Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 489 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la oscuridad total de la noche, una luna enorme, tan grande como un sol radiante, se elevó lentamente en el cielo.
El mundo mítico era vasto e ilimitado, pero a medida que aquella enorme luna ascendía, el tiempo y el espacio parecían distorsionarse.
Salvo en los lugares ocultos por las nubes o los árboles imponentes, la luna era visible en todo el mundo mítico. Su luz plateada atravesaba las capas de nubes, iluminando con un tenue resplandor la tierra en penumbra.
En el centro de una tierra envuelta en nubes oscuras, ondulaba una cordillera negra que se extendía a lo largo de miles de kilómetros. En el extremo opuesto de la cordillera se alzaba un imponente volcán de más de cinco mil metros de altura.
Sobre la parte central del volcán, se arremolinaban nubes negras formadas por gases volcánicos tóxicos. La lava fundida bullía dentro del enorme cráter, y el resplandor rojo fuego que emitía iluminaba el cielo.
!Roar!
Desde el interior del cráter volcánico, una bestia colosal, de casi trescientos metros de largo y parecida a un dragón pero sin alas, con tres enormes cabezas parecidas a serpientes, irrumpió en el cielo.
Rodeado de llamas azul verdosas, creó un dominio que se extendía a lo largo de ochocientos metros. La presión invisible que irradiaba en la fase final de nivel 9 reverberaba por los cielos, haciendo temblar la atmósfera misma.
Semejante presencia atrajo instantáneamente la atención de innumerables alienígenas que se encontraban debajo.
Al pie del volcán, sobre la tierra seca y árida, se extendía a lo largo de más de diez kilómetros una ciudad de edificios de piedra gris apiñados, formando un asentamiento masivo y rudimentario.
Esta ciudad podría albergar a millones de extraterrestres, pero debido a su entorno hostil, el nivel de civilización era bastante bajo.
Sin embargo, bajo el favor de Kartos, la mayoría de estos alienígenas, a excepción de los jóvenes, poseían físicos comparables a los de los cultivadores de nivel 4 y se les habían otorgado diversas habilidades.
Los más fuertes incluso alcanzaron los niveles 5, 6 o incluso 7, formando una reunión impresionante.
En ese momento, sin embargo, solo quedaban unos pocos miles de habitantes en la ciudad. Cuando el Dragón de Tres Cabezas rugió hacia el cielo, muchos alienígenas alzaron la vista instintivamente, con rostros que reflejaban reverencia y fanatismo.
“Es el emisario Lord Tulhuur.”
“Parece que el emisario se dirige al sureste. Algo debe haber ocurrido en la frontera.”
“Quizás sean esas malditas bestias colosales otra vez. Nos han estado impidiendo constantemente difundir la gloria de nuestro dios y convertir la tierra en un dominio de fuego.”
¡Boom!
Una garra gigantesca, envuelta en llamas púrpuras, aterrizó en el borde del cráter volcánico. En un instante, las rocas se derrumbaron, el aire explotó e incontables fragmentos se fundieron en ríos de lava que descendieron por la ladera de la montaña.
La Bestia Colosal solo dejaba ver la mitad de su cuerpo, pero aún así se alzaba a varios cientos de metros de altura. Llamas púrpuras la envolvieron, y en un instante, una presión divina, muy superior a la de cualquier ser vivo, estalló hacia afuera.
¡Boom!
Bajo la aterradora presión, las nubes oscuras se extendieron, formando anillos de ondas nubosas que se proyectaron a más de diez kilómetros de distancia. En un abrir y cerrar de ojos, todos los alienígenas de nivel 5 de la ciudad se arrodillaron, con expresiones de fervor.
“Saludamos a nuestro dios.”
Sin embargo, Kartos no prestó atención a sus adoradores que se encontraban abajo. Su mirada se dirigió hacia donde había volado el Dragón de Tres Cabezas, a la espera de que se desarrollara la situación.
Se sospechaba que era muy probable que la criatura mítica detrás de la fuerza del Palacio del Dragón de ese mundo subdesarrollado hubiera llegado, aunque solo era una suposición.
Así que envió al Dragón de Tres Cabezas a investigar.
Si realmente se trataba de aquella Bestia Colosal y mítica, la pérdida del Dragón de Tres Cabezas sería aceptable. Kartos ya había dejado una marca en la bestia, permitiéndole observar su verdadera forma cuando llegara el momento.
Cuando un fragmento de su voluntad descendió al mundo subdesarrollado, tomando la forma de una proyección a través de la escala de la ley, fue destruido de un solo golpe por la proyección legal del otro.
Era evidente que la fuerza del oponente superaba la suya.
Sin embargo, aún no tenía una idea clara de si el reino del Dragón Colosal Plateado se encontraba en la etapa final del nivel mítico, en su apogeo o incluso más allá. Por lo tanto, no se atrevió a actuar imprudentemente.
En el centro del Dominio Divino Infernal, Kartos era más poderoso que nunca. Mientras no se invocaran criaturas de nivel titánico, no temía a ninguna otra Bestia Colosal mítica.
Aunque la bestia mítica rival fuera más fuerte, Kartos podría debilitarla en una batalla prolongada.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Rodeado por su dominio, el Dragón de Tres Cabezas volaba al doble de la velocidad del sonido, elevándose a diez mil metros sobre el suelo. Estampidos sónicos resonaban mientras las montañas y los valles se alejaban rápidamente.
Como criatura terrestre, el Dragón de Tres Cabezas no era hábil para volar, y alcanzar el doble de la velocidad del sonido ya era su máximo rendimiento.
Las órdenes del Rey del Abismo Negro no debían desobedecerse, pues si la cruel bestia mítica colosal se enfurecía, bien podría devorar al Dragón de Tres Cabezas en el acto.
Esto ya había sucedido antes, por lo que ninguna Bestia Colosal se atrevía a merodear cerca del Rey del Abismo Negro.
Aunque permanecer en la energía imbuida de ley aceleraría su crecimiento de poder y aumentaría sus posibilidades de alcanzar un nivel casi mítico, el riesgo era demasiado grande.
¡Boom! El Dragón de Tres Cabezas descendió repentinamente, emergiendo de las nubes negras, y el paisaje apocalíptico que se extendía abajo quedó a la vista en todo su esplendor.
Las ondulantes montañas estaban agrietadas y quebradas, áridas sin rastro de vegetación ni vida. Ríos de lava fundida fluían por las grietas, como los vasos sanguíneos de la tierra.
A medida que el terreno retrocedía rápidamente bajo sus pies, ocasionalmente se podían ver algunas estructuras de la ciudad.
Sin embargo, una vez que los alienígenas que habían estado impulsando la lava infernal se marcharon, estas ciudades quedaron abandonadas.
En poco tiempo, el Dragón de Tres Cabezas había volado más de dos mil kilómetros, y figuras dispersas de alienígenas comenzaron a aparecer abajo.
Estos alienígenas vivían alrededor de altares, cazando a las criaturas mutantes de los alrededores, saqueando Cristales de Vida y ofreciendo carne y sangre como sacrificios para transformarlas en llamas infernales.
A medida que las llamas infernales se fundían con la tierra, convirtiéndola en magma infernal que corroía los alrededores, las plantas se incendiaron, la tierra se agrietó e innumerables bestias mutantes huyeron o atacaron.
Tras recorrer más de cuatro mil kilómetros, la vegetación y los ríos se hicieron más frecuentes. Al llegar a los cinco mil kilómetros, la presencia alienígena se había vuelto escasa.
En poco más de dos horas, el Dragón de Tres Cabezas, tras volar más de cinco mil kilómetros, sobrevoló la zona y localizó rápidamente la ciudad destruida.
Esto ocurría en los confines del Dominio Divino Infernal, donde solo fluía un pequeño río de lava infernal. Al final del río de lava se encontraba el pueblo, ahora erosionado por diez kilómetros de magma.
Desde lo alto, esta zona parecía una cicatriz negra en la tierra.

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Estás leyendo el capítulo 489 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 799 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.