Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 49 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
La penumbra de la noche se asentó sobre los rascacielos de la metrópoli oriental. Apoyado en el marco del ventanal de mi suite, contemplaba el flujo incesante de vehículos y peatones que abarrotaban las avenidas iluminadas, una burbuja de civilización que aún se negaba a aceptar que las fronteras del país estaban siendo carcomidas por la carne y la magia de Elysium.
Tomé el teléfono móvil de la mesa de centro y marqué el número de Vicky. Tras un par de tonos secos, la voz melodiosa y cristalina de Vicky respondió al otro lado del auricular:
—¿Aló? ¿Con quién hablo?
—Buenas noches, Vicky. Habla Alwyn.
Se produjo una breve pausa, acompañada por un tenue suspiro que denotaba que la joven aún conservaba fresca la turbación de nuestra conversación vespertina en la cafetería:
—Señor Alwyn... Buenas noches. ¿Ocurrió alguna novedad imprevista con respecto a lo que conversamos esta tarde?
—Nada alarmante —respondí con tono pausado y sereno—. Me comunicaba para informarte que tendré que ausentarme de la metrópoli durante un par de días debido a un viaje de negocios en la capital. Como acordamos que te tomarías un tiempo para orar y reflexionar sobre mi propuesta, quería dejarte aviso para que no pienses que he abandonado el asunto si intentas contactarme y no me encuentras en la ciudad.
Al otro lado de la línea, la respiración de la novicia se tornó más tranquila, impregnada de esa calidez inocente que parecía blindarla contra la podredumbre del nuevo mundo:
—Le agradezco profundamente que se haya tomado la molestia de avisarme, señor Alwyn... No se preocupe por mí; he estado rezando en la capilla y aún sigo meditando en cómo equilibrar mis votos con la ayuda que esos niños necesitan. Le daré mi respuesta definitiva en cuanto esté de regreso. Le deseo un viaje seguro y libre de peligros.
—Gracias, Vicky. Mantente a salvo dentro del recinto. Hasta pronto.
Corté la llamada. Fue una conversación breve, pero indispensable en el tablero social: si la futura Santa de Elysium tomaba una resolución favorable mientras yo me hallaba en el espacio aéreo, necesitaba tener la certeza de que no buscaría a otro combatiente ni interpretaría mi ausencia como una falta de seriedad.
Dejé el dispositivo y encendí la pantalla de televisión de la sala.
Al sincronizar las emisiones en vivo, sintonicé el canal de un conocido creador de contenido enfocado en el análisis bélico y la recopilación de metrajes de la comunidad de Despertados. La transmisión superaba los trescientos mil espectadores en simultáneo, reflejando el morbo y la desesperación de una sociedad civil que buscaba ídolos de carne y hueso a los cuales aferrarse:
«...¡Y en la edición especial de esta noche, repasaremos a las figuras más dominantes que lideran la vanguardia del nuevo orden mundial!...» —proclamaba el presentador con un tono enérgico y apasionado frente al micrófono—. «¡El nombre que encabeza todas las listas de supervivencia en las plataformas es, sin lugar a dudas, Barthon! ¡El coloso de la vanguardia que no deja de destrozar bestias!...»
En el centro del monitor se desplegó una imagen en alta definición de Barthon: un hombre corpulento de mirada feroz, ataviado con correajes de cuero reforzado y sosteniendo su pesada hacha de hierro a dos manos.
«...Los reportes son abrumadores: Barthon ha demostrado una fuerza destructiva descomunal, capaz de partir en dos el caparazón blindado de los Escarabajos Excavadores Gigantes de un solo golpe limpio... ¡Incluso lo hemos visto romper cercos multitudinarios de cinco y seis bestias simultáneas sin dar un solo paso atrás!...»
La transmisión reprodujo una serie de clips grabados con teléfonos móviles en las periferias asimiladas. La cámara temblaba mientras enfocaba a Barthon canalizando el fulgor escarlata de su Impulso Devastador: el hacha descendía con un estruendo telúrico, decapitando a Goblins comunes, triturando las mandíbulas de Lobos Degolladores en plena carrera y haciendo volar toneladas de tierra al reventar la quitina de los escarabajos subterráneos. Su técnica se afilaba con cada jornada de sangre.
«...Según las estimaciones de los foros y analistas de combate, Barthon podría estar rozando el Nivel 9 o incluso el Nivel 10...» —explicaba el streamer, proyectando una gráfica de progresión sobre una pizarra digital—. «Como todos sabemos a estas alturas, subir de nivel exige una curva de experiencia que se vuelve brutalmente exponencial... Gracias a los testimonios filtrados por combatientes que han cooperado con las brigadas, hemos logrado mapear con exactitud el valor de las entidades conocidas: un Goblin común apenas otorga 40 XP; un Lobo Degollador premia con 80 XP; y la presa más codiciada hasta la fecha, el Escarabajo Excavador Gigante, otorga la impresionante suma de 190 XP por baja...»
El presentador trazó una tabla comparativa en pantalla:
«...Para un jugador que intenta subir del Nivel 1 al 2 se requieren apenas 100 XP, es decir, dos o tres goblins; pero pasar del Nivel 5 al 6 ya demanda 3,450 XP, obligando a un cazador a liquidar casi noventa goblins o diecinueve escarabajos... Y alcanzar el Nivel 10 exige acumular la aterradora cifra de 13,490 XP... La cantidad de bestias que un humano debe matar en solitario para mantenerse en la cima es inhumana...»
Sonreí en la penumbra al observar los gráficos. La información de los medios era acertada en su base aritmética, pero miope en su alcance táctico: ignoraban por completo la existencia de los sub-jefes regionales y los Desafíos Divinos, las únicas vías donde un cazador veterano podía cosechar miles de puntos de experiencia de golpe y fragmentos de autoridad sin desgastar su vida contra alimañas menores.
El streamer cambió la gráfica, proyectando un segundo holograma en pantalla:
«...Pero si hablamos de anomalías absolutas en la escena global, debemos rendirnos ante la recientemente proclamada defensora del Reino de Lawrence: ¡la princesa Valeria Lawrence!...»
La imagen de Valeria apareció con su porte imponente, su larga cabellera dorada y la reluciente armadura de placas completas que cubría su cuerpo.
«...Valeria ostenta la clase Caballero, pero porta un equipamiento que desafía toda lógica del Sistema... Como es de conocimiento público, el Sistema no reconoce como arma o armadura cualquier pieza histórica: si vas a un museo y te colocas una cota de malla medieval, la interfaz la catalogará como ropa común sin otorgar un solo punto de defensa plana ni atributos... Por lo tanto, el conjunto que la princesa porta solo puede responder a dos hipótesis: o se trata de una herencia sagrada imbuida con propiedades rúnicas auténticas que el Sistema ha validado, o el Reino de Lawrence descubrió una forma temprana de acceder a forjas avanzadas antes que el resto del planeta...»
El análisis de la televisión rozaba la verdad. En mi vida anterior, el linaje real de Lawrence custodió secretos que jamás llegaron a los foros públicos. Valeria no era una novata que dependía de la suerte: respaldada por la riqueza de una corona soberana y armada con un equipo que absorbía el daño físico de forma plana desde el Día 0, su techo de crecimiento superaba con creces al de cualquier combatiente ordinario.
Si tuviera que tasar su estado actual, la princesa debía bordear cómodamente el Nivel 10 o Nivel 11, mientras que Barthon, a pesar de su fuerza destructiva en los medios, probablemente seguía atascado en el Nivel 7 o Nivel 8 debido a la falta de presas de alto rango en sus avenidas. Esa era la abismal brecha entre el talento respaldado por recursos y la fuerza bruta empírica.
El locutor continuó mostrando fragmentos de otros Despertados destacados en el continente, pero ninguno poseía la consistencia ni el temple para sobrevivir al colapso venidero; eran figuras efímeras que arderían con fuerza en los primeros meses para terminar extinguidas al día siguiente.
Apagué el televisor con el control remoto, dejando la estancia sumida en un silencio solemne.
Caminé hacia el ventanal y contemplé el firmamento nocturno. En diversas latitudes del globo, los futuros pilares de la humanidad —figuras de la talla de Lacrox "Corazón de Dragón", la propia Valeria, o Kaelen— debían estar afinando sus armas en el anonimato, preparándose para la colisión inevitable.
—Será un largo y sangriento camino... —murmuré para mí mismo.
Me recosté sobre la cama. Al día siguiente abordaría el jet privado de Arthur hacia la capital: era momento de pisar la sede central, reclamar el Tomo de Invocación y el Núcleo de Lobo Lunar, y comenzar a inclinar el tablero a mi favor antes de que la segunda oleada de Integración desatara a los no-muertos sobre la Tierra.
Con la mente despejada y el pulso sereno, me entregué a un descanso profundo.

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Estás leyendo el capítulo 49 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.