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Leer Engañé a un Dios (Novela) Capítulo 80 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El silencio sepulcral que se cernía sobre el enorme salón era tan opresivo que Kael sintió como si una montaña entera se hubiera derrumbado repentinamente sobre sus hombros. Sus ojos color ámbar permanecieron fijos en la figura junto al trono, mientras su mente intentaba frenéticamente analizar lo que estaba sucediendo. “¿Un consejero del Emperador? No…”, pensó fugazmente mientras su mirada recorría rápidamente a los Archimagos. “Están demasiado tensos…”. Y cuanto más observaba Kael sus rostros, más fuerte se hacía la extraña sensación de inquietud que crecía en su interior. Lo que percibió en los ojos de los archimagos no era un respeto ordinario. Era miedo. Solo entonces, saliendo finalmente de su estupor, Kael se arrodilló apresuradamente e inclinó la cabeza junto con todos los demás. “¿Quién podría provocar esta reacción en el general Salazar y los archimagos?”, pensó, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda. El primero en romper el silencio fue Al-Hakim, quien con cautela alzó la mirada hacia la figura de la máscara dorada. —Perdóname… —dijo el Archimago con suma moderación—. ¿Podrías explicar tu decisión? Guro lo apoyó casi de inmediato, asintiendo lentamente. —El muchacho tiene un enorme potencial como artesano —dijo el anciano ciego con voz ronca—. Enviarlo a la guerra es cruel e irracional. Sin embargo, el hombre enmascarado se limitó a dejar escapar un gruñido silencioso. “Hay cosas que están ocultas a tu vista…” Y en ese instante, Kael sintió de repente que la mirada tras la máscara dorada se posaba directamente sobre él. Todo su cuerpo se tensó de inmediato. Aun sin la presión de un aura, Kael sentía como si lo estuvieran viendo a través de él por completo. “Esto es malo…” pensó. “Todo esto es muy malo…” Kael apretó el puño instintivamente mientras permanecía arrodillado. “¿Por qué quiere enviarme a la guerra?”, pensó, sintiendo que su inquietud aumentaba. “¿Es un enemigo?” Y de repente, el hombre de la máscara dorada habló con calma: «Veo preguntas en tus ojos. Habla, muchacho». Esas palabras hicieron que Kael se quedara paralizado por un breve instante, mientras su mente se tensaba al instante. “Primero, necesito entender exactamente con quién estoy hablando…”, pensó. “Primero necesito tantear el terreno…”. Tras respirar hondo, Kael inclinó la cabeza con el mayor respeto posible. —Perdóname, señor —dijo cortésmente—. No entiendo bien la situación como para saber qué puedo o no puedo decir en su presencia. Temo hablar sin pensar. El silencio volvió a reinar en la sala durante varios segundos. Entonces, inesperadamente, una risa silenciosa provino de debajo de la máscara dorada. —Un chico precavido… —dijo el hombre con un tono extrañamente divertido—. Eso es bueno. Luego añadió con más calma: «Puedes llamarme la Sombra del Trono. Puedes preguntarme lo que quieras. Te prometo que no te haré daño». Pero en el momento en que Kael escuchó ese título, se quedó paralizado. Entonces, al instante siguiente, alzó la mirada hacia la figura de la máscara dorada con incredulidad y dijo en voz baja: "¿La Sombra del Trono...? ¿Podría ser que seas el heredero del antiguo sabio que fundó el Linaje Imperial?". Sin embargo, la respuesta del hombre solo dejó a Kael aún más atónito. —No soy descendiente —dijo con calma la Sombra del Trono—. Soy aquel sabio de las leyendas. Y en el instante en que se pronunciaron esas palabras, Kael bajó la mirada con incredulidad y susurró casi inaudiblemente: "Pero... ¿cómo es posible?". Desde fuera, su reacción parecía de auténtica sorpresa. Sin embargo, en su interior, Kael experimentaba emociones mucho más complejas. «Si esto es cierto…» un pensamiento fugaz cruzó por su mente con tensión. «Entonces llegó a la Dimensión Humana hace unos setecientos años…» Y al alzar de nuevo la mirada hacia la Sombra del Trono, Kael añadió para sí mismo: «En ese caso, el nivel de su poder mágico debe superar con creces los límites de la Dimensión Humana… Sencillamente, aquí no existen seres longevos capaces de vivir setecientos años». Al mismo tiempo, Kael podía sentir claramente que la Sombra del Trono seguía estudiándolo con atención. Incluso a través de la máscara dorada, la mirada del hombre resultaba demasiado aguda y penetrante, lo que provocó que la desconfianza de Kael aumentara aún más. Comprendiendo que cada uno de sus movimientos y emociones estaban siendo observados, Kael permitió deliberadamente que sus labios temblaran ligeramente, continuando con la simulación de sorpresa mientras su mente se apresuraba a analizar la situación. «Si de verdad es él…» pensó Kael con tensión. «Entonces, al igual que yo, debería ser un Fragmento.» La sola idea le heló la sangre. —Pero hasta que la situación se aclare, no puedo revelar que sé demasiado sobre el Mundo Mortal —añadió rápidamente para sí mismo, manteniendo su aparente confusión—. Y bajo ningún concepto puedo revelar mi verdadera naturaleza… Al instante siguiente, Kael pareció esforzarse por recuperar el control de sus emociones y, exhalando lentamente, habló con el mayor respeto posible: «Perdonad mi reacción… Todo esto suena demasiado irreal…» Tragó saliva y bajó la mirada por un instante antes de continuar con más cautela. “Pero no tengo derecho a cuestionar sus palabras. Y si me lo permite… quisiera preguntarle algo más. ¿Por qué desea enviarme a la guerra?” Ante esto, la Sombra del Trono ladeó ligeramente la cabeza. “¿Y tú no quieres?” La franqueza de la pregunta hizo que Kael desconfiara. Durante varios segundos, pareció meditar su respuesta antes de decidir contestar con la mayor sinceridad posible. —Para ser sincero, tengo un gran interés por el conocimiento y ciertos oficios —dijo Kael con calma—. Estoy seguro de que podría aportar mucho más al Imperio si permaneciera en la Capital. Mientras hablaba, observaba atentamente la reacción de la Sombra del Trono, tratando de determinar si este hombre estaba dispuesto a escuchar las opiniones de los demás. Ante esas palabras, varios archimagos asintieron sutilmente para apoyar a Kael, mostrando claramente su acuerdo con esa visión de su futuro. Solo Salazar permaneció impasible, con su habitual serenidad y la cabeza ligeramente inclinada, como si todo lo que sucedía estuviera dentro de sus expectativas. Mientras tanto, los pensamientos de Kael se aceleraban. “Tanto mi vida anterior como la actual se han centrado en el conocimiento y la teoría… Y solo ahora he comenzado a transitar hacia la práctica real.” Fórmulas alquímicas, diagramas de inscripciones y el último mes dedicado a un entrenamiento implacable afloraron involuntariamente en su memoria. “Pero practicar un oficio y librar una guerra son dos cosas completamente diferentes…” Sin embargo, al instante siguiente, todo dentro de Kael se tensó repentinamente. Sintió claramente una energía extraña que entraba con fuerza en su frente. La sensación era sutil, casi imperceptible, pero a la vez tan extraña y abrumadora que un escalofrío recorrió su cuerpo al instante. Y al instante siguiente, la voz serena de la Sombra del Trono resonó directamente en su mente: "¿Beneficio para el Imperio... o beneficio para tu propio camino? ¿Cuál elegirías?" Y en el instante en que esas palabras resonaron en su mente, algo dentro de Kael pareció temblar. Alzó la cabeza bruscamente, encontrándose con la mirada que se escondía tras la máscara dorada de la Sombra del Trono. Entonces, un instante después, la voz tranquila volvió a resonar en su mente: "Oh... Tu mirada dice mucho más que tus palabras". Kael se tensó aún más involuntariamente. —Como era de esperar —continuó la voz de la Sombra del Trono—, realmente posees rasgos de tus predecesores. Esas palabras hicieron que Kael frunciera ligeramente el ceño. “¿Predecesores?”, pensó fugazmente. La pregunta le atravesó la mente como una aguja, a la vez que le provocaba irritación. "¿De qué está hablando? Maldita sea... Soy demasiado débil para responderle con maná." Tras recorrer rápidamente el pasillo con la mirada, Kael apretó ligeramente los dientes y pensó para sí mismo: «Dado que se ha puesto en contacto conmigo mentalmente, responder en voz alta sería una mala idea...» Los archimagos obviamente habían notado que se estaba produciendo una conversación silenciosa entre la Sombra del Trono y Kael, pero ninguno de ellos se atrevió a interferir ni siquiera a decir una palabra. Incluso Al-Hakim se limitó a fruncir ligeramente el ceño y continuó observando en silencio. Mientras tanto, Kael sentía que una avalancha de preguntas e inquietud crecía sin cesar en su interior. Pero antes de que pudiera ordenar sus pensamientos, la voz de la Sombra del Trono resonó de nuevo con calma en su mente: “Si de verdad deseas cuidar del Imperio… te permitiré permanecer en la Capital.” Por un breve instante, la esperanza renació en el interior de Kael. Pero las siguientes palabras lo hicieron sudar frío al instante. —Sin embargo, entiendan esto… —La voz de la Sombra del Trono se tornó un poco más grave—. La vida de los Fragmentos es increíblemente difícil y peligrosa. Si desean sobrevivir y liberar su potencial, tendrán que arriesgar sus vidas una y otra vez… y volverse más fuertes. En ese momento, las manos de Kael temblaron de verdad. Todos sus pensamientos parecían fundirse en un único torrente caótico. “¿Cómo?”, pensó con asombro. “¿Cómo se dio cuenta de que soy un Fragmento?!” Historia robada; por favor, denúncienla. Kael se tensó bruscamente, sintiendo que su corazón latía cada vez más rápido. “¿Qué más sabe de mí?”, continuó pensando para sí mismo. “¿Y qué sabe de los demás Fragmentos? Necesito…” Pero el torrente de pensamientos fue interrumpido abruptamente por la voz de la Sombra del Trono, que sonaba tranquila en su mente: "Vi tu amuleto y supongo que ya sabes ciertas cosas sobre tu propia naturaleza..." Al oír esas palabras, el corazón de Kael se encogió aún más. “Y a juzgar por tu... reacción finalmente sincera”, continuó la Sombra del Trono con un leve rastro de burla, “también hay mucho que desconoces”. Esas palabras provocaron de inmediato una nueva oleada de inquietud en Kael. “¿Finalmente sincero?”, pensó. “¿Eso significa que sabía desde el principio que solo estaba fingiendo?” Ese pensamiento hizo que la mirada de Kael vacilara ligeramente. Durante todo este tiempo, había creído controlar bien sus emociones. Ahora, empezaba a sentir que, frente a ese hombre, toda su cautela parecía un juego de niños. Mientras tanto, la voz de la Sombra del Trono resonó una vez más con calma en su conciencia: "Si quieres respuestas, tendrás que volverte mucho más fuerte". Y casi inmediatamente después, añadió en un tono mucho más frío: "Pero lo más importante: no dejes que nadie conozca la verdadera naturaleza de tu alma". Al oír esas palabras, Kael tragó saliva con nerviosismo. «No sé cuáles son sus verdaderas intenciones…», pensó. «Pero sin duda no es un enemigo. Al menos… no por ahora». Al sentir la rapidez con la que latía su corazón, Kael comenzó de inmediato a reprimir sus emociones, permitiendo que la razón recuperara el control. Y en cuestión de segundos, un brillo frío y calculador apareció gradualmente en sus ojos color ámbar. Su mente volvió a funcionar a su velocidad habitual, uniendo rápidamente cadenas de conclusiones y posibilidades. “Más que eso…”, continuó para sí mismo, esforzándose por mantener una apariencia de calma. “Este hombre podría ser la única persona en toda la Dimensión Humana que realmente comprende la naturaleza de los Fragmentos”. El solo pensamiento lo llenó de tensión. —No… —se corrigió casi de inmediato—. A juzgar por su longevidad y sus palabras sobre sus predecesores, su conocimiento es probablemente único incluso en múltiples dimensiones. Y en ese momento, un único curso de acción posible pareció tomar forma en la mente de Kael. «No quiero ir a la guerra», pensó para sí mismo, sintiendo una desagradable opresión en el pecho. «Pero no puedo permitirme el lujo de perder una oportunidad como esta... Por muy extenso que sea mi conocimiento, sé demasiado poco sobre los dioses y mi propia naturaleza». La mirada de Kael se dirigió involuntariamente una vez más hacia la máscara dorada. “Si quiero vengarme del Maestro en el futuro, necesito respuestas.” Con ese pensamiento, Kael asintió lentamente, sorprendiendo a todos los presentes. Los archimagos notaron la reacción casi de inmediato, y un tenso silencio volvió a reinar en la sala. La Sombra del Trono preguntó entonces con calma en voz alta: "¿Así que estás de acuerdo con mi decisión?". Tras esas palabras, Kael respiró hondo. La tensión y la reticencia a aceptar ese camino aún permanecían en su interior, pero la razón había acallado por completo sus emociones. “A veces el destino exige que hagas lo necesario… no lo que deseas”, dijo Kael con sinceridad. Enderezando la espalda, sintió cómo su determinación se fortalecía cada vez más en su interior. “Y parece que hoy es precisamente el día en que debo responder a su llamado.” Ante esas palabras, varios archimagos alzaron las cejas con sorpresa. El general Salazar también giró ligeramente la cabeza hacia Kael, y por primera vez, algo parecido a una aprobación genuina brilló en sus ojos rojos. Pero inesperadamente, Kael volvió a hablar: "Sin embargo, hay algo que me gustaría aclarar..." La Sombra del Trono simplemente asintió con calma, permitiéndole continuar. —Mi camino principal ha cambiado inesperadamente —dijo Kael con serenidad—. Pero no deseo abandonar por completo mis otras aficiones. ¿Me permitiría presentarme a los exámenes de otras disciplinas antes de lo previsto? En el momento en que se pronunciaron esas palabras, Guro, inesperadamente, se convirtió en el primero en apoyarlo. —Sería una muy buena decisión —dijo el archimago ciego con voz ronca, asintiendo levemente—. En el frente de batalla, los magos que poseen habilidades útiles más allá del combate siempre son especialmente valorados. Girando ligeramente la cabeza hacia Kael, continuó: "Si el chico sigue desarrollando sus habilidades en alquimia, solo aumentarán tanto su valor como sus posibilidades de supervivencia". Casi inmediatamente después, la voluptuosa mujer de cabello color esmeralda, la archimaga del Gremio de Inscriptores, también tomó la palabra. —Estoy de acuerdo —dijo con calma, haciendo girar distraídamente una larga aguja de inscripción entre sus dedos—. La inscripción también es sumamente útil para el reconocimiento, la detección de trampas y el análisis de las formaciones enemigas. Tras sus palabras, otros archimagos también asintieron levemente, empezando claramente a ver la propuesta de Kael no como un intento de evitar el servicio, sino como un requisito perfectamente razonable para su propio desarrollo. En ese momento, solo Al-Hakim hizo una leve mueca. La razón era obvia: el Gremio de Eruditos prácticamente no tenía ninguna conexión directa con la guerra ni con el frente de batalla, y por lo tanto parecía mucho menos útil que las otras especializaciones a los ojos de los militares. Sin embargo, de forma inesperada, el propio Kael salió en defensa de ese camino. —También he comenzado a estudiar el idioma de los hombres bestia —dijo con calma, dirigiendo su mirada hacia la Sombra del Trono—. En el campo de batalla, podría realizar investigaciones en beneficio del Gremio de Eruditos. Esas palabras sorprendieron un poco a Al-Hakim, e incluso un destello de gratitud brilló brevemente en sus ojos. En cuanto a la Sombra del Trono, pareció esbozar una leve sonrisa. No se podía ver bajo la máscara dorada, pero el cambio parecía impregnar la atmósfera que lo rodeaba. Tras dejar escapar un leve gruñido, la Sombra del Trono finalmente dirigió su mirada hacia Salazar. “¿Cuánto tiempo más permanecerá en la capital, general Salazar?” Salazar respondió casi de inmediato, como si hubiera anticipado la pregunta. —Un mes —dijo el general con firmeza—. El emperador me ordenó mantener y proteger la capital hasta su regreso. La Sombra del Trono asintió con calma antes de dirigir lentamente su mirada hacia los Archimagos. “Según tengo entendido, Kael ya posee una base teórica muy sólida”, dijo con serenidad. “Sin embargo, sus habilidades prácticas aún están por detrás”. Entonces, inesperadamente, un matiz de picardía se coló en la voz de la Sombra del Trono, como si estuviera lanzando deliberadamente un desafío a todos los Archimagos a la vez. “Ya que todos parecen tan ansiosos por que el chico se una a sus filas…”, continuó con calma. “Entonces tienen un mes”. Tras esas palabras, los archimagos comprendieron de inmediato hacia dónde se dirigía la conversación. “Si Kael logra aprobar los exámenes dentro de ese plazo”, continuó la Sombra del Trono, “se convertirá oficialmente en miembro de vuestros gremios”. Por un breve instante, el silencio se apoderó de la sala. Entonces la Sombra del Trono añadió en un tono mucho más tranquilo: «Si no… entonces seguirá practicando esas artes en el frente. Sin tu participación». Y en el momento en que se lanzó ese desafío, Guro y el Archimago de la Inscripción se levantaron de rodillas casi simultáneamente. —Yo mismo supervisaré su entrenamiento —dijo Guro con voz ronca, apoyándose en su bastón. —Y yo también —declaró de inmediato la voluptuosa mujer de cabello color esmeralda, con una clara emoción que ya brillaba en sus ojos. Al mismo tiempo, los pensamientos de ambos archimagos se movían en direcciones notablemente similares. «La mismísima Sombra del Trono se ha interesado por el destino de este muchacho…», pensó Guro con tensión. «No puedo dejar escapar a un discípulo así». Mientras tanto, la mujer ya estaba evaluando la situación desde una perspectiva mucho más práctica: «No podemos perder a un mago así. Si se une al Gremio de Inscriptores, nos aportará un enorme prestigio en el futuro». Incluso Al-Hakim parecía haber comenzado a considerar seriamente cómo entrenaría a Kael durante el próximo mes. En cuanto a Kael, se quedó paralizado un poco, para su sorpresa. Al ver cómo los archimagos, literalmente, comenzaban a competir por la oportunidad de entrenarlo personalmente, sintió claramente una familiar anticipación calculadora, teñida de un toque de astucia, que poco a poco iba creciendo en su interior. “Parece…” pensó Kael, sintiendo que las comisuras de sus labios casi se curvaban en una sonrisa. “Este mes va a ser muy productivo”. Solo en el último momento logró mantener una expresión exteriormente tranquila. Al contemplar la Sombra del Trono, Kael sintió que la expectación en su interior crecía cada vez más. «¡Qué generoso regalo…!», pensó. «Si los Archimagos realmente me entrenan personalmente, memorizaré cada palabra, cada movimiento y cada método. No podría haber imaginado una mejor ayuda…» Y cuanto más se daba cuenta Kael del valor de lo que estaba sucediendo, más claramente comprendía la increíble oportunidad que se le había brindado. Los archimagos representaban la cúspide de la artesanía en todo el Imperio. La gente común podría vivir toda su vida sin siquiera tener la oportunidad de observar su trabajo de cerca, y mucho menos de recibir clases de ellos personalmente. Con esos pensamientos, Kael hizo una profunda reverencia y dijo solemnemente: "¡De todo corazón, gracias, archimagos!" Luego, alzando la mirada hacia la figura de la máscara dorada, añadió en un tono mucho más serio: “Y te doy las gracias especialmente a ti, Sombra del Trono. Haré todo lo que esté en mi mano para no decepcionarte.” Pero en respuesta, la voz de la Sombra del Trono resonó una vez más en la mente de Kael: «No pienses en mis expectativas. Piensa en tu propio camino». Esas palabras hicieron que Kael se paralizara involuntariamente, y tras una breve pausa, la voz volvió a resonar en su mente: "Tengo mucho tiempo y soy capaz de esperar...". Kael sintió que la tensión volvía a aumentar en su interior mientras la Sombra del Trono continuaba: "Si algún día logras desbloquear tu potencial, te prometo que responderé a todas las preguntas que actualmente rondan por tu mente". Tras esas palabras, la voz se volvió un poco más baja, pero a la vez más grave. “Hasta entonces, concéntrate en aumentar tu propia fuerza y conocimiento.” Kael escuchó en silencio, sintiendo cómo esas palabras se grababan directamente en su memoria. Solo entonces la Sombra del Trono habló con calma en voz alta: "La ceremonia de entrega de premios de Kael ha concluido". Su voz grave resonó por toda la sala. “Y los sucesos de hoy quedarán solo entre nosotros… y en nuestros recuerdos.” Y en el momento en que se pronunciaron esas palabras, el ambiente en la sala cambió por completo. Los archimagos bajaron la cabeza en silencio, comprendiendo claramente el significado de la orden que acababan de dar. Y en el instante en que se pronunciaron esas palabras, la figura de la Sombra del Trono se desdibujó repentinamente, desapareciendo tan inesperadamente como había aparecido. En ese mismo instante, Kael notó que el aire a lo largo de las paredes del salón ondulaba y se distorsionaba ligeramente, como si una barrera invisible que había ocultado todo lo que sucedía en el interior a las miradas y los sentidos del exterior finalmente hubiera desaparecido. El ambiente se volvió inmediatamente más distendido. Sin embargo, Kael permaneció arrodillado, sintiendo una tormenta de pensamientos, emociones y preguntas sobre la Sombra del Trono, los Fragmentos, los misterios del pasado y el futuro que bullían en su interior. Pero al instante siguiente, Kael respiró hondo lentamente y prácticamente se obligó a reprimir los pensamientos que lo atormentaban, dirigiéndose a sí mismo con frialdad: «Basta de especulaciones. Todo a su debido tiempo». Y con ello, su habitual claridad de pensamiento regresó gradualmente. El familiar brillo de expectación pareció reaparecer en los ojos color ámbar de Kael. “Todo salió completamente diferente a como lo había planeado…”, pensó mientras comenzaba a levantarse lentamente. “Pero al menos ahora tengo una dirección clara”. Y mientras volvía a pensar brevemente en la guerra, en el frente y en las batallas que estaban por venir, Kael sintió inesperadamente una pizca de picardía en su interior. «Mi ventaja es que incluso la Sombra del Trono me subestima…», pensó, sintiendo que su mente ya empezaba a calcular posibles caminos a seguir. «Con mis conocimientos, podré progresar incluso durante una guerra sin tener que lanzarme a cada batalla a muerte». La alquimia, la inscripción, la investigación y las maneras de aprovechar el caos de la guerra en su propio beneficio surgieron de inmediato en su mente. —Sí, será más peligroso allí que en la Capital… —admitió Kael con calma—. Pero alguien ya intentó matarme aquí una vez. Y por alguna razón, esa comprensión finalmente lo tranquilizó. Con esos pensamientos, Kael finalmente se puso de pie y, una vez más, hizo una profunda reverencia a todos los presentes. “Una vez más, gracias a todos.” Luego, recorriendo con la mirada a los Archimagos y deteniéndose en aquellos que le interesaban, añadió con más firmeza: "Haré todo lo que esté en mi mano para convertirme en miembro de vuestros Gremios". Tras ello, Kael dirigió su mirada a Salazar y, bajando un poco más la cabeza, dijo con calma: «Será un honor servir bajo su mando, general». Salazar se limitó a esbozar una sonrisa ronca en respuesta, y luego le arrojó el uniforme militar negro a Kael con un rápido movimiento de la mano. Kael lo captó casi automáticamente, sintiendo la densa tela y el dragón carmesí bordado del Imperio bajo sus dedos. Solo entonces, al bajar la mirada, notó las runas bordadas en el pecho: «Serpiente Carmesí». “Aprovechen bien este mes”, dijo Salazar con calma. “Su vida está a punto de cambiar de forma muy significativa”. Luego, levantando ligeramente la barbilla, añadió con un tono mucho más familiar: "Puede retirarse, soldado". Ante esas palabras, Kael enderezó la espalda por reflejo. "¡Sí, señor!" E inmediatamente después, se dio la vuelta y caminó a paso ligero hacia la salida del vestíbulo. Sin embargo, en el momento en que cruzó las puertas, los soldados que lo esperaban prácticamente se abalanzaron sobre él con preguntas. “¿Es ese un uniforme del Ejército de la Serpiente Escarlata?!” “Espera... ¿ahora formas parte del ejército?” “¿Por qué tardaron tanto? ¿Qué pasó ahí dentro?” Incluso aquel mismo gigante miraba ahora a Kael con evidente asombro, intentando ver mejor el uniforme que tenía en las manos. Kael se limitó a sonreír con incomodidad en respuesta, desestimándolos con respuestas vagas y tratando de no revelar demasiado. “Oh, nada especial...” “La conversación se alargó un poco...” “Simplemente tuve suerte...” Pero mientras la gente a su alrededor seguía charlando, los pensamientos de Kael estaban ocupados por algo completamente diferente. “Maldita sea…” pensó Kael. “¿Cómo se supone que les voy a decir a los demás que en un futuro cercano tendrán que depender solo de sí mismos? ¿Y cómo van a tomarse esta noticia?”
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Estás leyendo el capítulo 80 de Engañé a un Dios (Novela), un novela. Born with a soul mutation desired even by the Gods — perfect memory. Kael could recall every word, every book… yet not a single drop of mana. Mockery, beatings, a ruined family — and a desperate deal with the God of… Este capítulo tiene publicado el 27 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Engañé a un Dios (Novela) tiene 84 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.