Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 21 online gratis en español
Li Mu observaba a los dos seres en el cielo, cada uno con la mirada clavada en el otro. Se preguntó si iban a seguir peleando.
Su príncipe ya se había alejado. A él, en realidad, le convenía verlos luchar.
Sentía que si daba ese paso, quizás podría saltar reinos. Alcanzar el Refinamiento del Espíritu estaba muy cerca.
Pero comprender una Ley desde ahora le daría una ventaja enorme. Sabía que las cosas no eran tan simples.
Aunque sentía la intuición, esos Venerables manejaban Leyes muy ajenas a él. Solo podía ver lo superficial.
Así que se volvió hacia los ancianos y el príncipe del Reino Gan.
El Maestro de la Secta captó la mirada. Supo que este hombre le estaba preguntando qué harían.
Pero, ¿cómo iba a pelear contra este individuo si ahora mismo había dos gigantes con ganas de devorarse? Sería absurdo. —Compañero daoísta, su príncipe no debió matar a mi anciano. Además, él debe morir por ciertas razones. Le recomiendo buscarse otro señor.
Li Mu respondió con una risa en la cara: —Cuando quieran venir por mi señor, yo mismo los recibiré. Ya que no se atreven a pelear, cuídense.
Se alejó caminando por el aire. Al distanciarse, vio que los dos Venerables volvían a chocar.
Los hermanos marciales, con sus Leyes desplegadas, cruzaban golpes. Estaban muy parejos.
El Venerable Demoníaco habló primero: —Hermana mayor, no podrás hacerme nada. Por ser mi hermana te he perdonado, pero me sigues subestimando. ¿Crees que seguiré perdonándote?
La mujer replicó de inmediato: —Hmph. Bienvenido seas. No te temo.
Sacó su látigo. No era cualquier látigo: era un artefacto de grado 8, digno de una Venerable de la Ley. De hecho, era su artefacto de vida.
Cuando el Venerable Demoníaco lo vio, supo que su hermana loca iba en serio.
Aunque llevaba veinte años huyendo de ella, en realidad nunca había huido. Simplemente se había mantenido oculto a través de la debilidad.
Sabía que su maestro lo observaba. No podía quedarse quieto en un solo lugar.
Abrió el vacío. Una grieta sin fin se desgarró en el aire. Más allá se veía el vacío caótico.
Alguien que no hubiera tocado el Refinamiento del Vacío no podría atravesarlo; sería borrado.
Se disponía a pasar cuando escuchó el grito de su hermana menor: —¡No huyas! Te dije que te llevaré donde mi maestro.
Él solo respondió con un suspiro: —Eres una ilusa.
Justo cuando iba a seguir hablando, sintió un gran karma. Su Ley era la Ley del Consumo Kármico, una Ley no ortodoxa.
Podía vislumbrar el gran karma que emanaba del Dao. Y lo sintió: un karma fuerte.
Si no lo cortaba de raíz, le traería consecuencias graves. Una variable que debía ser eliminada.
Pero entonces, de forma sutil, aquel karma desapareció.
Lo que él no sabía era que quien había eliminado ese hilo de karma era el viejo ancestro Taichu.
Cuando Long Yin había jurado venganza, se había iniciado un hilo kármico. Taichu respondió al instante, pero aun así algo se filtró.
El Venerable Demoníaco comprendió que aquel sutil Qi kármico procedía de la muerte que acababa de tomar.
Debía volver. Pero ahora tenía que esconderse de esa loca, así que se marchó por el vacío.
La mujer no se quedó atrás. Abrió el vacío y desapareció quién sabía dónde.
Li Mu supo que todo había terminado. Dirigió una última mirada a la ciudad: estaba destruida.
Una grieta profunda la partía por la mitad.
Abajo, el príncipe del Reino Gan descendía con los ancianos de la Secta de los Mil Rostros.
Cerca de la frontera del Reino Gan, justo en el río que separa ambos reinos, se había levantado un campamento militar.
En la tienda principal, el ambiente estaba sombrío y triste. De aquella campaña no había salido una derrota, pero tampoco una victoria.
Para Long Yin, en cambio, sí lo era. Había sobrevivido, después de todo.
Long Sha y Shen Yi permanecían callados. Solo miraban a Long Yin, sabiendo lo que estaba pensando.
Shen Yi era más consciente de ello. Quería hablar, pero no encontraba forma de animar a su sobrino.
Esto era parte de su temple como alguien que aspiraba a reinar, por lo que no quería interferir.
Long Sha no pensaba lo mismo. Para él, Long Yin era el único que le había entregado calidez.
Si pudiera hacer algo por él, lo haría, pero apenas tenía doce años. No sabía cómo animarlo; solo lo miraba con consuelo.
El General Meng Shan, desde que se había armado el campamento, estaba encerrado y alejado de todo.
En ese momento, un hombre de porte marcial y aire erudito entró en la tienda.
Vestía una armadura ornamentada, con una capa corta sobre los hombros y una espada de hoja recta al cinto. Su mirada recorrió el lugar sin prisa.
Era Li Mu.
Viendo el ánimo decaído, supo de qué venía. Aun así, fue directo.
Miró a su señor y habló: —Esos ancianos de la Secta de los Mil Rostros no me presentaron batalla. Pero el Maestro de la Secta es astuto.
—Tiene indicios de avance a Alma Naciente Gran Perfección. Por eso no quiso arriesgarse.
Long Yin asintió. —Tarde o temprano vendrán por mí. Ahora es momento de echarle fuego al nido de serpientes.
Shen Yi se sorprendió: —¿Vas a atacar la capital, sobrino?
Long Yin asintió de nuevo. —En cinco años. Atacaremos la capital. Me convertiré en Rey. Todo el Qi de Suerte será mío.
Luego miró a Li Mu: —Quiero que avances a Refinamiento del Espíritu. En cinco años, te necesitaré.
Después miró a Zilong: —Zilong, tu talento también es bueno. Rompe hacia Alma Naciente. No me decepcionen.
Ambos asintieron. Entendieron que en este mundo no bastaba con saber de estrategia militar ni con tener un gran poder marcial.
El cultivo era lo más importante. Recordaron la pelea de esos dos que se hacían llamar Venerables.
Se recogió el campamento. La formación avanzó hacia la ciudad fronteriza del Reino Yan.
En la capital del Reino Yan, la corte estaba alborotada. Los ancestros habían salido al sentir aquel Qi Espiritual tan vasto.
Se dieron cuenta de que el tercer príncipe estaba en ese lugar y empezaron a pensar que había muerto.
Cualquiera que hubiera estado allí, dudaban que hubiera salido con vida.
El Rey estaba extasiado. Habló abiertamente de que los cielos eran justos.
Los ministros que aún le tenían algo de fe a Long Yin empezaron a perderla. Para todo el Reino Yan, el tercer príncipe había muerto en esa campaña.
Los únicos que sabían la verdad eran los ancianos de la Secta de los Mil Rostros.
Pero, ¿cómo iban a decir abiertamente que no era así, si no habían cumplido con su deber? Sería una humillación para su reputación.
Dejaron que los rumores siguieran. Total, en unos años acabarían con el príncipe.
Así pasó el tiempo. De un suspiro, pasaron tres años.
En una montaña cerca de la ciudad fronteriza del Reino Yan había una cabaña.
En esa cabaña, un joven con ropa daoísta estaba sentado, tomando té. Era Long Yin.
Después de tres años, su cultivo ya había tocado el Establecimiento de Fundación etapa avanzada.
Solo en tres años había avanzado tanto; se lo debía a su constitución. Y en ese tiempo, su linaje del Caos había empezado a expandirse.
Su Qi de vida, su sangre, ya era muy diferente a la de todos. Su sangre era prácticamente oro para las bestias caóticas y divinas, mezclada con el Caos Primordial.
Esto preocupó a Long Yin. Más allá del bien que le hacía, había un peligro enorme: podía ser secuestrado y exprimido.
Pero Taichu le aclaró que nadie en este mundo podía ver a través de su linaje.
Era un Linaje del Caos Primordial, y sabía disfrazarse a menos que él quisiera mostrarlo.
Eso también lo ayudaría a despertar constituciones divinas, incluso a atraer bestias divinas leales.
Para alguien que quería conquistarlo todo, tener un ejército era fundamental. Su mentalidad también había madurado.
Li Mu le había dado charlas sobre su vida pasada, y la relación entre ambos había crecido.
Con Zilong era similar: una relación de súbdito y soberano, pero se sentía algo más profundo, un respeto mutuo con ambos.
En esa misma cabaña, cerca de Long Yin, había un joven.
De cabello negro azabache, estatura de uno sesenta, facciones más limpias y una vestimenta decente comparada con sus primeros años de vida. Estaba tomando té.
Habló hacia Long Yin: —Maestro, ¿cuándo saldremos de esta cabaña aburrida?
Lo dijo con puro hastío, con ganas de hacer algo más que cultivar.
En esos tres años había iniciado su camino de cultivación bajo las enseñanzas de Long Yin, aunque en realidad quien le enseñaba a través de él era el viejo ancestro Taichu.
Había comenzado con un Sutra perfecto para su constitución. Solo en tres años alcanzó el Establecimiento de Fundación etapa temprana.
Y eso que aún no la había desarrollado por completo: apenas había matado bestias espirituales cerca de la cabaña. A su constitución todavía le faltaba un paso más.
Long Yin iba a contestarle, pero vio que Li Mu entraba e hizo una reverencia. —¿Avanzaste? —le preguntó.
Li Mu respondió con respeto: —No. Estoy a un paso.
Su cultivo estaba en Alma Naciente Gran Perfección. Long Yin asintió y tomó un bocado de té. —¿Y Zhao Yun?
Li Mu contestó: —Núcleo Dorado etapa Gran Perfección. Avanzó rápido, señor.
—Quizás por la influencia del Qi de las Leyes que sintió en aquel entonces.
Long Yin comprendió. Supo que Zilong se había sentido tan hormiga en aquel momento que le había producido una epifanía.
Las almas, que habían tocado el Gran Dao y habían sido refinadas por el Ciclo de la Reencarnación y la Vía Láctea, eran más propensas a sentir comprensión con mayor rapidez que otros.
—Mmm. He sentido que se aproxima algo grande para esta paz que reina ahora en los reinos. ¿Tú también lo has sentido, Estratega Li?
Li Mu entendió el cambio en la forma de llamarlo y respondió: —Sí. Siento que se avecina algo grande. Mi señor, debemos estar preparados.
—Cuando estaba en reclusión, fui a la capital a echar un vistazo. Sentí que en lo más profundo de la parte central hay un Viejo Ancestro dormido.
—Pero lleva así muchísimos años. Señor, calculo que miles de años.
Long Yin se sorprendió. No esperaba esto: una nueva variable para su conquista. —¿Cómo sabes que lleva tanto tiempo sellado?
Li Mu respondió con honestidad: —Como comprendo un poco la Ley de las Formaciones, pude sentir que ese Viejo Ancestro está envuelto en una formación perfecta.
—Es dudoso que una formación así haya sido puesta por Almas Nacientes o Refinamientos del Espíritu.
Long Yin asintió, entendiendo perfectamente el razonamiento.
Si era así, el Reino Yan no era tan simple como había creído. Pensaba que bastaría con conquistar la capital, tomar el Qi de Suerte y revivir otras almas.
Pero si esto era cierto, quién sabía si ese Viejo Ancestro despertaría o si surgiría alguna otra variable. Solo suspiró.

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Estás leyendo el capítulo 21 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.