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Leer El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 1 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡Chuff, chuff! La locomotora de un negro azabache avanzaba por los rieles, resoplando densas bocanadas de vapor blanco. ¡Clac, clac! El cigüeñal tiraba de las bielas, haciendo girar las ruedas a toda velocidad y golpeando con cadencia rítmica las juntas de las vías de hierro. ¡Uuu-huuu! Resonó un largo silbato. Un tren de apenas cinco vagones atravesó el túnel, se adentró en el valle y enfiló su marcha hacia la vasta e indómita naturaleza de la Provincia de Puluo. En el tercer vagón, una mujer de gran belleza se perfilaba las cejas frente a un tocador. ¿Por qué habría un tocador dentro de un vagón de tren? ¿Por qué se arreglaría ella dentro de un tren? No solo podía arreglarse allí dentro: también podía bailar si le apetecía. Y es que en todo ese vagón no había nadie más que ella. Era Zhuo Yuling, la segunda concubina de Lu Dongliang, patriarca del Clan Lu. Aquel tren era el convoy privado del ilustre Clan Lu, una de las familias más poderosas de la Provincia de Puluo. Y en ese instante, ella era la señora indiscutible de aquel viaje. El primer vagón transportaba el carbón mineral. El segundo albergaba el equipaje y los suministros de a bordo. El tercer vagón estaba dividido en un corredor y dos habitaciones para huéspedes. El cuarto vagón servía como comedor y salón de cartas. El quinto y último vagón albergaba el dormitorio principal de los señores. Zhuo Yuling lucía un peinado de ondas al agua al estilo de la época. Su sombra de ojos era marcada y profunda, pero el colorete de sus mejillas resultaba tenue, haciendo que la blancura de su piel resaltara el vivo carmesí de sus labios. Vestía un qipao de cuello alto confeccionado en tela azul añil indantreno. El dobladillo le llegaba justo a la altura de las rodillas, y las aberturas laterales dejaban entrever una insinuación del encaje de su enagua. El talle ceñido y unos hombros sutilmente realzados le conferían un porte de aristocrática sensualidad. Aunque rondaba los cuarenta años, la exquisitez de su atuendo y su impecable maquillaje la hacían aparentar menos de treinta. Chirriido... La puerta del compartimento se abrió y la figura de Lu Dongliang, el patriarca del Clan Lu, apareció bajo el tenue resplandor amarillento del aplique de pared. Unas finas líneas de risa se curvaron junto al lunar cercano a la comisura de sus labios, y en el espejo, Zhuo Yuling esbozó una sonrisa dulce y complaciente. A Zhuo Yuling no le gustaba llevar zapatos. Con los pies descalzos caminó sobre la alfombra estampada de tonos ocres, se acercó a Lu Dongliang y le dijo con devota ternura: "Señor". Lu Dongliang, que ya superaba el medio siglo de vida, le pellizcó con suavidad la mejilla. Siempre sentía que aquella mujer conservaba la misma coquetería de cuando se conocieron, capaz de brindarle un soplo de consuelo en cualquier momento. Aunque solo fuera eso: un soplo. Agotado, Lu Dongliang se quitó la chaqueta del traje, se desabrochó el chaleco, se aflojó la corbata y se dejó caer en el sofá. Destapó una botella de licor occidental y se sirvió una copa. Apenas bebió la mitad, la pesadumbre de su corazón se reflejó de inmediato en su semblante, y no pudo evitar soltar un hondo suspiro. Zhuo Yuling tomó asiento a su lado. Extrajo un cigarrillo de una pitillera de hierro, lo sostuvo entre sus labios rojos, encendió una cerilla y, tras prenderlo, se lo acercó a la boca: "¿Qué es lo que perturba a mi señor?". Lu Dongliang tomó el cigarrillo y le dio una calada profunda: "He Jiaqing regresa mañana. Hace un momento estuve jugando a las cartas con su tía mayor, He Yuxiu, y a juzgar por su actitud, me temo que pretenden romper el compromiso con Xiaolan". He Jiaqing era el hijo legítimo del poderoso Clan He de la Provincia de Puluo. Lu Xiaolan era la hija nacida de la unión entre Zhuo Yuling y Lu Dongliang. Si no fuera porque en los últimos años el Clan He había caído en declive, jamás habrían permitido que el heredero de su linaje principal se desposara con la hija de una concubina del Clan Lu. Zhuo Yuling sonrió con calma: "Señor, ¿acaso no lo habíamos hablado ya? Xiaolan jamás permitirá que He Jiaqing regrese con vida a la Provincia de Puluo". Lu Dongliang apretó el cigarrillo entre los dientes con el ceño fruncido: "Ese muchacho de los He posee un talento innato fuera de lo común y, además, lleva consigo el Loto Rojo Xuansheng. No es un rival sencillo. Me preocupa Xiaolan...". Zhuo Yuling negó con la cabeza: "Mi señor se preocupa de más. Ese chico de los He no es más que un mediocre. Desperdició los mejores años de su juventud en lugar de dedicarse en cuerpo y alma a cultivar; se marchó al Estado de Huan a estudiar y tiró cuatro años enteros a la basura. ¿Qué sacó con eso?". Lu Dongliang se acarició el bigote recortado sobre el labio superior: "Cosas de jóvenes, aún tiene el juicio disperso por el juego. Pero si llega a asumir el control del patrimonio del Clan He...". Zhuo Yuling se puso de pie y se acercó al gramófono: "Aquel que no puede refrenar sus ganas de jugar no pasa de ser un mediocre. Y cuando un mediocre se hace con un tesoro supremo, su único destino es convertirse en cadáver. En cuanto suba al tren, su muerte estará sellada". Aquel gramófono superaba en un codo la altura de la mesilla de noche y lucía en su parte superior tres trompetas doradas: una grande en el centro y dos pequeñas a los lados. Zhuo Yuling tomó un vaso de hierro y vertió dos medidas de agua en el pabellón de la bocina pequeña de la izquierda. Lu Dongliang la observó y añadió: "He oído que el joven señor de la Banda Jiangxiang también le ha puesto el ojo encima al Loto Rojo. Ese individuo tiene cierta posición en el Estado de Huan; tampoco será fácil lidiar con él". Zhuo Yuling soltó una risa burlona: "¿Se refiere a Xiao Zhenggong? Ese idiota ni siquiera califica como mediocre; no es más que una cucaracha, una sabandija repugnante. De no ser por la reputación de su padre, a Xiao Zhenggong ya lo habrían aplastado hace tiempo. Con las pocas luces que tiene, ¿cómo podría competir contra nuestra Xiaolan?". Zhuo Yuling se inclinó, abrió la puertecilla del compartimento inferior del gramófono y prendió la mecha colocada sobre una caja de hierro repleta de grasa condensada. ¡Fuuush! Brotó una llama de color azul pálido y, al cabo de unos instantes, la pequeña bocina de la izquierda empezó a expeler una suave neblina blanca. ¡Chiss! ¡Chiss! ¡Chiss! Era un gramófono accionado por vapor. La Provincia de Puluo era un territorio muy singular: allí resultaba imposible almacenar combustible líquido en grandes cantidades y la energía eléctrica no podía utilizarse a gran escala, de modo que las máquinas de vapor habían sido perfeccionadas hasta el límite absoluto de su técnica. Impulsado por el engranaje de piñones y al compás de las exhalaciones de vapor, el plato del gramófono comenzó a girar. Zhuo Yuling tomó un disco de pasta de baquelita y lo colocó sobre el plato giratorio. Lu Dongliang apagó el cigarrillo y se recostó contra el respaldo del sofá: "No es que desconfíe de Xiaolan, es solo que me inquieta...". "Mi señor sí desconfía de Xiaolan", replicó Zhuo Yuling con una sonrisa resignada. "Desde el día en que la di a luz hasta hoy, mi señor jamás se ha dignado a mirarla con la consideración que merece". Mientras hablaba, posó la aguja sobre el surco del disco. Entre el sutil chisporroteo de la fricción, comenzó a sonar el preludio melodioso de un violonchelo. Tras la introducción, el piano y el violín se unieron para tejer un compás apacible, al cual siguió una voz profunda y reposada que entonaba: 'La luz de la luna... es tan difusa. La tierra... se cubre de bruma nocturna. ¡Oh, amor de mis sueños! ¿En dónde... te encuentras?...' "La persona de mis sueños", la melodía predilecta de Zhuo Yuling. Sin electricidad, sin cintas magnéticas: solo un arcaico gramófono que cobraba vida gracias al roce de una aguja contra el disco. Con paso cadencioso, Zhuo Yuling avanzó hacia el sofá, tomó a Lu Dongliang de la mano y lo puso en pie. Hundió la cabeza en el pecho de su señor y, rodeándolo con sus brazos, comenzó a bailar lentamente al compás de la hermosa melodía. Lu Dongliang le ciñó la cintura, aunque la inquietud no abandonaba su rostro: "Si He Jiaqing muere, ¿acaso el Loto Rojo Xuansheng no quedará abandonado en el Estado de Huan?". Zhuo Yuling frunció ligeramente el ceño; en un momento así, no le apetecía hablar de asuntos tan tediosos: "Xiaolan ya lo ha averiguado todo. He Jiaqing tiene un amigo llamado Li Banfeng; usándolo a él podremos dar con el paradero del Loto Rojo. Una vez que maten a He Jiaqing, Xiaolan irá tras Li Banfeng y encontrará la forma de traer el loto de vuelta". Lu Dongliang no alcanzó a oír con claridad: "¿Cómo dijiste que se llamaba ese amigo de He Jiaqing?". "Li Banfeng". "¿Banfeng? ¿Medio loco?", Lu Dongliang se quedó perplejo. "Vaya nombre más extraño". Zhuo Yuling soltó una risita: "Señor, no hace falta que se aprenda su nombre, carece de importancia. Una vez que Xiaolan le saque el paradero del Loto Rojo, ese hombre dejará de existir en este mundo". "¿Y qué clase de persona es? ¿Otro mediocre?". Lu Dongliang era un hombre cauteloso; temía que el más mínimo detalle pudiera salir mal. Zhuo Yuling se mofó: "Ni siquiera llega a mediocre. A decir verdad, ni siquiera califica como persona". Lu Dongliang le acarició el cabello: "Entonces, ¿es una cucaracha igual que Xiao Zhenggong?". Zhuo Yuling negó con la cabeza: "Su vida es todavía más ruin y miserable que la de una cucaracha". La curiosidad de Lu Dongliang aumentó: "¿Pero qué clase de individuo es entonces?". "¿Cómo podría describirlo?", dudó Zhuo Yuling, sin saber qué palabras emplear. En ese instante, una brizna de hollín negro escapó del depósito de combustión del gramófono y fue a posarse sobre el cuello de la camisa de Lu Dongliang. Ya era hora de limpiar el filtro del aparato. Zhuo Yuling pasó la yema del dedo por el cuello de la camisa y, contemplando la ceniza sobre su piel, sonrió con desdén: "Su vida es tan insignificante y barata como esta mota de polvo. No tiene padres, ni parientes, no tiene absolutamente nada. Creció en un orfanato y logró entrar a la universidad cargando sacos, acarreando ladrillos y vendiendo baratijas en la calle. Alguien como él, si muere, bien muerto está. Igual que si soplara este polvo: a nadie en el mundo le importará lo más mínimo". Dicho esto, sopló suavemente y dispersó la mota de hollín en el aire. ¡Uuu-huuu! El silbato del tren volvió a bramar. El convoy dio una brusca sacudida. Pese al vaivén, los pasos de baile de Lu Dongliang permanecieron firmes como una roca; era la sólida destreza propia de un Cultivador del Viaje. En cambio, bajo las plantas desnudas de Zhuo Yuling brotó un vello fino y tupido que se aferró con fuerza a la alfombra. Aquel era el talento innato de una Cultivadora del Cuerpo. Pasada la sacudida, ambos continuaron abrazados, danzando al compás de la música. ... Al día siguiente. Estado de Huan, Provincia de Yuedong, Ciudad de Yuezhou. Universidad de Yuezhou, edificio seis de dormitorios, habitación seiscientos seis. Li Banfeng yacía sobre su litera disfrutando de una siesta. En su sueño capitaneaba su propio yate de lujo, rodeado de un grupo de jóvenes hermosas mientras sentía la brisa marina acariciarle el rostro. La actriz galardonada con el premio a la Mejor Actriz de los Premios Yuan de Oro lo tomaba de la mano, invitándolo a pasar al camarote principal del yate... Abrazado a su almohada y babeando plácidamente, Li Banfeng estaba a punto de coronar la cima de su vida en aquel sueño idílico cuando, de pronto, una voz angustiada resonó junto a su oído: "Banfeng, sálvame". \----- • Novela: El Señor de Puluo / 普罗之主 (Pǔluó Zhī Zhǔ) • Autor: Salagusi (沙拉古斯) • Traductor: Inmensurable 🚂 ¡Pasajero, deja tu reacción y comentario para alimentar las calderas del tren 1160! ¡Tu apoyo mantiene la presión de vapor al máximo para acelerar los próximos capítulos! ⚙️
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El Señor de Puluo (Novela) Capítulo 1

Estás leyendo el capítulo 1 de El Señor de Puluo (Novela), un novela. Para salvar la vida de un amigo, Li Banfeng —cuyo nombre se escribe con el carácter de "cumbre" y no de "locura", pues el médico aseguró que no está loco— aborda el tren de vapor 1160 con destino a la Provincia de… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Señor de Puluo (Novela) tiene 56 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.