Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 32 online gratis en español
Matt estaba comiendo un caldo.
Aunque era comida militar y tenía poca carne, para Matt era literalmente una panacea. Después de dos años comiendo únicamente carne y unas pocas frutas, aquello era más que bienvenido.
Esta era su tercera porción y él todavía seguía comiendo como un hambriento.
Alicia lo observaba boquiabierta. Era la primera vez que veía a alguien comer la comida insípida del cuartel de aquella manera.
—Come más despacio. Pareces un vagabundo. Te vas a morder la lengua —dijo Alicia.
—Mmm… si mah… —sonó una voz mientras Matt todavía sorbía y masticaba.
Alicia puso los ojos en blanco y se resignó a seguir reprendiéndolo.
Había sido así toda la semana.
No importaba cuánto lo regañara, él simplemente no escuchaba.
Matt por fin terminó de comer y observó a los soldados que estaban sirviendo más comida.
Claramente quería más.
—Ya es suficiente. Aún hay personas con hambre —dijo ella, poniendo los ojos en blanco.
Matt tomó su jugo, se limpió la boca y luego habló.
—Simplemente no puedo acostumbrarme a esto. Ve allí, en la nada, durante unos años y seguro que vas a cambiar de opinión —dijo, mientras observaba la mitad del plato de Alicia.
—Bueno, lo mismo pasa conmigo. Dos años comiendo la misma porquería de siempre seguramente atrofiarían tu paladar —dijo ella, apartando su plato. Obviamente, ya no quería más.
Matt la observó y suspiró.
La vida normal era genial.
Pensar en cómo él había estado viviendo y en cómo ella se quejaba por cosas tan insignificantes lo molestaba.
Sin embargo, no le prestó atención y dijo:
—All,¿sabes cuándo llegará ese tal Enrique? Ya quiero irme de aquí.
—Ya te lo he dicho cientos de veces. Además, yo también quiero largarme de este basurero —dijo ella, molesta.
Matt se rio de ella.
Ya se había acostumbrado a su presencia y la entendía bastante bien, por lo que siempre la molestaba.
Sabía exactamente dónde golpearla.
—En verdad ya quiero irme. Es hora de empezar mi viaje. Es hora de matar a ese imbécil —dijo él con un tono más sobrio.
—¿Otra vez con eso? ¿Qué vas a hacer tú, un mocoso, contra un Barón? Deja de delirar. ¿Cómo vas a ir a otro continente? No es como si simplemente pudieras ir caminando —dijo ella, cada vez más irritada.
Matt no le prestó atención.
Anhelaba irse.
Él se iría con Enrique hacia Siberia.
Era muy oportuno que Alicia, Ezequiel y Enrique fueran a Siberia, así que no desaprovechó la oportunidad y rápidamente pidió irse junto a ellos.
Matt se levantó, agarró su bandeja y la de Alicia y las llevó hasta los cocineros.
Ya se había acostumbrado a estar allí, por lo que sabía perfectamente qué hacer.
Cuando Matt llegó, una semana atrás, el capitán de Alicia lo recibió.
Resultó que el viejo todavía era un teniente y había dejado instrucciones para cuando él llegara.
Por eso, la gente de la base lo había acogido y lo había enviado junto a los soldados.
Y, por si fuera poco, le habían asignado a Alicia como escolta.
Así era como lo llamaban.
Pero básicamente era su niñera.
Matt había recibido las pertenencias del viejo y ya tenía ropa abrigada.
No dudó ni por un segundo en desechar su piel de oso.
La dejó junto a las cosas viejas del viejo.
Así había pasado una semana y él ya se había acostumbrado a su nueva vida.
Durante los primeros días se emocionaba por todo.
Parecía un niño entrando a una juguetería.
Sin embargo, aquello pasó rápidamente y ahora simplemente quería irse para continuar con su venganza.
Matt dejó su bandeja en la pila y caminó de regreso junto a Alicia.
Ella estaba junto a unos cinco soldados.
Parecían estar haciéndole bullying.
Matt se acercó rápidamente, intentando ayudarla, ya que era su única conocida además de Ezequiel.
Pero él estaba de guardia, así que Alicia estaba sola.
Después de que Matt se había ido, un grupo de estúpidos se acercó a Alicia.
—¿Qué está haciendo nuestra niñera? —preguntó el chico más alto.
—Seguramente está dándole de comer a ese vagabundo —dijo otro mientras todos se reían.
Alicia simplemente los ignoró.
Hacía mucho tiempo se había dado cuenta de que, si los ignoraba, simplemente se aburrirían y se irían, así que no les prestó atención.
—¿Dónde está tu bebé? No lo veo por ningún lado —dijo el cabecilla del grupo mientras fingía buscarlo.
De repente, alguien habló a su espalda.
—¿A quién estás buscando?
El chico se giró rápidamente y saltó hacia un lado.
Matt lo había asustado al aparecer de la nada.
—Así que eres tú, ¿eh? No entiendo cómo el capitán Vera te ha dejado entrar aquí. Simplemente no lo entiendo. ¿Qué ganaría acogiendo a un indigente? —dijo el chico, burlándose de él.
—Solo ignóralo, Matt. Es una ballena pesada —dijo Alicia entre risas.
Aunque ella los ignoraba, eso no significaba que les tuviera miedo.
Simplemente los veía como villanos de quinta que, si les pegabas, aparecían más tarde entre un montón de villanos de pacotilla.
—¿Es así, All? —dijo Matt, rodeándolo y agarrando el abrigo que se había quitado para no ensuciarlo mientras comía.
El bravucón agarró el abrigo y lo tiró al suelo.
Grave error.
Ese abrigo se lo había dejado Matskim.
Matt lo recogió en silencio.
Era un silencio peligroso.
Si fueras un animal, habrías sentido el peligro.
El bravucón pisó el abrigo y lo embarró contra el suelo.
Ni siquiera pasó un segundo antes de que Matt le lanzara un gancho que le destrozó la boca.
Antes de que los demás pudieran darse cuenta de lo que estaba pasando, agarró el pie del chico y lo dobló en dirección contraria.
Antes de que el bravucón pudiera siquiera comprender el dolor, una patada en el estómago lo lanzó contra una mesa, rompiéndola en pedazos.
El chico cayó al suelo, convulsionando, mientras su pierna derecha quedaba doblada en una dirección imposible.
—¿Quién carajos crees que eres? —preguntó Matt con una voz que incluso asustó a Alicia.
Matt caminó hacia el bravucón.
Todavía no había terminado.
No…
Apenas estaba comenzando.
—¿Qué está pasando aquí? —dijo una voz.
Era Vera, caminando hacia el chico que convulsionaba en el suelo mientras una espuma salía de su boca.
—¿Te atreves a detenerme ? —preguntó Matt mientras agarraba una silla como arma.
Alicia lo agarró de los hombros.
—Matt… ya basta. Es suficiente.
Lo abrazó por la espalda, deteniéndolo.
Matt se quedó quieto.
Suspiró durante un largo momento y luego se inclinó, pidiendo disculpas.
Alicia, por otro lado, se separó de él.
Justo en ese momento, Matt le había hecho recordar a su hermano mayor.
Aquella escena le recordaba demasiado a él…

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El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 32
Estás leyendo el capítulo 32 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.