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Leer En Búsqueda de la Verdad (Novela) Capítulo 1354 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
El barquero estaba en el cielo en el río sin fin. Ese cielo se reflejó en el Río del Olvido. El acantilado era el agua interminable que fluía hacia una dirección desconocida con fuertes crujidos, un río sin fin... Si alguien bebiera un trago de agua del Río del Olvido, olvidaría el pasado, al igual que Su Ming. Remó el bote y dirigió los remos. Las salpicaduras que salieron del agua se esparcieron, pero algunas aterrizaron en sus labios. Sabían amargos. Su Ming todavía estaba en el Río del Olvido, y parecía como si estuviera en la casa de madera que nunca se deterioraría con el paso del tiempo. Se sentó bajo sus aleros en silencio y observó el cielo, el mundo y el ascenso y caída de todas las vidas mientras esperaba a que llegara la próxima persona bajo el cielo lluvioso. Un día, cuando la lluvia trajo consigo un toque de frescura en el calor abrasador, una persona finalmente llegó fuera de la casa por la noche. Fue un hombre enorme. Iba vestido con una túnica larga, era robusto y corpulento, y tenía un rostro impresionante. Se detuvo en silencio junto a la casa de madera y miró el río en silencio. Una mirada miserable estaba en su rostro. –Barquero–, susurró. Su Ming, que estaba sentado debajo de su casa de madera, levantó la cabeza. Su rostro estaba escondido en la oscuridad. Cuando miró al hombre, apareció una sonrisa en su rostro. Había enviado a Cang Lan lejos, y ahora, su primer hermano mayor había llegado. – ¿Es este río el río del olvido?– preguntó el hombre mientras miraba el río. –Sí. – ¿El otro lado del río es una ribera? –No sé. –Estoy esperando a una persona–. El hombre volvió la cabeza. Cuando miró a Su Ming, la luna brilló en su rostro, revelando que había una gran renuencia a irse en sus ojos, junto con una tristeza provocada por la despedida que no podía decir. Su Ming sonrió. Se levantó y caminó hasta el final del bote, luego giró la cabeza para mirar al hombre con calma. El hombre guardó silencio durante un rato antes de reír. Su risa se hizo más fuerte y, mientras reía, parecía que las lágrimas estaban a punto de caer de sus ojos. Con un solo paso, aterrizó en la proa del barco y se sentó. El barco solitario avanzó. Durante la noche, la lluvia caía en el Río del Olvido, creando interminables salpicaduras. La lluvia también caía en el barco, golpeando la madera, como si recordara las vidas pasadas de los pasajeros y hablara de sus vidas futuras. En el pasado, eran hermanos del mismo Maestro. En la siguiente vida, se sentaron en el mismo bote en el Río del Olvido. Su Ming miró a lo lejos. La leve sonrisa en su rostro se convirtió gradualmente en un suave suspiro en su corazón. Cuando llegaron a la orilla del río, el hombre se levantó en silencio y bajó del bote. –La persona que estoy esperando es mi hermano menor más joven. Barquero, si puedo molestarlo, si lo ve, dígale... ¡entonces debe venir! Mientras hablaba, el hombre no volvió la cabeza hacia atrás. Dio grandes pasos hacia adelante y caminó hacia la distancia. Su Ming miró la espalda del hombre y, después de un largo rato, asintió levemente. –Voy. Se dio la vuelta y remó el bote solitario de regreso al lugar donde debía esperar a que llegara la siguiente persona. Las noches lluviosas durante esa temporada parecieron irse a un ritmo un poco más lento que antes. Incluso si habían pasado algunos meses, la lluvia seguía cayendo del cielo, ya fuera de día o de noche. Era como si hubiera alguien llorando en el cielo. Cuando sus lágrimas cayeron al mundo mortal, se convirtieron en lluvia. Parecía especialmente así durante la noche. Cuando soplaba el viento, la lluvia aterrizaba en todas partes: el suelo, las hojas, la proa del barco, el río y los aleros en los que se sentaba Su Ming. Los diferentes sonidos que creaba llegaban a sus oídos al mismo tiempo, formando una canción del mundo que podía ser fácilmente ignorada si alguien no la escuchaba con atención. Su Ming se sentó bajo el alero, fusionándose con la oscuridad. Escuchó la lluvia y calmó su corazón mientras miraba a la distancia. Se sentó en silencio a través del frío traído por la lluvia, y cuando llegó la medianoche, encendió una lámpara. Lo colocó debajo del alero, luego colocó con cuidado una cubierta sobre él, haciendo que el viento que soplaba hacia no pudiera apagarlo. El regazo se convirtió en la única fuente de luz en la oscuridad... que marcaría el camino para cualquiera que llegara de noche para no perderse. Mientras miraba la lámpara, Su Ming ya no pensaba en su pasado. No pensó en su nivel de cultivo ni se preocupó por el desastre que se avecinaba o la Tríada Estéril. Lo único que le importaba era ser el barquero que llevaría a sus amigos y seres queridos al otro lado del río durante los ciento veinte años. En algún momento desconocido, una capa de lluvia hecha de paja cubrió el corazón de Su Ming y se colocó un sombrero de paja en su alma. Inclinó la cabeza y, bajo el sombrero de paja, miró la llama de la vela debajo de la cubierta de la lámpara. Vio el mundo en la llama de la vela, y también vio la felicidad, la ira, el dolor y la alegría de aquellos con los que estaba familiarizado en él. Cuando estaba a punto de llegar el amanecer, se le acercó un fantasma. El fantasma estaba escondido en la oscuridad. Se paró frente a Su Ming y miró la llama de la vela protegida por la cubierta con él. Mientras lo hacía, apareció en sus ojos una mirada complicada que no podía describir. Lentamente, levantó la cabeza y miró a Su Ming. –Puedes engañar a todos los demás, pero no puedes engañarme a mí... Ya que esta es tu decisión, solo espero... que haya un día en el que pueda encontrar a mi hermano menor más joven de nuevo. –En esta vida, eres un barquero, así que vamos. Llévame al otro lado del río –. El fantasma sonrió, pero su expresión era muy amarga y llena de angustia. Su Ming levantó la cabeza y miró al fantasma frente a él, que era su segundo hermano mayor. Se puso de pie en silencio, entró en el bote, dirigió los remos en silencio y llegó al otro lado de la orilla del río. –No traje dinero para el pasaje–, dijo lentamente el fantasma mientras estaba de pie en la proa del barco. –Ya me lo diste en tu vida anterior. Su Ming negó con la cabeza y envió a su segundo hermano mayor con la mirada. Una vez que el segundo hermano mayor escuchó sus palabras, pareció sonreír. Había una renuencia a separarse en esa expresión, e incluso si el Río del Olvido y el bote solitario estaban entre ellos, esa sonrisa aún era muy clara cuando giró la cabeza. –Esto nunca debería haber sido tu responsabilidad. –Es lo que quería. El barco partió a lo lejos en el río del olvido. Los dos bancos eran la vida pasada de una persona y su nueva vida, el pasado y el presente, y tal vez una eternidad en la que las dos personas nunca podrían volver a encontrarse... No podía decir si lo estaba enviando o si lo estaba abandonando... Su Ming sabía a quién se refería, y su segundo hermano mayor también lo sabía. Quizás otras personas también lo entenderían. Envió a Cang Lan al otro lado de la orilla del río, así como al primer hermano mayor. También vio al segundo hermano mayor que se alejaba en la distancia. Bajo esa mirada, Su Ming regresó al lugar al que perteneció durante los ciento veinte años, junto a la casa de madera que nunca se deterioraría con el paso del tiempo. Sin embargo... aunque la casa de madera nunca se deterioraría, Su Ming ya no era un hombre joven. Se había convertido en un hombre de mediana edad. Tenía una barba incipiente en la cara y una leve sensación de la edad. Sin embargo, la mayor parte de su rostro estaba cubierto por el sombrero de paja. El sol no podía brillar sobre él, y su mirada tampoco se podía ver con claridad. Quizás solo la llama que tenía ante él podía verlo suspirar suavemente. La temporada de lluvias parecía a punto de terminar. En una de las noches lluviosas en las que Su Ming estaba mirando la llama de la vela, giró la cabeza y miró un lugar al lado de la casa de madera. En algún momento desconocido, una pequeña flor blanca había florecido allí. Era muy hermosa, pero temblaba bajo la lluvia. Aun así, persistió en florecer. Esa flor era una azucena. Una azucena bajo la lluvia traía consigo una fuerza y una belleza, como una mujer. Floreció silenciosamente. No exudaba una fragancia pesada ni tenía una belleza natural. Era una flor muy simple y normal, pero durante la noche lluviosa, era lo único en los ojos de Su Ming. Después de verlo, Su Ming se acercó. Un paraguas de papel apareció en su mano y le dio refugio a la azucena blanca. El paraguas no era grande, pero podía bloquear todo el viento y la lluvia, proporcionando calor a la pequeña flor blanca. En ese momento, Su Ming pensó que podía ver a una mujer sonriéndole. Su sonrisa era muy hermosa. Una leve sonrisa también apareció en el rostro de Su Ming mientras observaba en silencio la flor. Parecía como si pudiera verla durante toda su vida. La temporada de lluvias terminó así. Cuando llegó el viento de otoño, Su Ming puso la pequeña flor blanca en una maceta y la colocó a su lado. Usó el calor de su cuerpo para protegerla y se convirtió en su compañera. Desde la distancia, parecía que había una mujer sentada al lado de Su Ming. Se sentó hombro con hombro con él y vio salir y ponerse el sol. Vieron juntos la luna y contaron las estrellas juntos. Cuando las hojas se esparcieron por el viento, una de ellas voló ante Su Ming. Aterrizó en la palma que había levantado. Esa hoja estaba teñida con los colores del otoño y sus distintas venas parecían la vida de alguien. Una persona podría contarlos para verlo. El momento más hermoso del otoño no fueron las hojas otoñales bailando en el viento, sino el sol poniente. Con luz roja, el sol se hundió lentamente en el cielo. Sus rayos persistentes brillaban en el suelo, alargando la sombra de Su Ming, pero si alguien miraba de cerca, podrían encontrar que la sombra, ahora cada vez más larga, también se estaba volviendo más tenue lentamente. Cuando terminara el crepúsculo, su sombra desaparecería. Entonces, nadie podría decir si se había fusionado con el suelo o la oscuridad, al igual que una persona no podría saber cuándo termina el tiempo, y si... realmente llegaría un día en el que podrían encontrarse en una distancia en otro mundo. Ese sentimiento fue una tristeza traída por el otoño. En ese momento, mientras miraba la hoja de otoño en su palma, Su Ming suspiró. Parecía que quería dejar salir todo su anhelo durante la segunda mitad de los ciento veinte años. El anochecer casi había terminado. Cuando la sombra de Su Ming se fusionó con el Río del Olvido, ya no pudo ver su sombra detrás de él, y tampoco pudo ver que había la sombra de una mujer junto a la suya. El tiempo parecía haberse detenido en ese momento y la escena era muy hermosa. Las hojas de otoño cayeron y algunas de ellas aterrizaron en el Río del Olvido, provocando ondas. Hizo que la sombra de Su Ming vacilara ligeramente, y la sombra de la mujer parecía que estaba a punto de derretirse. La imagen ya no parecía ser de serenidad. Cuando Su Ming bajó la cabeza, notó que la pequeña flor blanca estaba a punto de marchitarse, pero ella se estaba obligando a quedarse por pura fuerza de voluntad para poder estar a su lado por un poco más de tiempo. Cuando Su Ming levantó la cabeza, vio a una mujer con un vestido rojo con un toque de arrogancia en su rostro y una espada a la espalda caminando desde la distancia en el crepúsculo. No se movió rápidamente, pero cuando apareció, atrajo toda la atención. Esto no se debió a su belleza, sino a la fuerza de su corazón. No tenía la gracia de una mujer promedio, sino un encanto maduro. Ella era como su túnica, tan roja y tan orgullosa como el sol otoñal. Desde la distancia, parecía un caballo luchador. Si alguien tuviera la habilidad de domesticarla, ella les pertenecería. Pero si no podían domesticarla, se quedaría en la distancia. –Barquero, ¿tiene vino?– Al acercarse, la mujer se detuvo junto a la casa de madera. Había una mirada profunda en su mirada mientras observaba a Su Ming. Levantó la cabeza y sonrió. – ¿Mmm? No eres tan joven, pero te ves bastante encantador. La mujer le lanzó una mirada a Su Ming, luego de repente dio unos pasos hacia adelante para acercarse a él y escudriñar su rostro. –No tengo vino, pero tal vez haya algo al otro lado del río–, dijo Su Ming con una sonrisa. – ¿Entonces que estás esperando? ¡Rema el bote! La mujer sonrió y su expresión era como una rosa floreciendo. Cuando entró en el bote y volvió la cabeza, vio a Su Ming levantarse y llevar la flor blanca casi marchita a la cola del bote. En el instante en que se puso el sol, un barco partió en el Río del Olvido. Había... tres sombras al otro lado del río.
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Estás leyendo el capítulo 1354 de En Búsqueda de la Verdad (Novela), un novela. Una prisión eterna, un cuerpo sin alma, un espíritu sellado, todo perdido. ¡Renunciar ante el destino despiadado, o convertirse en destino! Vivía en una ilusión, estaba perdido, no podía encontrar mi hogar, no tenía un… Este capítulo tiene publicado el 3 de enero de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. En Búsqueda de la Verdad (Novela) tiene 1481 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.