Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 763 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah solo recordaba fragmentos de los sucesos posteriores a la destrucción de la barrera. El sonido del tentáculo de la Sombra de la Noche destruyendo la magia que rodeaba el Imperio Arbalest. Un campo ondulado y cubierto de hierba, oculto tras la ilusión de la barrera, se reveló tras los fragmentos mágicos que caían.
Sus pies golpeaban el suelo mientras todos corrían.
Correr no serviría de mucho. La Sombra de la Noche era tan inmensa y avanzaba tan rápido que cualquier terreno que lograran cubrir era prácticamente insignificante. Pero quedarse parados esperando la muerte, sobre todo con la barrera destruida, no era una solución aceptable.
Garina había derribado la barrera para darles una oportunidad de sobrevivir. Si había muerto por esa oportunidad o no era imposible de decir, pero no podían quedarse de brazos cruzados esperando a ser rescatados cuando aún quedaba ante ellos un tenue rayo de esperanza.
Los pensamientos de Noah daban vueltas en su mente como visiones proyectadas en la superficie de un caleidoscopio roto. Fragmentos de memoria giraban tras sus ojos en una danza brillante, apareciendo y desenfocándose con cada paso apresurado que daba.
Podía sentir las grietas de su alma llorando incluso a través de la espesa niebla que nublaba su mente. No necesitaba adentrarse en su mundo interior para saber que el daño que había sufrido era, sin duda alguna, el peor que jamás había padecido.
Fue un pequeño milagro que su alma no se hubiera hecho añicos, como un trozo de cristal de azúcar al caer. El daño que sufrió al llegar a las Acres Quemadas no era nada comparado con esto.
Una parte remota de su mente intuía que probablemente seguía siendo coherente solo porque su alma era mucho más fuerte ahora que entonces. Una parte aún más remota se sorprendía levemente de que pudiera pensar siquiera.
La oscuridad que acechaba en los márgenes de su visión y que invadía sus pensamientos a cada segundo le decía que probablemente no les quedaba mucho tiempo de vida. La adrenalina que le recorría las venas era lo único que le impedía desplomarse en el acto.
El sonido se desvaneció en un zumbido sordo en la parte posterior de su cabeza. Incluso el grito de la Sombra de la Noche se perdió en el fondo. Toda la atención y energía que Noah podía reunir se concentraba en avanzar lo más rápido posible, asegurándose de que no perdieran a ningún estudiante durante la huida.
Lee había agarrado a varios de los más lentos y se los había echado al hombro como si fueran sacos de patatas. Aun con la carga añadida, iba al frente del grupo y probablemente podría haber ido más rápido si hubiera querido.
Noah no lograba distinguir con exactitud a qué estudiantes había agarrado. Ese nivel de procesamiento era demasiado para su mente. Solo le quedaba el subconsciente, que le confirmaba que el recuento era correcto.
Por ahora, al menos, todos seguían con él.
Y así corrieron.
Sombras surcaban el aire sobre sus cabezas. Eran poco más que estelas en el lejano mar de cielo azul, pero algo, sin embargo, atrajo la atención de Noah hacia ellas. Sus ojos volvieron rápidamente hacia la Sombra de la Noche que se extendía tras ellas cuando las sombras se detuvieron bruscamente.
Eran magos.
Docenas de ellos.
Noah no necesitaba usar su magia para ver su poder. Para sentir su poder. Incluso desde donde corría por el suelo, se le erizó la piel y se le puso el pelo de punta. No eran simples magos. Ni siquiera eran “simplemente” magos de rango 7.
El poder que sentía ahora no distaba mucho de la magia que la propia Garina había invocado al luchar contra Padre. Era inmenso. Sobre él se alzaban los monstruos que existían fuera del protegido Imperio Arbalest. Ese era el verdadero potencial que los magos podían alcanzar.
Un rayo concentrado de magia blanca pura surgió de las manos de un mago. Atravesó el aire como un cuchillo y se estrelló contra uno de los tentáculos de la Sombra Nocturna. La magia abrasó la piedra, siseando y derritiendo una pequeña sección de ella.
Un estruendo ensordecedor resonó. Un rayo gris se bifurcó en el aire, formando una onda ramificada que impactó contra el mismo tentáculo con un estallido brillante. Hechizos iluminaron el cielo, enviando estruendos atronadores que desgarraron la existencia y hicieron vibrar los dientes de Noé en su cabeza.
Y la Sombra de la Noche se estremeció. Retiró sus tentáculos, deteniendo su avance por primera vez. El monstruo de rango 8 había resultado herido.
Y, en ese instante, Noah supo que solo había una forma en que los magos podían alcanzar tal poder. Ya lo sabía, claro. Garina se lo había contado. Pero había una gran diferencia entre saberlo y verlo.
Finalmente se encontraba fuera de las murallas del Imperio Arbalest, y ya no era el único con runas impecables.
* * *
—Déjame ser el primero en decírtelo —dijo Jalen, dejando caer el cuerpo maltrecho de Garina en la cima de una colina—. Estás hecha un asco.
Una risa se le escapó a Garina. Le dolía en un centenar de lugares distintos. Incluso pensar le dolía a esas alturas, pero podía sentir cómo los torrentes eléctricos de la magia recorrían sus venas y poco a poco devolvían la forma a su cuerpo maltrecho.
Jalen la había sacado del alcance de la Sombra de la Noche. Su influencia ya no la consumía. Y, aunque la herida en su alma tardaría muchísimo más en sanar que la de su cuerpo, al menos podía respirar de nuevo.
—¿No podía haberme salvado alguien menos insoportable? —preguntó Garina—. Sostén mi cabeza. Quiero ver.
—Sabes, he dicho lo mismo varias veces, pero las parejas siempre me echan de su habitación —dijo Jalen. Cogió una piedra grande y la deslizó detrás de la cabeza de Garina, apuntando hacia el enorme monstruo que se arrastraba por el cielo a lo lejos—. ¿Dónde están Noah y los demás?
—Deberían estar vivos. La Sombra de la Noche aún no los ha alcanzado. Aunque el resto del reino está arruinado —dijo Garina con voz monótona.
—Mmm. Qué lástima —dijo Jalen—. No soy ningún experto en política fuera del Imperio Arbalest… pero algo me dice que esto no va a sentar bien. En fin. La verdad es que me importa un bledo ese lugar. Mientras los interesantes sigan vivos, lo daré por hecho. Oye, ni siquiera me preguntaste cómo sabía dónde estabas. Tenía preparado un discurso genial.
—Estabas esperando a Noé —dijo Garina—. Eso estaba claro.
—Incorrecto —dijo Jalen—. Estaba esperando a que ese mentiroso cumpliera una promesa. Me garantizó partidas de dardos, Garina. Partidas de dardos. ¿Crees que lo voy a dejar escapar tan fácilmente? Ni hablar. Ese sinvergüenza tiene una deuda que pagar. Y tú también.
La magia rugía en el cielo. Brillantes destellos de color destrozaban las nubes mientras los hechizos impactaban contra la Sombra de la Noche, pero el Rango 8 no retrocedía. Solo se había ralentizado. Ni siquiera el poder combinado de todos los magos que habían llegado era suficiente para detenerlo por completo.
—¿De verdad no tienes nada mejor que hacer con tu tiempo? —preguntó Garina. Sus dedos se crisparon al recuperar la sensibilidad—. ¿O es que solo estás mintiendo?
“A veces, la respuesta a dos preguntas opuestas puede ser la misma”, dijo Jalen. “He estado ocupado. Simplemente presentía que todo se iría al traste tarde o temprano y me quedé por si acaso. Ahora… ¿dónde está papá?”.
Los labios de Garina se afinaron. —De baja laboral.
—¿Se escapó? —preguntó Jalen—. No me lo puedo creer. ¿Cuántas veces más se va a salir con la suya?
—Ninguno —respondió Garina. Sus labios se curvaron en un gruñido. Hizo una pausa justo cuando una explosión atronadora rasgó el aire. Un Rango 7 se desplomó desde el cielo; su dominio se arrugó como papel mojado y su cuerpo se transformó en piedra antes de tocar el suelo.
—¿Ninguna? —repitió Jalen—. ¿Qué, le has destrozado el alma?
—Todavía no —gruñó Garina—. Pero lo he encontrado. Jamás volverá a escaparse de mí, y todos sus planes se han arruinado. Desperdició cada segundo que pasó en Arbalest. En cuanto pueda moverme de nuevo, iré a por él.
Jalen asintió. —Bien. Voy para allá… justo después de asegurarme de que Noah y sus fascinantes alumnos estén sanos y salvos.
—No pareces muy preocupada por el problema mayor que tenemos entre manos —dijo Garina con una mueca. Un crujido sordo resonó cuando su fémur volvió a encajar—. La Sombra de la Noche no ha sido detenida. Apenas ha despertado. Esa cosa se hará más fuerte con cada minuto que pase.
—Bueno, la buena noticia es que ya no queda ningún imperio que proteger —dijo Jalen—. Así que no hay necesidad de pensar en sellarlo de nuevo. El daño ya está hecho. ¡Por los dioses! ¿Qué idiota pensó que esa era la decisión correcta? Solo le dio a la Sombra la oportunidad de regenerarse de todo el daño que sufrió. Supongamos que fue algún cretino arrogante que esperaba cosechar sus runas o algo así… pero nunca lo sabremos.
—La Sombra de la Noche no es el único problema —dijo Garina—. Con todo el daño que ha causado, los otros monstruos sellados…
—Dudo que sean un gran problema, ya que aún no han despertado —dijo Jalen con un gesto de desdén—. Tranquilos.
—¿Relájate? —exclamó Garina—. ¿Eres idiota? ¿No te das cuenta…?
—Garina —dijo Jalen, entrecerrando los ojos—. Ahora mismo no hay ni un solo Apóstol cerca del Imperio Arbalest. ¿A qué crees que se debe?
Esa era una pregunta extraña. Garina parpadeó. Su magia no estaba en condiciones de abarcar los alrededores, pero tampoco sentía la presencia de los otros Apóstoles cerca. Era realmente extraño. Al menos algunos deberían haber aparecido en cuanto cayó la barrera.
—No me digas que hablas en serio —susurró Garina—. ¿Estás segura?
Jalen volvió a mirar a la Sombra de la Noche. —Créeme. Era imposible no verla. Creo que esa mujer no conoce el significado de la palabra sutileza. Lo curioso es que… parecía que sabía lo que iba a pasar antes que nadie.
Un zumbido resonó en el aire como el estallido de un gong descomunal. Arrancó toda la magia del cielo y la extinguió sin piedad. Incluso el canto desgarrador de la Sombra de la Noche se silenció por un instante, desvanecido por una ola de luz rosa abrasadora.
Una inmensa flor de energía nacarada floreció hasta llenar el horizonte ante la Sombra de la Noche. Y en su centro se alzaba una mujer.
Incluso desde donde estaba tumbada, Garina podía distinguir el anillo de gemas rosas que brillaban suavemente tras ella. El poder que emanaba de su presencia era prácticamente incomprensible.
A Garina se le erizó la piel. Solo había una razón por la que todos los Apóstoles habrían evitado esa zona.
La Profetisa del Reposo. ¿Está aquí? ¿Ella misma?
Un grito ensordecedor rasgó el aire cuando la Sombra de la Noche comprendió lo que tenía ante sí. Sus tentáculos se estremecieron como si se hubieran quemado y retrocedió.
Eso no fue suficiente.
La mujer alzó una sola mano hacia la Sombra de la Noche.
Entonces una sola palabra resonó en el aire con tal intensidad que pareció una orden de los propios dioses.
"Arrodillarse."
Un grito llenó el aire mientras la Sombra de la Noche se desdibujaba.
Garina apenas tuvo un instante para prepararse antes de que la Sombra de la Noche se estrellara contra lo que una vez fue Arbalest. Se produjo una explosión como nunca antes había sentido. El suelo se estremeció, lanzándola a ella y a Jalen por los aires a varios metros de altura, mientras un terremoto descomunal arrasaba todo a su alrededor, en un radio de mil leguas.
Jalen juntó las manos, invocando una cúpula verde brillante a su alrededor y el de Garina justo antes de que un enorme muro de presión y polvo la impactara con un aullido. El impacto rasgó el aire a su alrededor con un estruendo ensordecedor, y entonces solo quedaron nubes y humo que pasaban a toda velocidad, oscureciendo el cielo y dejando únicamente sombras a su paso.
Un sudor frío le recorrió la espalda a Garina.
El Profeta había arrancado del cielo un ataque de Rango 8 capaz de acabar con el Imperio con una sola palabra, y la lucha no había hecho más que empezar.
Tenemos que sacar a Noah y a sus alumnos de aquí. ¡Ya! Para cuando termine esta batalla… olvídense del Imperio Arbalest. Toda esta parte del continente no será más que escombros.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 763
Estás leyendo el capítulo 763 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.