Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 669 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al disiparse el pilar dorado del rayo, la opresiva fuerza de la tribulación celestial que había asolado el mundo también disminuyó. Sin embargo, la enorme presión dejó conmocionados a los cientos de miles de cultivadores de la ciudad flotante, cuyas mentes temblaron durante largo rato antes de que pudieran recobrar la compostura.
Muy por encima, a decenas de miles de metros de altura, Chen Chu permanecía de pie, con su alabarda en mano, en el oscuro pasaje que se cerraba lentamente. Una barrera cristalina y transparente centelleaba a su alrededor, protegiéndolo de la furiosa tormenta del vacío y emanando un aura de absoluta inmovilidad.
La escena dejó a muchos cultivadores avanzados completamente atónitos.
¡Increíble! ¡Enfrentó la adversidad de frente sin sufrir una sola herida! Innumerables espectadores abajo quedaron maravillados.
Los rayos dorados de antaño habían sido de un poder inimaginable, su fuerza destructiva alcanzaba un nivel casi mítico. Además, poseían una fuerza estremecedora que atacaba directamente el alma.
Tales ataques resultaban peligrosos para la mayoría de los cultivadores. Actualmente, la investigación de la Federación sobre las artes de cultivo relacionadas con el alma seguía siendo limitada, y las existentes eran extremadamente difíciles de dominar.
La mayoría de los expertos del Noveno Reino Celestial solo habían logrado condensar el poder del alma y carecían de los medios para luchar con él o defenderse de los ataques basados en el alma, y mucho menos para resistir el devastador impacto de la fuerza que sacudió el mundo.
Mientras los de abajo permanecían en un silencio atónito, en lo alto del cielo, Chen Chu exhaló lentamente, reprimiendo la leve turbulencia en su vitalidad.
Como habilidad divina, la Barrera Absoluta continuaría fortaleciéndose a medida que avanzara su cultivo.
Además, la expansión de su dominio a un diámetro de trescientos kilómetros había amplificado enormemente el poder de la Fuerza Mundial, formando barreras cristalinas de poder planar de cuatro capas. Esto le otorgó una defensa sin parangón, haciéndolo prácticamente invulnerable a la mayoría de los ataques de nivel mítico.
Esta era la ventaja abrumadora de haber alcanzado la cima absoluta en todos los aspectos: ninguna debilidad.
En el turbulento vacío que lo rodeaba, emergieron tenues destellos de energía dorada pura. En el instante en que aparecieron, cada célula del cuerpo de Chen Chu se estremeció con un intenso deseo de absorberlas.
Esa energía. Sus ojos centellearon al observar los diez filamentos flotantes de esencia dorada. De ellos emanaba un poder similar a la energía creadora exhalada por el Pequeño Dragón Púrpura, aunque sutilmente distinto.
Sin dudarlo, Chen Chu extendió la mano hacia los mechones dorados. Una fuerza invisible los atrajo hacia él, introduciéndolos en su cuerpo.
¡Boom!
En el momento en que la energía dorada se fusionó con su ser, el sol radiante formado por la ley de la Gran Llama Solar Celestial que se encontraba detrás de él estalló con un brillo deslumbrante, impactando violentamente contra él.
Al instante, una energía trascendente se propagó por los cielos y la tierra. En medio del gran sol, la forma de Chen Chu se expandió rápidamente, transformándose en un dios demonio de 150 metros de altura con tres rostros y seis brazos.
Al mismo tiempo, el sol dorado y ardiente que brillaba en lo alto se comprimía continuamente, fusionándose con su verdadera forma de Dios Demonio. Su aura creció exponencialmente, rompiendo instantáneamente la barrera entre la trascendencia y el nivel mítico.
En ese momento, Chen Chu había ascendido verdaderamente al rango de rey mítico, ejerciendo un dominio supremo sobre la Gran Llama del Sol Celestial, una ley de alto nivel.
Además, bajo la influencia de la energía dorada de la creación, su cultivo se estabilizó instantáneamente. A diferencia de otros reyes recién ascendidos, no necesitó retirarse a la soledad durante meses para consolidar su reino.
Antes de que pudiera familiarizarse por completo con su nuevo poder, una presión aún mayor se extendió repentinamente por el cielo.
Una enorme grieta, semejante a un ojo negro como la boca del lobo, se abrió aún más, expandiéndose rápidamente hasta abarcar más de quinientos kilómetros. Desde sus profundidades, surgió un deslumbrante resplandor blanco.
Llamas blancas e infinitas se arremolinaban violentamente, confluyendo en una espada larga llameante de dos mil metros de longitud.
Pero aquello no fue el final. En medio del interminable mar de llamas blancas, emergió una bestia enorme, cuyo cuerpo estaba compuesto enteramente de fuego: una entidad colosal con una envergadura de más de cinco mil metros.
¡Crii!
La colosal bestia de llamas blancas, con forma de fénix, lanzó un grito penetrante que resonó en los cielos. En un instante, una presión divina y feroz, impregnada de majestad ancestral, se extendió por toda la tierra.
¡Boom!
En el preciso instante en que el Fénix de Llama Blanca descendió, la energía trascendente en un radio de cientos de kilómetros surgió con furia, elevándose en espiral hacia el cielo para formar un enorme vórtice de energía.
Al colisionar la energía trascendente y arremolinada con las llamas blancas, se produjo una ignición instantánea que prendió fuego a todo el cielo. En cuestión de segundos, las llamas blancas envolvieron los cielos, irradiando un calor insoportable.
Abajo, presenciando cómo el cielo era consumido por un vórtice de fuego que abarcaba decenas de kilómetros, numerosos cultivadores de alto nivel tragaban saliva con nerviosismo, con los ojos llenos de conmoción y terror.
¡Crii!
Con otro grito ensordecedor, el Fénix batió sus alas llameantes. Empuñando la espada luminosa en su pico, se lanzó desde el cielo, envuelto en un mar de llamas blancas, descendiendo como un presagio apocalíptico.
Aunque este ataque no contenía un golpe devastador, la mera supresión del linaje por parte de una antigua bestia mítica bastó para hacer temblar las piernas de incontables cultivadores. Muchos cayeron al suelo involuntariamente.
Era un miedo instintivo, enterrado profundamente en sus genes: el terror primigenio de enfrentarse a un gobernante legendario del cielo y la tierra de un pasado lejano, resucitado ahora en este momento.
!Roar!
El poder opresivo de la bestia mítica desencadenó una reacción explosiva en el cuerpo de Chen Chu. En un instante, un rugido de dragón resonante brotó de su interior. Un poder dracónico feroz estalló, disipando la presión del fénix.
¡Boom!
La atmósfera tembló violentamente. En manos de Chen Chu, su alabarda irradiaba un brillo dorado, imbuida de la ley de la Gran Llama del Sol Celestial. El arma se alargó hasta convertirse en una alabarda dorada de dos mil metros de largo, que se elevaba hacia el cielo.
Todas las miradas se fijaron en el inminente choque. En un abrir y cerrar de ojos, la alabarda dorada llameante chocó de frente con el Fénix de Fuego Blanco.
¡Boom!
Una explosión cataclísmica estalló cuando el verdadero poder de Chen Chu, con sus propiedades detonantes únicas, se acumuló sobre sí mismo. El resultado fue una compresión extrema de las llamas celestiales, que detonaron con una fuerza inimaginable. El Fénix de Llama Blanca y la luz de su espada fueron aniquilados en un instante.
La energía liberada fue tan inmensa que parecía como si un sol dorado y blanco de diez kilómetros de ancho se hubiera materializado repentinamente en el cielo, iluminando el mundo entero con su infinito resplandor y calor.
Alrededor de ese sol abrasador, un anillo de llamas blancas se expandió, abarcando decenas de kilómetros. Destrozó el vórtice de nubes de tormenta que se había formado durante el avance de Chen Chu, con un impacto estremecedor.
La onda expansiva, cargada de vientos abrasadores, descendió del cielo, incinerando todo a su paso.
Sin embargo, cuando la abrasadora onda expansiva se acercó a los tres mil metros de la ciudad flotante, surgió una barrera de energía azul que envolvió todas las direcciones y protegió a las personas y los edificios que se encontraban dentro.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
La furiosa tormenta de calor se estrelló contra la barrera, provocando una deslumbrante explosión de energía. Los ensordecedores rugidos del impacto resonaron en el cielo, haciendo temblar los cimientos.
A medida que la explosión de fuego en el cielo se disipaba gradualmente, la imponente figura de Chen Chu” de tres rostros, seis brazos, divina y demoníaca” quedó al descubierto. No lejos de él, una llama blanca flotaba silenciosamente, irradiando un brillo puro.
Con un leve gesto de su mano, una fuerza invisible atrajo la llama blanca hacia él. Esta se posó en su palma y se fusionó instantáneamente con su cuerpo.
¡Zas!
En el instante en que la llama se fusionó con él, una oleada de poder intangible lo inundó por completo. Su nueva forma verdadera, condensada por la ley, se volvió aún más formidable.
Lo más importante es que, bajo la influencia de esta energía de llama blanca, tanto su vitalidad física como su poder y habilidades se volvieron significativamente más activos, como si hubieran sufrido una profunda purificación.
!Roar!
Abajo, un dragón de relámpagos” manifestado por la Ley Divina del Relámpago de las Mil Tribulaciones” lanzó un rugido ensordecedor. Brillaba con una luz deslumbrante antes de abalanzarse sobre Chen Chu. En el instante en que se fusionó con su cuerpo, su aura estalló de nuevo, alcanzando niveles sin precedentes.
Envuelto en relámpagos entrelazados, la verdadera forma de Chen Chu continuó expandiéndose, y su presencia se volvió cada vez más abrumadora. La fuerza opresiva de su existencia se intensificó tanto que el espacio circundante crujió audiblemente, luchando por soportar el peso de su poder.
Arriba, el Rey Celestial Jiuyou observó la figura de doscientos metros de altura en el cielo, cuyo aura superaba con creces la de los cultivadores comunes de nivel mítico. Una sonrisa se dibujó en su rostro.
“La fuerza de Chen Chu es aterradora. Lo que para otros creadores de mundos sería una peligrosa tribulación celestial mítica, se ha convertido para él en una oportunidad de transformación.
“Absorber sucesivamente dos tipos de poder de origen de tribulación no solo estabilizó su reino recién traspasado, sino que también templó su verdadera forma condensada por la ley, completando su primer refinamiento.”
“En efecto” dijo el Rey de la Espada Brillante Mu Jun, asintiendo con admiración.
Convertirse en creador de mundos era sumamente difícil, ya que su atención se centraba por completo en comprender los misterios del mundo y condensar mundos planares.
En consecuencia, en circunstancias normales, su verdadera forma trascendente, técnicas de batalla y artes de cultivo eran inferiores a las de los cultivadores del noveno Reino Celestial en su máximo nivel. Esto hacía que las tribulaciones fueran aún más peligrosas.
Sin embargo, para Chen Chu, cuyo poder de combate en la etapa final del Noveno Reino Celestial ya rivalizaba con la cima del nivel mítico, esta tribulación se había convertido en una oportunidad en lugar de una calamidad.
La esencia de una tribulación celestial mítica era en realidad una resonancia entre las leyes del mundo mítico y un individuo cuya fuerza había superado los límites convencionales tras un avance significativo.
Así pues, cuanto más fuerte era el individuo, mayor era el poder de la tribulación. Sin embargo, su fuerza permanecía dentro del ámbito mítico y no sobrepasaba los límites establecidos.
Si así fuera, ya no sería una tribulación, sino un exterminio divino.

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Estás leyendo el capítulo 669 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.