Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 501 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Con la caída del Rey del Abismo Negro, las leyes del infierno bajo su control se desmoronaron y las nubes oscuras formadas por el poder del infierno comenzaron a disiparse de los cielos.
La luz plateada de la luna se filtró instantáneamente a través de los huecos en las nubes negras que desaparecían, semejante a la luz de una espada que atravesaba los cielos y cubría la tierra en una escena impresionante.
Mientras la bestia carmesí permanecía en el mar infinito de lava fundida, saboreando los restos de la victoria, el lejano rugido del Dragón Colosal Plateado resonó en el cielo.
!Roar! ¡Ao Tian, derrotaste a ese tipo! ¡Increíble! El Dragón Plateado descendió del cielo, dando vueltas alrededor de la colosal bestia con entusiasmo mientras emitía rugidos atronadores.
El Dragón Plateado echó un vistazo al cadáver de la bestia colosal, a la que le habían arrancado la cabeza de un mordisco, y luego miró a su alrededor. !Roar! Ao Tian, ¿dónde está la cabeza?
La voz profunda de la Bestia Colosal carmesí retumbó. !Roar! Fue destruida cuando aniquilé su alma.
¡Grrr! ¿Se ha ido? Bueno, olvídalo.
Con un rugido, el Dragón Plateado plegó sus alas y su enorme cuerpo de cien metros de largo aterrizó con un golpe sordo sobre el cadáver de la bestia negra, pisoteándolo mientras rugía triunfante.
!Roar! ¡Miserable Rey del Abismo Negro! ¡Esto es lo que sucede cuando te atreves a desafiar a la gran Saixitia!
!Roar! ¡Ante la presencia de la poderosa Saixitia, vuestro Imperio Kurong no era más que un débil! El Dragón Plateado extendió sus alas con orgullo, emitiendo un rugido tras otro con júbilo.
Al ver esto, las comisuras de la boca salvaje de la bestia carmesí se contrajeron involuntariamente.
Después de todo, no era una broma. Realmente estaba de pie sobre el cadáver del Rey del Abismo, rugiendo y guardando un rencor tan grande... era como ver a un niño.
¡Zas!
La bestia carmesí exhaló una ráfaga de viento abrasador, y el relámpago que la envolvía se desvaneció lentamente. Su forma se redujo al volver a su tamaño normal, hasta alcanzar poco más de 290 metros.
Una oleada de intensa debilidad surgió dentro del Emperador Dragón de Fuego del Trueno, provocando que su enorme cuerpo se tambaleara.
Esta batalla había sido la más feroz y brutal que el Emperador Dragón había librado desde su evolución, durando más de media hora y abarcando miles de kilómetros.
!Roar! Ao Tian, toma esto y repón fuerzas.
Al notar el aura debilitada del Emperador Dragón, el Dragón Plateado recuperó un Fruto Divino Fundido Oscuro de cinco metros de diámetro de su espacio de escamas inverso.
Sin dudarlo, el Emperador Dragón aceptó la fruta divina de máximo nivel y la engulló de un solo bocado. Al instante, una energía violenta y abundante explotó en su interior, y sus células la absorbieron con avidez.
A medida que el fruto divino, lo suficientemente potente como para aumentar la fuerza de una Bestia Colosal mítica, obraba su magia, la energía biológica agotada del Emperador Dragón se recuperó rápidamente.
Mientras el Emperador Dragón recuperaba la mayor parte de su fuerza, la tierra tembló a lo lejos y emergió una imponente montaña envuelta en niebla.
Era una criatura de más de cuarenta kilómetros de largo y más de veinte kilómetros de alto, que se alzaba sobre las nubes como una colosal fuerza de la naturaleza. Su cuerpo, semisumergido, parecía extenderse hacia el cielo.
Con cada paso que daba esta criatura, el suelo se fracturaba y explotaba, lanzando incontables rocas y escombros a decenas de miles de metros de altura. Ondas de energía recorrían la tierra como montañas que se desploman en el mar, sacudiendo cielos y tierra.
Ante este ser monstruoso, montañas que se alzaban a cientos o miles de metros de altura se desmoronaban como simples montones de arena, incapaces de resistir su poder.
Una criatura ancestral.
Observando a la colosal bestia a lo lejos moverse lentamente, cada paso pareciendo una eternidad, la mirada del Emperador Dragón se tornó solemne.
Los ojos del Dragón Plateado brillaron con curiosidad. !Roar! Debe ser la criatura ancestral de la región brumosa. ¿Pero no dijo ese tipo que acababa de mudarse?
!Roar! Saixitia, ten cuidado. Tengo un mal presentimiento. El Emperador Dragón gruñó en voz baja mientras se acercaba al cadáver de la bestia negra, preparándose para huir si las cosas se complicaban.
La carne y la sangre de esta bestia eran vitales para su crecimiento; el sustento la impulsaría hasta el nivel máximo 9 y facilitaría su quinta evolución.
Al ver los lentos movimientos de la antigua criatura, el Emperador Dragón gruñó suavemente. !Roar! Saixitia, ¿encontraste algo valioso cuando destruiste a esos seguidores alienígenas?
El Dragón Plateado asintió con entusiasmo, gruñendo de alegría. ¡Sí! La gran Saixitia encontró muchos Cristales de Vida, y también esa Fruta Divina Fundida Oscura.
Nada mal. El Emperador Dragón asintió satisfecho, pero no pudo contener su curiosidad. Gruñó: !Roar! Saixitia, ¿qué tan grande es tu espacio de escala inversa?
!Roar! ¡Es enorme! Mi madre me ayudó a crearlo, ¡y es lo suficientemente grande como para albergar a toda una Saixitia!” dijo el Dragón Plateado con orgullo.
Sabía que el Emperador Dragón no tenía espacio para guardar sus cosas, por lo que solía llevar pequeñas bolsas. En comparación, el gran Saixitia es claramente superior.
El Emperador Dragón no pudo evitar sentir envidia. !Roar! No esperaba que tu espacio de escala inversa fuera tan grande, Saixitia. Debes tener muchos tesoros guardados ahí dentro.
¡Grrr! No tantas. Hay algunas Frutas del Dragón Celestiales, unos cientos de Frutas Divinas de Luz Dorada que me dio Thorsafi, algunos Cristales de Luz Estelar, y recogí bastantes cosas por el camino...
El Dragón Plateado retrocedió dos pasos de repente, con los ojos llenos de cautela. !Roar! ¡Ya basta! ¡Me he comido todos esos tesoros!
¿Crees que soy tan ingenua como tú? ¿Como si fuera a creer que te comiste todo ese tesoro?
El Emperador Dragón se quedó sin palabras. Claro que no iba a engañar a un niño. En vez de eso, asintió, fingiendo creer la mentira. !Roar! Sé que te los terminaste. Si no, con lo generosa que eres, Saixitia, ya habrías compartido algunos con nosotros.
!Roar! ¡Así es, la gran Saixitia siempre ha sido generosa! El Dragón Plateado asintió con orgullo, moviendo la cola de arriba abajo.
En ese momento, el Dragón Plateado estaba considerando si compartiría algunos de sus tesoros una vez que regresaran. ¿Acaso no dirán todos que la gran Saixitia es generosa entonces?
Mientras las dos bestias colosales conversaban, la antigua criatura ya había dado unos pasos, y una imponente cordillera apareció a decenas de kilómetros de distancia.
¡Boom!
Las nubes negras restantes se arremolinaban mientras una cabeza descomunal, tan grande como una montaña, emergía lentamente de la capa de nubes. Sus ojos grises y petrificados miraban hacia abajo.
O mejor dicho, contemplaron al Emperador Dragón.
De repente, una grieta apareció en medio de aquella figura montañosa, dejando al descubierto un enorme abismo bordeado de colmillos fosilizados, cada uno del tamaño de pequeñas montañas. Un rugido sordo sacudió los cielos y la tierra.
¡Ruge... Cielos...!
¡Ruge... No... cielos...!
¿Los cielos? ¿No los cielos? ¿Qué significa eso? Los ojos del Emperador Dragón mostraron un atisbo de confusión y cautela.
La criatura volvió a abrir la boca, dejando escapar otro rugido ahogado.
¡Ruge...! ¡Come...!
¡Boom!
Una poderosa fuerza de succión estalló, sacudiendo cielos y tierra. Vientos huracanados aullaron mientras el suelo en un radio de más de diez kilómetros se resquebrajaba. Innumerables ríos de magma mezclados con tierra se elevaron por los aires.
El cielo se oscureció mientras la arena y las rocas volaban, y en medio de la fuerza de succión, el Emperador Dragón rugió. !Roar! ¡Saixitia, vamos!
Con un rugido, las alas del Emperador Dragón, afiladas como rayos, se desplegaron tras él. Llamas doradas brotaron de sus espinas mientras agarraba la cola de mil metros de largo de la colosal bestia negra y se elevaba hacia el cielo contra el viento.
Sin embargo, la succión no solo desataba una tormenta apocalíptica; tenía el poder de devorar el espacio mismo. Incluso el Emperador Dragón se vio lentamente arrastrado hacia atrás.
¡Boom!
Alrededor del Emperador Dragón, se activó el dominio de llamas doradas imbuidas con la Toxina Mortal del Vacío Púrpura. Sin embargo, en lugar de abarcar mil metros, solo se extendió unos cien.
El poder del dominio, equivalente al de una bestia mítica, y las destructivas altas temperaturas aniquilaron todo a su alrededor, ya fuera la tormenta, las rocas voladoras o la fuerza devoradora.
El Emperador Dragón sintió inmediatamente que la fuerza de succión a su alrededor disminuía.
No muy lejos, sin embargo, el Dragón Plateado luchaba por resistir. Su dominio de destructivo viento negro lo rodeaba, y aunque sus alas aleteaban violentamente, seguía siendo arrastrado hacia atrás paso a paso.
!Roar! ¡La gran Saixitia no quiere ser devorada! Al rugir, la escama invertida del Dragón Plateado bajo su cuello brilló, y una enorme escama de dragón apareció en su garra.
!Roar! ¡Saixitia, no lo desperdicies!
Rugiendo, el Emperador Dragón agarró la cola del Dragón Plateado con una garra mientras arrastraba el cadáver de la bestia negra por la cola con la otra, abriéndose paso a través de incontables metros de tierra y roca.
Tras el máximo esfuerzo del Emperador Dragón, las dos bestias colosales finalmente se liberaron de la zona de succión. Ambas exhalaron largos suspiros de alivio ante la sensación de ligereza.
El Dragón Plateado, aún conmocionado, batió sus alas y miró hacia atrás. !Roar! ¡Criatura vil, cuando la gran Saixitia se haga más fuerte, haré que Ao Tian te arranque la cabeza!
Eh... ¿qué tiene que ver que te estés volviendo más fuerte con que yo le haya arrancado la cabeza?
Incapaz de comprender el razonamiento del Dragón Plateado, el Emperador Dragón se giró para mirar a la aterradora criatura, cuyos ojos brillaban con una mirada feroz.
¡Esa cosa se había atrevido a intentar comérselo!
!Roar! Saixitia, toma esto y aléjate lo más posible. Dicho esto, el Emperador Dragón reunió sus fuerzas y arrojó el cadáver del Rey del Abismo al Dragón Plateado.
¡Thud!
El Dragón Plateado extendió sus garras y atrapó apresuradamente el enorme cadáver, tan grande como una montaña. Con un fuerte golpe, comenzó a caer hacia el suelo.
!Roar! ¡Es tan pesado, Ao Tian!
En tierra, el Dragón Plateado batía sus alas con dificultad. Su dominio tormentoso abarcaba un radio de setecientos metros mientras arrastraba lentamente la cola de la bestia negra, alejándose a lo lejos.
Tras confiar el cadáver de la colosal bestia al Dragón Plateado, el Emperador Dragón batió sus alas de rayo y se elevó hacia el cielo, apareciendo a diez mil metros por encima del nivel de las nubes, a varios kilómetros de la antigua criatura.
¡Boom!
Entre las nubes, innumerables rayos estallaron, lanzándose hacia el Emperador Dragón. Nueve anillos de relámpagos azul oscuro, cada uno con un diámetro de ochocientos metros, aparecieron de repente, formando lo que parecía ser una matriz de rayos innata y emanando un aura abrumadora.
Simultáneamente, todo el cuerpo del Emperador Dragón se encendió en llamas doradas resplandecientes, y las tres filas de aletas dorsales parecidas a corales en su espalda comenzaron a iluminarse una por una.
¡Tararear!
Un resplandor dorado y púrpura brotó de la boca del Emperador Dragón, y en un instante, un rayo de decenas de metros de ancho rugió. Al atravesar los anillos de relámpagos, el rayo se expandió continuamente.
¡Boom!
El cielo y la tierra alternaban entre el blanco y el negro, dejando solo la destructiva columna de luz, de más de cien metros de diámetro, que irradiaba un brillo dorado, azul y púrpura al atravesar los cielos. Anillos de energía deslumbrante se expandían desde ella.
Al mismo tiempo, la antigua criatura reaccionó lentamente y la fuerza de succión de su boca se disipó.
El terreno que se extendía decenas de kilómetros frente a él había desaparecido, convirtiéndose en un enorme cráter. Tras engullir una cantidad incontable de rocas y tierra, su cuerpo había aumentado visiblemente de tamaño.
Justo en ese momento, el aliento destructivo, formado a partir de la fusión de tres habilidades de alto nivel, impactó contra su cabeza.
¡Boom!
Una explosión atronadora resonó en los cielos, y la luz de la explosión envolvió la cabeza de la bestia colosal, emitiendo calor y brillo que iluminaron el firmamento.
La abrasadora onda expansiva de la explosión dispersó las nubes a lo largo de decenas de kilómetros. A medida que avanzaba sobre las montañas impulsada por la criatura, innumerables rocas se derritieron, la vegetación ardió y pequeños ríos se secaron.
Las criaturas que vivían sobre el lomo de la antigua bestia rugieron de terror, ardiendo en la devastadora radiación de la explosión y disolviéndose en cenizas bajo el calor extremo.
Más de diez minutos después, cuando las secuelas de la explosión se disiparon, el Emperador Dragón se tornó aún más solemne.
A lo lejos, bajo la luz de la luna, un cráter de cientos de metros de ancho había sido abierto en la cabeza de la gigantesca criatura ancestral. Gran parte de su cuerpo se había ennegrecido al enfriarse y solidificarse las rocas fundidas.
Sin embargo, solo una parte de la superficie de la criatura se había derretido. El enorme cráter en su cabeza, en relación con su tamaño colosal, era simplemente como perder un trozo de piel: un daño superficial.
¡Aarrgh!
El Emperador Dragón sabía desde hacía tiempo lo aterradoras que eran estas antiguas criaturas "muertas", pero las defensas de la criatura seguían estando mucho más allá de lo que había esperado.
Tras observar detenidamente a la antigua bestia, el Emperador Dragón extendió sus alas como rayos y giró, volando hacia el Dragón Plateado que se encontraba a lo lejos. Tomó el cadáver de la colosal bestia negra de sus garras.
!Roar! ¡Come...!
Tras ser alcanzada por la explosión, la antigua criatura movió las patas con un rugido ahogado, levantando una enorme ola de aire mientras se dirigía hacia donde había desaparecido el Emperador Dragón.
Para entonces, el Emperador Dragón y el Dragón Plateado ya habían viajado varios cientos de kilómetros de distancia.
De repente, el Emperador Dragón volvió la vista hacia las nubes que se arremolinaban bajo el cielo iluminado por la luna, entrecerrando los ojos. !Roar! Saixitia, demos la vuelta y volvamos al Planeta Azul.
Después de dar vueltas durante más de tres horas y volar más de diez mil kilómetros, el Emperador Dragón y el Dragón Plateado finalmente divisaron el familiar pico de la montaña y el paso que habían visto antes.
El pasaje rojo, de cientos de metros de altura, giraba lentamente en la cima de la montaña, emitiendo fluctuaciones espaciales que agitaban los cielos.
El Dragón Plateado, con gran esfuerzo, arrastraba el cadáver de la Bestia Colosal Dragón Espada, que había sido partida por la mitad por la hoja de su cola.
Como Bestia Colosal casi mítica, el cadáver del Dragón Espada contenía en su carne valiosas partículas de ley y energía biológica, demasiado valiosas para desperdiciarlas. Por ello, las dos bestias colosales lo recogieron durante su vuelo.
¡Boom!
La montaña tembló y la tierra se agrietó cuando el Emperador Dragón, arrastrando el cadáver de la bestia negra, aterrizó en el suelo. Echó un vistazo a las nubes que se arremolinaban en el cielo y dejó escapar un gruñido bajo.
!Roar! Saixitia, tú primero.
Aunque la antigua criatura se movía lentamente, cada paso cubría más de diez kilómetros.
El Dragón Plateado asintió y se precipitó hacia el pasadizo, arrastrando tras él el cadáver del Dragón Espada.
En las profundidades marinas, bestias colosales yacían enroscadas en el centro de un imponente remolino oceánico. De repente, el pasaje rojo en la distancia tembló, captando su atención.
Un aura de nivel 9 emanó del pasaje vibrante, seguida de cerca por la aparición del Dragón Plateado, que arrastraba entre sus garras el cadáver de una Bestia Colosal casi mítica.
Al instante, la alegría apareció en los ojos de Zhulong, Ghidorah, el Kun de un solo cuerno, la Tortuga Dragón de las Profundidades y otros.
Con medio cuerpo sumergido, Kun dejó escapar un grito de emoción. ¡Eeeek! ¡Saixitia, has vuelto! ¿Dónde está Trueno Ardiente? ¿Está bien?
!Roar! Ao Tian está detrás de mí. Apenas el Dragón Plateado hubo hablado, el pasillo tras él comenzó a temblar violentamente, como si una criatura gigantesca intentara colarse por allí.
Poco después, un aura aterradora se extendió, infundiendo terror en todo ser viviente.
Dentro del pasadizo rojo que giraba descontroladamente, el Emperador Dragón luchaba por avanzar, arrastrando tras de sí el cadáver de una bestia negra colosal que casi llenaba el pasadizo.
¡Boom!
Cuando el cadáver de la bestia de mil metros de largo se estrelló contra el suelo, un aura abrumadora emanó por toda la zona.
Se trataba de una Bestia Colosal de nivel mítico, y aunque había muerto en la etapa intermedia de dicho nivel, el aura opresiva de sus leyes aún hacía temblar de miedo a todas las demás bestias colosales.
Junto al cadáver se alzaba otra bestia colosal, de aspecto excepcionalmente amenazador con su cuerpo negro y rojo cubierto de púas negras. Todas las bestias abrieron los ojos con asombro, estupefactas de que el Emperador Dragón hubiera matado a una bestia de nivel mítico.
¡Boom!
De repente, se sintieron intensas vibraciones provenientes del otro lado del pasadizo. La fuerza extrema provocó que el pasadizo se volviera inestable, retorciéndose y temblando, como si estuviera a punto de derrumbarse.
Era evidente que la antigua criatura los perseguía.
Sin embargo, el pasaje no era lo suficientemente grande como para que cupiera el enorme cuerpo de la antigua bestia. Tras un breve y violento temblor, el remolino rojo, que casi se desplomaba, se calmó de repente.

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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 501
Estás leyendo el capítulo 501 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 27 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 794 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.