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Leer El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

Adrian usó el Sistema. Compró Vendas de Refuerzo. Solo tenía cinco Esferas. Las había estado guardando por si necesitaba algo peor. Pero ahora ya no podía permitirse ahorrar. Ahora lo necesitaba. Ahora o nunca. Dudó. Un segundo. Solo un segundo. ¿Y si no funciona? ¿Y si no es suficiente? Pero no había otra opción. No había tiempo. No había plan B. \[COMPRAR: VENDA DE REFUERZO – 2 ESFERAS\] \[Esferas de Ancla: 5/20 → 3/20\] Las vendas aparecieron. Ya en su cuerpo. Dentro de su ropa. Se tensaron alrededor de sus músculos. El cansancio seguía ahí. Pero su cuerpo recuperó cierta firmeza. Sus piernas dejaron de temblar tanto. No era una curación. No estaba recuperado. Solo podía seguir moviéndose. Esto ayudará. No es una cura. Es un parche. Un último recurso. Y si no funciona... no hay plan B. Kael también estaba agotado. No podía mover bien sus extremidades. Adrian lo vio. Y se alegró. Puedo ganar. Puedo ganar. Kael ignoró eso. Se puso como un león. Preparándose para cazar. Para dar el golpe final. Adrian lo vio. Y le causó risa. ¿Un león? ¿Ahora? Pero también sintió que si eso le caía, estaría acabado. Kael sonrió. Una sonrisa rota. Sin dientes. Sin humor. —Prepárate. Se lanzó. No fue un ataque. Fue un choque. Kael no usó los puños. No usó las llamas. No usó la magia. Usó todo su cuerpo. Todo su peso. Toda su rabia. Se lanzó como un toro. Como un tren descarrilado. Como un animal que ya no tiene nada que perder. Adrian lo vio venir. Y su cuerpo, agotado, no pudo esquivar. Ni siquiera lo intentó. Se cubrió. Cruzó los brazos delante del pecho. Y esperó. El impacto fue brutal. Kael lo embistió con el hombro. Todo el peso del demonio. Toda la fuerza de un cuerpo que ya no sentía dolor. Adrian sintió cómo sus pies se despegaban de la arena. Cómo su cuerpo salía disparado. Cómo el aire le abandonaba los pulmones. Cruzó la arena. Rápido. Demasiado rápido. El mundo se convirtió en un borrón de rojo y negro. Y entonces, el impacto. La espalda de Adrian golpeó la piedra. Las gradas bajas. Otra vez. La misma piedra que ya se había agrietado antes. Esta vez se rompió. Un pedazo se desprendió. El polvo volvió a volar. Los estudiantes de las primeras filas gritaron. Retrocedieron. Algunos cayeron. Adrian cayó al suelo. Boca abajo. Hecho un guiñapo. Sangre en la boca. Sangre en la frente. Sangre en las manos. Kael cayó también. Del otro lado de la arena. Se desplomó sobre la piedra. Sin fuerzas. Sin aire. Sin nada. Su cuerpo, agotado, se rindió. Y no se movió. El silencio fue total. \--- Adrian estaba tirado. No podía moverse. ¿Quién ganó? No lo sé. Pero no puedo moverme. Su cuerpo no respondía. Sus piernas no respondían. Sus brazos no respondían. Solo su mente. Y su mente estaba nublada. Confusa. Como si estuviera sumergido en agua. Como si todo estuviera lejos. Muy lejos. ¿Voy a morir de nuevo? La pregunta le vino de golpe. Como un puñetazo. Como una piedra. ¿Voy a morir de nuevo? Recordó el cuchillo. La sangre. El frío. La muerte. La primera vez. En su mundo. Cuando todo terminó. No. No voy a morir. Voy a ganar esta pelea. Su mente lo dijo. Pero su cuerpo no respondía. Sus brazos no se movían. Sus piernas no se movían. Solo su corazón. Latía. Fuerte. Despacio. Como un tambor. Como un recordatorio. Y entonces, sintió algo. En el pecho. No era el Sistema. No era el Instinto. Era el vínculo. El vínculo con Freya. Latía. Débil. Lejano. Pero latía. Como si ella, desde su sueño, hubiera sentido algo. Un eco. Un tirón. Un recordatorio. ¿Freya...? El vínculo latió otra vez. Más fuerte. Como si ella estuviera soñando con él. Como si ella estuviera sintiendo esto. Sin saber qué era. Sin saber por qué. Pero sintiéndolo. Adrian sonrió. Muy leve. Casi imperceptible. No estoy solo. Aunque lo parezca. El público miraba. En silencio. Esperando. ¿Quién ganó? Nadie lo sabía. Los dos estaban tirados. Los dos estaban rotos. Los dos estaban acabados. Y entonces, vieron algo. En los escombros. Algo se movía. Una mano. Sobre la piedra. Sobre la sangre. Sobre el polvo. Se movía. Eso no debería ser posible. Adrian se levantó. Primero una rodilla. Luego la otra. Luego los pies. Tambaleándose. Temblando. Pero de pie. Su cuerpo estaba al límite. Su mente, también. Pero estaba de pie. Caminó hacia Kael. Tambaleándose. Un paso. Otro. Otro. La arena roja bajo sus botas. La sangre. La suya. La de Kael. La piedra. La de las gradas rotas. Todo mezclado. Kael lo vio. Tirado en el suelo. Con los ojos abiertos. Incrédulo. —No es posible... Adrian ya estaba cerca. Kael intentó levantar el brazo. Apenas. Un movimiento débil. Un último esfuerzo. Un último acto de resistencia. Pero no llegó. El brazo le tembló. Y cayó. Sin fuerzas. Adrian no esquivó. No necesitaba hacerlo. Solo levantó el puño. Y golpeó. Uno solo. Simple. Directo. Sin brillo. Sin técnica. Solo un golpe. Pum. Kael cayó. Y todo se volvió negro. Adrian ganó. No el más fuerte. No el más rápido. El que consiguió levantarse una vez más. \--- Todos se quedaron en shock. Los demonios de las gradas del medio se quedaron mudos. Kael, uno de los suyos, había caído. Contra un humano. Contra un humano con collar. La vergüenza era palpable. Algunos bajaron la cabeza. Otros apretaron los puños. Otros miraron a Adrian con algo que no era desprecio. Era miedo. Miedo de que un humano pudiera hacer eso. Miedo de que el mundo estuviera cambiando. —Imposible... —susurró un demonio. —Kael... ha perdido. —Contra un humano. Los vampiros de Sangre Pura se miraron entre ellos. Movimientos lentos. Calculados. El de los ojos dorados asintió. Una sola vez. —Interesante. Muy interesante. —¿Deberíamos hablar con él? —preguntó otro. —Quizás. Cuando esté... recuperado. Los licántrobos gruñeron. Pero no de rabia. De algo más. De reconocimiento. Como si hubieran visto a uno de los suyos. Aunque no lo era. Aunque no podía serlo. —Ese olor... —dijo uno. Un licántropo de complexión fuerte. Con cicatrices en los brazos. Ojos amarillos—. Es lobo. Pero no es lobo. —¿A qué hueles? —preguntó otro. —A algo que no debería existir. A algo que... no tiene nombre. —No importa. Peleó como uno. Los nigromantes siguieron sin parpadear. Pero el de los ojos oscuros sonrió. Muy leve. Y se giró. Como si ya hubiera visto suficiente. —Interesante. Muy interesante. Y en las gradas, Varek se levantó. Gritando. Llorando. Y corrió hacia Adrian. \--- Adrian estaba sentado en el suelo. Jadeando. Sangrando. Con la espalda contra la piedra agrietada. El cielo ya era negro. Las antorchas de fuego azul iluminaban la arena roja. Kael seguía tirado. Inconsciente. Vivo. Pero inconsciente. Varek llegó corriendo. Se arrodilló a su lado. Con los ojos llorosos. Las manos temblando. —Idiota —dijo. La voz quebrada—. Idiota. Idiota. Idiota. Adrian sonrió. Muy leve. —Te dije que ganaría. Varek lo abrazó. Con fuerza. Sin decir nada. Temblando. Llorando. Adrian le devolvió el abrazo. Con menos fuerza. Porque le dolía todo. Pero lo abrazó. Y por un momento, todo estuvo bien. Solo ellos dos. Solo el silencio. Solo la respiración compartida. Y entonces, Adrian se miró las manos. Sangre. Suya. Y de Kael. Sangre en las uñas. Sangre en los nudillos. Sangre en las palmas. —No sé qué soy —dijo. En voz baja. Casi un susurro. Varek no dijo nada. Solo le puso una mano en el hombro. —Eres mi amigo. Eso es suficiente. Adrian sonrió. Otra vez. Pero no le creyó. \--- En las gradas, la gente empezaba a irse. Algunos miraban a Adrian con respeto. Otros con miedo. Otros con algo que no supieron nombrar. Pero todos lo miraban. Ya no era el humano con collar. Era el humano que venció a Kael. Y eso lo cambiaba todo. Iris se fue sin decir nada. Pero antes de desaparecer por el arco, giró la cabeza. Y miró a Adrian. Un segundo. Dos. Con esos ojos violeta que brillaban con algo que no era deseo. Algo más. Algo que no quería nombrar. Y luego se fue. Caminando rápido. Caspia bajó de las gradas. Despacio. Con los tacones resonando en la piedra. Se detuvo frente a Adrian. Lo miró. De arriba abajo. Sin sonreír. Sin burlarse. Solo mirando. Estudiándolo. —Interesante —dijo. Solo eso. Luego se giró. Y se fue. Moviendo las caderas con una lentitud deliberada. Pero esta vez, no era burla. Era otra cosa. Era interés. Elara se fue con ella. Sin mirar a Adrian. Sin decir nada. Pero antes de desaparecer, apretó los labios. Y sus hombros se tensaron. Un gesto mínimo. Rápido. Como si algo dentro de ella siguiera retorciéndose. ¿Por qué me importa? No lo dijo. No lo pensó del todo. Pero lo sintió. Celeste se acercó. Con esa sonrisa dulce. Con ese vestido blanco. Con esos ojos azules que no sonreían del todo. —Felicidades —dijo—. Sabía que ganarías. —¿Ah, sí? —Sí. —Celeste inclinó la cabeza. Un gesto adorable. Pero sus dedos jugueteaban con el borde de su vestido. Nerviosa. Rápida—. Eres diferente, Adrian. Muy diferente. Y eso me gusta. Se fue. Caminando despacio. Sin dejar de sonreír. Valeria apareció a su lado. Sin hacer ruido. Como siempre. —Morgana te espera mañana. Al mediodía. —Lo sé. —No llegues tarde. Se fue. Y en lo alto de la torre oeste, la silueta de Morgana seguía en la ventana. Observando. El anillo girando entre sus dedos. Luego, se detuvo. Un segundo. Solo un segundo. Y sus ojos plateados se entrecerraron. Muy leve. Casi imperceptible. Luego, desapareció. Adrian se quedó solo. Con Varek. Con la arena roja. Con la sangre. La suya. Y la de Kael. Y entonces, el Sistema parpadeó. \--- \[EVENTO CRÍTICO COMPLETADO: DUELO CONTRA KAEL\] Resultado: Victoria \[RECOMPENSAS\] • +3 Esferas de Ancla (3/20 → 6/20) • +1 Habilidad de Combate: Lectura de Movimiento (Nivel 1) • +Reconocimiento en Lux Aeterna • Kael ha sido humillado públicamente. Su influencia ha disminuido. \[NUEVA INFORMACIÓN DESBLOQUEADA\] Has llamado la atención de Morgana. Has llamado la atención de algo más. \[NUEVA MISIÓN: LA CACERÍA DE LA LUNA LLENA\] En dos semanas, el Bosque de las Sombras se abrirá. Debes sobrevivir. Debes encontrar el artefacto. Y debes descubrir qué esconde Morgana. Recompensa: +5 Esferas \--- Adrian leyó la interfaz. Luego la cerró. Y entonces, el Sistema parpadeó otra vez. \--- \[¡LOGRO DESBLOQUEADO: EL QUE SE LEVANTA!\] Has ganado un duelo contra un oponente de Rango superior. Has sobrevivido a un combate sin intervención externa. Has humillado públicamente a un enemigo. Has demostrado que no eres solo un humano con collar. Recompensa: Acceso a la Gran Ruleta Dorada. \--- Adrian parpadeó. ¿La Gran Ruleta Dorada? Y entonces, apareció. No en su mente. No en una interfaz. En el aire. Delante de él. Flotando. Una rueda inmensa. Dorada. Brillante. Como si estuviera hecha de luz sólida. Como si estuviera hecha de oro líquido. Y en el centro, un ojo. Un gran ojo. Abierto. Dorado. Que lo miraba. No a él. A él. A Adrian. A su alma. A todo lo que era. Y todo lo que podría ser. La rueda empezó a girar. Lento. Luego más rápido. Luego más rápido. Hasta que se convirtió en un borrón dorado. Los símbolos en los bordes eran ilegibles. Cambiaban. Se movían. Como si la rueda misma no supiera en qué detenerse. Y el ojo. El ojo seguía mirando. Fijo. Sin parpadear. Adrian sintió que algo le recorría el cuerpo. Algo cálido. Algo dorado. Como si la rueda lo estuviera midiendo. Como si el ojo lo estuviera juzgando. Y entonces, la rueda se detuvo. Un símbolo. Una palabra. Una habilidad. \[VOZ DEL AMO – NIVEL 1\] Tu voz adquiere un tono hipnótico. Quien te escuche debe superar una tirada de Voluntad para desobedecer una orden directa y simple. Adrian sintió el cambio. En la garganta. En el pecho. En la boca. Algo nuevo. Algo que no estaba antes. Algo que latía. Como un segundo corazón. Pero en la voz. Voz del Amo. Sonrió. Una sonrisa cansada. Pero real. Eso me servirá. La rueda se desvaneció. El ojo se cerró. Y el Sistema parpadeó una última vez. \--- \[RULETA GIRADA: VOZ DEL AMO – NIVEL 1\] Habilidad desbloqueada. Esferas actuales: 6/20. Rango actual: E+ (Avanzado). \--- Adrian cerró la interfaz. Se levantó. Cojeando. Con la ayuda de Varek. Y caminó hacia la salida del patio. \--- Kael abrió los ojos. Estaba tirado en la arena. Solo. Los secuaces se habían ido. El público se había ido. El cielo era negro. Las antorchas ardían. Y él seguía ahí. En el suelo. Donde Adrian lo había dejado. Se tocó la cara. Le dolía. Todo le dolía. Pero no era eso lo que le molestaba. Era la humillación. Había perdido. Contra un humano. Contra un humano con collar. Delante de todos. Otra vez. —Maldito... —siseó. Se levantó. Tambaleándose. Con la rabia ardiendo en el pecho. Pero también con algo más. Algo que no quería admitir. No usé mi forma demoníaca. No la usé porque... porque no quería. No contra un humano. No contra un condenado con collar. Sería admitir que lo necesitaba. Sería admitir que el humano era digno de mi forma verdadera. Y eso... eso era peor que perder. Pero no era normal. Su fuerza. Su velocidad. Ese cuchillo. No era normal. ¿Qué es ese humano? Se giró. Y caminó hacia la salida. Cojeando. Solo. Sin sus secuaces. Sin nadie. Esto no ha terminado.
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El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) Capítulo 18

Estás leyendo el capítulo 18 de El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela), un novela. Adrian Cole llegó a Lux Aeterna como el único humano de un internado lleno de monstruos. Los vampiros lo desprecian. Los hombres lobo se burlan de él. Los nigromantes quieren estudiarlo. Y las súcubos... bueno, ellas… Este capítulo tiene publicado el 11 de octubre de 2026. El Sistema de Ancla: Dominación y Venganza en Lux Aeterna (Novela) tiene 19 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.