Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 25 online gratis en español
Una semana y media después, el grupo de Long Yin ya se encontraba en la Secta de los Mil Rostros.
Siendo una secta dedicada al espionaje, los venenos y los métodos no ortodoxos, la mayoría de sus miembros estaban recluidos. Dos montañas concentraban la mayor parte del Qi Espiritual, formando venas espirituales de rango inferior.
En esa semana y media, Long Yin había roto a Núcleo Dorado. Para su propia sorpresa, había formado un núcleo altísimo: un Núcleo Dorado Imperial.
Todos lo habían presenciado, en especial el Maestro de la Secta. En esos días, había podido conocer al sereno tercer príncipe y lo pragmático que podía ser. Sabía lo difícil que era servir a un miembro de la familia real.
Si antes había querido subordinarse por mera supervivencia, ahora deseaba apostarlo todo.
En el pabellón de alto lujo de la secta, donde se concentraba el Qi Espiritual más puro, estaban un joven de mirada tranquila y espada al cinto, el Maestro de la Secta y Long Yin.
El Maestro de la Secta sirvió personalmente té de la máxima calidad, infusionado con un soplo de Qi Espiritual.
—Su Alteza, según lo que acabamos de descubrir, la Dinastía Dragón Azul ha aceptado enviar una delegación para tomar el Reino Secreto —dijo con respeto, aunque un evidente nerviosismo se filtró en su voz. Sabía lo que aquello implicaba.
Más allá de los cinco reinos, existían cuatro dinastías ubicadas en cada punto cardinal. Su territorio era vasto: cada una equivalía a cinco reinos unidos. Eso demostraba el poderío de las dinastías. Eran auténticos gigantes en el continente.
Long Yin asintió y preguntó: —¿No se ha pronunciado ninguna otra dinastía? No creo que se queden quietas.
Li Mu asintió. —Lo más seguro es que así sea. ¿Quién no querría aprovechar esta oportunidad?
El Maestro de la Secta intervino con cautela: —La Dinastía Dragón Azul es la más cercana al Reino Gan. Si se iniciara una guerra, las otras dinastías llevarían las de perder.
—Debemos tener cuidado —dijo Long Yin—. Nuestra prioridad es esa princesa del Reino Qi y el Reino Secreto.
El Maestro de la Secta asintió. No le importaba si su príncipe era lujurioso o no. Una constitución de cultivo dual era importante para su crecimiento.
Li Mu solo suspiró. Sus pensamientos eran más conservadores, pero no dijo nada. En su vida pasada se había mantenido recto y había luchado por un rey que, por mera duda, prefirió ejecutarlo. Ver a Long Yin demostrando honestidad en sus acciones le revelaba muchas cosas.
Long Yin los observó a ambos. Sabía lo que estaban pensando.
—¿Creen que quiero a esa princesa por su constitución? Sí me llama la atención, pero me interesa aún más saber por qué el Reino Qi ha decidido entregar este trofeo. Jeje.
Ambos se sorprendieron. No habían considerado la raíz del asunto. El Maestro de la Secta, una vez más admirado, preguntó con curiosidad:
—¿Qué cree que sea, Su Alteza?
Long Yin respondió. No confiaba del todo en este hombre, pero para él era una herramienta que debía ser afilada. Al fin y al cabo, si la afilaba, también podía destruirla.
—Siento que algo ocurrió en la capital del Reino Yan, quizás con uno de mis dos hermanos. ¿Por qué el Reino Qi aceptó esta alianza y entregó semejante constitución?
Li Mu comprendió el razonamiento y preguntó para confirmar su teoría: —Mi señor, ¿cree que el príncipe heredero ocultó su talento y ahora es cuando lo han hecho público? Apostar por él explicaría que el Reino Qi aceptara la alianza.
Long Yin asintió. —Desde que conozco a mis dos hermanos, el mayor es quien se mantiene más sereno y dedicado al cultivo. Pero nunca mostró su nivel. Ahora, de repente, ¿lo consagran como príncipe heredero?
Justo cuando el Maestro de la Secta iba a opinar, Long Yin retomó la palabra:
—Igualmente, nosotros debemos cosechar en este Reino Secreto, más allá de lo que ellos quieran hacer. El poder lo rige todo. La mano más gruesa es la que ganará.
Lo dijo con determinación. A su alrededor empezó a manifestarse un aura imperial, pero el viento la desintegró al instante.
El Maestro de la Secta lo observó asombrado. El príncipe, sin sentarse en un trono ni recibir la bendición del Dao Celestial, había manifestado Qi Imperial. Insólito.
Así pasaron los días. Long Yin estabilizó su cultivo en la etapa temprana del Núcleo Dorado y pidió reunirse de nuevo, esta vez en el salón principal, con los ancianos de la Secta de los Mil Rostros presentes.
Todos estaban sorprendidos de que su líder hubiera decidido subordinarse a un príncipe, pero siempre se habían mantenido unidos y confiaban en la inteligencia de su maestro.
—Su Alteza, la capital ya ha empezado a movilizarse. La delegación, al parecer, ya ha entrado en el territorio del reino. En unos días se abrirá el Reino Secreto, solo para personas del Reino Gan y de la Dinastía Dragón Azul —informó el Maestro de la Secta, mirando fijamente la silla principal que él mismo debería estar ocupando.
Lo más irónico era que no mostraba aversión alguna, sino felicidad.
Los ancianos estaban asombrados. Aunque su líder no era un tirano, tampoco resultaba fácil de llevar. Verlo tan sumiso ante un joven solo aumentaba el cuidado con que ellos debían tratar a aquel príncipe.
Long Yin asintió. —Cuando abran el Reino Secreto, entraré como un miembro de la Secta de los Mil Rostros. Ustedes esperarán mi salida.
El tercer anciano, el más cercano al Maestro de la Secta, habló con preocupación: —Su Alteza, el problema es que el Reino Gan conoce a nuestros miembros. Podría no ser tan fácil su ingreso.
—Lo sé. Aun así, debo ir. Además, la técnica que ustedes cultivan ocultará mi aura. Será fácil para mí —respondió Long Yin, dejando fluir su cultivo con la Técnica de los Mil Venenos de la secta.
Todos miraron al joven príncipe con respeto y admiración. Que hubiera dominado la técnica en su fase inicial en apenas unos días era, sencillamente, monstruoso para el cultivo.
El Maestro de la Secta tomó un sorbo de té, complacido. Sabía que su decisión había sido la correcta. Siempre había anhelado un mundo más amplio y sabía que aquella era su única oportunidad.
Li Mu, que llevaba un rato en silencio con Long Sha a su lado mostrando una expresión de aburrimiento: —El Pequeño Sha y yo estaremos dentro de la capital a su cuidado, mi señor.
Long Sha apenas asintió. Estaba recostado en la entrada del salón, con una actitud de fastidio, pero ningún anciano se sintió incómodo por ello. Sabían que el príncipe le había dado su apellido, y no un apellido cualquiera; prácticamente lo había adoptado.
En ese instante, el Maestro de la Secta, que hasta entonces se mantenía tranquilo, vio que una grulla mensajera etérea se acercaba a su lado, portando un mensaje espiritual.
«El príncipe heredero ha cruzado la frontera al Reino Gan con la princesa Qi. Lo acompañan tres cultivadores de Alma Naciente y un anciano de cultivo no identificado.»
El Maestro de la Secta mostró una leve expresión de preocupación. —Su Alteza, al parecer, tal como usted predijo, su hermano el príncipe heredero viene con la princesa Qi a unirse a este banquete.
—Me lo esperaba —dijo Long Yin—. Si es así, tendremos que andarnos con más cuidado. ¿Quién les habrá dado la confianza para cruzar la frontera sin miedo a ser atacados?
Suspiró. Todos en el salón comprendieron lo que aquello significaba.
Que el príncipe heredero del Reino Yan actuara con tal confianza solo podía indicar que era muy estúpido o que contaba con un respaldo inmenso.

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Estás leyendo el capítulo 25 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 20 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.