Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 60 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
El murmullo del agua corriendo sobre el lecho de piedras mitigaba la tensión del ambiente. Vicky permanecía agachada en la orilla del riachuelo, llevándose agua fresca al rostro con ambas manos en un intento desesperado por disipar la desorientación. Tras experimentar por primera vez una inserción táctica y el vértigo de un desplazamiento forzado, el cuerpo humano resentía la transición con mareos agudos y náuseas.
A pocos metros, mantuve la guardia alta. Flexioné levemente las rodillas y canalicé una corriente controlada de maná hacia la planta de mis botas.
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico» (Rango F)\]
Consumo: 10 PM (PM Restante: 190 / 200)
Las ondas mecánicas se propagaron a través del suelo rocoso, devolviéndome un mapa mental tridimensional de veinte metros a la redonda. La topografía del terreno se dibujó con nitidez en mi conciencia: el cauce del río, las irregularidades de la ribera, la silueta arrodillada de Vicky y, a unos quince metros al noreste tras una elevación de tierra, una masa de siete cuerpos amorfos y densos desplazándose con lentitud.
La cadencia de las vibraciones era inconfundible: una colonia de Slimes.
Desactivé la habilidad para preservar mi reserva y me acerqué a la orilla.
—¿Ya estás mejor? —pregunté con tono pausado.
Vicky se secó la frente con el dorso de la manga, visiblemente avergonzada mientras se incorporaba con las piernas aún temblorosas.
—S-sí... Perdón por esto. El estómago se me revolvió de golpe, pero ya me siento mucho mejor —respondió, forzando una sonrisa tímida.
Asentí en silencio, escaneando el perímetro.
—Hay un grupo de siete slimes agrupados a corta distancia. Es el escenario perfecto para poner a prueba el «Vínculo de Fe» en un entorno controlado antes de internarnos en áreas más complejas.
—Entendido —asintió ella, tomando aire para recomponer su compostura.
Avanzamos en sigilo, utilizando la vegetación baja y las formaciones de piedra para quebrar la línea visual. Al rodear una ladera escarpada, el sonido viscoso de absorción orgánica llegó a nuestros oídos.
Allí estaban.
Siete especímenes de Slimes Corrosivos agrupados sobre el chasis óseo de un Lobo Degollador. Sus cuerpos gelatinosos y semitranslúcidos cubrían los restos por completo, segregando fluidos enzimáticos que disolvían la carne y el pelaje a un ritmo constante, alimentándose por absorción directa.
—No... no parecen tan peligrosos —susurró Vicky a mi costado, ladeando la cabeza con cierta curiosidad.
A simple vista, carecían de la ferocidad imponente de los cánidos o la agresividad grotesca de los goblins. Sin embargo, esa apariencia pasiva era una trampa mortal para los novatos.
—No dejes que su aspecto inofensivo nuble tu juicio —le advertí con voz gélida—. Un slime solitario es lento, pero en grupo su masa combinada es capaz de atrapar a un combatiente y asfixiarlo en cuestión de segundos. Su tejido segrega toxinas paralizantes por contacto directo: dos minutos expuestos a su gel bastan para inducir ceguera temporal, distorsión neural y entumecimiento muscular. Si te atrapan, te disuelven viva.
Vicky tragó saliva con dificultad y su respiración se entrecortó al asimilar la crudeza de la advertencia.
Desenvainé la Espada Negra Sangrienta con un susurro metálico, sintiendo el peso denso del acero azabache en mi diestra.
—Activa tu habilidad ahora. Es el momento.
Vicky llevó ambas manos al canalizador sagrado que colgaba de su cuello. Cerró los ojos, concentró su respiración y canalizó su reserva espiritual.
¡HUMMM!
Una formación rúnica dorada resplandeció sobre su pecho. Desde el núcleo de su esternón brotó un hilo de luz etérea, brillante y cálido, que cruzó el aire en un arco perfecto hasta incrustarse directamente en el centro de mi tórax.
Thump. Thump.
El impacto sensorial fue instantáneo. No se trató de un simple beneficio numérico pasivo; un pulso vital ajeno comenzó a resonar al unísono con el mío. Podía percibir el ritmo acelerado de su pulso, el calor de su sangre y el fluir de su energía alimentando mis propios canales de mi cuerpo. Al mismo tiempo, una ligereza sobrehumana se apoderó de mis articulaciones: mis reflejos, fuerza y mi velocidad de desplazamiento se dispararon de forma inmediata.
—P-puedo sentir... el latido de tu corazón —murmuró Vicky, abriendo los ojos de par en par ante el asombro del enlace sensorial.
—Yo también percibo el tuyo —respondí, afianzando el agarre sobre la empuñadura—. Mantén la posición y corta el flujo en cuanto caiga el último. No desperdicies maná.
El lazo sagrado drenaba energía de forma continua; cada segundo de vacilación era un desperdicio táctico.
Planté la bota sobre la gravilla y me proyecté hacia el frente como un proyectil asesino. Impulsado por mis puntos de Agilidad y la aceleración masiva otorgada por el Vínculo, mi cuerpo fue un borrón oscuro sobre el terreno.
Los dos primeros slimes ni siquiera alcanzaron a registrar la perturbación en el aire.
¡ZAK-ZAK!
La Espada Negra Sangrienta trazó una trayectoria horizontal impecable. El filo azabache cortó la masa gelatinosa de ambos monstruos, seccionando los núcleos translúcidos que sostenían su cohesión biológica. Las criaturas emitieron un chillido sordo y estallaron en una lluvia de residuos viscosos que se evaporaron al contacto con la tierra.
\[Has eliminado a un Slime Corrosivo: +120 XP\]
\[Has eliminado a un Slime Corrosivo: +120 XP\]
Ignoré las notificaciones translúcidas que brotaron en el margen de mi visión. Aguardé la pausa obligatoria de un segundo impuesta por la penalización de Destreza de mi arma, pivoté sobre el talón izquierdo y me deslicé hacia el flanco derecho.
¡ZAK-ZAK!
Un segundo doble tajo partió en dos a la tercera y cuarta masa antes de que lograran reaccionar.
Los tres slimes restantes, alertados por la destrucción de sus pares, reaccionaron al unísono. Dos de ellos deformaron su estructura elástica, proyectando látigos densos de gel corrosivo directo a mis piernas para fijarme al suelo.
Con los reflejos agudizados por el lazo de fe, flexioné las rodillas y ejecuté una pirueta hacia atrás. Los zarpazos de ácido impactaron contra el suelo a milímetros de mis botas, siseando y corroyendo la hierba en un humo denso. Al notar que el alcance no bastaba, el tercer slime moldeó su extremidad superior en una púa rígida y afilada, arrojándose en una estocada frontal.
La trayectoria era lineal, torpe y predecible.
Incliné el torso medio centímetro, permitiendo que la púa perforara el aire vacío. En cuanto la ventana de recuperación de un segundo expiró, di un paso al frente y descargué dos cortes verticales en cruz con el peso de mis puntos de Fuerza.
¡PLUSSSH!
El quinto y sexto espécimen colapsaron, desintegrándose en charcos purpúreos inertes.
El último slime, al presenciar la aniquilación absoluta de su colonia en menos de diez segundos, intentó replegar su cuerpo hacia la espesura del bosque. Sin embargo, su velocidad de arrastre era ridículamente lenta. Acorté la distancia en una sola zancada, clavé la punta de la espada en su núcleo central y giré la muñeca con un movimiento seco.
¡SQUELCH!
La última masa reventó en un suspiro final.
Siete bajas confirmadas.
En cuanto el último residuo se disolvió, el cordón dorado que unía nuestros pechos se desvaneció en el aire. El latido compartido cesó y el silencio del bosque volvió a instalarse en el claro.
Vicky se aproximó a paso apresurado, con el rostro encendido de asombro y las pupilas dilatadas por la emoción:
—¡He subido de nivel! —exclamó con una sonrisa radiante.
—Eso es bueno. Debiste haber recibido una parte de la experiencia por la asistencia —respondí con calma mientras sacudía el fluido de la hoja.
Al no haber participado de forma ofensiva directa, el sentido común del sistema dictaba que su recompensa sería solo un porcentaje proporcional de contribución. Sin embargo, su respuesta me tomó por sorpresa:
—No... recibí los 120 de XP completos por cada uno. ¡Ahora soy Nivel 3!
Fruncí el ceño, desconcertado. Aquello no cuadraba con las fórmulas matemáticas convencionales de asignación.
—Despliega tu interfaz —ordené con tono firme.
Vicky asintió y proyectó su panel translúcido hacia el frente:
PANEL DE ESTADO
Nivel: 3 (280 / 1098 XP)
Clase: Clérigo
Examiné las cifras con rigidez analítica. Partiendo de una base de Nivel 1 con 0 XP, el coste para alcanzar el Nivel 2 requería 100 XP, y la transición de Nivel 2 a Nivel 3 exigía aproximadamente 460 XP acumulados. Siete slimes a 120 XP brutos sumaban un total exacto de 840 XP otorgados por el combate.
Al restar los umbrales de nivelación, el remanente en su barra marcaba exactamente 280 puntos sobre la cuota de 1,098 XP para el Nivel 4.
Había recibido el cien por ciento de la experiencia bruta.
«¿Por qué ocurrió esto? ¿Acaso es un fallo del Sistema...?» pensé.
Descarté la idea al instante. El Sistema era una entidad matemática rígida que jamás cometía errores de cómputo. La única explicación lógica que se me ocurría era el propio funcionamiento oculto del Vínculo de Fe.
Al entrelazar el maná, los atributos y hasta el latido cardíaco mediante el lazo sagrado, era muy probable que el Sistema procesara a ambos usuarios como si fueran un único individuo en el registro de combate. Si mi hipótesis era correcta, el Sistema asumía que los ataques de mi espada eran ejecutados tanto por mí como por Vicky; y de igual manera, si ella asestara una baja, yo también recibiría la experiencia completa. Una duplicación absoluta de XP.
Si esa suposición resultaba ser la regla real de la técnica, se trataba de una habilidad rota y desbalanceada que desataría la codicia sanguinaria de cualquier gremio o jugador con tal de ponerle las manos encima.
—No me sorprende... —murmuré para mis adentros.
Recordé el revuelo que esta habilidad causó en mi vida pasada. En aquel entonces, existían rumores de que la mismísima Santa Vicky "La Inmortal" anduvo tras la pista de un milagro de enlace similar. En su momento no entendí por qué la mayor curandera del mundo querría una técnica que la forzara a permanecer en el rango cuerpo a cuerpo de la vanguardia, lejos de la seguridad de la retaguardia. Pero si la Santa Vicky de aquella línea temporal descubrió este secreto, todo cobraba sentido: bastaba con vincularse a una potencia destructiva como Lacrox —capaz de pulverizar a un Wyvern de un solo conjuro— para absorber toda la experiencia de una bestia legendaria sin necesidad de blandir un arma.
—¿Ocurre algo malo, Alwyn? —preguntó Vicky, sacándome de mis pensamientos al notar mi silencio.
Observé a la muchacha frente a mí. A este paso, la Vicky de esta era tenía el potencial de superar con creces a la leyenda de mi vida pasada, siempre y cuando contara con un combatiente fuerte a su lado que explotara esa sinergia.
—No, todo está bien —respondí, esbozando una leve sonrisa para tranquilizarla—. Al parecer, mientras elimine monstruos con el lazo activo, recibirás la experiencia total. Es una ventaja enorme; podrás subir de nivel a un ritmo acelerado.
Ahora sentía una genuina curiosidad táctica por descubrir hasta qué nivel terminaríamos escalando una vez que concluyéramos la expedición de esta zona.
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Estás leyendo el capítulo 60 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.