Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Dejando atrás la densidad del bosque, las copas de los árboles dieron paso a los restos irreconocibles de la civilización.
Grandes avenidas de concreto habían sido fracturadas por raíces gigantescas. La integración no perdonó a la ciudad: rascacielos bisectados por la geografía de Elysium, automóviles aplastados bajo bloques de piedras y cadáveres humanos esparcidos en posturas grotescas. El olor metálico de la sangre seca se mezclaba con el hedor a vísceras expuestas y carne en descomposición.
A lo lejos, resonó un aullido gutural que me erizó los vellos del brazo.
—Parece que las bestias reales cazan más profundo... —murmuré, ajustando el agarre sobre la empuñadura.
Avancé en sigilo hasta alcanzar el complejo de edificios donde solía alquilar mi antiguo departamento. El camino de la escalera era una carnicería: charcos viscosos teñían los escalones y restos de intestinos colgaban de los pasamanos como guirnaldas macabras. Ninguna alma viva. El silencio era aplastante.
Ingresé a mi departamento y presioné el interruptor del televisor. Pantalla estática. Un chillido blanco y sordo retumbó en la sala. Saqué el teléfono móvil: cero barras de señal. Redes colapsadas almenos en las zonas de integración. El mundo entero atravesaba la misma pesadilla o se desmoronaba en silencio.
Encontré una vieja radio a baterías entre los estantes y giré la perilla del sintonizador. Tras varios segundos de interferencia áspera, una frecuencia de baja potencia captó una señal:
«...a todas las personas sobrevivientes, por favor diríjanse a los puntos de evacuación y refugios subterráneos más cercanos...» —la voz de una mujer sonaba distorsionada pero firme—. «El gobierno ha desplegado unidades de contención. Por favor, mantengan la calma y resistan...»
La transmisión hizo una breve pausa antes de continuar:
«...confirmamos que múltiples civiles están experimentando la manifestación de interfaces analógicas... similar a un "Sistema". Personas con capacidades de fuerza sobrehumana y manipulación elemental...»
Apagué el aparato de un chasquido.
Las armas de fuego convencionales del ejército perderían efectividad drásticamente a medida que las bestias de mayor nivel poblaran la superficie. Sirven contra goblins, pero contra un Lobo Desollador o un Guerrero Esqueleto cuya osamenta solo se quiebra con magia sagrada o destruyéndolos dos veces consecutivas, el plomo es inservible.
—La única salvación real serán los Despertados... si es que logran vencer el pánico antes de ser devorados.
Caminé hacia la ventana rota del pasillo y escudriñé la calle. Abajo, olfateando el chasis quemado de un patrullero, se desplazaba una criatura del tamaño de un buey joven. Un Lobo Desollador Garras curvas como cimitarras y colmillos prominentes chorreando saliva.
Mucho más ágil que un goblin, pero la cantidad de experiencia valía el riesgo.
—Hora de probar la nueva pasiva.
Esperé con paciencia de depredador hasta que el lobo cruzó justo debajo de la proyección de la ventana. Tomé impulso desde el fondo del pasillo, aceleré sobre la baldosa ensangrentada y me arrojé al vacío.
¡SQUELCH!
Caí en picado sujetando la espada corta con ambas manos. El acero penetró la cruz de su lomo con un crujido seco.
\[Impacto Crítico\]
\[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada: +15% de Daño Adicional | -30% Daño por Impacto\]
El lobo soltó un alarido ensordecedor. La hoja le infligió más de 55 puntos de daño neto, pero su gruesa piel y masa muscular evitaron que la espada tocara el corazón en el primer golpe.
Tiré de la empuñadura hacia arriba cortando carne y di un salto hacia atrás para ganar distancia.
La bestia se giró sobre sus patas, con los ojos inyectados en rabia y la espalda emanando borbotones de sangre oscura. Lanzó una dentellada ciega hacia mi garganta. Esperé el instante exacto en que sus patas traseras despegaron del suelo y, con una flexión rápida de rodillas, me deslicé por debajo de su vientre expuesto.
¡CRAC-CHAK!
Clavé la espada corta de abajo hacia arriba, rasgando su abdomen de extremo a extremo mientras el peso de la bestia completaba la trayectoria sobre mi cabeza.
El lobo cayó pesadamente contra el pavimento, emitiendo un gemido borboteante hasta que su cuerpo quedó rígido en un charco punzante.
\[Haz eliminado a un Lobo Desollador\]
\[Has ganado 80 XP\]
Hah... hah...
Mi pecho subía y bajaba con violencia. Matar a esa sola bestia consumió más resistencia y estamina que cinco goblins juntos. Si una manada me rodeaba en este estado, mi agilidad actual no bastaría para esquivarlos a todos.
Envainé el filo manchado y me retiré en marcha rápida hacia las coordenadas del refugio indicadas en la radio.
...
Veinte minutos después, alcancé el acceso subterráneo de una antigua estación de metro reconvertida. La entrada estaba sellada con vigas de acero y sacos de arena. Tras golpear la escotilla y verificar mi condición de sobreviviente según el protocolo, las pesadas puertas se abrieron.
—Un milagro que sigas entero con esas cosas rondando allá afuera —me saludó un hombre maduro con chaleco táctico, evidentemente el líder del refugio.
A mi paso por los túneles, el panorama era sombrío: heridos sobre mantas, médicos improvisados tratando desgarraduras de garras y el llanto ahogado de familias destrozadas.
—Tuve suerte. Me atrincheré en un edificio hasta que escuché la transmisión de radio —respondí con tono neutral, escaneando al hombre. Humano común.
Cruzamos una segunda compuerta blindada que daba acceso al andén principal. Allí se amontonaban no menos de doscientas personas sumidas en la incertidumbre.
—Por cierto... escuché en la radio sobre las personas con habilidades especiales —comenté casualmente.
El líder me miró de reojo antes de asentir:
—Así es. Algunos despertaron capacidades fuera de la lógica humana: fuerza descomunal, barreras, curación... ¿Tú también eres uno de ellos?
—Perdí el conocimiento durante el impacto inicial y al despertar tenía acceso a un panel de datos —admití.
—Entiendo. Sígueme. Te llevaré al centro de mando; ahí están los demás como tú.
Caminamos entre la multitud apesadumbrada hasta alcanzar una gran carpa militar levantada junto a los rieles.
—Elizabeth, tenemos a otro Despertado —anunció el encargado golpeando la lona.
De la carpa salió una joven de anteojos finos y mirada analítica, seguida por tres personas más. Un vistazo rápido a sus posturas y al equipo que portaban me bastó para identificar sus clases iniciales:
—Hola, soy Elizabeth, a cargo de la estación de comunicaciones —se presentó la joven amablemente—. Ellos son Keyla, Jhon y Will.
—Mucho gusto. Mi nombre es Alwyn —sonreí con amabilidad impostada.
El líder nos dejó a solas. Elizabeth hizo una seña para que entráramos al centro de mando, atiborrado de transmisores, mapas y equipos de radiofrecuencia.
—¿Recuerdas cómo fue tu proceso de Selección, Alwyn? —preguntó Elizabeth mientras ajustaba los diales de la consola.
—Una voz en mi mente, un espacio estelar y una lista de clases para elegir antes de volver en mí —resumí.
—Exactamente igual que a nosotros —suspiró ella, activando una grabación reciente de canal estatal.
«...los denominados Despertados representan la única fuerza capaz de hacer frente a las entidades de las Zonas de Integración. Se confirma la existencia de clases como Guerrero, Mago y Arquero...»
Elizabeth pausó el audio.
—Por las transmisiones de otros refugios, hemos clasificado seis clases confirmadas hasta ahora: Guerrero, Mago, Arquero, Caballero, Cazador y Clérigo. Yo elegí la clase Mago —señaló el báculo de madera de aprendiz apoyado sobre la mesa—. Keyla es Clérigo —portaba un pequeño canalizador sagrado al cuello—, Jhon eligió Caballero —llevaba un escudo de madera y una espada larga gastada a la espalda— y Will es Arquero —con su arco corto de caza colgado al hombro.
—Mi clase es Sin Clase —revelé con calma—. Es la opción neutral del Sistema.
Jhon, el Caballero, dejó escapar un suspiro pesado apoyándose contra una caja de suministros:
—Es la primera vez que oigo de esa clase... Aunque en los videojuegos de rol solía haber opciones miserables o sin especialización. Qué ironía. Yo elegí Caballero pensando que aguantaría golpes como en las pantallas, pero allá afuera la realidad es una pesadilla...
—¿Alguno de ustedes ha salido a cazar o subir de nivel? —pregunté mirando directamente a los cuatro.
La respuesta en sus rostros fue el silencio.
Jhon bajó la mirada, avergonzado:
—Intenté enfrentarme a un solo lobo cerca de la superficie. Casi me arranca el brazo de un zarpazo a pesar del escudo. Si no fuera porque Will me cubrió con una flecha, no estaría aquí. Ninguno de nosotros ha logrado matar a una sola de esas cosas.

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Capítulo 6
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 5
Estás leyendo el capítulo 5 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.