Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
Punto de vista de Alicia
Uno a uno, los siete miembros del escuadrón saltaron del helicóptero.
Alicia fue la última.
Estaban volando apenas a unos cincuenta metros del suelo para evitar posibles radares del Imperio. Al caer, sus botas se hundieron ligeramente en la nieve.
—Shh.
La nieve crujió bajo sus pies.
David, Julius y Sofía se alejaron rápidamente del resto. Los tres eran Iluminados y serían quienes se enfrentarían directamente al enemigo. Los otros cuatro debían mantenerse a distancia y brindar apoyo.
Enfrentarse directamente a un Iluminado siendo solamente un Maestro era prácticamente un suicidio.
Los cuatro tomaron posiciones mientras preparaban sus armas.
De repente, una enorme nube blanca apareció a lo lejos.
Se acercaba a una velocidad aterradora.
—¡Ahí viene!
David, Julius y Sofía corrieron hacia ella.
La batalla comenzó.
Alicia apenas podía distinguir lo que ocurría. Solo veía borrones moviéndose a velocidades absurdas.
Ella y los otros tres abrieron fuego.
Una gran cantidad de proyectiles voló hacia el enemigo. Algunos chocaron contra algo invisible y cayeron sobre la nieve, mientras que otros simplemente fueron esquivados.
Ninguna bala logró alcanzar su objetivo.
Alicia apretó los dientes.
Aquello no era normal.
Punto de vista de Matt
Matt corría.
Su destino estaba cada vez más cerca.
Sus agudos sentidos percibieron tres presencias de alto nivel y varias más detrás de ellas.
Más de un par de Maestros.
Son del Imperio.
No necesitó pensarlo demasiado.
No tenía tiempo para eso.
Los mataría y continuaría su camino hacia Valentín.
Tres Iluminados se dirigían directamente hacia él con clara intención asesina.
Cuatro personas más permanecían detrás.
Matt cambió ligeramente su trayectoria.
Zigzagueó.
Saltó.
Pisoteó el aire.
Su cuerpo se elevó y, aprovechando la inercia, cambió de dirección en pleno vacío.
Su mirada se fijó en la mujer que estaba más alejada del grupo.
Primero ella.
Matt descendió directamente sobre ella.
Su mano derecha fue hacia su pierna y sacó el cuchillo táctico.
Apuntó al cuello.
—¡Bang!
La mujer reaccionó a tiempo.
Dos dagas de brazo bloquearon el ataque.
Al mismo tiempo, atacó con la derecha.
Matt inclinó el cuerpo y esquivó la hoja.
Una espada apareció sobre su cabeza.
Saltó hacia atrás justo a tiempo.
La espada pasó rozando el lugar donde había estado su cabeza.
Entonces escuchó los disparos.
Una lluvia de balas lo rodeó.
Matt realizó una maniobra propia de un cirquero, girando en el aire mientras esquivaba los proyectiles.
Su escudo repelió varios.
No todos.
Al menos el treinta por ciento de los proyectiles fue repelido, mientras que el resto pasó a su alrededor o fue esquivado.
Matt aterrizó y volvió a saltar.
Están coordinados.
Todos estos pensamientos sucedieron en una fracción de segundo.
No eran simples enemigos peleando juntos.
Eran un equipo.
Y llevaban años haciéndolo.
Matt cambió de objetivo.
Los Maestros primero.
Si eliminaba a los que brindaban apoyo, los tres Iluminados tendrían que preocuparse únicamente por él.
Cayó sobre la nieve.
—Plack.
Sacó dos dagas perfectas para este tipo de pelea.
Y volvió a avanzar.
Su cuerpo se convirtió en un borrón.
Las espadas chocaron.
¡Clang!
Los movimientos eran tan rápidos que, para quienes observaban desde fuera, parecían simples borrones caóticos.
Pero dentro de aquella pelea no había nada caótico.
Ambos lados luchaban con una frialdad absoluta.
A matar.
Una espada rozó la mejilla de Matt.
Otra pasó entre su brazo y sus costillas.
Matt giró el cuerpo y evitó el filo por unos centímetros.
No quería gastar energía innecesariamente.
Extendió el brazo y atrajo al atacante hacia él.
Su rodilla subió.
El hombre logró esquivarla y retrocedió.
Otra espada apareció cerca del cuello de Matt.
Él apenas consiguió inclinarse.
Una serie de proyectiles voló hacia su cabeza.
Matt giró el brazo y los repelió.
La mujer atacó sus piernas con ambas dagas.
Matt saltó.
Creó distancia.
Pisoteó el aire.
Y volvió a lanzarse contra el hombre que había esquivado su rodillazo.
La espada chocó contra la daga derecha.
¡Clang!
Matt aprovechó una abertura.
Su pierna golpeó las costillas del hombre.
El enemigo perdió el equilibrio durante un instante.
Fue suficiente.
Matt lanzó una daga hacia la cabeza de la mujer.
Al mismo tiempo, sacó la espada que llevaba en la espalda y realizó un corte descendente contra el hombre.
El ataque habría sido mortal.
Pero el Capitán reaccionó.
Empujó a su compañero hacia la derecha.
Matt cambió ligeramente la trayectoria de su espada.
Entonces llegó una lluvia de balas.
Matt utilizó la daga y la espada para repelerlas.
Pero fue demasiado tarde.
La mujer aprovechó la abertura.
Su pierna impactó contra las costillas izquierdas de Matt.
—¡BAM!
Matt salió disparado varios metros.
Se estabilizó en el aire.
Flexionó las piernas.
Pisoteó el aire y cambió de dirección.
Una daga pasó junto a su rostro.
Si sigo así, voy a perder.
Matt cambió de plan otra vez.
Los Maestros primero.
Si los Iluminados tenían que protegerlos, tendría una oportunidad para atacar a uno de ellos.
Esquivó varios ataques y comenzó a correr.
Una rápida maniobra de piernas le permitió cerrar una distancia de cientos de metros en cuestión de segundos.
Su objetivo era el hombre que utilizaba la metralleta.
Él es el más problemático.
Cinco metros.
La mujer de las dagas apareció delante de él.
Lanzó ambas armas.
Matt se inclinó.
La distracción fue suficiente.
Los otros Iluminados ya estaban encima de él.
Matt lanzó su última daga hacia el hombre de la metralleta.
El proyectil iba directo a su cabeza.
El Capitán pateó a su compañero.
La daga pasó de largo.
Matt ya había cambiado de objetivo.
Giró.
Una espada se clavó directamente contra la mujer que atacaba por detrás.
Ella logró bloquearla con fuerza.
Matt soltó la espada.
Su mano izquierda se cerró.
La manopla golpeó directamente bajo su barbilla.
—¡BAM!
La mujer salió disparada unos cinco metros.
Cayó inconsciente.
Matt no pudo rematarla.
Otro hombre apareció desde su izquierda.
Una espada descendió hacia él.
Matt bajó el cuerpo.
Apoyó una mano en el suelo y giró.
Su pierna golpeó el filo de la espada y desvió el ataque.
El hombre perdió el equilibrio.
Punto de vista de Alicia
Alicia no podía creer lo que estaba viendo.
Su escuadrón era uno de los grupos más fuertes de Ojo de Dios.
Se decía que ni siquiera cuatro Iluminados saldrían ilesos al enfrentarlos.
Y un solo hombre les estaba dando pelea.
—¡Silvio!
David pateó a Silvio hacia un lado para evitar que recibiera un ataque.
El hombre llevaba un pasamontañas.
Solo sus ojos eran visibles.
Ignoró por completo la patada de David y lanzó un golpe ascendente.
—¡BAM!
La manopla impactó contra el rostro de Sofía.
Ella salió disparada y cayó sobre la nieve.
—¡Sofía!
Alicia levantó ambas pistolas.
Disparó.
El hombre se movió.
Las balas pasaron a su lado.
Otras fueron repelidas.
Parecía que para él eran simples moscas fastidiosas.
Alicia apretó los dientes.
Entonces vio algo que le resultó extraño.
El hombre apoyó las manos en el suelo.
Hizo una especie de parada de manos.
Y pateó la espada de Julius, enviándola lejos.
Alicia frunció el ceño.
Esas maniobras…
Las había visto en algún lado.
Pero no tenía tiempo para pensar en eso.
Subió por una pequeña elevación para conseguir una mejor posición.
Apuntó.
Entonces…
¡Fiuuu!
Un hacha pasó junto a ella.
Se clavó en la nieve.
Alicia sintió un escalofrío.
Si hubiera permanecido allí un segundo más, aquella hacha le habría destrozado la cabeza.
Respiró profundamente.
¿Qué demonios es este tipo?
Volvió la mirada hacia la batalla.
El hombre ya había desarmado a varios de sus compañeros.
Había utilizado más de cuatro armas diferentes.
Y las utilizaba como si fueran una extensión de su propio cuerpo.
—¡Saggg!
La manopla atravesó la defensa de Silvio y golpeó su pecho.
Silvio salió despedido y cayó pesadamente sobre la nieve.
Ya estaba fuera de combate.
Tenía que utilizar toda su Fuerza de Voluntad para neutralizar la Voluntad del atacante.
Si dejaba de hacerlo, moriría.
Alicia apretó los dientes.
Sacó el AN-94 que llevaba en la espalda.
Corrió hasta la cima de una pequeña duna.
Se arrodilló.
Su respiración se estabilizó.
Dejó de moverse.
Como una francotiradora.
Imbuyó su Voluntad en el arma.
Comenzó a calcular.
La trayectoria.
La velocidad.
Los movimientos del enemigo.
Esperó.
Un minuto.
Dos.
Entonces disparó.
—¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Las dos primeras balas fueron repelidas por un escudo invisible.
La tercera…
¡Paf!
Impactó en el muslo derecho del enemigo.
Punto de vista de Matt
Maldita sea.
Matt estaba peleando a puño limpio.
Había perdido todas sus armas.
Incluso había perdido el hacha que había intentado utilizar antes.
Y ahora estaba enfrentándose a dos hombres al mismo tiempo.
Los movimientos parecían una coreografía.
Golpe.
Patada.
Esquive.
Contraataque.
Matt recibió una patada a propósito.
Utilizó la fuerza del impacto para impulsarse hacia una espada que había quedado en el suelo.
Entonces escuchó disparos.
Dos balas fueron repelidas.
La tercera se clavó en su muslo derecho.
—Tch.
Matt ignoró el dolor.
Se levantó.
Los dos hombres saltaron al mismo tiempo para neutralizarlo.
Matt agarró la espada.
Giró.
Un corte diagonal obligó a ambos a retroceder.
Pero la herida comenzaba a afectar sus movimientos.
Su cuerpo se estaba cansando.
Entonces miró hacia un lado.
Una mujer estaba sobre una duna.
Había utilizado demasiada energía.
Se quitó el pasamontañas para respirar.
Su pecho subía y bajaba rápidamente.
Matt se quedó quieto durante un instante.
Cabello rojizo.
Una pequeña marca cerca de sus ojos azules.
Aquello…
Le resultaba dolorosamente familiar.
No puede ser…
La distracción duró apenas un instante.
Pero fue suficiente.
El Capitán apareció frente a él.
Una daga estaba en el suelo.
El hombre la tomó y atacó.
Matt levantó el brazo para defenderse.
Entonces llegaron los disparos.
Las balas se abrieron paso entre sus escudos.
Una.
Dos.
Varias.
Impactaron contra su pecho.
Matt retrocedió.
A lo lejos, un chico rubio gritaba algo.
Pero ya no podía escucharlo.
Su visión comenzó a oscurecerse.
El mundo se volvió negro.
Punto de vista de Alicia
Alicia se quedó inmóvil.
Había visto la distracción.
Había visto el rostro del enemigo.
Y entonces vio su cabello.
Negro.
Y aquel mechón blanco tan característico.
Sus ojos se abrieron de par en par.
—No…
Corrió.
El enemigo ya había recibido los disparos.
Julius apareció detrás de él.
—¡Cuidado!
Su pierna se levantó.
—¡BAM!
La patada golpeó al hombre directamente en la cabeza.
El impacto hizo que cayera inconsciente sobre la nieve.
El golpe también le arrancó el pasamontañas.
Alicia vio su rostro.
No había ninguna duda.
—¡Esperen!
Todos se giraron.
—¡Esperen!
Alicia corrió hacia él.
—¿Qué carajos te pasa? —preguntó Enzo, desconcertado.
Ella no respondió.
Se arrodilló junto al hombre.
Lo tomó de los hombros.
Sus manos temblaban.
—¿Qué estás haciendo aquí…?
Alicia no podía creerlo.
Después de dos años…
Finalmente lo había encontrado.
Matt.

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El vagabundo del Invierno (Novela)
Capítulo 16
El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 15
Estás leyendo el capítulo 15 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 24 de septiembre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.