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Leer Envolviendo los Cielos (Novela) Capítulo 71 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ye Fan estaba seguro de que en los próximos días este lugar se convertiría en un caos. Se producirían numerosas batallas, e incluso más sectas acudirían apresuradamente. Estas ruinas se transformarían en un completo desastre debido a la Tumba Yin del Emperador Demonio. Mirando hacia atrás, a lo lejos, aún podía ver la luz sangrienta que se alzaba entre las ruinas mientras un arcoíris divino tras otro se precipitaba sobre ellas. “En cuanto a si la Pagoda Desolada está realmente en la Tumba Yin o no, ya no es asunto mío…” Ye Fan estaba sumamente satisfecho con sus logros. Ahora solo necesitaba encontrar un lugar tranquilo y cultivar con calma. Las numerosas bestias feroces que se habían congregado al borde de las ruinas habían desaparecido hacía mucho tiempo, lo que permitió a Ye Fan pasar por esa región sin ver ni una sola bestia. Las estrellas centelleaban en el cielo y la luna brillante brillaba en lo alto. La noche ya había caído. Ye Fan decidió pasar de largo por el Paraíso de las Ruinas Espirituales sin dudarlo. Era hora de marcharse de allí. Aunque las reliquias budistas que habían encontrado en el Templo del Gran Canto del Trueno seguían allí, no creía que valiera la pena regresar por ellas. Si se topaba con el anciano Han, sin duda se metería en un gran lío. La semilla de Bodhi, la más importante, siempre la llevaba consigo. Aunque perdiera temporalmente esos objetos budistas rotos, no lo consideraba una gran desgracia. Al fin y al cabo, lo más importante era conservar la vida. Ye Fan era muy rápido. Viajando toda la noche, logró salir de la cordillera. La zona de batalla se alejaba cada vez más, pero él seguía preocupado. * * * Tres días después, Ye Fan ya se encontraba a mil kilómetros de distancia. Viajó únicamente a través de campos desérticos, sin entrar en ninguna ciudad ni pueblo. Solo entonces pudo respirar tranquilo y dejar de sentirse tan preocupado. Era ya entrada la noche. Las nubes ocultaban las estrellas y la luna, sumiendo el lugar en una oscuridad absoluta. Frente a él se vislumbraban algunas luces que delineaban un pueblo de tamaño modesto. Ye Fan, convencido de que había llegado a una zona segura y que no era necesario seguir corriendo, entró en el pueblo. Al llegar allí, descubrió que solo podía considerarse un pequeño pueblo. La mayoría de la gente ya dormía y apenas quedaban encendidas un par de luces. Ye Fan entró en el pequeño pueblo y, tras dar un paseo por él, finalmente encontró una tienda en un rincón apartado que aún no había cerrado. Era un restaurante realmente pequeño. Solo tenía siete u ocho mesas dentro, y tanto las mesas como las sillas parecían muy viejas, tan brillantes que las habían limpiado tantas veces. En general, tenía un aire antiguo e interesante, y se veía muy limpio. "Tío, ¿qué tienes para comer? ¿Me puedes preparar algo rápido?" El dueño era un anciano de pelo blanco y canoso. Los años hacían notar su paso. Su rostro estaba lleno de arrugas, lo que le daba un aire de haber sufrido las penurias de la vida. Su ropa estaba muy remendada y su vida no parecía irle muy bien. Al ver aparecer a una niña de once años a esas horas de la noche, el anciano se quedó algo asombrado, pero aun así sonrió amablemente y respondió: "Hay menos de medio pollo asado, medio plato de carne de res y algunos mantou". "De acuerdo, tráiganlos a todos." “Un momento, por favor, voy a calentarlo.” El restaurante era demasiado pequeño. La situación del anciano era precaria, y tenía que ser a la vez dueño y cocinero. Poco después, llegó un agradable aroma a pollo asado. Trajeron el pollo y medio plato de carne, e inmediatamente a Ye Fan se le hizo agua la boca. Tras vivir con Pang Bo durante más de un año en el Paraíso de las Ruinas Espirituales, prácticamente había llevado una vida vegetariana, sin probar ni una pizca de carne. Aquella sencilla comida le rugió el estómago. Agarró rápidamente el tazón y los palillos, mordió el mantous blanco y luego desgarró una pata de pollo, comenzando a engullir la comida. En ese momento, sentía que ninguna exquisitez del mundo se comparaba con la comida que tenía delante. “¡No te apresures! Cómelo despacio, bebe un poco de agua. No te atragantes con la comida” dijo el anciano, acercándole un tazón de sopa caliente con una amable advertencia. “Gracias, tío. Tus habilidades culinarias son maravillosas, me abren el apetito muchísimo” murmuró Ye Fan con la boca llena. Al ver que la ropa de Ye Fan no era la de un niño pobre, y también la forma en que devoraba la comida, el anciano quedó algo perplejo. Cogiendo un trapo viejo, empezó a limpiar la mesa y las sillas, que ya estaban muy limpias. Riendo y negando con la cabeza, dijo: “Con tanta hambre, todo sabe mejor”. "Abuelo, ¿por qué no hemos cerrado todavía...?" Una niña de cinco años entró en la habitación. La ropa que llevaba, gastada y sencilla, estaba remendada. Su cabello estaba recogido en dos trenzas que la hacían ver muy tierna, y sus mejillas estaban sonrosadas. "Duérmete, que cierro enseguida." La niña vio la mesa llena de comida y no podía apartar la vista, tragando saliva disimuladamente. Asintió: “Vale”. Ye Fan terminó la comida en un santiamén. Levantándose, dijo: “Bien, tío, ya puede empezar a cerrar”. Dicho esto, metió la mano en su túnica y sintió un ligero malestar. Había olvidado que no tenía dinero ni objetos de plata u oro para intercambiar, así que no tenía cómo pagar la cuenta. “¿No tiene suficiente dinero el hermanito?” El anciano era muy experimentado y enseguida se dio cuenta de su vergüenza. "Eh... olvidé traer dinero." “Ah, otra persona mala” la niña rompió a llorar, con lágrimas que le recorrían el rostro mientras miraba con furia a Ye Fan. “Son ustedes tan malvados. Todo el día no pagan la comida. Lo único que saben hacer es acosarme a mí y al abuelo. Apenas podemos comer... Al ver los huesos de pollo sobre la mesa, sus grandes ojos se enrojecieron al instante. “El abuelo dijo que si no venían clientes me daría una pata de pollo para comer... pero al final viniste y te la comiste sin pagar. ¡Eres un verdadero aprovechado!”. La boca y las largas pestañas de la niña de cinco años temblaban mientras las lágrimas corrían por su rostro. Su mejilla enrojecida estaba cubierta de lágrimas, y tenía que usar continuamente la manga remendada para secárselas. Era evidente que sus condiciones de vida no eran muy buenas, al ser acosados diariamente. "Hermanita, no llores..." Ye Fan estaba realmente avergonzado y humillado. Esta pareja, joven y mayor, parecía tener grandes dificultades en sus vidas. “No te preocupes, hermanito, no tienes por qué culparte. Sé que no eres como esos gamberros; simplemente olvidaste traer dinero.” El anciano, con el rostro lleno de arrugas, apartó a la niña a un lado y le dijo”: No llores, el abuelo te dejó un trozo de pollo. También hay medio mantou para que no pases hambre. “Abuelo…” La niña se sintió inmediatamente agraviada y lloró aún más. “¡No estoy pensando en mí! El abuelo tampoco ha comido. Esos malvados nos han estado acosando todo el día y ya no nos quedan ahorros. Si esto sigue así, ¿cómo vamos a salir adelante…? Al ver sus ropas viejas y remendadas y escuchar esas palabras, Ye Fan sintió una profunda tristeza por ellos. Se conmovió profundamente, e incluso se le humedecieron los ojos. La vida de la gente común estaba llena de sufrimiento y dolor. Este dúo, joven y anciano, compartían un profundo amor familiar, pero se encontraban completamente indefensos, lo que le provocó una conmoción que no había sentido en mucho tiempo. “No llores, hermanita. No soy mala persona. Aunque no tengo dinero, tengo algunas cosas que pueden servir para pagar esta comida” dijo Ye Fan, sacando la botella de jade de cuando intercambió hierbas medicinales en las ruinas por el Líquido de las Cien Hierbas. “Este jade es demasiado valioso, no puedo llevármelo.” El anciano negó con la cabeza y dijo”: Todos pasamos por momentos difíciles. Si el pequeño vuelve a pasar por aquí, entonces podrá pagarnos. Ye Fan suspiró con tristeza. Aquel anciano, a pesar de su precaria situación, tenía una fortaleza de carácter admirable. Ye Fan sentía un profundo respeto por él. “Tómalo, no me supone ningún problema”. “Es demasiado valioso, de verdad que no puedo soportarlo. Puedes irte sin sentirte culpable. Todos pasamos por momentos difíciles.” Las manos del anciano estaban cubiertas de callos. Rechazó con firmeza la botella de jade. Al verlo negarse, Ye Fan no tuvo más remedio que recuperarlo. “Ya que no lo quieres, ¿qué te parece si me quedo un tiempo y te ayudo con las tareas más pesadas?” En ese momento no tenía ningún destino en mente, así que cuando encontró a aquel anciano sencillo y bondadoso, decidió quedarse allí temporalmente. Podría concentrarse en sus cultivos y, de paso, ayudar al anciano. La niña bajó la cabeza, mirando sus dedos de los pies y sonrojándose, dijo en voz baja: "Ni siquiera podemos alimentarnos solos..." Ye Fan se agachó y acarició con ternura el cabello de la niña. "No te preocupes, no te causaré más molestias quedándome aquí."
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Estás leyendo el capítulo 71 de Envolviendo los Cielos (Novela), un novela. En las frías y oscuras profundidades del universo, nueve enormes cadáveres de dragones arrastran un antiguo ataúd de bronce, que existe desde tiempos inmemoriales. Esta es una imagen increíblemente impactante capturada… Este capítulo tiene publicado el 30 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Envolviendo los Cielos (Novela) tiene 328 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.