Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 659 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras las dos bestias colosales desataban su devastadora fuerza una contra la otra, el Dapeng cerró repentinamente las garras de sus enormes y doradas uñas. En ese instante, la ley Vajra que rodeaba el cuerpo del Emperador Dragón Destructor emitió un crujido seco y quebradizo.
Entonces fue destrozado.
Como Dapeng, una colosal bestia aviar que dominaba los cielos, su pico y garras eran sus armas más letales, de una agudeza sin parangón. Al alcanzar el nivel de titán, este poder se había vuelto aún más letal.
Bajo esas mismas garras, incontables bestias colosales de sangre dracónica habían sido destrozadas. De un solo zarpazo, incluso el espacio mismo se desmoronaba, haciendo de su poder algo verdaderamente aterrador.
Sin embargo, cuando una sola garra” cada una de más de cien metros de largo” atravesó la ley Vajra y se posó sobre la armadura de escamas negras y rojas que cubría el antebrazo del Emperador Dragón, solo produjo un chirrido estridente, acompañado de chispas que volaban en todas direcciones.
La mirada del Dapeng se oscureció al contemplar las escamas completamente intactas del Emperador Dragón.
¡Zas!
El Emperador Dragón exhaló una ráfaga de aire abrasador, enviando ondas de choque a través de los alrededores. Sus pupilas doradas y verticales permanecieron heladas, y de sus feroces fauces surgió un profundo y gutural rugido. !Roar! ¿Has terminado?
!Roar!
Con un rugido atronador, todo el cuerpo del Emperador Dragón se tensó, sus músculos se hincharon mientras una fuerza descomunal brotaba de su interior. Agarró las garras del Dapeng y las estrelló contra el suelo.
¡Boom!
Bajo la fuerza descomunal del Emperador Dragón, la enorme bestia dorada fue arrojada violentamente del cielo. Como un meteoro llameante, se precipitó directamente al océano.
¡Boom!
El mar se desplomó al instante, dejando al descubierto el lecho marino a miles de metros de profundidad. En el momento en que el Dapeng impactó contra el fondo marino, la tierra misma tembló y se fracturó. Una luz dorada cegadora estalló mientras una erupción de roca fragmentada, limo y agua se elevaba hacia el cielo.
Desde la distancia, parecía como si un colosal anillo de agua hubiera aparecido en medio del océano. Se elevó con fuerza decenas de miles de metros antes de precipitarse en enormes cascadas, y su ímpetu hizo temblar los cielos.
Todo esto ocurrió en cuestión de instantes.
¡Boom!
Desde las profundidades del océano, estalló una violenta explosión de ondas de choque, seguida de una feroz oleada de aura. Un destello dorado se elevó hacia el cielo a velocidades supersónicas, precipitándose directamente hacia el Emperador Dragón.
Ahora, el enorme pico afilado como una navaja del Dapeng irradiaba una luz dorada abrumadora, tan brillante que parecía atravesarlo todo. Su aura estaba llena de una fuerza penetrante.
Al batir sus alas, el espacio circundante colapsó, fragmentándose en incontables pedazos translúcidos. Bajo la influencia de la ley del oro, estos fragmentos espaciales se transformaron en proyectiles dorados con forma de flecha, disparados en una ráfaga implacable.
¡Boom!
Decenas de miles de fragmentos espaciales se fusionaron en una tormenta dorada de destrucción, arremolinándose alrededor del Dapeng mientras se abalanzaba sobre el Emperador Dragón, y su ímpetu sacudió los cielos y la tierra.
Sin embargo, lo que le esperaba para su ataque era una cola afilada de seiscientos metros de largo, de color negro y rojo.
Una luz dorada-púrpura resplandecía a lo largo del filo de la hoja, irradiando un calor abrasador y una energía afilada como una navaja, tan intensa que incluso el espacio mismo se desgarraba, reduciendo todo a su paso a una nada similar al vacío.
El verdadero terror radicaba en la fuerza comprimida sobre el filo de la hoja: una integración del Sol Dorado Abrasador del Cielo y la Corrosión, dos leyes de alto nivel fusionadas a la perfección.
Una Bestia Colosal de nivel titán era poderosa no solo porque su cuerpo estaba en perfecta armonía con sus leyes completamente dominadas, formando su propio mundo legal, sino también porque podía fusionar múltiples leyes.
Esto era distinto de los campos del dominio de la ley que podían formar los reyes celestiales humanos o los grandes reyes demoníacos. Se trataba de una fusión en los orígenes de la ley: una convergencia de múltiples leyes que podía amplificar el poder hasta diez veces.
Cuanto mayor sea el nivel legal y mayor el número de leyes fusionadas, mayor será el poder explosivo resultante.
Por eso la forma rojo oscuro del Emperador Dragón era tan poderosa: no solo mejoraba su fuerza fundamental y sus habilidades innatas, sino que también le permitía fusionar todos sus poderes internos en una explosión de fuerza suprema.
Entre sus muchas habilidades, una destacaba: la Toxina Mortal del Vacío Púrpura, una habilidad nacida del veneno que poseía la característica especial de la Fusión del Vacío. Esta habilidad le permitía fusionarse a la perfección con otras habilidades y leyes trascendentes.
Aunque esta habilidad parecía insignificante hasta ahora, en realidad era inmensamente poderosa. Simplemente, el Emperador Dragón poseía demasiadas habilidades abrumadoras, lo que provocó que pasara desapercibida.
Ahora, imbuida del poder de dos leyes superiores, la hoja de cola rasgó el espacio con una fuerza apocalíptica. Una estela de vacío ennegrecido se extendió por el cielo, descendiendo a una velocidad indescriptible.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Como la hoja de un maestro espadachín, la cola cambió de ángulo docenas de veces en un abrir y cerrar de ojos, barriendo los fragmentos espaciales dorados que se acercaban y reduciéndolos a la nada, para luego atacar el pico del Dapeng.
¡Boom!
La extrema compresión de las leyes del oro y las leyes de fusión dorado-púrpura colisionaron, dando lugar a una explosión cegadora. Un estallido masivo de energía se propagó hacia el exterior, formando un halo aún más deslumbrante de fuerza destructiva.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
En medio de las violentas ondas expansivas, miles de fragmentos espaciales dorados rasgaron el cielo alrededor del Emperador Dragón, atravesando los firmamentos y destrozando las oscuras nubes de tormenta a decenas de miles de metros de altura.
Al mismo tiempo, la fuerza aterradora del contragolpe fue tan inmensa que incluso el Emperador Dragón se vio obligado a retroceder unos pasos, con sus garras aplastando el espacio bajo sus pies. El Dapeng también salió despedido hacia atrás mientras sus alas temblaban violentamente.
¡Crii!
A cien kilómetros de distancia, el Dapeng lanzó un grito salvaje, rodeado por un aura dorada que parecía un infierno en llamas. Su mirada sobre el Emperador Dragón estaba ahora llena de furia y gravedad. Una profunda cicatriz de cien metros de largo había sido grabada en su afilado pico dorado.
Mientras tanto, en la punta de la cola del Emperador Dragón, un tramo de cien metros de su hoja había sido completamente cercenado. Era evidente que ninguno de los dos bandos había logrado imponerse en este intercambio.
Mientras un resplandor dorado giraba alrededor del pico del Dapeng, la herida cicatrizaba rápidamente y el hueso se regeneraba a una velocidad asombrosa.
Asimismo, la porción cercenada de la hoja de la cola del Emperador Dragón fue restaurada instantáneamente bajo el poder de la Fuente de la Vida.
En este nivel de combate, las heridas comunes no suponían ningún peligro para estas bestias colosales. Solo las lesiones que afectaban al alma, la voluntad o la esencia vital podían causar verdadero daño.
Por un breve instante, se miraron en silencio. Luego, sin previo aviso, el Dapeng batió sus enormes alas. En un instante, su colosal cuerpo desapareció de su posición, reapareciendo como un destello de luz dorada que rodeaba al Emperador Dragón a gran velocidad.
Esta era la estrategia de caza natural del Dapeng: rodear a su presa mientras buscaba la oportunidad perfecta para asestar el golpe mortal.
Inicialmente había asumido que la colosal bestia negra y roja que tenía delante solo se encontraba en la etapa intermedia del nivel mítico, pero después de presenciar su abrumador poder de combate” capaz de enfrentarse directamente a ella sin estar en desventaja” el Dapeng se lo tomó muy en serio.
Mientras tanto, el Emperador Dragón permanecía firme en el cielo a una altitud de diez mil metros, rodeado por su mundo legal multicolor e inmóvil como una montaña inquebrantable.
¡Crii!
De repente, un estallido de luz dorada surgió en la distancia. El Dapeng abrió su pico y liberó un devastador rayo de energía, cuya aura afilada y destructiva rasgó el vacío.
¡Boom!
Con toda la fuerza de una Bestia Colosal de nivel titánico, el ataque hizo temblar los cielos. Un rayo dorado de cien metros de espesor se lanzó hacia adelante, atravesando el espacio en un instante y colisionando con el mundo legal del Emperador Dragón.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
El mundo legal se estremeció violentamente. Al atravesar el rayo sus capas, un resplandor deslumbrante y un inmenso poder legal brotaron hacia afuera, enviando ondas de choque por todo el campo de batalla.
Sin embargo, a pesar de no estar completamente fusionado, el mundo legal del Emperador Dragón seguía siendo inmensamente resistente. Para cuando el ataque de aliento dorado alcanzó al Emperador Dragón, este ya se había debilitado capa por capa, reduciéndose su diámetro a poco más de cincuenta metros.
¡Boom!
Una brillante explosión dorada estalló, pero el Emperador Dragón, con calma, alzó su garra derecha, bloqueando el ataque por completo. Permaneció inmóvil dentro del radiante aliento dorado, completamente impasible.
Sobre la cabeza del Emperador Dragón, el Pequeño Dragón Púrpura, de apenas dos metros de largo, agitaba con entusiasmo sus diminutas garras. ¡Eeya! ¡Eeya! ¡A la carga! ¡Matad a esa bestia inmunda!
El repentino y infantil grito del Dragón Púrpura desentonaba un tanto en medio de la batalla cataclísmica.
Mientras celebraba, el cuerpo del Emperador Dragón sufrió una transformación repentina. Los relámpagos negros y las llamas que lo rodeaban se desvanecieron, reemplazados por una luz transparente de ley que envolvía todo su ser.
¡Zas!
Rodeado por la ley de la velocidad, el Emperador Dragón, de más de mil metros de largo, desapareció en un instante. Su movimiento se asemejó a un pliegue espacial al reaparecer a más de cien kilómetros de distancia en un abrir y cerrar de ojos.
!Roar!
Ahora situado justo detrás del Dapeng, el Emperador Dragón extendió sus garras de par en par, sus músculos se hincharon mientras una fuerza apocalíptica emanaba de su forma.
¡Boom!
Con un golpe de garra imbuido de relámpagos negros, el espacio circundante colapsó. El mundo legal dorado de Dapeng se hizo añicos al instante, y con él descendió una estrella dorado-púrpura que se estrelló contra la espalda de Dapeng.
¡Bang!
El poderoso zarpazo fracturó la armadura de escamas doradas, haciendo que se rompieran y cayeran fragmentos. Inmediatamente después, estalló una erupción interminable de energía destructiva llameante.
¡Boom!
En el cielo, una bola de fuego de color púrpura dorado, con decenas de miles de metros de diámetro, se expandió a gran velocidad. El calor extremo y la fuerza de compresión empujaron el aire circundante hacia afuera, generando un enorme anillo de ondas de choque blancas que se extendieron cientos de kilómetros.
En un instante, los cielos enteros temblaron y la realidad misma pareció ponerse patas arriba.
Un destello dorado surgió repentinamente del interior de la explosión, estrellándose violentamente contra una enorme isla que se extendía varias decenas de kilómetros más abajo.
¡Boom!
Bajo el Dapeng, la tierra se fracturó y el terreno se derrumbó. Bajo la fuerza del impacto, las rocas se fundieron, formando un anillo de lava fundida que erupcionó hacia el cielo.
El océano circundante se desbordó, formando tsunamis de más de mil metros de altura que arrasaron en todas direcciones: un espectáculo apocalíptico.
Desde decenas de miles de metros de altura, el Emperador Dragón observó con frialdad. Ataca cuando el enemigo esté débil; acaba con él.
Sus alas se extendieron ampliamente, y al abrir sus fauces, un brillo abrumador comenzó a irradiar de su boca.
Las aletas dorsales del Emperador Dragón comenzaron a iluminarse una a una. En un instante, arcos eléctricos azul oscuro crepitaron hacia afuera mientras una energía ilimitada convergía dentro de sus fauces.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Desde las implacables nubes de tormenta que se cernían sobre nosotros, innumerables rayos estallaron, lanzándose hacia el Emperador Dragón. Ante él, diez radiantes anillos de relámpagos se materializaron, cargados de un poder devastador.
!Roar!
Un rayo dorado púrpura, imbuido de energía de ley fusionada, surgió de la boca del Emperador Dragón. Cada vez que atravesaba uno de los anillos de relámpagos, se comprimía aún más, reduciendo su diámetro pero intensificando su brillo.
Cuando el rayo atravesó el último anillo de relámpagos, su grosor original de cien metros se había comprimido a tan solo treinta. Irradiando ahora una deslumbrante luz dorada, azul y púrpura, sus cegadoras fluctuaciones de energía iluminaron todo el cielo.
En ese momento, lo único que quedaba en los cielos era ese rayo descendente, cuya fuerza abrumadora hacía temblar los corazones del Kun de un solo cuerno y otras bestias colosales, a pesar de que se encontraban a más de doscientos kilómetros de distancia.
¡Boom!
El ataque de aliento fusionado impactó contra la isla que se derrumbaba debajo, y en un instante, una luz aún más cegadora estalló, formando una esfera expansiva de energía destructiva.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
En un abrir y cerrar de ojos, la esfera se expandió hasta alcanzar un diámetro de diez kilómetros, aniquilando todo a su paso. Espacio, roca, agua de mar: todo fue destruido y vaporizado. Fue una destrucción apocalíptica sin precedentes.
El choque de fuerzas tan abrumadoras hizo temblar al mundo entero. Tsunamis gigantescos, de miles de metros de altura, rugieron sobre el océano, y furiosos vendavales aullaron como espíritus vengativos.
La magnitud de la explosión generó ondas de choque que se propagaron hacia afuera en forma de olas de aire tangibles, recorriendo cientos de kilómetros y dejando al descubierto el lecho marino destrozado.
Profundas fisuras, que se extendían desde decenas hasta cientos de kilómetros, se abrieron en el fondo del océano. Desde sus profundidades, un resplandor cegador brotó, como si este ataque hubiera atravesado la mismísima corteza del planeta: un espectáculo de devastación absoluta.
¡Crii!
Un grito feroz resonó en los cielos. Desde el resplandor cegador de la explosión, un destello dorado se disparó hacia el firmamento, desplegando sus alas para eclipsar el sol. El aura salvaje que emanaba de él era innegable.
El Dapeng había emergido. Su cuerpo estaba maltrecho y chamuscado, con incontables escamas rotas, carne carbonizada y un enorme agujero sangriento de decenas de metros de ancho en su costado izquierdo.
Sin embargo, bajo el resplandor dorado que envolvía su forma, estas heridas sanaron a una velocidad asombrosa. El aura del Dapeng se había debilitado ligeramente, pero solo un poco.
Aquello era el poder de una Bestia Colosal de nivel titánico. Con su alma, cuerpo y leyes perfectamente fusionados, su fuerza vital era incomparablemente tenaz, su resistencia inigualable. Incluso en medio de tal destrucción, no había sufrido más que heridas leves.
¡Crii!
El Dapeng, con los ojos ahora brillando de un rojo sangre, se abalanzó sobre el Emperador Dragón con una ferocidad implacable. La energía dorada que lo envolvía se extendía por los cielos y la tierra, y su qi afilado como una navaja desgarraba el espacio.
En el instante en que las dos bestias colosales volvieron a encontrarse, el Dapeng lanzó un ataque devastador con sus alas. La fuerza descomunal del golpe destrozó vastas extensiones de espacio bajo sus alas, desatando un poder cataclísmico.
¡Boom!
Las alas del Emperador Dragón se desplegaron en respuesta, envueltas en un rayo negro de destrucción, y chocaron directamente con las del Dapeng. El impacto fue tan grande que ambas bestias colosales retrocedieron un paso por la fuerza del retroceso.
!Roar!
El Emperador Dragón lanzó un rugido atronador, arremetiendo una vez más, sus garras negras y rojas chocando contra las doradas garras del Dapeng. Sus colmillos se encontraron en una lucha feroz y primitiva.
Esta vez, fue un combate cuerpo a cuerpo brutal: carne desgarradora, alas y garras entrelazadas, una batalla de fuerza bruta. De repente, una hoja de la cola se extendió en un arco mortal.
¡Boom!
La hoja de la cola, imbuida con el poder de dos leyes de alto nivel fusionadas, rasgó el vacío, dejando tras de sí una herida de cientos de metros de largo en el pecho del Dapeng.
Sangre dorada salpicó el campo de batalla, cayendo en cascada sobre el lecho marino fracturado. La roca y la tierra destrozadas se corroieron y cristalizaron en piedras divinas doradas imbuidas con la esencia de las leyes.
¡Boom!
Ambas bestias colosales fueron nuevamente destrozadas por la pura fuerza de sus impactos, cada una lanzada a varios kilómetros en direcciones opuestas.
¡Crii!
El Dapeng lanzó otro grito feroz, y el mundo legal a su alrededor se contrajo repentinamente, formando una capa tangible de energía dorada sobre su cuerpo.
Ahora, el Dapeng se asemejaba a una bestia de oro puro, su energía legal altamente comprimida era tan aguda que su mera presencia cortaba el espacio.
En respuesta, el Emperador Dragón rugió. Su mundo legal también se contrajo, comprimiendo el poder del cielo y la tierra alrededor de su cuerpo y formando una radiante capa de energía multicolor.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Las dos bestias colosales, ahora encarnaciones del poder de la ley en estado puro, chocaron una vez más. Su combate fue una implacable ráfaga de colisiones cegadoras, sus cuerpos moviéndose a velocidades vertiginosas mientras desgarraban los cielos y hacían añicos el espacio.
Llamas de color púrpura dorado surcaban ocasionalmente el campo de batalla, vaporizando al instante amplias zonas de agua de mar en un radio de un kilómetro. Rayos dorados estallaban hacia afuera, cada uno con la fuerza suficiente para atravesar montañas enteras.
Las enormes ondas expansivas de su batalla obligaron al Dragón Plateado y a otras bestias colosales a retirarse continuamente; no se atrevieron a acercarse.
En este nivel de combate, el más mínimo error podía significar la aniquilación instantánea. Tanto el Dragón Plateado como el Dragón Dorado Azul estaban ahora rodeados de escamas de ley flotantes, una medida defensiva contra las energías dispersas que recorrían el campo de batalla.
Sin embargo, bajo el atento control del Emperador Dragón, la distancia entre su batalla y las colosales bestias que observaban aumentó gradualmente.
Observando a lo lejos el enfrentamiento que parecía a punto de estallar, el Kun de un solo cuerno temblaba de emoción, moviendo la cola con rapidez. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Trueno Ardiente es imparable! ¡Ni siquiera una bestia de nivel titán puede con él!
Zhulong observó con asombro, dejando escapar un gruñido lento y reverente. Rugido... Trueno... Ígneo... Invencible.
¡Qué fuerza! Qiongqi, una Bestia Colosal de color rojo oscuro que medía 1100 metros de largo, abrió mucho los ojos y su respiración se volvió pesada mientras exhalaba llamaradas abrasadoras. Un destello de ferviente admiración brilló en ellos.
El Rey Dragón de Fuego Trueno es demasiado poderoso. A pesar de estar solo en la etapa intermedia del reino mítico, lucha contra una bestia de nivel titánico en igualdad de condiciones; una fuerza monstruosa.
Si me hubiera enfrentado al Rey Dragón de Fuego Trueno en lugar del Rey Dragón Saixitia, habría quedado lisiado o completamente aniquilado por un solo golpe de garra.
No es de extrañar que el Rey Dragón Saixitia hablara constantemente de dominar la Región Caótica. El Imperio del Palacio del Dragón es simplemente demasiado poderoso.
Los últimos vestigios de reticencia que Qiongqi albergaba en su corazón para unirse al Palacio del Dragón se desvanecieron. En su lugar, surgió un sentimiento de orgullo.

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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 659
Estás leyendo el capítulo 659 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 27 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 764 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.