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Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

Habían pasado dos días desde que Matskim había llegado. Para ese momento, Matt ya no era un extraño para él. Matskim, por sorprendente que pareciera, se ofreció a «orientar» a Matt en el uso de la Voluntad. Más bien, era entrenarlo. Combates para aprender a utilizar sus habilidades superiores y todo lo demás que necesitaba para sobrevivir. Tal vez no fuera tan sorprendente, ya que Matskim era un espíritu libre. No por nada había salido a la naturaleza helada para buscar a Matt. Dijo que se quedaría con él durante tres meses, enseñándole todo lo que necesitaba saber. Matt era un completo novato y, si lo dejaba solo, lo más probable era que terminara muriendo por comer algo en mal estado o por una simple fiebre. Todo eso era una excusa. La razón real era que Matt le recordaba a su hijo fallecido. Matt estaba haciendo estiramientos a unos doscientos metros de la entrada de la cueva, mientras Matskim lo observaba y tomaba de su petaca desde temprano. Eran las 10:30 a. m. Matt se había sorprendido bastante cuando vio lo que había dentro de la mochila de Matskim. Resultaba que aquella botella de al menos tres litros no contenía agua en absoluto. Era «reserva» para la petaca. Además, eso era prácticamente todo lo que había en la mochila. Este viejo borracho ni siquiera tenía agua limpia para beber… Matt se quedó boquiabierto al darse cuenta. —El agua podemos obtenerla fácilmente derritiendo la nieve —dijo el viejo. Aunque Matt no estaba del todo seguro de que eso fuera una buena idea. Matt empezó una rutina de entrenamiento algo loca. Se levantaba a las 7:00, comía sus «carnes» —carne de cualquier animal que cazaba mientras probaba sus poderes— y salía afuera a estirarse. Durante una hora completa hacía ejercicios militares y, después de que «saliera el sol» —en esa región el sol salía a las 9:00 y se ponía a las 3:00—, empezaba una carrera de tres horas hasta el mediodía. Regresaba para «almorzar» y, a las 2:00, volvía a salir para intentar cazar. Aunque no hacía falta cazar todos los días, Matt no se saltaba ni uno solo. Con cada caza exitosa ganaba «experiencia». A las 6:00 volvía y empezaba los combates cuerpo a cuerpo con Matskim como instructor. Matskim, al ser un exteniente, dominaba por completo el combate cuerpo a cuerpo. Parte de eso incluía el manejo de la espada, que había aprendido después de despertar. Una vez terminaba el combate cuerpo a cuerpo, Matskim le prestaba su espada corta para enseñarle a manejarla. Esa noche, frente a la fogata… —Viejo, entiendo para qué son los ejercicios, el combate cuerpo a cuerpo, aprender a rastrear y todo lo demás que me has inculcado. Sin embargo… no entiendo por qué el manejo de la espada. Matt miró la espada corta que Matskim sostenía. —Entiendo que es genial y todo eso, pero… ¿acaso mi enemigo no me mataría con armas de fuego? Si es así, ¿qué sentido tiene una espada? No es como si cortara balas o algo así. Matskim suspiró. —Ahora entiendo por qué dijiste que no sabías nada de los Despertados. Matt lo miró y preguntó: —¿Qué tiene que ver eso con esto? Matskim negó la cabeza con desaprobación. —Chico, está bien seguir las enseñanzas, pero también tienes que usar la cabeza. ¿Acaso piensas que yo seré tu consejero personal y te seguiré para matar al Rey Demonio o algo así? Eso es ridículo. Volvió a negar con la cabeza. —En fin, para responder a tu pregunta tengo que contarte sobre los Despertados. ¿Acaso quieres escuchar otra vez sobre eso? ¿No lo mencionan como un rosario en las radios? Matt dudó de sus oídos. No sabía qué había hecho mal, pero, por alguna razón, Matskim parecía un poco molesto. Fingiendo que no se había dado cuenta, preguntó: —Solo sé que Dios nos otorgó la capacidad de usar la «Voluntad» para tener poderes y combatir contra el Rey Demonio. Matskim ahora parecía todavía más molesto. —Tú siempre tienes que cuestionar el «por qué» de las cosas. Si Dios nos otorgó poder para pelear y defendernos, ¿por qué no mató al Rey Demonio él mismo? ¿Para qué hacer todo esto y perder tiempo? Matt se quedó sin palabras. «¿Qué tiene que ver una espada con Dios? En verdad no sé qué le pasa al viejo…». Sin prestar atención a Matt, Matskim siguió hablando: —Todo eso no tiene sentido. ¿Qué sabríamos nosotros sobre los pensamientos de un Dios? Todo lo que necesitamos es ser fuertes y valernos por nosotros mismos. Matt vio aquello como una oportunidad para cambiar rápidamente de tema. —Dime, ¿ahora me vas a hablar sobre información que no sea un rosario de publicidad? Matskim, complacido por el hábil cambio de tema de Matt, dijo: —Escúchame, niño, y guárdalo bien, porque solo lo voy a decir una vez. Matt se concentró por completo en Matskim y asintió rápidamente. Matskim lo tomó como una señal y comenzó: —En el mundo, en teoría, hay ocho niveles de poder. Puedes llamarlos «Rangos»: Latente, Despertado, Maestro, Iluminado, Experto… Hizo una pausa. —Hasta ahora se ha alcanzado ese nivel. Sin embargo, hay tres niveles teóricos más: Trascendente, Supremo y Sagrado. Matt lo interrumpió: —¿Quién les puso nombre? ¿Acaso piensan que esto es algún tipo de juego o una novela genérica?… Ay, ay, ayayay… Matskim le dio un golpe en la cabeza. —Cállate, mocoso, y no interrumpas. Volvió a continuar: —En fin, como decía, cada rango aumenta el «poder» de forma exponencial. Por ejemplo, un Latente es un humano normal con sentidos, fuerza y resistencia un poco mejores que los demás. Se dice que solo el diez por ciento de la humanidad es Latente. »Despertado. Son personas que, gracias a su «Voluntad», son más fuertes y mejores en todos los sentidos que la gente normal. Un Despertado puede ganar fácilmente en combate cuerpo a cuerpo contra más de diez Latentes. Y encima, si usan armas, serían la élite de un ejército normal. Serían los «Capitanes» solo por el hecho de ser Despertados. »Se dice que solo el uno por ciento de los Latentes «despierta». Matt alzó la mano. —¡Profesor! Una pregunta. ¿Por qué los Latentes son nivel uno si son humanos normales? Matskim lo miró impresionado, pero aun así volvió a golpearlo en la cabeza por interrumpirlo. —Eso es porque los Latentes son como los atletas olímpicos. Son ligeramente superiores a las personas normales. Sin embargo… son personas «elegibles» para despertar, por lo que ya son una fuerza a considerar. »Y también un Latente puede ganar fácilmente contra cinco personas normales en un combate. Son perfectos para ser «soldados rasos». Matt asintió mientras se sostenía la cabeza de manera protectora, sin volver a interrumpir al viejo. Matskim notó esto, fingió una tos seca y continuó: —Un Maestro ya está al límite de un humano. Pueden resistir un impacto frontal de un autobús a ochenta kilómetros por hora y, en menos de una hora, estar como si nada. »Fácilmente pueden dominar a cinco Despertados. Pueden obtener el puesto de «Coronel» en cualquier ejército. Además, son tres veces mejores en todo que un Despertado. Si usan armas a corta y larga distancia, serían unos verdaderos demonios en una guerra. Matskim alzó ligeramente la barbilla. Obviamente, estaba orgulloso de su rango. Matt, alzando ligeramente la voz durante la pausa, preguntó: —¿Qué hay de los Iluminados? Matskim lo miró. —Buena pregunta. Pero eso será para otro momento. Es suficiente para la clase de hoy. Ahora ve a dormir, ya que mañana será tu revancha con los osos. Matt se quedó molesto. No le había explicado para qué necesitaba una espada. Ni siquiera se despidió de Matskim y se fue directamente a su pila de pieles, su «cama improvisada». Matskim observó a Matt alejarse y pensó para sí mismo: «Aunque has aprendido mucho durante los quince días que llevamos juntos, aún no eres capaz de pelear en igualdad de condiciones contra un oso adulto…».
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El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 7

Estás leyendo el capítulo 7 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 20 de septiembre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.