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Leer El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 14 online gratis en español

Punto de vista de Alicia Cht, cht, cht. El sonido de las aspas cortando el viento retumbaba dentro del helicóptero. Las luces rojas parpadeaban al ritmo de las vibraciones de los dos rotores girando, mientras el olor característico a combustible militar llenaba el ambiente. Todo estaba tenso; la anticipación era palpable en las caras de sus compañeros. Ella se sentía igual. Hacía frío afuera, pero el ambiente dentro de la cabina se mantenía silencioso. Los últimos nueve días habían transcurrido así. Durante los primeros días, ella solía conversar bastante con el resto del grupo, pero eso había quedado en el pasado. Estaban a punto de ingresar a la costa occidental de Alaska, específicamente en la península de Seward, cerca de las ruinas de un pueblo olvidado. Debían mantenerse en alerta máxima, y por eso la tensión era inevitable. Sin embargo, no todo era sombrío: algunos acariciaban sus armas blancas, mientras otros cargaban y descargaban las municiones de sus metralletas. Hacían cualquier cosa con tal de no pensar en la misión que, en el fondo, sabían que era suicida. Ella estaba en las mismas, pero, a diferencia de ellos, conocía perfectamente a dónde se dirigían. Era exactamente el lugar al que cierto cabeza dura siempre decía que iría. Entonces, rompió el silencio: —A ver, recapitulemos una vez más. Esta es una misión que tenemos que cumplir a cualquier costo. Aunque todos somos compañeros y hemos pasado por mucho juntos, no esperen que todos volvamos como siempre… Ahí estaba ella, echándole más leña al ambiente tenso. —Alicia, eres alguien muy fuerte y capaz en todos los sentidos, pero dar discursos de ánimo nunca ha sido tu fuerte —dijo un hombre con una mueca mientras pulía su espada. —¡Pfff! ¡Jajaja! Todos estallaron en carcajadas. Sabían bien que ella solo intentaba aligerar el ambiente, a pesar de que sus palabras sonaran contraproducentes. —Así es, David. Alicia es así porque ella solo quería mejorar las cosas. Sería injusto si todo le saliera bien a… —añadió otro soldado mientras cargaba de nuevo su metralleta, riendo suavemente. —Bueno, chicos, no se burlen de ella, lo ha hecho por nosotros —dijo una chica, tomando un trago de una petaca. —Sofía tiene razón. Aunque dijo una porquería, sirvió para cambiar la atmósfera —comentó otro, limpiándose las lágrimas del rostro debido a la risa. Alicia los miró y pensó: («Bueno, esto es mucho mejor»). Con el ambiente más relajado, sus pensamientos retrocedieron treinta y nueve días en el pasado, directo a la reunión estratégica. Silvia les había asignado la Misión “Cola de Lagartija” (nombre que, por cierto, se le había ocurrido a Alicia). Esta operación era clave para el futuro de la humanidad y se mantenía en absoluto secreto. —Los he reunido a ustedes siete porque son los mejores en combate y la élite en infiltración. Son el escuadrón que mejor se ha desempeñado en los últimos dos años; son la élite —les había dicho Silvia con pesar en la voz y los ojos cerrados. —Bueno, Jefa, no se complique tanto y díganoslo. Sé que es difícil para usted —respondió David, el Capitán del escuadrón. —Así es, Jefa. No te culparemos por tus decisiones; confiamos en ti y sabemos cómo te sientes, así que dilo —añadió Sofía, sonriendo. Los otros cinco asintieron, demostrando una confianza y un cariño absolutos hacia su líder. Silvia suspiró profundamente y habló: —En treinta días, a las 18:00, partirán en un Chinook hacia Alaska, tomando la ruta transatlántica del norte vía Ártica —hizo una pausa antes de continuar—. Su misión es infiltrarse y “secuestrar” a un Barón o superior para reunir información sobre el Imperio. Si la situación no lo permite, tienen autorizado aplicar cualquier tipo de tortura para obtener la mayor cantidad de datos y luego regresar. Un silencio sepulcral llenó la sala. Aunque eran la élite de infiltración, sus operaciones anteriores siempre habían sido contra grupos criminales o guerrilleros dementes. Jamás imaginaron que tendrían que pisar un continente completamente controlado por el Imperio y, encima, secuestrar a un alto mando. Alicia rompió el silencio: —Esta será, por mucho, la misión más difícil. Seguramente al menos cuatro de nosotros moriremos. Lo que quiero decir es que, si algo sale mal, no duden en dispersarse y escapar. Otro silencio pesado envolvió el recinto. Los días siguientes transcurrieron en medio de preparativos intensos. Tenían que crear contramedidas de emergencia e incluso aprender el idioma local. Al ir a una región conquistada, cualquier fallo en su dialecto los delataría al instante. Alicia estuvo ocupadísima durante esas semanas, pero nunca dejó de recordar a su amigo, de quien no sabía nada desde hacía dos años. La última vez que se vieron no había sido en las mejores condiciones, por decir lo menos. (Presente) En la cabina del helicóptero, la conversación sobre qué harían al regresar continuaba. Un hombre que llevaba rato leyendo lo que parecía ser una novela romántica tomó la palabra: —Planeo pedirle matrimonio a mi novia. Llevamos mucho tiempo saliendo, pero nunca tuve el coraje. Sin embargo, venir a América simplemente me agrandó los huevos —confesó, sonrojándose. —¡PFFJAJAJA! La cabina estalló en carcajadas nuevamente. —Así que para eso era el libro… Clásico de Julius —dijo Sofía, dando otro trago a su petaca. —Yo planeo independizarme y dejar de vivir con mis padres, aunque rara vez estoy en casa —comentó el rubio más joven del grupo. —Enzo, eres un mocoso, búscate una novia primero —se burló el hombre que desarmaba su metralleta. —¿Y tú qué harás, Silvio? ¿Adivinaré, vas a abrir una tienda de metralletas? —se desquitó Enzo, un poco molesto por el comentario. —Yo planeo irme de viaje y probar todos los licores de Europa —dijo Sofía, mirando el interior de su petaca, que ahora estaba vacía—. ¿Y tú, Cap? —Yo planeo enseñarle a manejar a mi hija —respondió David, sereno como siempre. —¿Y tú, Laura? —preguntó Enzo con un leve rubor en las mejillas, dejando ver que sentía algo por ella. —¿Yo? No lo sé, lo pensaré cuando regresemos —respondió ella con desinterés. Silvio le hizo un leve gesto de asentimiento a Enzo, dándole ánimos en silencio. Alicia permanecía callada, solo escuchando. No era antisocial, simplemente se le daba mal expresarse. De repente, todas las miradas se posaron en ella. —¿Y tú, Alicia? ¿Qué harás cuando regresemos? —preguntó Enzo por cortesía. Le agradaba Alicia y la veía como a una hermana menor; todos en el grupo la apreciaban. Aunque solía decir cosas raras, era el ancla emocional del escuadrón. Siendo la más joven, sabían que había pasado por demasiado, considerando que apenas dos años atrás era solo una Despertada. —Yo… yo planeo ir a buscar a un amigo —respondió ella con torpeza. —Uhh, por fin vas a ir a buscar a tu príncipe. Me pregunto qué tan apuesto será para que la “Chica de Hielo” piense tanto en él —bromeó Sofía, quitándole la petaca a David. —Así es, siempre estás pensando en él. Ya dilo, es tu novio —insistió Enzo, mirando de reojo a Laura. —Él no es mi novio. Simplemente somos amigos que han pasado por mucho —respondió Alicia, poniendo una expresión extraña. El grupo cambió de tema rápidamente al notar que ella se mostraba reacia a hablar de su pasado. La noche transcurrió sin novedades. Al día siguiente, alrededor de las 9:00 a. m., la voz del piloto resonó por el intercomunicador: —¡Emergencia! ¡Emergencia! Se ha detectado movimiento a cinco kilómetros de aquí. Parece ser un individuo de rango alto; se mueve a velocidades inhumanas y se dirige hacia el noroeste. La cabina quedó en absoluto silencio. De pronto, una presencia aplastante se sintió en el aire, avanzando directamente hacia su posición. —¡Todos alerta! Probablemente nos percibió y es alguien de alto rango del Imperio —dijo David en voz baja. —No era el plan, pero no tenemos otra opción. Seguro es un Barón, ya que nadie por debajo de un Iluminado estaría patrullando estas zonas —agregó Julius con tono serio. —Prepárense para la batalla. En unos segundos chocaremos. Ataquen a discreción; una vez neutralizado, tal vez podamos cumplir nuestro objetivo más fácilmente —ordenó David mientras se posicionaba para saltar de la furgoneta aérea, evitando que la nave quedara atrapada en la zona de combate. —¡Todos salten! —gritó Laura con sus dagas desenfundadas. Uno a uno, los siete miembros del escuadrón saltaron al vacío, al encuentro de una batalla inminente. Nota del autor: Para mí es un gusto poder escribir esta novela. Me sería de mucha ayuda que me apoyen, ya que la historia no ha hecho más que comenzar.
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El vagabundo del Invierno (Novela) Capítulo 14

Estás leyendo el capítulo 14 de El vagabundo del Invierno (Novela), un novela. Impulsado por la venganza, Matthew emprende un viaje sin retorno a través de un continente marcado por la guerra y la desolación. En su camino, busca dominar la misteriosa “Voluntad”, un poder que consume tanto como… Este capítulo tiene publicado el 23 de septiembre de 2026. El vagabundo del Invierno (Novela) tiene 34 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.