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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 648 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Bajo la superficie del lago, el Clan de las Sirenas, que había estado cuidando a los Peces de Hielo, emergió del agua una a una, con la mirada llena de asombro mientras observaban la fuente de la perturbación. Incluso el Colosal Dragón Dorado Azul, que había estado construyendo los palacios, no pudo evitar girar la cabeza, con un destello de envidia en los ojos. Cuando Saixitia abandonó su hogar, se encontraba apenas en la etapa inicial del nivel 8, mientras que el Dragón Dorado-Azul ya había alcanzado el nivel 9. Sin embargo, en tan solo unos pocos ciclos de días, Saixitia no solo los alcanzó, sino que incluso llegó primero al nivel mítico. !Roar! El Dragón Colosal Plateado, tras dormir durante varios días, abrió los ojos y lanzó un poderoso rugido. Al extender sus alas hasta alcanzar la asombrosa longitud de 1100 metros, oscurecieron el cielo, emanando una abrumadora sensación de poder y autoridad. En ese instante, todo el mundo de la grieta tembló bajo la presión del Dragón Plateado. El Kun de un solo cuerno, de casi trescientos metros de largo, agitaba sus aletas con entusiasmo y emitía una serie de chillidos agudos. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Saixitia, te ves tan feroz, tan imponente ahora! Rodeado de un resplandor espacial y tormentas destructivas, el Dragón Plateado rugió con orgullo. !Roar! ¡La gran Saixitia siempre ha sido poderosa e invencible! Aunque a menudo eclipsado por el Emperador Dragón Azur Celestial, el Dragón Plateado una vez sometió ferozmente tanto al Kun como a la Tortuga Dragón de las Profundidades, estableciendo cierto nivel de dominio. De repente, un enorme dragón rojo sobrevoló la zona y rugió con una voz lenta y profunda. !Roar! ¡Felicidades! ¡Saixitia! ¡Por tu mítico avance! El Dragón Plateado, orgulloso, movió la cola y respondió: !Roar! Nada mal, ¿verdad? Por cierto, ¿no los mandó Ao Tian a buscar tesoros? ¿Por qué están todos holgazaneando en casa? Kun respondió con un chillido. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Encontramos un montón de frutas divinas de primera calidad! Pero una criatura superpoderosa las custodiaba, y no pudimos vencerla. ¡Incluso Zhulong resultó herido! ¿Frutas divinas de primera calidad? Los ojos del Dragón Plateado brillaron de emoción. Los frutos divinos de calidad superior eran recursos increíblemente raros para bestias colosales míticas como ellas. Consumirlos podía aumentar considerablemente la pureza de su linaje y acelerar su crecimiento. Si los frutos divinos contenían una esencia basada en leyes compatible con sus habilidades, incluso podían potenciar el poder de dichas leyes. El Dragón Plateado se llenó de júbilo y dejó escapar un rugido atronador. !Roar! ¡Gran Cuerno, guíanos! ¡Acabemos con esa criatura y quedémonos con todos los frutos divinos! El Kun vaciló y dejó escapar unos chillidos agudos. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! Saixitia, esa criatura es bastante fuerte. Ya ha alcanzado la etapa intermedia del nivel mítico. ¡Es realmente poderosa! El Dragón Plateado dejó escapar un gruñido bajo y confiado. !Roar! No es más que una simple bestia mítica de nivel intermedio. ¡Ahora que la gran Saixitia también se ha convertido en una bestia mítica colosal, puedo aplastarla! Sin embargo, a pesar de sus palabras osadas, el Dragón Plateado reflexionó un instante y luego añadió: !Roar! Pero para asegurarnos de que esa bestia no escape, Thorsafi y Zhulong también deberían venir. Atacaremos juntos cuando llegue el momento. Tanto el Dragón Dorado-Azul como Zhulong eran bestias casi míticas con dos habilidades de altísimo nivel. Incluso entre las criaturas de nivel rey, sus linajes se consideraban poderosos, y su fuerza en combate era comparable a la de cualquier bestia mítica común. Con los tres juntos, ni siquiera una bestia mítica en fase intermedia sería un problema. Al pensar en esto, el Dragón Plateado se sintió aún más confiado. !Roar! ¡Cuando Ao Tian despierte y vea una pila de frutas divinas de primera calidad, se emocionará! Al oír esto, el Kun sintió de repente que la victoria estaba a su alcance y chilló emocionado. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Acabemos con esa cosa! ¡Matemos a todo, quitemos todo! Ahora que el Dragón Plateado está en el nivel mítico, aunque no pudieran ganar, al menos podrían retirarse a salvo. ¡Eeya! ¡Eeya! ¡Y la gran Yiyi también viene! Cerca de allí, el Pequeño Dragón Púrpura, aún con aspecto algo débil, dejó escapar un rugido emocionado, ansioso por unirse a la acción. El Dragón Plateado soltó una risita y no se negó. !Roar! No hay problema. Pero cuando empiece la pelea, tú y Gran Cuerno podéis mirar desde un lado. Después de todo, el Dragón Púrpura acababa de desempeñar un papel importante para ayudarlo a alcanzar el nivel mítico, y con el tiempo, todos se dieron cuenta de que aquel pequeño dragón no era una criatura ordinaria. Ni siquiera las devastadoras llamas del Emperador Dragón, capaces de quemar el espacio mismo, parecieron afectarle. Decidido a la batalla que se avecinaba, el Dragón Plateado retiró su dominio de la ley, batió sus alas y se elevó hacia el palacio. Lanzó un rugido imponente. !Roar! ¡Thorsafi, vamos a luchar! !Roar! ¡Lucha! En lo alto del cielo, el Dragón Dorado-Azul giró su enorme cabeza al oír el desafío. Sin embargo, antes de que pudiera responder, los ojos del Dragón Plateado se abrieron desmesuradamente por la sorpresa al contemplar los murales tallados en las paredes del palacio. !Roar! Thorsafi, ¿por qué solo hay esculturas tuyas en las paredes del palacio? Espera... no, hay una representación de la gran Saixitia, pero ¿por qué es tan pequeña y está colocada en la parte inferior? ¿Y por qué solo hay una? El Dragón Dorado Azul echó un vistazo despreocupado y dejó escapar un gruñido indiferente. !Roar! ¿No estás contento? El Dragón Plateado mostró sus colmillos con frustración. !Roar! ¡La gran Saixitia está furiosa! ¡Soy el rey de este palacio, y no hay una gran escultura mía! Dicho esto, el Dragón Plateado se elevó hasta alcanzar al Dragón Dorado Azul y extendió sus alas hasta cubrir el cielo, haciendo alarde de su tamaño y su imponente presencia. Estaba decidido a que su poderosa imagen fuera debidamente reconocida. El Dragón Dorado Azul dejó escapar un gruñido perezoso. !Roar! Si no estás contento, es sencillo. Solo tienes que derribar el palacio y construir uno nuevo tú mismo. El Dragón Plateado, que hacía apenas unos instantes emanaba un aura imponente, se puso rígido de repente. Al contemplar el majestuoso palacio, que se alzaba a más de diez mil metros de altura y se extendía a lo largo de decenas de kilómetros, una extraña sensación de debilidad se apoderó de sus piernas. Cuando construyó el primer palacio de cristal de hielo, casi se agotó hasta la muerte. El Dragón Plateado parpadeó un par de veces antes de soltar un gruñido bajo. !Roar! Olvídate del palacio por ahora. Thorsafi, ¡vamos a luchar y a conseguir esas frutas divinas de primera calidad! Sin esperar respuesta del Dragón Dorado-Azul, se dio la vuelta, batió sus enormes alas y se elevó hacia el cielo con un rugido atronador. !Roar! ¡El gran Saixitia es invencible! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Espérennos! !Roar! ¡Carga! Una manada de cinco bestias colosales, una pequeña y cuatro enormes, lanzó rugidos ensordecedores. El Dragón Plateado, con sus alas de mil metros de envergadura, tomó la delantera mientras atravesaban la cascada y se elevaban hacia el vórtice en las profundidades marinas. En medio de los aullidos del viento, las colosales bestias recorrieron rápidamente miles de kilómetros, llegando a su destino en un abrir y cerrar de ojos. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! El Dragón Plateado plegó sus alas y se precipitó al océano con un estruendo ensordecedor. Olas gigantescas se alzaron hacia el cielo, y en un radio de diez kilómetros, innumerables peces comunes y bestias mutantes quedaron aturdidos por la poderosa onda expansiva. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Las otras bestias colosales las siguieron, lanzándose a velocidades supersónicas y estrellándose contra el mar, desatando tsunamis gigantescos en todas direcciones. Sin dudarlo, las bestias colosales descendieron miles de metros, lanzándose directamente al furioso vórtice. ¡Boom! En cuanto se acercaron al centro del vórtice, se desató una poderosa distorsión espacial. Sin embargo, la fuerza fue repelida instantáneamente por una onda transparente que emanaba del Dragón Plateado. En medio de las fluctuaciones espaciales, las bestias colosales llegaron una vez más al sereno micromundo, donde montañas y ríos fluían en perfecta armonía. En el centro, en medio de una vasta cordillera, se alzaba un imponente árbol carmesí, de miles de metros de altura, que parecía una montaña. Ondas de luz radiante emanaban de su enorme forma. !Roar! En el instante en que aparecieron las cuatro bestias colosales, una criatura gigantesca que yacía bajo las montañas lanzó un rugido furioso. De su espalda se extendían alas, su cabeza, semejante a la de un león, lucía dos largos cuernos, y todo su cuerpo estaba cubierto de escamas de color rojo oscuro. Con más de 1.100 metros de largo y más de 300 metros de alto, su tamaño descomunal era varias veces mayor que el del Dragón Plateado, irradiando una intensa sensación de opresión. !Roar! ¡Intrusos! ¿Osáis regresar? Fijando su mirada en la colosal bestia, el Dragón Plateado dejó escapar un rugido imponente. !Roar! ¡Bestia vil! ¡Entrégame ahora mismo el árbol divino de la gran Saixitia! En ese momento, no solo la Bestia Colosal Qiongqi se quedó paralizada por la confusión, sino que incluso a Kun y a otras bestias colosales les aparecieron signos de interrogación sobre sus cabezas. Solo el Dragón Dorado Azul permaneció imperturbable. Entonces lanzó un rugido imponente. !Roar! ¡Entregad los frutos divinos o pereceréis! ¡Boom! Mientras hablaba, el Dragón Dorado-Azul desplegó sus alas de setecientos metros de ancho, duplicando así el tamaño de un portaaviones y proyectando una inmensa sombra sobre la tierra. Encaramado en el cuerno del Kun, el Dragón Púrpura dejó escapar un rugido feroz. ¡Eeya! ¡Eeya! ¡Bestia vil! ¡Entréganos el árbol divino de Yiyi, o te mataremos a golpes! Esta vez, sí que fue una auténtica incursión de dragones. !Roar! ¡No me provoques demasiado! El Qiongqi lanzó un rugido furioso mientras llamas ardientes brotaban de su cuerpo, elevándose hacia el cielo y cubriendo casi la mitad de su cuerpo. Extendió sus alas, abarcando más de dos mil metros, irradiando una presencia aún más intimidante. !Roar! ¡La gran Saixitia es invencible! El Dragón Plateado dejó escapar un bramido aún más feroz, desplegando sus alas y liberando una poderosa onda expansiva al lanzar el ataque. ¡Boom! Al instante, estalló una batalla explosiva.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 648

Estás leyendo el capítulo 648 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 764 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.