosal Hou, tan vasto como una cordillera, avanzaba con pasos atronadores. Con cada movimiento, la atmósfera, la energía trascendente e incluso el espacio mismo se comprimían hasta convertirse en una solidez tangible. Desde lejos, parecía como si esta bestia fulminante estuviera rodeada por capas y capas de tsunamis translúcidos, que surgían a su paso por los cielos. Incluso el Rey de la Espada Brillante sintió cómo sus pupilas se contraían bruscamente al presenciar aquello. Dejando a un lado la fuerza destructiva de la bestia relámpago, la mera presencia de los tsunamis de compresión espacial de miles de metros de ancho que la rodeaban era aterradora hasta límites insospechados. Ni siquiera él estaba seguro de poder atravesar esas capas de espacio comprimido. Para un cultivador común del Noveno Reino Celestial, el mero hecho de tocarlas significaría la aniquilación instantánea. ¡Boom! Chen Chu” de tres rostros, seis brazos y una altura de doscientos metros” se transformó en una estela de luz dorada y azul que se elevó hacia los cielos. En sus manos, su alabarda de quinientos metros de largo resplandecía con un brillo dorado y azul entrelazado. La compresión de dos leyes superiores era tan intensa que la alabarda parecía haberse transformado por completo en luz pura, irradiando un brillo indescriptible. ¡Boom! Impulsada por dos leyes superiores, la pesada y descomunal alabarda atravesó los tsunamis espaciales, avanzando con un ímpetu imparable. Se transformó en un rayo de luz dorado y azul de dos mil metros de largo, que se dirigió directamente hacia la bestia del rayo. !Roar! El Hou dejó escapar un rugido ensordecedor. En un instante, una interminable cascada de rayos negros surgió de él. Por dondequiera que pasaban, las mareas espaciales condensadas en un radio de kilómetros se volvían rígidas e inmóviles. Sin embargo, a diferencia de antes, no hubo ninguna explosión estremecedora ni ningún impacto de destrucción devastador. Bajo el resplandor de los rayos negros, el espacio mismo se hizo añicos como un frágil espejo, fragmentándose en incontables pedazos reflectantes en un abrir y cerrar de ojos. La destrucción formó una región devastadora de varios kilómetros de diámetro. En medio de esta fuerza cataclísmica, que recordaba al colapso de mundos, la luz de la alabarda se desintegró y las barreras planas de cuatro capas que rodeaban a Chen Chu se agrietaron con vetas de fisuras negras. ¡Boom! La Barrera Absoluta se derrumbó y Chen Chu dejó escapar un gemido ahogado. Numerosas grietas aparecieron en su verdadera forma, cubierta de escamas de dragón negras y rojas perfectamente integradas a su armadura de batalla. Sus brazos y rostro también estaban marcados por largas y estrechas marcas de sangre. A pesar de ser una manifestación de rayos, los rayos negros del antiguo y feroz Hou no se caracterizaban por un calor abrasador ni por una destrucción pura; encarnaban una fuerza aplastante absoluta. A pesar de que su carne era más resistente que la barrera planar, Chen Chu resultó levemente herido bajo el poder que destrozó el espacio mismo y disolvió las leyes. Chen Chu suspiró levemente. "Como era de esperar de este tipo de tribulación, no puede subestimarse." Mientras hablaba, las grietas de su cuerpo desaparecieron a una velocidad imperceptible a simple vista, devolviéndole su estado original en un instante. Luego, su mirada se dirigió hacia el abismo furioso que se extendía ante él. Allí, un rayo negro de varios metros de largo parpadeaba y se retorcía, irradiando el poder puro del origen de la ley. En el momento en que Chen Chu agarró el rayo negro, todo su cuerpo quedó inmediatamente envuelto en un denso relámpago negro, mientras que debajo de él, una pupila vertical negro-dorada, una manifestación de la ley del vacío, se fusionó con su ser. ¡Boom! El aura de Chen Chu estalló una vez más. Su verdadera forma de Dios Demonio se expandió más allá de los 250 metros, volviéndose su presencia aún más opresiva. ¡Zas! ¡Zas! Alrededor de su forma de tres rostros y seis brazos, se manifestaron energía del vacío negro, llamas doradas y rayos azules, formando tres cadenas tangibles de secuencia legal que lo rodeaban y irradiaban un aura majestuosa y sagrada. Mientras se desarrollaba cada tribulación celestial, incontables cultivadores y Nuevos Humanos en la ciudad flotante de abajo observaban con asombro y admiración, con los ojos ardiendo de fervor. Demasiado poderoso. ¡Boom! Por encima del cielo, la grieta continuó expandiéndose hasta alcanzar una extensión colosal de novecientos kilómetros, asemejándose a un abismo negro y rebosante de una fuerza aún mayor de poder divino. Ante tal poderío, incontables corazones temblaron de miedo. Los cultivadores por debajo del Séptimo Reino Celestial palidecieron, incapaces de soportar la creciente presión, y se desmayaron al instante. En apenas unos instantes, más de cien mil personas cayeron. ¡Tararear! La barrera energética situada sobre la ciudad flotante brilló con intensidad, engrosándose aún más para bloquear la mayor parte de la presión que permeaba los cielos y la tierra. "Así es como se ve el ascenso de un rey... Qué aterrador." "Sí... Solo la presión ya dificulta la respiración..." Muchos cultivadores suspiraron aliviados, aunque su conmoción no desapareció. En lo profundo de la oscura grieta, se congregaron innumerables luces, formando la vaga silueta de un complejo palaciego celestial. Sobre la indistinta escalinata del palacio, emergió un fantasma colosal de más de diez mil metros de altura, avanzando sobre el fluir del tiempo. Descendía de un pasado remoto, exudando una indescriptible majestad imperial. ¡¿Cómo es posible?! ¡Esa es la tribulación del antiguo emperador! La expresión del Rey Celestial Jiuyou cambió drásticamente. La figura difusa del emperador bajó lentamente la mirada, observando a Chen Chu. En ese instante, una escalofriante sensación de peligro inminente lo invadió. ¡Boom! Los cielos se desplomaron y el mundo entero tembló violentamente. Con un simple gesto de la mano del emperador, un colosal sello imperial dorado, de miles de metros de tamaño, descendió del cielo, irradiando un poder capaz de subyugar al mundo y aplastar la eternidad. Bajo el sello dorado, vastas extensiones del espacio se hicieron añicos al instante, aniquilando todo a su paso. La fuerza abrumadora creó una marea interminable de destrucción oscura que descendía sin cesar sobre el mundo. Mientras el cielo amenazaba con derrumbarse, Chen Chu permaneció inmóvil, sin mostrar el menor rastro de tensión. El rostro de la derecha se inclinó ligeramente hacia arriba con los ojos cerrados. Su expresión era gélida, y en el rabillo del ojo afloraron inscripciones negras de la ley divina. De repente, abrió los ojos de golpe. ¡Boom! Con una amplificación de dieciséis veces, sus pupilas verticales negro-doradas, condensadas con la ley del vacío, se fijaron en la destrucción descendente. ¡Crack! ¡Crack! El sello imperial dorado comenzó a agrietarse. Las grietas se extendieron como una telaraña, cubriendo todo el sello en un instante. ¡Boom! Una cegadora explosión dorada estalló en el cielo, formando una enorme onda expansiva dorada que se extendió a lo largo de decenas de kilómetros. Por dondequiera que pasaba, el espacio se fracturaba y detonaba, sacudiendo cielos y tierra. En medio del rugido del viento, Chen Chu permaneció firme, con su alabarda en mano. Tras asestar el golpe que aniquilaba el vacío, el rostro de la derecha cerró lentamente los ojos. Chen Chu se alzaba imponente ante el pasado ancestral, majestuoso en los cielos. Su aura se tornó aún más opresiva mientras vientos violentos aullaban a su alrededor, haciendo que su cabello negro ondeara salvajemente en la tormenta. Al romperse el sello imperial dorado, volutas de energía blanca celestial descendieron del cielo, rodeando la figura de Chen Chu y haciéndolo parecer aún más divino y trascendente. Al completarse la cuarta etapa de la tribulación del antiguo emperador, la puerta de la muerte, que se alzaba en las profundidades del vacío, tembló violentamente. Se transformó en una cadena gris de leyes que penetró en el cuerpo de Chen Chu. ¡Boom! Con la fusión de la cuarta ley de alto nivel, la verdadera forma de Chen Chu se expandió una vez más, alcanzando los trescientos metros. Al mismo tiempo, un aura sagrada y divina emanó de su ser, extendiéndose sin fin. Innumerables cultivadores que se encontraban abajo estaban embargados de emoción, sus rostros iluminados de júbilo. ¡Lo logró! ¡Condensó con éxito su forma fusionada con la ley! Ahora, siempre y cuando su alma experimente la transformación a través del origen de la ley dentro de su cuerpo y evolucione hacia un alma divina, entonces… ¡Boom! Justo cuando las decenas de miles de cultivadores avanzados de la ciudad flotante pensaban que el avance había concluido, una oleada ilimitada de presión espiritual surgió de Chen Chu. Detrás de él, se materializó una imponente figura de trescientos metros de altura, ataviada con una túnica imperial y portando la Corona Imperial de los Veinticuatro Cielos. En su mano sostenía un sello imperial negro. ¡Whoosh! Llamas negras, grises, doradas y azules ardían sobre el cuerpo de Chen Chu: los orígenes mismos de la ley que acababa de condensar. Mientras estas leyes ardían, su Forma de Emperador del Alma Verdadera comenzó su transformación, evolucionando hacia un alma divina inmortal e inagotable. Al mismo tiempo, su verdadera forma espiritual y su verdadera forma de tres rostros y seis brazos se fueron acercando gradualmente. La fusión emanaba un aura de plenitud sin parangón y poder ilimitado. ¡Boom! 1. Hou es una criatura legendaria china y uno de los hijos del Rey Dragón. ☜
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 670

Estás leyendo el capítulo 670 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.