Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 488 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Contemplando la ciudad de la raza alienígena, a más de diez kilómetros de distancia, y las llamas púrpuras que se extendían desde el altar en su centro, el Emperador Dragón de Fuego Trueno dejó escapar un profundo y retumbante rugido.
Los secuaces del Rey del Abismo Negro están contaminando esta tierra.
A su lado, el Dragón Colosal Plateado asintió, con la mirada pesada mientras observaba el magma rojo oscuro devorando la tierra lejana. Gruñó suavemente.
!Roar! Sí, están imponiendo las leyes del Rey del Abismo Negro para corroer este mundo, y esto lleva ocurriendo desde hace bastante tiempo. No es de extrañar que se sienta tan poderoso.
Estas criaturas subordinadas son como extensiones de su poder. Cuanto más se contamina el mundo, más se extiende su dominio, acelerando su propia evolución y fuerza.
A medida que su dominio asimila más territorio, el poder de sus leyes también aumentará, posiblemente rivalizando con el de una criatura mítica de nivel titánico.
Sin embargo, la asimilación profunda de un mundo es difícil, y esta corrosión progresa lentamente porque altera fundamentalmente las leyes del mundo.
Como ser del mundo mítico, el Dragón Colosal Plateado podía parecer tonto en el día a día, pero sabía mucho más sobre estos asuntos que el Emperador Dragón.
El Emperador Dragón habló con voz profunda. Está a poco más de mil kilómetros del paso. No es de extrañar que esta mítica Bestia Colosal aún no haya llegado.
Es probable que el Rey del Abismo Negro ya se hubiera percatado de lo que estaba sucediendo en ese lado.
Sin embargo, la Bestia Colosal Afilada era fuerte. Si pereció en tales circunstancias, entonces el enemigo que la mató probablemente fue otra Bestia Colosal de nivel mítico.
Así pues, el Rey del Abismo Negro no había enviado a más de sus fuerzas a la muerte, esperando a que el dominio infernal se extendiera aún más antes de actuar.
En cuanto al tiempo, para esas criaturas era insignificante. Un año no era más que otra siesta, y cuando llegara el momento, les daría una lección a quienes lo provocaran.
Pero por muy poderosa que fuera esta mítica bestia colosal, las leyes invocadas por la estatua del altar seguían indicando que pertenecía al nivel mítico, así que...
!Roar! Estas viles criaturas están contaminando el mundo. Como una bestia colosal, íntegra, valiente y justa, debemos detenerlas.
¡Boom! Llamas doradas se encendieron repentinamente alrededor del Emperador Dragón T, irradiando un calor abrasador y una luz cegadora, desterrando la oscuridad.
El aura aterradora de una Bestia Colosal de nivel 9 sacudió los cielos y la tierra, desatando una presión abrumadora que sumió instantáneamente a la raza alienígena en el caos, incluso desde más de diez kilómetros de distancia.
¡El aura de una Bestia Colosal extranjera!
"¡Jefe, una Bestia Colosal ha sido atraída por nuestro ritual!"
Un alienígena con plumas de colores gritó: "¡No podemos dejar que esa Bestia Colosal interrumpa el sacrificio! ¡Guerreros, tomen sus armas y síganme!"
¡Boom!
El cuerpo del alienígena irrumpió con el aura de un ser de nivel 6. Rodeado de llamas púrpuras, cargó hacia adelante con un rugido ensordecedor, con los ojos llenos de una temeridad fanática.
Entre los alienígenas, más de mil experimentaron fluctuaciones de poder en los niveles 4 y 5, y el más fuerte” un guerrero con marcas rojas en la cara” alcanzó el máximo del nivel 6.
Pero justo cuando estos alienígenas, armados con lanzas de cinco metros de largo, cargaron varios cientos de metros hacia adelante, se detuvieron bruscamente.
En la tierra temblorosa, una Bestia Colosal de más de doscientos metros de largo y casi cien metros de altura hasta el hombro se acercaba lentamente. La presión invisible que emanaba era pesada, llena de un poder opresivo.
Llamas doradas ardían en su cuerpo, y con cada paso, el suelo bajo sus pies se derretía instantáneamente, formando un inmenso río de magma de cientos de metros de ancho. Su aterrador ímpetu era sencillamente espeluznante.
Detrás de la aterradora bestia negra y roja, le seguía un Dragón Colosal Plateado.
Aunque de menor tamaño, el Dragón Colosal Plateado seguía midiendo más de sesenta metros de altura, asemejándose a una montaña en movimiento.
Bajo el reflejo de las llamas doradas, las escamas plateadas del cuerpo del dragón brillaban como cristales translúcidos, otorgándole una apariencia imponente y majestuosa.
Bajo la presión de dos bestias colosales de nivel 9, incluso los alienígenas más fanáticos se vieron aplastados contra el suelo, con el terror grabado en sus rostros.
Solo el jefe alienígena, adornado con elaboradas plumas, logró mantenerse en pie, sostenido apenas por una fuerza sobrenatural. Comenzó a murmurar una serie de rápidos gorgoteos, como si intentara comunicarse con el Emperador Dragón y su acompañante.
Mientras hablaba, hacía gestos amenazantes, esforzándose por señalar hacia el altar lejano donde la estatua del Rey del Abismo Negro ardía con llamas púrpuras.
En medio de los gritos frenéticos del jefe, la bestia negro-rojiza se detuvo a unos cientos de metros de distancia. Todos los alienígenas creían que la aterradora criatura se había intimidado por el poder del Rey del Abismo Negro.
Pero en ese instante, la boca de la Bestia Colosal se entreabrió a lo lejos. En su interior, un resplandor dorado centelleó, y una abrasadora llama dorada, capaz de incendiar los cielos, surgió con fuerza.
¡Boom!
Bajo las llamas doradas que abrasaban el cielo, todo quedó aniquilado. La tierra y las rocas se fundieron en magma, y los cientos de alienígenas atrapados en su alcance fueron reducidos instantáneamente a la nada.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
La energía abrasadora provocó explosiones, y las ondas de choque abrasadoras se extendieron a lo largo de mil metros, destrozando instantáneamente los escudos de energía protectores de los guerreros de la raza alienígena circundante, que gritaron de agonía mientras eran reducidos a cenizas.
En un abrir y cerrar de ojos, el área de mil metros frente al Emperador Dragón se convirtió en un páramo fundido por su aliento. Más de mil alienígenas, todos de nivel 4 o superior, fueron aniquilados.
Ese era el poder aterrador de un ser de nivel mítico.
Ante tales criaturas, el número dejaba de importar; solo los seres de fuerza similar tenían alguna posibilidad.
Tras aniquilar fácilmente a los secuaces del Rey del Abismo Negro, el Emperador Dragón avanzó con pasos pesados, extendiéndose la lava bajo sus pies al entrar en la zona de llamas púrpuras.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Las llamas púrpuras, que habían corrompido varios kilómetros de tierra, aumentaron su intensidad, chocando explosivamente con las llamas doradas del cuerpo del Emperador Dragón.
Sin embargo, estas débiles llamas púrpuras, imbuidas de la ley, no fueron rival para ello.
Tras él, el Dragón Colosal Plateado dejó escapar un rugido. “¡Ao Tian, destruye el altar y la estatua que alberga su fe! ¡Eso extinguirá el fuego del infierno!”
¡Deténganlo!
¡No dejes que arruine el ritual del sacrificio!
"¡En nombre del gran Rey del Abismo Negro, el dios supremo!"
Mientras el Emperador Dragón se acercaba al altar en medio del explosivo choque de llamas, miembros comunes de razas alienígenas que se habían estado escondiendo en edificios cercanos salieron corriendo, gritando en un idioma incomprensible.
¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!
Los alienígenas, en su mayoría de nivel 3 y algunos de nivel 4, lanzaron lanzas negras, de unos cuatro o cinco metros de largo cada una, contra el Emperador Dragón como si fueran misiles, perforando el aire con sonidos agudos y chirriantes.
¡Pff! ¡Pff! ¡Pff!
Las lanzas, lo suficientemente poderosas como para penetrar vehículos blindados, se desintegraron en cenizas al acercarse a decenas de metros de las llamas doradas, cuyo calor era demasiado intenso para soportar.
¡Yo soy la destrucción! El Emperador Dragón rugió, y con su rugido, deslumbrantes llamas doradas y luz púrpura brotaron de su cuerpo.
¡Boom!
Las llamas doradas, en expansión y capaces de estremecer el mundo, hicieron que el suelo se desmoronara, se agrietara y se fundiera en ríos de magma. Barreras ígneas se alzaron hacia afuera, extendiéndose en todas direcciones.
Los edificios se derrumbaron tras las llamas, e incontables alienígenas fueron aniquilados antes de poder reaccionar. Desde la distancia, parecía como si una gigantesca esfera brillante creciera sobre la superficie de la Tierra.
Mientras tanto, la explosión de luz púrpura corroía el aire en un radio de diez kilómetros. La tierra y la vegetación se marchitaban, creando una zona de muerte.
En un abrir y cerrar de ojos, toda la ciudad alienígena, con miles de habitantes, fue aniquilada por el dominio explosivo del Emperador Dragón.
El suelo mismo quedó calcinado, dejando un mar de lava de mil metros de ancho, con una temperatura circundante que alcanzó cientos de grados Celsius.
Además, la toxina mortal del Vacío Púrpura se propagó, convirtiendo la zona de diez kilómetros en una zona letal e inaccesible. En ese momento, el Emperador Dragón se asemejaba verdaderamente a una Bestia Colosal de proporciones catastróficas.
Tras eliminar sin esfuerzo las plagas circundantes, el Emperador Dragón dirigió su mirada hacia el altar.
Bajo la fuerza de su dominio, una barrera protectora de poder imbuido de ley emanaba de la estatua del Rey del Abismo Negro, protegiendo el altar y su dominio de fuego circundante.
¿Una barrera legal, eh?
El Emperador Dragón contempló la estatua del Rey del Abismo Negro y el altar envuelto en un halo de luz. De su garra derecha brotaban llamas de color púrpura dorado, cuya intensidad rivalizaba con la de la ley misma.
¡Boom! Con un solo golpe que combinó sus Llamas Doradas Abrasadoras del Cielo y la Toxina Mortal del Vacío Púrpura, el halo púrpura se hizo añicos, la estatua explotó y el altar se derrumbó.
El Emperador Dragón de Fuego del Trueno gritó: !Roar! ¡Saixitia, congela las llamas!
¡Zas!
Al instante, una ola de aire blanco y frío descendió del cielo, extinguiendo las llamas circundantes. La lava se solidificó en un momento, cubierta por una gruesa capa de escarcha.
¡Zas! El Dragón Plateado plegó sus alas y se precipitó desde el cielo, estrellándose contra el magma helado. El suelo se agrietó bajo el impacto, generando ráfagas de viento aullando.
Pero el Emperador Dragón no le prestó atención. La enorme bestia escarbaba con entusiasmo entre los escombros del altar con sus gigantescas garras, buscando Cristales de Vida.
Uno, dos, tres...
En poco tiempo, el Emperador Dragón hubo rebuscado entre los escombros y reunido casi un centenar de Cristales de Vida, la mayoría de ellos de nivel 4 y 5, y algunos que alcanzaban el nivel 6.
Ni siquiera él pudo evitar sonreír amenazadoramente ante tal visión.
Contemplando los Cristales de Vida, el Dragón Colosal Plateado dejó escapar un rugido de júbilo. ¡Ao Tian, estos secuaces del Rey del Abismo Negro han reunido muchísimos Cristales de Vida!
El Emperador Dragón gruñó en señal de aprobación. ¡Sí! Esta cosecha es una alegría inesperada.
Originalmente, su objetivo esta vez era primero masacrar a los esbirros bestia colosales de nivel 9 del Rey del Abismo Negro, devorarlos para aumentar su fuerza y luego ir tras el propio Rey del Abismo Negro.
Pero, inesperadamente, poco después de su llegada ya había conseguido casi un centenar de cristales de alto nivel.
Aunque gran parte de la energía vital de los cristales se había agotado debido a los rituales de sacrificio, aún así se convertirían en miles de puntos de atributos.
Y esto era solo de un pequeño pueblo de los secuaces del Rey del Abismo Negro.
!Roar! Estos secuaces del Rey del Abismo Negro han contaminado la tierra, convirtiéndola en una zona muerta infernal. Debemos impedir que estas viles criaturas destruyan el mundo.
El Dragón Colosal Plateado asintió con entusiasmo. !Roar! ¡Sí! Debemos impedir que estos seres malignos destruyan el mundo. La gran Saixitia exige ríos de sangre.
Justo cuando el Emperador Dragón destruyó el altar y aniquiló a los miembros de la raza alienígena, el infernal mar de llamas fundidas entró en erupción. Una cabeza enorme y siniestra, tan grande como una montaña, emergió, con lava abrasadora que caía en cascada por sus escamas como cataratas.
Sobre la cabeza de la colosal bestia negra, que parecía un dragón, tres pares de cuernos espirales se alzaban hacia el cielo. Llamas de color púrpura rojizo ardían a su alrededor, retorciendo el vacío y emanando un aura aterradora.
Kartos, el Rey del Abismo Negro recién despertado, percibió brevemente su entorno y luego dirigió su mirada a la distancia.
A pocos kilómetros de distancia, una Bestia Colosal de más de 280 metros de largo yacía dormida sobre la tierra agrietada, irradiando el aura de una criatura de nivel 9 en etapa avanzada.
Incluso en su letargo, cada uno de sus alientos agitaba vientos abrasadores, absorbiendo la densa energía impregnada de la tenue esencia de las leyes que la rodeaban.
Kartos entreabrió la boca y dejó escapar un profundo rugido que hizo temblar el espacio. Tulhuur, en el límite del infierno en expansión al sureste, una de las marcas de mi ley ha sido destruida.
Además, dos fanáticos de ese grupo de secuaces ya no dan señales de vida. Probablemente estén muertos. Ve a comprobarlo.
Inmediatamente, la colosal bestia dracónica cubierta de escamas azul verdosas, con tres enormes cabezas parecidas a serpientes, abrió los ojos y se puso de pie lentamente.
Sí, mi rey.
En los últimos años, a medida que los secuaces del Rey del Abismo Negro contaminaban la tierra y expandían su dominio, a menudo se enfrentaban a ataques de criaturas trascendentes, llegando incluso a atraer bestias colosales de nivel 8 o 9.
Pero justo cuando la Bestia Colosal se disponía a marcharse, Kartos gruñó.” Un momento. Recuerdo que esa zona está cerca del pasaje a ese mundo subdesarrollado.
Tuluur, ten cuidado al ir. Antes, cuando intenté contactar con Kura, no obtuve respuesta. Algo debe haber pasado.
“Sí, mi rey” respondió la colosal bestia con respeto. Llamas azul verdosas estallaron a su alrededor, transformándose en un dominio que la envolvió mientras se elevaba hacia el cielo.
Una vez que la bestia dragón de tres cabezas desapareció, los ojos de la enorme bestia negra se volvieron fríos y su voz retumbó. ¿Se trata de las bestias del territorio corrompido que se rebelan, o ha llegado esa criatura mítica que destruyó mi proyección de ley?
Tras hablar, Kartos ya sabía la respuesta.
Primero, la Bestia Colosal Afilada, Kura, desapareció, y luego ocurrió un problema en el borde en expansión del dominio infernal en la misma dirección, cuando una estatua imbuida con la marca de una ley fue destruida.
¡Cómo se atreven! ¡Ni siquiera estaba buscando problemas, y se atreven a venir a buscarme!
¡Boom! En un instante, todo el mar fundido explotó, y una aterradora bestia colosal, de más de mil metros de largo y tan masiva como una montaña, se irguió lentamente.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Innumerables corrientes de lava brotaron de su cuerpo, formando cascadas de cientos de metros de altura, creando un espectáculo aterrador.

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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 488
Estás leyendo el capítulo 488 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 799 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.