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Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
Long Yin siempre supo que moriría joven. Aún así, no esperaba despertar flotando entre estrellas.
Su cuerpo era transparente. Un espíritu arrastrado por una corriente invisible, como una hoja en un río. A su alrededor, rocas errantes y estrellas que parpadean sin sonido.
"Así que morí."
Sonrió. No con alegría, sino con resignación amarga. Siempre había creído en algo más allá de la muerte. Era lo único que lo mantuvo con esperanza de algo.
"Al menos esto es bonito", pensó.
El universo se desplegaba ante él como un regalo póstumo. Era más de lo que jamás había experimentado en vida. Una emoción extraña le recorrió el pecho transparente.
Así pasaron los minutos. O eso sentía. Pues en ese lugar, no existía el tiempo.
Hasta que la corriente lo soltó.
Las estrellas se apagaron. Las rocas empezaron a desaparecer. Todo se volvió negro.
Un silencio tan denso que sintió que lo aplastaba.
—¿Qué está pasando? —murmuró, y su propia voz le sonó diminuta en aquel sitio.
Lo que él no sabía era que detrás de él, había un niño.
Llevaba una túnica imperial negra.
Estaba sentado en loto. Como un monje meditando.
El niño en ningún momento abrió los ojos.
Solo habló con un tono suave, como si murmurara algo. Pero su voz se sintió profunda.
—Chico, ¿cómo llegaste aquí?
Long Yin, al escuchar esa voz, sintió desde lo profundo de su pecho una reverencia. Se volteó. Vio al niño sentado en forma de loto.
"¿Cómo no me di cuenta de que había alguien ahí?", pensó.
—¿Quién eres? —preguntó.
El niño no abrió los ojos. Seguía ahí, como si Long Yin no fuera nada importante.
No le contestó.
Habló como si estuviera hablando consigo mismo.
—Mmmm... ¿Es el destino? ¿Es esto lo que quieres, Gran Dao?
Abrió los ojos. Eran negros. Una negrura sin fin, donde lo oscuro se volvía reflejo. Long Yin sintió que el niño podía ver absolutamente todo sobre él.
—Chico, no deberías estar aquí —dijo el niño.
Long Yin preguntó con ansiedad.
—¿Dónde es esto?
El niño no cambió su expresión. Siguió con su mirada fría. Y dijo:
—Este es el Caos Primordial. La creación de un Todo —lo dijo mientras parpadeaba lentamente.
Long Yin pensó para sí mismo. ¿Caos Primordial? ¿Cómo llegué aquí? ¿Yo morí, no?
Pero mientras más pensaba, no podía encontrar una lógica. Él murió, básicamente. No debería existir, por así decirlo. ¿Cómo llegó aquí? ¿Y quién era ese niño?
Lo que no sabía era que el niño podía ver sus pensamientos. Y se estaba irritando con tantas preguntas absurdas. Así que dijo:
—Vienes de ese lugar donde olvidaron quiénes son —dijo irritado—. Deberías estar en el Ciclo de la Reencarnación... Mmm... Debe ser un juego del Gran Dao que llegues aquí.
Long Yin, en su vida pasada, sabía qué era el "Gran Dao". Como fanático de novelas de cultivo, entendía un poco del tema. Pero lo que más lo impresionó fue que este niño hablaba como si el Gran Dao existiera de verdad.
El niño ya no podía más con la ignorancia de este humano. Y dijo:
—El Gran Dao es la fuente de la que emana todo. Abarca todos los Daos y representa el origen cósmico y absoluto... —mientras quería seguir explicándole a este chico ignorante, se detuvo. No quería hablar de más. Y añadió—: Ya que llegaste aquí, es el destino. Pero no podrás poseerme sin demostrarme que tienes tal valía.
Long Yin se quedó en silencio por un momento. Se frotó la frente —o lo que fuera ahora su frente—. Nada de esto tenía sentido. Si estuviera vivo, pensaría que era un sueño. Y si no, ese niño simplemente no estaba bien de la cabeza.
Pero sabía que esto era real. Y su curiosidad no le permitía quedarse callado.
—¿Poseerte? ¿En qué sentido? —dijo, y luego añadió—: Ya que morí y llegué acá, es por una causa, ¿no?
Intentó extraer información del niño. No era tonto. Sabía que si esto era real, las cosas no eran así de simples. Nada es casualidad. Era algo que tenía muy claro.
El niño se impresionó por la racionalidad del chico. Es ignorante, pero sabe adaptarse. Así que habló con un tono serio:
—Quieres verlo por ti mismo, ¿no?
Su mano se levantó, hizo un mudra y con su mano derecha apuntó hacia la cabeza de Long Yin.
Long Yin se dejó llevar. Pero de un momento a otro, sintió como si se estuviera desmayando. Como cuando se te van las luces.
Y entonces, todo cambió.
Ya no estaba en aquel lugar oscuro que el niño definía como el Caos Primordial. Estaba en un mundo. Flotaba por encima de las nubes.
No había edificios. No había nada moderno. Era todo primigenio. El aire no se sentía normal, era como denso. Como respirar agua tibia. Le recorrió el espíritu un escalofrío extraño, como si aquel lugar lo rechazara y lo abrazara al mismo tiempo.
A lo lejos, bestias que nunca había visto pastaban entre nubes bajas. Una de ellas tenía escamas de jade y cuernos de vidrio negro. Otra alzaba un pico dorado hacia el cielo y cantaba con un sonido que hacía temblar las nubes.
El niño le habló mentalmente:
—Este es el Mundo Primordial.
Y entonces Long Yin lo vio.
Lo vio directamente en su mente, como un recuerdo implantado. Un gigante de músculo y piedra, con una hacha del tamaño de una montaña, rompiendo un huevo cósmico. El estallido separó lo ligero de lo pesado. El cielo subió. La tierra bajó. Y el gigante sostuvo a ambos durante eones, para que no volvieran a unirse.
—Pangu —murmuró Long Yin.
El niño no le explicó. Se lo mostró. Vio el aliento del gigante volverse viento y nubes. Sus ojos, el sol y la luna. Su sangre, los ríos. Su sudor, la lluvia.
Y luego, más imágenes. Hombres y mujeres sentados en modo loto, tragando en aquellas cuevas aire denso, rodeados de un resplandor tenue.
—Eso es el Qi Espiritual —dijo el niño—. Los cultivadores lo refinan, buscan la inmortalidad y aspiran a asimilar el Gran Dao.
Long Yin lo entendió sin necesidad de más palabras. Los mitos, todo lo que él pensaba que no existía en su vida pasada, realmente existió. El niño le estaba mostrando el pasado.
Pero el niño no le explicó por qué el Planeta Tierra —el Planeta Azul— ya no tenía Qi Espiritual. Lo dejó en suspenso.
La visión se apagó.
Long Yin volvió al sitio negro. Al Caos Primordial. Y esta vez, el silencio le pesó más. Ahora sabía lo que existía fuera de él.
Abrió los ojos —o lo que fuera que tenía— y vio al niño que seguía sentado en loto. Y recordó todo lo que había visto.
Long Yin seguía pensando en ello. Y solo un pensamiento resonaba profundamente en él: "Inmortalidad".
Como fanático de novelas de cultivo, como una persona que no disfrutó su vida pasada, que siempre vivió con cadenas por las enfermedades, que nunca pudo disfrutar de una vida relativamente normal... Ahora que este niño le mostró que eso realmente existe, y que hasta ahora, las cosas que ha visto lo han dejado profundamente pensativo.
O esto era una disolución de su persona, por todo lo que anheló en vida. O realmente existía. Aún tenía sus dudas, pero seguiría. No sería un incrédulo.
De un momento a otro, nació un sentimiento, como una ambición de tenerlo todo. De luchar contra el destino mismo y anhelar los gustos que siempre ha querido. Todo se resumía en algo específico: Inmortalidad.
Sentía esa emoción. Su pecho transparente vibró. No era miedo, era una emoción de triunfo. Algo que nunca había experimentado en todos aquellos años de hospital.
El niño lo estaba mirando. Era justo lo que él quería: abrirle los ojos a este chico. Pero ahora venía lo "emocionante", y se rió para sí mismo.
Long Yin respiró hondo —aunque ya no tenía pulmones— y preguntó con una voz que le sonó distinta, más afilada:
—¿Puedo cultivar? Si me mostraste todo eso, es por algo, ¿no?
El niño, viendo lo directo que era Long Yin, dijo:
—Sí, te lo mostré por algo... Pero que puedas cultivar, no.
Long Yin sintió un balde de agua fría. Toda esa emoción del comienzo se desplomó, como si el mundo se viniera otra vez para atrás. Como siempre se sintió, en esa cueva solitaria sin tener la oportunidad de luchar por sus cosas. Como si el karma existiera solo para él.
Pero el niño tosió y se llevó la mano a la boca, como un viejo tosiendo. Y dijo:
—Yo podría ayudarte.
Hizo una pausa para mirarlo. Vio que los ánimos se le volvieron a subir. Y luego añadió:
—Pero debes demostrarme que realmente vales la pena.
Lo miró fijamente, intentando descifrar qué actitud tomaría Long Yin. Él no quería un inepto.
Y sin previo aviso, su mano se alzó.
Otro mudra. Más rápido esta vez.
—Entonces, demuéstramelo.
El vacío bajo Long Yin se rompió.
Y empezó a caer.

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela)
Capítulo 2
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 1
Estás leyendo el capítulo 1 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.