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Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 31 online gratis en español

Matt estaba observando el brillo de la nieve mientras caminaba hacia el suroeste. Hacía frío, pero eso era todo. Hacía mucho tiempo que Matt se había acostumbrado al frío. Hoy era más bien cálido para él, ya que era plena primavera, aunque eso no significaba mucho allí. La única diferencia era que había casi el doble de luz solar que de costumbre. Matt caminaba derecho mientras, a lo lejos, se divisaba un lago congelado. —Mierda —dijo Matt mientras otra vez empezaba a desviarse. Así había sido toda esa semana. Matt había hecho tantos desvíos que ya había perdido la cuenta. Era como si aquello fuera un laberinto de mierda. Matt apretó su bufanda y chasqueó la lengua mientras continuaba caminando. Si alguien lo estuviera observando desde el cielo, vería una inmensidad blanca con una mancha negra y, detrás de ella, una línea de huellas irregulares. Matt estaba pensando en cualquier cosa mientras caminaba. Ya estaba cansado. Aunque, a diferencia de hacía dos años, su físico y resistencia habían aumentado, manteniéndolo atlético, eso no significaba nada cuando tenía que caminar por la nieve durante toda una semana, y mucho menos si tenía que hacer desvíos constantemente. Matt se maldecía mientras observaba sus músculos. A él le gustaba admirarse de vez en cuando. Ya no quedaba ni rastro de aquel enclenque. Ahora fácilmente se le podía confundir con un soldado de élite solo por su físico. Pensando en eso, la mente de Matt regresó a su destino. Él se dirigía hacia la base aérea de Úgolny. Matskim le había dicho que fuera allí como su primera meta, ya que allí le dejaría algunas cosas útiles. Y así fue. Matt estaba yendo directamente hacia allí. Matskim había dicho que hablaría con la gente de la base aérea para que lo esperaran durante dos años. Matt estaba muy ansioso por llegar allí. Quizás el viejo estaría allí… Pero eso volvió a irritarlo. Él quería llegar en una semana, pero el mal clima y el estúpido laberinto lo habían retrasado demasiado. Matt sospechaba que tardaría otra semana entera en llegar y eso lo molestaba. Sin embargo, no había nada que hacer. Una semana no era mucho. Había esperado dos años. ¿Qué más daba esperar una mísera semana? Así pensó Matt, tratando de cambiar su actitud mientras caminaba. Alrededor de una semana después… Dos soldados estaban patrullando la zona como parte de un ejercicio. —Ya quiero volver a casa —dijo una chica de cabello rojizo. —Ya no eres una niña. Ya tienes veinte años , por Dios. Puedes esperar al menos dos meses más —dijo un hombre de cabello castaño. —Eres un imbécil. Las chicas de mi edad deberían estar en casa, no en el polo norte —dijo la chica poniendo los ojos en blanco. —Ahí vas de nuevo con eso. Es hora de madurar, Alicia —dijo el hombre, regañándola. —Ya cállate. Ya estoy harta de ti, de todo esto. Ya quiero volver a casa, Ezequiel. Alicia hizo un puchero. —No te preocupes. En dos meses más va a volver Enrique —dijo Ezequiel, tratando de apaciguarla. Hacía mucho que se había acostumbrado a tratarla así. —Él es mejor que tú. No entiendo cómo dos hermanos pueden ser tan diferentes. Alicia lo dijo como una broma, pero no hubo respuesta. —¿Ezequiel? —preguntó Alicia, mirándolo. Él parecía estar mirando con sus binoculares. —¿Qué es eso? —preguntó él, observando. —¿Qué es? —preguntó Alicia. —No lo sé. Parece una persona. Sin embargo, es extraño. Parece estar usando una piel de oso como capa —dijo él, extrañado. —¿Piel? ¿Qué es, un cavernícola? —preguntó Alicia en broma. Entonces miró hacia donde Ezequiel estaba observando. —Espera… hacia allí no hay nada. —¡Nos vio! ¡Está corriendo hacia aquí! —dijo el hombre, estupefacto. Alicia pudo ver un fondo blanco detrás de una mancha negra que rápidamente se hacía más grande. Ella se sobresaltó y rápidamente sacó su Glock, apuntando hacia aquella figura. —¡Espera! —dijo Ezequiel—. Parece… ¿contento? No dispares. Alicia no disparó, pero quitó el seguro. El chico que se acercaba rápidamente parecía balbucear algo sobre humanos o sobre haber encontrado humanos, pero no podían entenderlo. De repente, el chico llegó y quedó a una docena de metros de ellos. Tenía una mezcla de alegría y curiosidad en el rostro. —¿Hola? —preguntó el chico. Alicia quedó sin palabras. Nunca, ni en sus sueños más salvajes, había pensado que algo así podría ocurrir. Un chico corriendo como loco, usando un oso como capa, apareciendo de la nada. —¿Eres un cavernícola? —preguntó Alicia. El chico inclinó la cabeza. —¿Francés?… Hola —volvió a saludar, ahora en francés. Alicia se sorprendió. Ella también hablaba ruso, pero le sorprendió muchísimo que aquel idiota entendiera francés. —Puedes… Antes de que pudiera terminar la frase, Ezequiel habló. —Identifícate. Soy un soldado de la base aérea —dijo él con un tono serio e intimidante. Lo dijo en ruso. A diferencia de Alicia, él solo hablaba un idioma. —¡Oh! ¡Cierto! —El chico pareció darse cuenta. Entonces se presentó. —Soy Matthew. Pueden llamarme Matt. Soy un sobreviviente de Anádyr —dijo con una sonrisa. Estaba muy feliz de conocer a más personas después de tanto tiempo solo. —¿Anádyr? ¿Qué? ¿No se habían refugiado todos ya? —preguntó el soldado. Matt sonrió, pero no dijo nada. Su mente se fue hacia los edificios a la distancia y los aviones en la pista. Por fin había llegado.
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El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 31

Estás leyendo el capítulo 31 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.