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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 649 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A diferencia de los cultivadores humanos, que aprovechaban el poder del cielo y la tierra y manejaban las leyes con sus almas divinas, las bestias colosales que seguían el camino de la evolución dependían puramente de la fuerza bruta. Carecían de técnicas complejas y de un profundo conocimiento de las leyes. Cuando dos bestias colosales de nivel mítico, de tamaño y fuerza similares, se enfrentaban, el resultado dependía enteramente de sus instintos de lucha innatos, perfeccionados a través de innumerables batallas. !Roar! La bestia Qiongqi, de 1.100 metros de largo, estaba envuelta en un furioso mar de llamas color sangre, que surcaban el cielo como un cometa carmesí. Frente a él, el Dragón Colosal Plateado batió sus enormes alas, acelerando a varias veces la velocidad del sonido. A su alrededor, una tormenta de vientos negros y cristales de hielo se extendió en un radio de cinco kilómetros, congelando y destrozando todo a su paso. ¡Boom! El mar en llamas chocó contra la tormenta helada, generando una deslumbrante onda expansiva de energía negra y roja en el punto de impacto. La violenta explosión de poder iluminó el cielo, propagándose en una ola de destrucción sin precedentes. En el preciso instante en que sus dominios colisionaron, las dos colosales criaturas chocaron entre sí a velocidad supersónica. ¡Boom! Las garras del Dragón Plateado, resplandecientes con una luz plateada, chocaron contra las garras llameantes del Qiongqi. Una erupción de energía negra pura estalló con el impacto, enviando ondas espaciales transparentes en todas direcciones. ¡Crack! ¡Crack! La tremenda fuerza hizo temblar la enorme estructura del Dragón Plateado. El espacio bajo sus pies se fracturó continuamente, formando profundas grietas que se extendieron como una red de destrucción. !Roar! El Dragón Plateado dejó escapar un rugido furioso. Sus garras se hincharon con una fuerza explosiva, y las escamas plateadas que cubrían sus hombros y brazos se erizaron, haciéndolo parecer aún más temible e imponente. Como forma de vida de tipo dragón, su cuerpo había evolucionado hasta alcanzar una perfección casi absoluta: fuerza inmensa, defensas impenetrables, garras afiladas como navajas y capacidades de vuelo sin parangón. Además, bajo la guía del Emperador Dragón Azur Celestial, el Dragón Plateado había superado sus límites en múltiples ocasiones, evolucionando su linaje para poseer dos habilidades innatas de alto nivel y elevándose hasta convertirse en una Bestia Colosal suprema de nivel rey. Tras alcanzar el nivel mítico, despertó una runa espacial innata junto con la Tormenta de Cristal de Hielo Destructiva, ambas transformadas en leyes de alto nivel, templando y mejorando aún más su cuerpo. Ahora, desatando todo su poder, luchó de igual a igual contra el Qiongqi de nivel mítico de etapa intermedia, que también poseía un linaje de nivel rey. !Roar! El Qiongqi, de mayor tamaño, mostró sus fauces salvajes, parecidas a las de un león, y se abalanzó sobre el Dragón Plateado, intentando arrancarle la cabeza de un mordisco. Para las bestias colosales, su enorme tamaño les confería una ventaja significativa en el combate cuerpo a cuerpo. Las fauces del Qiongqi eran lo suficientemente grandes como para engullir la cabeza entera del Dragón Plateado de un solo mordisco. Justo en el momento del impacto, un enorme pilar cristalino” de cientos de metros de espesor y miles de metros de longitud” descendió del cielo. Con un peso que parecía aplastar el mundo, se estrelló directamente contra la cabeza de Qiongqi. ¡Boom! Bajo la fuerza aplastante, el formidable cuerpo del Qiongqi tembló. Incluso con su monstruosa resistencia, su cráneo se hundió ligeramente bajo el impacto del colosal pilar de cristal. !Roar! Aprovechando el momento, el Dragón Plateado dejó escapar un rugido feroz. Sus garras estallaron con fuerza al tirar hacia abajo, mientras su cuerpo se abalanzaba hacia adelante, embistiendo con su hombro el cuello del Qiongqi. El impacto fue devastador: las llamas estallaron en una violenta explosión y el Qiongqi lanzó un grito de dolor cuando su enorme cuerpo se estrelló contra el suelo, envuelto en un mar de fuego rojo. ¡Boom! El terreno se hizo añicos en un radio de más de diez kilómetros: las montañas se derrumbaron y una oleada de tierra y escombros se disparó hacia el cielo como una explosión apocalíptica. Una onda expansiva se propagó en forma de anillo, arrasando decenas de kilómetros. Todo a su paso” árboles, rocas y terreno” quedó destruido o en llamas, dejando tras de sí densas nubes de humo y una devastación generalizada. Gracias a su perfecta coordinación, los dos colosales dragones habían obtenido una ventaja inicial. En cuestión de instantes, el Qiongqi sufrió su primer revés. !Roar! Desde el cráter destrozado, Qiongqi, envuelto en llamas, se puso en pie tambaleándose. Alzando la vista hacia el Dragón Colosal Dorado-Azul que sobrevolaba a decenas de miles de metros de altura, bramó furioso. ¡Esa maldita bestia casi mítica se atrevió a emboscarme! ¡Boom! Las enormes alas del Qiongqi batieron, generando un campo de fuerza repulsivo que se expandió hacia afuera. La aterradora fuerza de rebote le permitió desaparecer a una velocidad increíble. !Roar! ¡Tu oponente es la gran Saixitia! El Dragón Plateado, consciente de la velocidad extrema del Qiongqi, distorsionó el espacio a su alrededor, apareciendo instantáneamente bajo el Dragón Dorado-Azul. Sus garras, envueltas en tormentas de cristales de hielo negro, se lanzaron hacia adelante. ¡Boom! La tormenta de cristales de hielo negro aullaba, mientras las llamas carmesí ardían en el cielo. Las dos bestias colosales míticas chocaron una vez más en un impacto cataclísmico. !Roar! El Qiongqi, ahora bloqueado por el Dragón Plateado, rugió de rabia. Ignorando la tormenta de cristales de hielo comprimidos que se arremolinaba alrededor de las garras del dragón, blandió su garra directamente hacia la cabeza del Dragón Plateado. ¡Boom! La garra del Dragón Plateado, imbuida con la poderosa ley de la Tormenta de Cristal de Hielo Destructiva, golpeó el pecho del Qiongqi. Bajo el poder de la congelación absoluta y la destrucción aplastante, la barrera de llamas de diez metros de espesor del Qiongqi se hizo añicos al instante. El impacto, sin obstáculos, destrozó sus densas escamas de color rojo oscuro, lanzando carne y sangre por los aires. Sin embargo, al mismo tiempo, la garra del Qiongqi, envuelta en llamas de sangre, se estrelló contra el hombro del Dragón Plateado. ¡Boom! La fuerza abrasadora e implacable hizo añicos la barrera cristalina, densamente compactada, que cubría el cuerpo del dragón. Las escamas estallaron, dejando al descubierto la carne plateada y dorada que se ocultaba debajo. ¡Boom! Golpe por golpe, herida por herida. El Dragón Plateado salió volando por el impacto, mientras que el Qiongqi fue derribado por la fuerza explosiva de la Tormenta de Hielo. La sangre caía del cielo. !Roar! En lo alto del cielo, el Dragón Dorado-Azul dejó escapar un rugido ensordecedor. Cientos de cristales radiantes, que brillaban en tonos rojos, azules y púrpuras, estallaron con fulgor antes de descender como meteoritos, envolviendo al Qiongqi que se encontraba debajo. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! En un instante, los cristales, cada uno con un poder destructivo similar al de pequeñas explosiones nucleares, detonaron al impactar. La energía liberada arrasó con todo a su alrededor, lanzando al cielo decenas de nubes en forma de hongo. Sin embargo, como Bestia Colosal que había despertado el antiguo linaje Qiongqi, la bestia de color rojo oscuro poseía defensas monstruosas y la fuerza bruta para luchar contra dragones. Cuando el polvo y el humo de la explosión se disiparon, el Qiongqi permaneció intacto dentro de un enorme cráter que abarcaba varios kilómetros. Las heridas infligidas anteriormente por el Dragón Plateado ya habían sanado, salvo la regeneración de las escamas, dejando tras de sí únicamente llamas humeantes que irradiaban un aura de pura ferocidad. Arriba, el Dragón Plateado extendió sus alas, con las heridas de sus hombros milagrosamente curadas gracias a sus asombrosas habilidades regenerativas. Rodeado por una tormenta negra arremolinada, sostuvo la mirada del Qiongqi que se encontraba abajo en un intenso duelo. No muy lejos, el Dragón Dorado-Azul se enroscaba en el cielo junto a una colosal bestia roja, cuyo cuerpo resplandecía con una deslumbrante luz cristalina multicolor. Tonos blancos y negros parpadeaban intermitentemente, emanando un aura violenta tan poderosa como la de cualquier otra Bestia Colosal mítica. Observando desde lejos la tensa confrontación de las cuatro bestias gigantescas, el Pequeño Dragón Púrpura, posado sobre el Kun de un solo cuerno, agitaba con entusiasmo sus diminutas garras. ¡Eeya! ¡Eeya! ¡Lucha! ¡Destrózalo! ¡Yiyi quiere ver ríos de sangre! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Pelea! El Kun de un solo cuerno batía sus aletas con entusiasmo, sus ojos carmesí ardían con un aura asesina. De no ser por su fuerza insuficiente, ya se habría lanzado al combate. Tras haber luchado en innumerables batallas bajo el mando del Emperador Dragón, su propia esencia estaba impregnada de sed de sangre y matanza. !Roar! De repente, un rugido ensordecedor resonó en los cielos. Las alas del Dragón Plateado se desplegaron mientras se lanzaba en picado en una estela de luz negra y plateada, y su aura abrumadora se abalanzó como una ola gigante. Simultáneamente, el Qiongqi, semejante a una cordillera viviente, irrumpió en el cielo, envuelto en llamas furiosas que abrasaron los cielos y exudando una presencia estremecedora. En ese preciso instante, el cielo se oscureció. Una vasta región de más de diez kilómetros se sumió en la oscuridad absoluta, mientras el tiempo mismo se ralentizaba hasta casi detenerse. Todo se movía cientos de veces más despacio de lo normal. !Roar! Un rugido profundo y prolongado resonó en la oscuridad. Una estela roja, de más de dos mil metros de largo, barrió cielos y tierra, desgarrando la atmósfera y generando enormes ondas de choque blancas antes de impactar contra el Qiongqi. La fuerza cataclísmica aniquiló el mar de fuego que rodeaba a la bestia, enviando olas de llamas que se extendían a los lados. Con un poder capaz de aniquilarlo todo, la cola se estrelló contra el Qiongqi. ¡Boom! Sin embargo, a pesar del devastador impacto, fue la cola de Zhulong la que sufrió. Sus escamas se hicieron añicos, y carne y sangre volaron por todas partes. Mientras tanto, el Qiongqi, cubierto de escamas rojo oscuro, permaneció impasible; sus defensas inquebrantables permanecieron intactas. Aunque el ataque no logró penetrar las defensas, su fuerza descomunal hizo que el Qiongqi se deslizara cientos de metros lateralmente. Al mismo tiempo, el poder que distorsionaba el tiempo y que envolvía el campo de batalla se disipó, restableciendo todo a la normalidad. !Roar! El Qiongqi, impulsado por la inercia, se disparó hacia el cielo, chocando una vez más con el Dragón Plateado, que había descendido como una estrella fugaz. Sin embargo, gracias a la intervención de Zhulong, las garras del Qiongqi erraron el blanco. Mientras tanto, el Dragón Plateado, con sus garras imbuidas de poder espacial, rasgó el aire, abriendo ocho grietas negras en el espacio a su paso por el flanco del Qiongqi. !Roar! Un aullido de dolor brotó del Qiongqi al serle abierto un costado. Ocho heridas enormes, de más de trescientos metros de largo y cuarenta de profundidad, desfiguraban su cuerpo. Carne rojo dorada se abría en cada herida, dejando al descubierto órganos internos retorciéndose y llamas que brotaban a borbotones de sangre carmesí. El ataque casi había dejado incapacitado al Qiongqi. La pérdida de sangre y el dolor abrasador lo sumieron en un frenesí total. ¡Boom! Sus colosales alas se desplegaron mientras desaparecía en un instante. !Roar! Arriba, el Dragón Dorado-Azul dejó escapar un rugido atronador, invocando una construcción cristalina azul de mil metros de diámetro. ¡Boom! Antes de que el cristal pudiera formarse por completo, una garra descomunal lo atravesó con brutal fuerza, destrozando instantáneamente la estructura, una encarnación del dominio y la habilidad del Dragón Dorado-Azul. Sin embargo, justo cuando el Qiongqi destruyó el cristal, el espacio detrás de él se distorsionó. El Dragón Plateado se teletransportó directamente detrás del Qiongqi, con sus fauces resplandecientes de energía. ¡Boom! A quemarropa, un aliento azul blanquecino descomunal, de decenas de metros de diámetro, impactó contra la espalda del Qiongqi. En un instante, la mitad de su cuerpo” incluida un ala” quedó congelada, y sus llamas se extinguieron. Al mismo tiempo, en medio de las explosivas ondas de choque del cristal hecho añicos, estalló un colosal ataque de aliento de treinta metros de ancho con tonos de arcoíris, que atravesó el espacio y se estrelló directamente contra el pecho del Qiongqi. !Roar! El Qiongqi rojo oscuro, golpeado por delante y por detrás por los ataques de aliento, lanzó un rugido feroz. Ignorando sus heridas, resistió el aliento de siete colores y clavó una garra en el costado del Dragón Dorado Azul. ¡Boom! Bajo el ataque de una bestia mítica de nivel intermedio, el dominio recién condensado alrededor del Dragón Dorado-Azul se hizo añicos al instante. Sus cristales explotaron al impacto y, con un estruendo ensordecedor, su enorme cuerpo se desplomó desde el cielo.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 649

Estás leyendo el capítulo 649 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 764 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.