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Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1355 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
Cang Lan se había ido. El primer hermano mayor, el segundo hermano mayor, Xu Hui y Yu Xuan también se habían sentado en el bote de Su Ming y habían llegado al otro lado del Río del Olvido. Su Ming iba y venía a través del río en círculos, al igual que la vida y la muerte se mueven de un lado a otro en círculos. Pasó el tiempo y pasaron un número indeterminado de años sin el conocimiento de Su Ming. Ya no era un hombre de mediana edad, tenía el pelo blanco en la cabeza. Ya se había convertido en un anciano. Bajo el sol poniente, era un anciano con sombrero de paja sentado en un bote solitario. Se quedó solo mientras pasaba el tiempo fuera de la casa de madera. Así transcurrió un ciclo de sesenta años. Desde el principio hasta el final, Su Ming nunca dio ni medio paso hacia la casa de madera. Era como si su puerta fuera un barranco que separaba el cielo y la tierra. Al otro lado había un lugar donde todo despertaba, y de este lado estaban las luces de todas las casas en el suelo mientras Su Ming se sentaba y miraba la lámpara que había encendido. El invierno llegó increíblemente temprano. Cayó nieve y cubrió el suelo. Si alguien echaba un vistazo al exterior, ya no recordaría cómo se veía el verde. El frío traía consigo un escalofrío que parecía poder congelar todo, pero las aguas del Río del Olvido eran una llama que el frío jamás podría congelar... La otra orilla del río parecía estar todavía en primavera. Se podía ver la vaga belleza y el brillo de las flores del otro lado. Las dos orillas del río estaban separadas por los ciclos de la vida y la muerte, por el mundo y por cada persona individual... El viento helado aulló y la cerda llenó el mundo entero. En un día en que el sol colgaba alto en el cielo y una persona solo veía un mundo cubierto de nieve cuando levantaba la cabeza, el sonido de los cascos de los caballos sonaba en el aire. A juzgar por el sonido de ellos, había más de una persona viniendo, pero un grupo... Cuando Su Ming miró hacia arriba, vio a casi cien mil personas vestidas con armadura y montando caballos de guerra que avanzaban desde la tormenta de nieve en la distancia. La persona que iba a la cabeza era un hombre montado en un caballo rojo violáceo. Estaba vestido con una armadura dorada encima de una camisa de piel mientras su capa rojo sangre ondeaba al viento. Había clavos incrustados en las herraduras de su caballo para evitar que se deslizara hacia abajo. El ruido que hacía el caballo cuando galopaba hacia adelante era increíblemente claro, a pesar de la nieve y se mezclaba con todos los demás sonidos de los caballos que avanzaban. No hubo otro sonido proveniente de las cien mil personas. Cada uno de ellos siguió en silencio a la persona de la capa roja como la sangre que iba a la cabeza. Parecían dispuestos a ir con él a través de montañas, mundos, su presente y su próxima vida. Eran un enorme ejército que existía en el mundo que pertenecía a todas las vidas. El hombre enorme, parecido a un tigre, que iba a la cabeza, tenía unos ojos que parecían arder de rabia. Cuando lo miró, su rostro era sobrecogedor, y fue suficiente para hacer que el cobarde se estremeciera una vez que lo vio. No se atreverían a encontrar su mirada. Ese hombre era claramente el general del ejército, que estaba envuelto en un aura asesina. En su mano izquierda sostenía las riendas del caballo, y en la derecha sostenía una olla de vino. Bebió sin parar. La fragancia del vino llenó el aire, pero el hombre no parecía borracho. En cambio, su aura asesina se hizo más fuerte. Exudaba una presencia heroica, y el humo blanco que exhalaba parecía fusionarse con las blancas bocanadas de aire de su caballo. El ejército de cien mil personas parecía estar escondido detrás de una tormenta de arena blanca. Cuando alguien miraba al general, no podía evitar tener una impresión profunda de él. El sonido de los cascos de los caballos no era caótico y se detuvo gradualmente ante la casa de madera de Su Ming. Su Ming levantó la cabeza y miró al ejército: se extendía a una distancia interminable. Miró los cien mil rostros y luego dirigió su mirada al hombre que iba a la cabeza. El hombre que parecía un tigre tomó un gran trago de su jarra de vino, pero no parecía borracho. Una luz asesina brilló en sus ojos cuando miró. Su Ming lo estaba mirando. Cuando sus miradas se encontraron, el hombre parecido a un tigre tomó su jarra de vino y volvió a tomar un gran trago. El aliento que exhaló se convirtió en niebla blanca cuando gritó en voz alta. –Oye, barquero, ¿por qué te ves tan familiar? ¿Será que este abuelo Hu te ha conocido antes? Dime, ¿me has visto antes? La voz del hombre era como un maremoto y un aplauso atronador. Cuando hizo eco en el área, el caballo debajo de él se estremeció por la conmoción provocada por el volumen de su voz. Era como si no llevara a una persona, sino un tigre real. Su Ming sonrió. Su sonrisa era muy feliz. Finalmente había visto a Hu Zi, así como a los cien mil discípulos de la Novena Cumbre que dirigió. Una vez lo habían seguido para conquistar la galaxia y recorrieron todos los lugares con él. El derecho a decidir qué discípulos de la Novena Cumbre iban a ir al otro lado de la orilla del río claramente no estaba en manos del primer hermano mayor, ya que a él no le importaba, y tampoco en manos del segundo hermano mayor, porque le había entregado este derecho a Hu. Zi. A pesar de que Su Ming ya le había dicho las palabras de Tian Xie Zi y Hu Zi entendió lo que quería decir, en esta vida, todavía eligió estar con los discípulos de la Novena Cumbre hasta la eternidad y hasta que llegaran al otro lado de la orilla del río. Y luego, finalmente habían llegado al río. –Por supuesto que me conoces, eres mi hermano mayor–, dijo Su Ming en voz baja. Se puso de pie y entró en el bote. Cuando giró la cabeza y miró a Hu Zi, asintió con una sonrisa. –Te he esperado durante mucho tiempo. Nuestro primer hermano mayor está allí, y nuestro segundo hermano mayor también. Ambos te están esperando... La voz de Su Ming hizo eco en la tierra de invierno. Cuando llegó a los oídos del hombre parecido a un tigre, quedó atónito. La confusión apareció en su rostro, como si los recuerdos de su pasado y su nueva vida se hubieran superpuesto en ese instante. Su agarre en la olla de vino se aflojó sin su conocimiento, y la olla cayó al suelo... La porcelana se hizo añicos y el vino se derramó... El vino parecía cien mil gotas de agua que se fusionaban con la nieve y el hielo del suelo... El hombre negó con la cabeza y luego tomó el aire con la mano derecha. El tiempo en la jarra de vino rota pareció distorsionarse, y el vino que se había fusionado con la nieve y el hielo retrocedió. Al final, los fragmentos se convirtieron en una vasija de vino intacta que volvió a aparecer en la mano del hombre. En ese momento, el ejército de cien mil hombres detrás de él se convirtió en la nada y desapareció. Había una especie de comprensión en el rostro del hombre. Se bajó de su caballo y subió al bote de Su Ming, donde se sentó en la proa del bote. Hace un momento, todavía estaban en la orilla del río, y al instante siguiente, ya habían cruzado el Río del Olvido y habían llegado al otro lado. La persona en la proa del barco parecía haberse sumergido en un ciclo de vida y muerte durante ese momento. Se sentó aturdido con una jarra de vino en la mano. Cuando volvió la cabeza, miró al barquero al final del bote. –Hermano menor más joven... Cuando un murmullo salió de los labios del hombre, el sonido del agua cayendo sobre el bote resonó en el aire, pero no se debió a la lluvia del cielo. El sonido provino de las lágrimas de Hu Zi. Mientras aún usaba el sombrero de paja, Su Ming levantó la cabeza y miró a Hu Zi con una sonrisa en su rostro. Contenía sus bendiciones, haciendo que el invierno ya no fuera frío y haciendo que incluso el Río del Olvido pareciera haberse convertido en la Vía Láctea. –El primer hermano mayor y el segundo hermano mayor están allí, pero tú no...– Hu Zi miró a Su Ming distraídamente. Sintió como si pudiera escuchar una frase que podría pertenecer al pasado o al presente. –Hu Zi, no llores... El barco solitario todavía se fue al final. La proa vacía del barco parecía servir de fondo para la desolación al final del barco. Se podía ver a Hu Zi mirando el bote solitario que se alejaba en la distancia desde el otro lado, y era... como si el segundo hermano mayor y el primer hermano mayor estuvieran a su lado, mirando el Río del Olvido junto con él. Querían usar sus miradas para mantener en sus mentes la imagen de la novena cumbre del pasado. Pasaron otros diez años. Un erudito se acercó con una caja de libros a la espalda. Caminaba bajo los cielos de la primavera, y el pergamino en su mano parecía esconder palabras que durarían por la eternidad en el mundo. Durante un día en que el sol colgaba alto en el cielo, llegó fuera de la casa de madera y se paró junto a Su Ming. –Un adivino me dijo que había perdido una parte de mi alma. Me dijo que caminara en dirección al este, que me moviera por montañas, ríos, llanuras, primavera, verano, otoño, invierno, hasta que vea un río, una casa de madera y un barquero que me dejará encontrar la parte que falta de mi alma... – ¿Eres tú? Su Ming levantó la cabeza. El sombrero de paja lo protegía del sol, haciendo que la expresión antigua de su rostro fuera borrosa. Miró al erudito que tenía ante él y el pergamino en su mano, y una mirada gentil apareció en su rostro. El hombre era Chang He. Su Ming le había prometido una vez que resucitaría a su esposa, y nunca había olvidado esta promesa. La promesa en el pasado fue una causa, y en ese momento... Las palabras de Chang He le decían que quería sus resultados. –Soy yo–, dijo Su Ming débilmente. –Entonces, ¿dónde está la otra parte de mi alma?– preguntó el erudito a Su Ming. Su Ming cerró los ojos. Después de un largo rato, abrió los ojos y dijo suavemente: –Ella está en tu mano. El erudito quedó momentáneamente desconcertado. Luego inclinó la cabeza para mirar el pergamino en su mano como si hubiera llegado a un entendimiento. Abrió el pergamino, y cuando lo miró... las palabras en él habían desaparecido para formar una imagen. En esa escena estaba una mujer. Ella parecía estar viva y mirándolo con una sonrisa como si lo hubiera estado mirando durante miles de años y esperando aparecer ante sus ojos. El erudito se quedó en silencio por un momento antes de levantar la cabeza para mirar a Su Ming. –Pero esto... es solo una imagen. –Mira el otro lado del río–. Su Ming se puso de pie con una sonrisa y fue al final del bote. El erudito miró en la dirección donde había mirado Su Ming, hacia la otra orilla del Río del Olvido. Parecía haber una vaga sombra de la figura de una mujer parada allí. Mientras miraba, el erudito comenzó a sonreír como en su vida anterior. Entró en el bote y, a medida que avanzaba por el Río del Olvido, la figura en la orilla se volvió más clara y cercana a ellos. Cuando llegaron al banco y él se bajó, miró a la mujer. Los dos se miraron durante mucho tiempo. Cuando voltearon la cabeza, ya no pudieron ver el barco solitario que pertenecía a Su Ming en el Río del Olvido. La mitad del segundo ciclo de sesenta años había pasado sin que él lo supiera. Durante otro otoño, un anciano llegó a la puerta de la casa de madera de Su Ming. El anciano iba vestido de cilicio y su cabello blanco bailaba con el viento otoñal. Tenía muchas arrugas en la cara y cada una de ellas parecía contener una sensación de la edad. Caminó hasta el Río del Olvido y contempló sus aguas. Después de un largo rato, volvió la cabeza y miró a Su Ming, que se había parado debajo de la casa de madera. –Hace muchos años, vino un erudito. Le dije que se dirigiera al este por montañas, ríos y llanuras hasta que vio una casa de madera. La persona que buscaba lo estaría esperando allí. Había una mirada amable en el rostro del anciano cuando miró a Su Ming. Su Ming miró al anciano y una expresión que rara vez se veía apareció en su rostro: la de un miembro de una generación más joven que ve a un miembro mayor de su familia. –Mayor... –Ven. Llévame al otro lado del río. La expresión del anciano se volvió aún más amable y afectuosa. Cuando miró a Su Ming, la satisfacción y la renuencia a separarse aparecieron en sus ojos, pero no expresó sus sentimientos. En cambio, se sentó en la proa del barco. El sol se puso por el oeste y el cielo se oscureció. Se encendieron estrellas brillantes y el barco llegó al otro lado del río. El anciano giró la cabeza para mirar a Su Ming, luego habló en voz baja, con sus palabras llenas de significado –Recuerde este cielo. –Será el guía que lo llevará de regreso a casa durante la noche... Cada vez que pierda el camino a casa, levante la cabeza y mire al cielo. Si puede ver estas estrellas, sabrá que su hogar... ya no está lejos y su familia... lo está esperando.
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Estás leyendo el capítulo 1355 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 3 de enero de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.