Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 38 online gratis en español
—¿Una trampa? ¿Cómo que una trampa? —preguntó Long Yin con expresión grave.
El viejo ancestro Taichu iba a responder, pero el Gran Venerable de la Espada se le adelantó: —Cuando caí, siendo un Gran Venerable, mi herencia no podía terminar ahí. Así que formé un mundo propio para un heredero.
Iba a continuar, pero Taichu lo interrumpió con un bufido: —Hmph. Alguien de fuera de este continente trajo el mundo propio de este mocoso y quiso ocultar alguna intriga con su herencia.
—¿Qué clase de intriga? —inquirió Long Yin.
—Deberías descubrirlo tú mismo. Pero es más peligrosa de lo que crees. La paz en este continente va a acabarse pronto.
El Gran Venerable escuchó y comprendió. Siempre había sido directo para estas cosas: —Deben de ser esos viejos de la secta... ¿Quieren involucrarse en este continente pequeño?
Al decirlo, notó que Taichu lo miraba fijamente. Long Yin también lo vio y soltó una risa corta. Sabía que el viejo ancestro estaba reprimiendo la información; no quería que se enterara todavía. Pues bien, lo descubriría por sí mismo.
Ya había descifrado lo más importante: había una red de conspiración detrás de todo. Y él no se había llevado la herencia principal; su hermano mayor, Long Wei, sí. ¿Sería aquella posesión parte del plan enemigo?
Taichu lo miró. Desde que conocía a Long Yin, siempre había sabido leer sus pensamientos con facilidad: —Sí. Tu hermano mayor será la pieza de esta intriga, chico. Debes prepararte.
El Gran Venerable entendió más de lo que aparentaba. Su aura empezó a manifestarse en el mar de conciencia y habló con rabia contenida: —¡Esos viejos sinvergüenzas! ¿Usaron mi herencia para esto?
Taichu se dirigió a Long Yin, señalando al antiguo cultivador: —Este mocoso te será de ayuda.
El Gran Venerable volvió en sí y erguía la espalda: —Este Gran Venerable nunca se ha subordinado a nadie. Pero tenemos un enemigo mutuo. ¿Qué te parece, muchacho?
Taichu no interrumpió; solo observaba a Long Yin. Todo esto formaba parte de su camino de templanza.
Long Yin permaneció en silencio un instante antes de responder con frialdad: —No hay nada gratis en este mundo. Además, no conozco a tus enemigos. ¿Por qué debería unirme a un muerto?
El Gran Venerable se rió con ganas: —Es verdad. Pero lo sabrás pronto. Si esos viejos hicieron lo que pienso, sin duda me necesitarás.
Long Yin lo miró fijamente. Supo que era una forma calculada de intentarlo intimidar.
—¿Y por qué no matarte ahora? —propuso Long Yin con calma helada—. Al fin y al cabo, eres un fragmento de un Venerable. Sin duda me ayudarías a cultivar y a formar una ley de espada si te devoro.
Lo dijo con una expresión tan seria que no dejó lugar a dudas.
El Gran Venerable comprendió que no iba a ganar esta partida. Había subestimado a Long Yin, pensando que era un simple joven. Pero era cierto: ahora mismo no tenía poder para enfrentarlo, y aunque lo tuviera, ¿cómo iba a derrotar al antepasado Taichu? Suspiró, derrotado.
Long Yin, viéndolo abatido, le propuso un trato: —No te pido que te subordines a mí; tienes tu prestigio. Pero serás usado por mí. Te ayudaré a recuperar Qi Espiritual poco a poco. Con el tiempo, dependiendo de tu actuación, hablaré con el viejo ancestro para que tengas un cuerpo físico.
El Gran Venerable miró a Taichu, su única esperanza.
—Mmm. Yo no puedo hacer eso —dijo Taichu—. Él no viene de nuestro legado.
El Gran Venerable se abatió por completo. Su última ilusión se desvanecía. Pero Taichu volvió a hablar: —Aunque tú sí puedes, chico. Con tu constitución, cuando comprendas la Ley del Emperador, podrás crearle un cuerpo de Qi de Leyes.
El Gran Venerable no sintió ningún consuelo. Era simplemente imposible comprender la Ley del Emperador. Una ley que abarcaba miles de leyes; pretender comprenderla era un absurdo. Quizás Long Yin no lo sabía, pero él sí.
Long Yin, con aparente inocencia, dijo: —Entonces, ¿puedo hacerlo? Pues así será.
El Gran Venerable suspiró: —Muchacho, ¿sabes lo que significa comprender la Ley del Emperador? Es imposible. Solo una persona pudo hacerlo, hace diez mil años. Y en aquel entonces, el Qi Espiritual era mucho más abundante. Ahora, mucho menos podrás lograrlo.
Taichu, viendo lo desanimado que estaba este mocoso, se enfadó: —¡Hmph! Subestimas demasiado a este chico. Él nació para comprender ésa simple Ley, y hasta el Dao. ¿Por qué crees que lo elegí?
El Gran Venerable se impresionó por la fe ciega que este gigante depositaba en el muchacho.
—Bueno... teniendo el Núcleo Imperial, tiene más posibilidades. Pero aun así, todo dependerá de él.
Justo cuando Long Yin iba a responder en su mente, sintió que alguien golpeaba la puerta de la habitación de huéspedes con fuerza.
Al retirar su conciencia y volver a la realidad, vio que el joven Bai Chen había entrado apurado, tropezando con las mantas y gritando con la cara roja por el frío y el pánico: —¡Señor Yin, huya! ¡El viceministro del Ministerio de Ritos ha llegado con guardias! Mi padre me manda a decirle que se vaya lo más rápido posible. No podemos involucrarnos...
Long Yin lo interrumpió con un gesto sereno de la mano y le asintió: —No te preocupes.
Ajustó su abrigo de piel de zorro y caminó hacia la salida. Sin embargo, al cruzar el umbral, se detuvo en seco.
Frente a la puerta había un hombre observándolo con una sonrisa tranquila.
Llevaba un abrigo pesado y elegante de tela negro azabache, rematado en el cuello con una piel densa de lobo de la nieve que lo resguardaba de la brisa helada. Debajo del abrigo vestía una túnica de seda blanco puro, con bordados casi invisibles en hilo de plata que destellaban con la luz reflejada de la nieve. Su cabello negro estaba pulcramente recogido con un sencillo pasador de jade blanco, y en la mano sostenía un abanico de madera oscura.
Long Yin sintió de inmediato que el hombre que tenía al frente era, sencillamente, peligroso.
—¿Quién eres? ¿Cómo sabías que estaba aquí? —preguntó Long Yin, midiendo su postura.
El hombre iba a hablar, pero Bai Chen se asomó por la puerta. Al ver al visitante, el muchacho palideció de golpe y se arrodilló sobre la nieve al instante: —¡Segundo príncipe!... Señor Yin, él es el Segundo Príncipe, Xue Zumo.
La sonrisa refinada del príncipe Xue Zumo no se desvaneció, pero fue reemplazada por una mirada fría y analítica. Sobre su rostro pálido, los copos de nieve que caían se deshacían al instante por la energía latente de su cuerpo.
—¿Qué hace un extranjero en mis tierras del norte? ¿Acaso alguno de mis hermanos te contrató? —Su mirada se estrechó con cálculo—. Por lo que veo, no es así. Con tu cultivo de Núcleo Dorado a mi misma edad, no vienes de una familia común.
Lo dijo con absoluta firmeza. En cuestión de segundos, había calculado por completo los antecedentes de Long Yin.
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Estás leyendo el capítulo 38 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 6 de agosto de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.